Contextos Abstractos  
Escenas y Poesía  
Jesús Aparicio de Soto  
Quinta Edición  
Lulu Press Incorporated, Morrisville, North Carolina, USA  
“Nos apasiona proporcionar una experiencia extraordinaria para que cuentes historias,  
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disponible en seis idiomas: inglés, francés, español, alemán, italiano y neerlandés”  
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razón, la reproducción de cualquier parte no debe llevarse a cabo más que con permiso  
escrito.  
Primera publicación del 2015  
Contextos Abstractos, Escenas y Poesía  
Jesús Enrique Andrés Aparicio de Soto  
Quinta Edición del 2021  
ISBN: 9781326-513696  
Todos los derechos del documento se han reservado. El presente trabajo no debiese ser  
traducido ni transcrito, sea de manera completa o parcial, sin primero haber obtenido un  
permiso escrito del autor, Jesús Aparicio. Dicho permiso debiese quedar escrito y sólo excluye  
breves relatos y citas en torno a revisiones o estudios. Está prohibida cualquier publicación  
sin permiso del autor.  
Tabla de Contenidos  
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Prefacio 2021  
He vuelto a revisar este año el texo y al releerlo, después de la cuarta  
publicación, me di cuenta de algunas mejorías, particularmente me pareció  
importante actualizar el aspecto, hacerlo más amigable y entretenido. Es por esto  
que lo actualizo con una nueva edición que apunta a la facilidad de comprensión. He  
separado algunas secciones de la versión anterior al margen y he tratado de aclarar  
algunas explicaciones con otras palabras, para tales efectos.  
No puedo presentar un texto cómo este sin escribir un prólogo que aclare  
cuales son los temas que estoy desarrollando, y sus motivos. Sobre todo, mi libro  
rogába por un preámbulo que advirtiera o recomendara leerlo cómo si se tratase de una  
revista. Porque no se lee una revista, hoja tras hoja, sucesivamente, esperando que cada  
apartado este construido sobre los anteriores al menos no necesariamente. - Y algo similar  
presento acá. Y más transparentemente: no puedo esperar que quién lea intuya algunas de  
las intenciones de cada sección si no las explicito porque es claro, estas no son tan evidentes  
en una primera aproximación, aunque yo no las tenga del todo claras.  
A lo largo de este libro quisiera plantear una duda, quisiera abrir el horizonte  
de posibilidades en la mente de quién le eche un vistazo y me gustaría plantear una  
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crítica. Desarrollé cada sección abordando temas puntuales, criticando algunas  
imágenes respecto a cómo usalmente vemos la realidad y cómo vivimos la  
experiencia, intentando a veces perfilar alternativas analíticas que espero puedan  
invitar a investigar filosóficamente en torno al ordenamiento socioeconómico, al  
discurso, a meditar respecto a la religión, la ciencia o la democracia, entre otras  
cosas. No sé si lo logré, pero ha sido toda una aventura para mí.  
No es dable que quién lea se avenga con cada una de las propuestas que aquí  
planteo, especialmente cuando el contenido profundo parecerá tomar a ratos un  
cariz de irreverencia casi nihilista o terrorista, en otros momentos, la forma se vuelve  
absurdamente burda y de cuando en cuando académica y casi leguleya: todo un  
barroco.  
No es necesario leer este libro capítulo tras capítulo, cómo dije, ni  
comprender todo lo que sugiero en cada parte. No, porque en un mundo donde la  
red nos da una respuesta a cada inquietud y un dato «duro» para cada duda, en un  
segundo, en el teléfono, la utilidad impera, aunque lo hace en los dominios del  
espíritu crítico. Me gustaría pensar entonces que a través de este libro puedo  
alimentar el espíritu crítico de quién lee, hacerlo reflexionar, ojalá aprender y  
emocionarse buscando soluciones a los problemas que hoy empiezan a empapar la  
escena.  
La crítica que quiero plantear, más que a deponer cada una de las dificultades  
inherentes a la ontología de las distintas esferas que abordo, desearía fuese  
entendida dirigiéndose a la manera en la que a veces construimos la realidad. ¿Por  
qué, pasados más de cuarenta años desde la muerte de Jean Piaget y casi un siglo  
desde que Kurt Gödel escribió de la incompletitud, aún a algunos nos cuesta tanto  
entender la realidad y la experiencia vivencial cómo esa construcción inseparable del  
observador? ¿Se debe a algo inherente al ser humano en su homeodinámica biológico-  
evolutiva? ¿O es por una propiedad casi platónica que emerge a la par de cualquier  
cogitación cartesiana? ¿Hay otros intereses de pormedio? Quizás ambas cuestiones,  
también inseparables, tienen algo que decirnos al respecto.  
* * *  
El primer capítulo, «Lógica Política», comienza hablando de de los sistemas  
formales abstractos tipográficos con reglas deductivas estrictas, desde una mirada  
histórica y filosófica. Quizás ese primer ensayo es en apariencia seco, pero plantea  
una inquietud central que seguirá siendo revisada a lo largo de todo el resto del libro.  
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De hecho, la necesidad de reordenar el texto y separar aspectos tangentes se volvió  
urgente en la última edición.  
En términos de ideas, podría resumir en la siguiente idea: en base a las  
características ontológicas de lo que nos está dado a concebir y adoptando una  
prolijidad estricta en cuanto a lo formal ¿a qué tipo de verdades que podemos  
acceder con cierta certeza? ¿y cómo podríamos describir ese grado de certeza? Más  
luego de este libro, no sé hasta que punto se puede dar respuesta a tal interrogante,  
aunque paradójicamente es claro, nuestro nivel de certeza es bajo. El primer ensayo  
no pretende construir un lenguaje matemático ni mucho menos, sino que se  
aproxima a la fundación lógica de los sistemas abstractos; la cimentación epistémica  
de este tipo de estructuras formales.  
El segundo ensayo profundiza en todo eso un poco más, desde otra  
perspectiva. Idealmente el cambio de foco a las creencias, haciendo el contraste con  
el conocimiento, abre las puertas para resignificar aquello que muchas veces damos  
por sentado. En el busco dar una justificación para adoptar una posición agnóstica,  
tolerante y flexible respecto de las construcciones de la realidad, abriendo la puerta  
a un tercer ensayo que criticará más abiertamente el estado de ordenamiento de las  
cosas actual, y cómo este parece estar transitando desde un sistema exclusivista, a  
uno integrativo. Los siguientes textos del primer capítulo insisten en ese mismo  
camino, criticando y diseccionando el sistema político, social y económico. Cada vez  
más se va experimentando con la narrativa, en busca de hacer emerger cotas y  
procesos comunes, desde los distintos modelos de organización humana, que son  
abordados en términos cibernéticos y evolutivos. Por lo mismo, he optado por dotar  
a cada episodio de un cuadro resumen que facilite la comprensión de las ideas que  
quisiera sugerir y justificar cada vez.  
En el siguiente capítulo, «Identidades Subjetivas», adopto un nuevo tono para  
abordar la construcción de la experiencia desde dentro. El capítulo presenta una  
colección de intentos aún más experimentales que los primeros, donde hay un  
esfuerzo deliberado por rotar la posición desde donde se construye el relato. Ya no  
se abordan tan abiertamente las tribulaciones que movilizan por abajo la edificación  
del significado, sino ahora, de forma a veces obscura y a veces aleatoria. Luego, las  
notas al pie comienzan a cobrar más relevancia para la reflexión, más que cómo  
explicaciones de lo que se relata, cómo alcances e inquietudes que se proponen en las  
vecindades semánticas subjetivas de cada relato, en términos psicológicos, lingüísticos y  
filosóficos.  
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Hay allí una invitación a pensar que cuestiones logro conectar cómo lector  
cuando examino cada parte. Una reflexión subyacente, espero sugerente, y que está  
centrada en el proceso más que en el resultado, particularmente considerando que  
el segundo capítulo incluye muchos intentos, ensayos e inicios que en la primera  
línea no concluyen, sino que quedan totalmente abiertos.  
El tercer y último capítulo, «Motivos Intuitivos», ya se libera de la necesidad  
de reflexión en buena parte. Aquí se narran historias breves que, en un nivel  
sentimental, más allá de lo racional, pudieran aún terminar por conectarnos  
nuevamente con los episodios anteriores. Se trata de historias, a veces terribles, a  
veces graciosas, a veces confusas: espero que puedan entretener a quién las lea.  
Implícitamente, también quisiera poder facilitar en ese último capítulo una  
suerte de toma de consciencia en torno a las emociones que en cada quién  
provocan: la desarticulación abstracta, la autorreferencia, la extrapolación analítica,  
la vacuidad, el tedio inescapable o la sobre simplificación. Todas estas son  
cuestiones que, en los capítulos anteriores, espero haber logrado presentar de forma  
convincente, precisamente como inescapables para el sujeto psicosocial.  
* * *  
Como ya he planteado, he optado por colocar cuadros resumen, reflexiones e  
introducciones a las secciones, para poder señalar con mayor claridad cuales son  
los temas sobre los que se propone una reflexión. Esto luego de varias revisiones y  
recomendaciones. Sin embargo, está claro, el libro no es una receta resuelta sino todo lo  
contrario. No hace transitar al lector a través de un viaje causal que pueda ser interpretado  
tan linealmente sino que abre puertas, y espero las señale también, donde alguien no las vió  
antes.  
Por lo mismo, si al principio parece que se critica mucho, el espíritu no es  
derrocar alguna forma de entender o estructurar la experiencia. O, bueno, quizás en  
cierta forma si quisiera neutralizar aquellas comprensiones que son más  
intransigentes y exaltadas. Aunque precisamente en esa misma vía presento también las  
preocupacionesylosdesasosiegosquenecesariamenteemergendeestetipodearranquesde  
tolerancia en la medida que ellos involucran sus propias contradicciones idiosincráticas que  
turbanaquienlosemprendedescuidadamente.Porlopronto,lainvitaciónquedaabiertaaleer  
deformaesporádica,ainvestigaryareflexionarconunespíritucríticocadapropuesta.  
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Capítulo 1: Lógica Política  
El primer capítulo de este libro aborda directamente algunos temas que en nuestros  
tiempos se vuelven cada vez más significativos debido a todos los cambios sociales,  
tecnológicos y culturales que rápidamente se acumulan. El sistema de ordenamiento social  
está fallando y los supuestos desde dónde los entendemos y justificamos pierden validez  
aceleradamente. Este tema, central en este primer capítulo, está a la orden del día.  
Los mercados fallan; la gestión de los gobiernos propende a la concentración y al abuso  
de poder porque es insuficiente, generalmente, corrupta y cortoplacista; las religiones han  
quedado en evidencia y se aferran al dogmatismo, la ambigüedad y la intolerancia para  
justificar los corolarios contradictorios de su planteamiento; movilizadas muchas veces por  
intereses político-económicos, las ciencias recurren cada vez más a un discurso falaz, que,  
incluso con visos discriminadores, se apropia de supuestas virtudes cómo el éxito, la eficiencia  
o la aplicación del método, como si fueran logros que pudieran atribuírsele y con exclusividad;  
la ley parece siempre llegar tarde y desempeñarse de una manera penosamente ineficiente  
pués los consensos que le subyacen son poco claros; las industrias productivas y de la salud  
se mueven al son de incentivos, como mínimo contradictorios y problemáticos, y a nivel social  
la polarización se esconde bajo la incertidumbre de no poder contar con un espacio común  
que, cómo antes, pueda validar u objetivar la comprensión de los procesos que vivimos.  
Los cambios están pidiendo que surjan ideas, formas de comprender este nuevo mundo.  
Un mundo que requiere de un nuevo ordenamiento emergente, que coordine cantidades de  
información nunca antes vistas, ahora disponibles para todos. En lo individual, cada persona  
redescubre su libertad a medida que se enfrenta al desamparo cósmico de la incerteza. A nivel  
global, los sistemas de información comienzan a gestionar la integración de cada uno de los  
tribulados nodos de esta red en macroentidades informáticas, automáticas, que parecen  
cobrar su vida propia. Pero el legado de un ordenamiento cuestionable nos pena siendo la  
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puerilidad, el aprovechamiento egoísta, la violencia y el populismo expresiones patentes de un  
sistema que nunca pudo terminar de ser, más que inequitativo, injusto.  
He ahí el germen de la seguidilla de exabruptos sociales que hoy vemos en los medios. Como  
siempre, junto al miedo, surge el egoísmo oportunista cómo primera fuerza ante las fallas del  
sistema. Este tipo de reacciones son insostenibles y afectan el bienestar de todos. A esto se le  
suman la gestión del discurso a nivel de las cúpulas y la gestión gubernamental. Esta última no se  
ocupa de evitar someter a la población a la dependencia de las esferas exclusivistas y herméticas.  
Es así como, ante la crisis, vemos un aumento en la desigualdad y una reacción estatal  
que, en cambio, se dirige a proteger los sistemas financieros hegemónicos por sobre el  
bienestar de las personas dando una variedad de explicaciones discutibles sostenidas en ese  
mismo orden social. Esto es, se termina por fortalecer la pirámide socialmente estratificada en  
vez potenciarse una organización emergente, donde cada sujeto pudiera actuar como una  
neurona interconectada a través de dispositivos interactivos complejos y particulares. Ese  
fortalecimiento, sea más o menos espontáneo, anónimo o maquinado, va desuniendo las  
posibilidades alcanzar niveles de bienestar en la población a través de los mecanismos que  
solían estar a la mano del sujeto, antes de una serie de requisitos que se presentan a nivel  
discursivo, ahora, cómo indispensables, cómo parte del supuesto desarrollo y progreso.  
Y si la moralidad se deteriora al nivel colectivo de las masas y de los grupos de poder, el  
discurso social no cuestionará el estado de las cosas nunca. Lo que se observará, en cambio,  
es en el mejor de los casos, la lucha entre polos que forman parte del mismo discurso. Sin  
embargo, para poder mejorar el modelo de ordenamiento y ajustarlo a las nuevas condiciones  
del entorno socio-cultural, hoy más que nunca se necesita un entendimiento que pueda dar  
cuenta socioeconómicamente de tales dinámicas, llamémosle evolutivas, de autorreferencia,  
a través de las cuales algunos sistemas se autosostienen y otros se extinguen.  
El modelo de libre mercado, de oferta y de demanda, por ejemplo, es evidentemente  
insuficiente, particularmente si consideramos que a las reclamaciones que históricamente se  
le han hecho, relacionadas con las externalidades socioambientales y, en el largo plazo,  
respecto del funcionamiento estable de los mercados, ahora se le suman nuevas  
inadecuaciones sustantivas. Entre ellas están: la demografía poblacional en franca  
transformación hacia el envejecimiento; el desempleo y el reemplazo con tecnologías nuevas,  
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más eficientes, del capital humano, o la decreciente competitividad y utilidad, en el largo  
plazo, de las iniciativas medianas y pequeñas, que concentran gran parte del empleo, al hacer  
frente a un entorno donde deberán negociar e interactuar precisamente con macroiniciativas  
dirigidas por las cúpulas que concentran más poder y se han vuelto cada vez más herméticas.  
Es cierta cuota de enajenación en los círcuitos elitistas la que provoca, en el resto del  
sistema, un impacto negativo que solo puede sostenerse sobre asimetrías de poder y sobre el  
apalancamiento coyuntural de los intereses de uno pocos que se ven beneficiados. Este está  
basado en la construcción del discurso. Se trata de circuitos que inhabilitan al resto, o que  
proponen estándares acomodaticios, sea o no de manera deliberada, muy a pesar de que  
cualquier sistema que garantice su propia competencia quede en franca evidencia cómo juez  
y parte. Este tipo de dinámica es patente, por ejemplo, en los organismos del sector público,  
cuya existencia, debemos entender, se justifica sólo en la medida en que signifique más que  
su simple autosostenimiento dentro de una sociedad. En el sector privado, los incentivos del  
modelo no yacen en el mejoramiento ni en el progreso, sino que han llegado a radicarse en la  
acumulación de riqueza económica (fundamentalmente en base a la idea de maximizar la  
cantidad de participación en las transacciones keynesianas). Prevalecen en estos circuitos  
aquellos agentes más ávidos y voraces, en los sentidos que los incentivan. Y ocurre algo similar  
con las élites. Aquellas que han sobrevido en nuestros días, parece que lo han hecho debido a  
que justamente construyeron a su alrededor una serie de fenómenos sociales y discursos que  
limitan la movilidad y las impermeabilizan.  
Como se ha planteado, para sostener todos estos estancos, el discurso social es una de  
las principales herramientas. El discurso, siempre laxo, actua cómo justificación, porque es la  
narrativa desde donde se decodifican la conducta, los roles, y en definitiva las experiencias y  
emociones humanas, en lo social. Pero la consistencia y la verosimilitud no han sido parte  
nunca de los requisitos de los discursos sociales, porque no pueden serlo. Más aún,  
mantenerse crítico y abierto impone sus propias dificultades y obliga a no poder descansar en  
una opinión sin cuestionarla permanentemente, obligándonos a estar siempre dispuestos a  
reconsiderar nuestros puntos de vista.  
Un caso claro de ese montaje, alrededor de determinadas nociones autosostenibles en  
el discuro social, lo conforman las ciencias, que han hurtado una serie de conceptos, cómo el  
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éxito para predecir, o la utilización de las estadísticas (a veces cómo si fuesen probabilidades  
en torno a fenómenos perfectamente aleatorios de los que se conociera su distribución),  
instalando dogmas en el discurso cómo la validación científica o matemática, y a modo de  
sinónimos de lo que debemos tener por criterios de rigor y calidad, por excelencia.  
Sin embargo, existen empirismos exitosos perfectamente no científicos y en la práctica,  
no todos los métodos rigurosos y las ideas que podemos poner a prueba son científicas. La  
matemática hace uso necesario de apriorismos racionalistas puramente especulativos e  
intuitivos, por ejemplo, la existencia de clases y de colecciones de tales conceptos, cómo el  
vacío, y las infinitas selecciones de este último en grupos de conjuntos. Más aún, la estadística  
como construcción matemática, con sus correlaciones tan incipientemente discernibles, fuera  
de ser incapaz de atribuir causalidad a sus construcciones escencialistas, constituye un  
entendimiento basado en la aritmética que pudiera ser eventualmente contradictorio. Y de ser  
así, se podría perfectamente probar la veracidad y la falsedad de la misma proposición usando  
todas reglas lógica y estadísticamente válidas.  
De hecho, existen múltiples maneras de formalizar un sistema abstracto que sea capaz  
de construir la estadística, aunque siempre tenemos que hacer supuestos de antemano, los  
que pudieran, a fin de cuentas, fallarnos. La única forma de evitar esto sería nunca construir  
un modelo explicativo, sin embargo, la naturaleza de la mente es tal que emergen  
espontáneamente asociaciones causales entre contingencias: escencias artificales y  
tipificaciones siempre discutibles y renegociables. Tanto es así que la mera comprensión de  
una sociedad estratificada, por ejemplo, es una cuestión absolutamente discutible si  
consideramos la gran diferenciación entre sujetos a nivel individual. Cada atributo humano,  
desde lo abstracto, tiene una explicación particular. Entonces, nunca podemos decir que algo  
«es», con mayor certeza que cuando decimos que algo «está siendo apreciado de tal o cual  
manera (por tal o cual observador subjetivo)».  
Incluso la lógica de primer orden, cerrada y completa, tiene una semántica inancalzable,  
reflexión filosófica que nos conecta con el problema de los significados, incluso si nos  
remitimos sólo a tomar nota de aquellas deducciones y precondiciones que son inconsistentes  
entre sí. Más aún, podemos hacer un esfuerzo para descomponer metódica y  
sistemáticamente cualquier tipo análisis, llevándolo incluso a una construcción cuantificable.  
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Pero al momento de emplear el lenguaje, los significados se vuelven difusos y convencionales  
obligándonos a mantener una posición recursivamente abierta, crítica y flexible en nuestra  
comprensión de las cosas.  
Por este mismo motivo, será clave comenzar a analizar el problema del  
autosostenimiento de las dinámicas político-sociales desde una mirada abstracta, que nos  
acerque a elaborar una comprensión general de cómo se construyen los modelos mentales.  
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1. Reflexiones de la Historia del Formalismo Lógico Matemático  
Los desarrollos en la esfera de las ciencias formales y en las fundaciones de las matemáticas durante el  
siglo veinte quedaron marcados por importantes adelantos metodológicos. Muchos de tales descubrimientos  
y nuevos planteamientos deben su aparición al abandono de lo que podríamos denominar un paradigma  
coherenterista cerrado, a principios del siglo veinte. Este entraba en crisis y, en su reemplazo, surgía una nueva  
mirada que anticipaba la necesidad de una jerarquía de metalenguajes (Rosado, 2010, pp. 28-29) y de  
axiomatizaciones incapaces de probar su consistencia. Para identificar cómo se produce esa transición, en  
este ensayo observan algunos aspectos de los trabajos de Kurt Gödel y de Alfred Tarski, los que bajo cierta  
interpretación reestructuran las bases epistemológicas del formalismo matemático. Esto facilitó el desarrollo  
de un análisis algebraico amplio, teórico, grupal, universal y abstracto con una incidencia transversal.  
Se sostendrá que la variabilidad teórica producida en las  
La variabilidad en el modelo  
ciencias abstractas a partir del debilitamiento del encuadre  
subyacente  
a
la matemática es  
decimonónico, y que en adelante llamaremos hilbertiano, obligó a  
abandonar parcialmente algunas de las componentes de un  
programa de estudio hegemónico, propuesto precisamente por  
David Hilbert, debido a la infactibilidad de dar solución a ciertos  
aspectos de sus problemas críticos de la forma que se esperaba.  
Siguiendo a MElroy (2005), Hilbert habría estado escencialmente  
obsesionado, buscando probar que las pruebas matemáticas eran  
válidas, estudiando por ende el proceso mismo de razonamiento  
matemático y las estructuras de sus pruebas (p. 136).  
susceptible a ser analizada paralela y  
parcialmente, desde una perspectiva  
tanto positivista como historicista, si nos  
afanamos en no devenir en una emulsión  
demasiado miscelánea. Primero, un  
análisis neopositivista nos permite  
relacionar una aproximación  
a
tal  
variación, que luego será reciclada bajo el  
prisma que propone Karl Popper. Dicha  
visión de la ciencia equipara el nivel de  
evidencia que apoya al modelo con el nivel  
de la racionalidad de sostener las  
creencias que envuelve (Lakatos, 1968, p.  
358). Con eso, será factible reinterpretar  
el desarrollo de la matemática pivotando  
en los teoremas de Gödel, perfilándola  
cómo una ciencia falsacionista. En  
paralelo, el análisis historicista que  
presentamos gira alrededor de la  
propuesta kuhniana y sugiere que este  
cambio representa un salto de paradigma.  
i. Emergencia y Consagración del Ideal Decimonónico  
Previo a remontarnos de lleno al cambio de paradigma en las  
matemáticas, es prudente hacer una breve nota del proceso anterior  
a que tal tendencia hilbertiana se comenzara a instalar cómo la  
interpretación dominante para las fundaciones logicistas. En este  
primer momento coexistían varias miradas.  
De entre esas posturas se observa la aparición de distintas  
escuelas que promovieron distintas visiones sobre cómo fundar las  
matemáticas, previo a ninguna hegemonización. Cada paradigma  
incorpora una forma de pensar idiosincrática que identifica y  
describe sólo determinados contrastes: dónde sólo una porción de la  
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información es valorada, explicada y/o modelada, pasando el resto a formar parte del fondo (Mitchell, 1988,  
p. 59).  
En ese período de ciencia pre-normal, la disparidad en el abordaje de lógica y las bases de las  
matemáticas incluía, desde las aplicaciones puramente utilitaristas, hasta consideraciones e implicancias  
filosóficas y metafísicas. Y de entre estas primeras aproximaciones, los antecedentes del propio formalismo  
lógico-matemático se podrían rastrear hasta la antigua Grecia, especialmente a los dialécticos, estóicos y, en  
buena parte, a la localidad de Megara.  
En esos tiempos ya aparece la esencia de algunas distinciones críticas. Una de las más características  
es la que desarrolla Platón en torno a lo que llamó la cuestión de los universales. Platón creía en la existencia  
de determinados objetos de carácter más bien metafísico y que no tenían una existencia material, espacial ni  
temporal. Estos encarnaban la esencia de las cosas. Propuso observar a la naturaleza dividida en dos  
universos: el de las cosas sensibles y las apariencias; y el de las ideas inteligibles y la perfección. A través de  
la alegoría de la caverna nos da una mirada de su interpretación: el mundo sensible es siempre una sombra  
imperfecta donde percibimos instancias de lo que llegaría a denominarse los universales platónicos: ideas  
eternas, subyacentes e incondicionadas que sólo pueden ser realmente contenidas mentalmente. Por su  
parte, Heráclito había propuesto que “todas las cosas nacen según el logos (…) fuerza inteligente que es  
origen y señor de las cosas [distinta] (…) a la razón humana” (Aurobindo, 2000, pp. 88-89). Con esto se  
comienzan a separar los discursos, de la articulación formal, de lo lexicográfico, de lo sintáctico y del contenido  
fundamental.  
Zenón de Citio fue uno de los primeros en destacar la necesidad  
de fundamentar la lógica y el dialéctico Filón avanzó proponiendo que la  
implicación material pudiese falsear únicamente las deducciones falsas  
a partir de premisas verdaderas. La escuela de Megara además  
comenzaba a ensayar un tipo de reducción al absurdo mediante la  
falsación de lo opuesto a una idea para establecer lo que denominaban  
la prueba a través del método erístico. La perspectiva platónica que  
independiza las ideas de los sentidos consagrando la importancia de la  
abstracción simbólica (Luria, 1980, p. 17)  
y
que rechaza el  
Kuhn, desde su análisis  
conocimiento hedónico en pro de la opinión distinguida, justificada y  
verdadera, es transcrita en uno de los diálogos por Euclides de Megara.  
centrado en la historia, recomienda  
describir  
a
estos momentos cómo  
Aristóteles también marcó ese desarrollo de la lógica, desde  
medio oriente hasta occidente, durante siglos. Una de sus temáticas  
más distinguidas es aquella que nos refiere a las contingencias futuras  
períodos de ciencia pre-normal para un  
determinado paradigma.  
14  
asociada a la dificultad de libre elección que emerge en tanto consideramos que las proposiciones mantienen  
retrospectivamente su valor de verdad hacia el pasado. La solución de Aristóteles al problema  
sorprendentemente hoy cobra un significado profundo al implicar precisamente que existen verdades  
extrasistémicas y sentencias que no logran adquirir un valor de verdad si pretendemos que lo falso y lo  
verdadero sean mutuamente excluyentes. Como contraparte, se dice que, frente al problema aristotélico, el  
dialéctico Diodoro, maestro de Zenón y Filón, planteó lo que se denominó el argumento maestro. Con él sugiere  
que no existe nada que sea realmente posible y que sin embargo no sea o vaya a ser eventualmente verdadero.  
Aristóteles fue una figura central al establecer la importancia de  
los silogismos en el proceder deductivo y, paralelamente, establecer el  
papel central de lo que denominó epagôgê en el proceso de abstracción  
desde lo observado, hacia los principios básicos del saber científico. Con  
Es  
necesario  
mencionar  
estas propuestas, la lógica en primera instancia se dispone muy  
filosóficamente, asociada a lo ontológico, a lo metafísico, lo ético,  
retórico y eventualmente también a lo teológico.  
asimismo los inagotables desarrollos  
indios, chinos y árabes, en permanente  
dialogo intercultural, pero de los que aún  
hoy en día no se cuenta con demasiada  
información en nuestra lengua. La  
La matemática en sí, en la antigua Grecia, giró en buena parte en  
torno a la geometría. Las destacadas ideas de Pitágoras, Hiparco, Tales,  
notación  
numérica  
popularizada  
Apolonio  
y
Euclides de Alejandría marcaron su desarrollo.  
universalmente es herencia directa de  
dichos desarrollos, los que ya podían  
abordar ecuaciones matemáticas de  
forma algebraica. Con ello, se logran  
establecer métodos para solucionar  
Paralelamente, es de destacar el trabajo de Diofantes, quién en su  
Aritmética ya establecía algunos métodos para resolver lo que  
posteriormente se conocerá cómo ecuaciones diofantinas. Sólo después  
de dos mil años sería posible esbozar porqué no es factible una solución  
general a los problemas diofantinos. Eratóstenes de Cirene estudió  
cómo cribar los primos menores a una cantidad. Las fundaciones  
matemáticas en la antigua Grecia hubieron de atravesar su propia crisis  
fundacional debido al descubrimiento de las proporciones irracionales y  
las paradojas de Zenón de Elea (Evert & Piaget, 1966, p. 96), pionero en  
delinear algunos de los primeros problemas filosóficos y metafísicos que  
emergen al considerar operaciones y cantidades infinitas en un análisis  
geométrico, físico y matemático.  
ecuaciones  
no  
lineales  
usando  
herramientas avanzadas cómo el  
teorema del binomio y la inducción  
matemática. A la incorporación de los  
dígitos también se les asocian avances  
tan indispensables para todo el  
desarrollo posterior cómo lo es  
representar la ausencia de cantidades o  
medidas a través del numeral cero.  
Igualmente, las primeras utilizaciones  
de números negativos y decimales se  
remontan a la antigua China.  
Aunque Aristóteles también discutió en torno a los principios del  
tercero excluido y de no contradicción, durante siglos la lógica no se  
acercaría definitivamente a la matemática ni a lo formal y, en cambio,  
indagaría en torno a problemas de la más variada índole cómo lo fueron  
15  
la posibilidad del libre albedrío o las falacias del argumento discursivo. Fue ese tipo de pensamiento el que se  
vería especialmente exacerbado en Europa occidental durante el medioevo, cuando cobraría centralidad el  
estudio monástico apareciendo, por ejemplo, las primeras argumentaciones lógicas acerca de la existencia de  
Dios. Entre estas, la de San Anselmo y la de San Agustín inauguran una tradición que posteriormente  
descendería hasta Kurt Gödel incluyendo a Descartes, Spinoza, Leibniz, Hume, Kant, Hegel y Frege.  
Con la reemergencia de las artes renovadas, el humanismo y durante el renacimiento europeo, la  
búsqueda de una formalización de la lógica también se mantuvo levemente desplazada por consideraciones  
cada vez más empiristas. Sumados a la aparición de nuevos métodos e instrumentos, los desarrollos teóricos  
desde Copérnico hasta Newton, Huygens, Boyle, Snel y Hooke disponían el campo teórico sobre todo a la  
comprensión de la cinemática, la técnica, la construcción, el arte y la economía. Con esto se sentaban las  
bases de las probabilidades, el cálculo y las estadísticas. Aun así, eventualmente los trabajos de Leibniz,  
Lagrange, Euler y Gauss iniciarían una aproximación a la abstracción algebraica. Las consideraciones lógicas  
y epistemólogicas que aluden a la duda de Kant respecto de la factibilidad de hacer metafísica (Seligman,  
1962, p. 5), o la exhaustiva crítica que dicho personaje construiría alrededor de cualquier conocimiento que  
se sostuviese sólo desde un apriorismo racional, prueban el marcado espíritu tecnológico de la revolución  
científica.  
Cabe destacar que Louis  
Couturat, sólo a comienzos del siglo  
veinte, redescubrió gran parte de la  
lógica de Leibniz. Sus revisiones se  
Con todo, las implicaciones prácticas para la física y la discusión  
filosófica, más o menos metafísica, fueron los primeros lugares comunes  
y puntos de partida de una interpretación que integraría el formalismo  
lógico con la matemática. Durante ese período transiente, sin embargo,  
se puede decir que ninguna mirada era dominante desde el punto de  
vista científico y la coexistencia de una variedad de posturas permitía,  
solo hasta cierto nivel, profundizar en las fundaciones lógicas de las  
matemáticas.  
sumaron  
a
las de Erdmann  
y
Trendelenburg permitiendo que la  
comunidad científica recién terminara  
de comprenderla en ese entonces.  
Doscientos cincuenta años antes,  
Leibniz justificaba su profundo interés  
De esta manera, en pleno siglo diecisiete, Leibniz ya establecía  
muchas de las operaciones base para el cálculo de la lógica moderna.  
En busca de los términos bajo los cuales fuese posible decidir la  
veracidad a través de la reducción sintáctica hasta tautologías  
primitivas, es posible hallar en su trabajo una de las primeras  
inquietudes de formalización logicista para la matemática y un  
compromiso con el silogismo que cobraría su propio carácter metafísico  
distintivo (Godwyn & Irvine, 2003, pp. 173-175).  
en  
los  
formalismos  
abordando  
nuevamente el problema aristotélico de  
las contingencias futuras, estableciendo  
que el libre albedrío se acoplaba al  
devenir de lo contingente de manera que  
toda decisión humana tenía un cauce  
explicable en el encuadre del plan divino  
y consecuentemente en sus leyes de  
16  
Aun sin ser el iniciador del simbolismo lógico matemático formal, en retrospectiva, buena parte de sus  
tempranos desarrollos influyeron, de alguna u otra manera participaron e inspiraron los posteriores avances  
en esa dirección. Leibniz fue pionero en observar la necesidad de que la lógica matemática utilizara un lenguaje  
formal inequívoco ya que consideraba que cualquier error de razonamiento podría ser capturado en un error  
explícito de la operatoria. Sus estudios lógicos comenzaban a ordenarse formalmente en lo que se denomina  
lógica de sentencias o cálculo proposicional: una manera de formalizar las operaciones lógicas que facilita la  
manipulación simbólica y cuenta con una sintaxis. Las sentencias deben estar bien formadas para pertenecer  
al sistema y a partir de sus valores de verdad se pueden deducir los valores de verdad de otras sentencias.  
Similarmente, a principios del siglo diecisiete George Peacock comenzaba a destacar la gran  
importancia que parecía tener el ir abordando algebraicamente la matemática para poder acceder a lo  
profundo de sus significados. Su mirada conecta con una serie de desarrollos que a lo largo del siglo  
impulsarían al formalismo lógico a consolidarse como paradigma hegemónico para fundar las matemáticas.  
En ese proceso juegan un papel central los desarrollos acumulados de George Boole en torno a la lógica binaria  
y los posteriores alcances y avances establecidos por Charles Sanders-Pierce, Ernst Schröder y Augustus De  
Morgan, entre otros y por ejemplo, en torno a nomenclatura, cuantificación y teoremas.  
Así cómo la lógica de sentencias opera de forma general sobre dichas sentencias, se denomina cálculo  
de predicados o lógica de primer orden a aquella que opera sobre proposiciones que son funcionales a objetos-  
sujetos y que pueden variar dentro de un dominio discursivo. La sentencia lógica queda construida por dos  
partes separables-operables, más o menos independientemente. Es de tener en consideración que la lógica  
occidental ha desarrollado una característica marcadamente proposicional de manera que la validez  
argumentativa guardará siempre una relación directa con la manera en la que las premisas nos conduzcan a  
las conclusiones (Manchester, 2009, p. 30).  
El cálculo de predicados nos conecta con los desarrollos de Sanders-Pierce, De Morgan y Frege en tanto  
permiten no tener que aislar un sujeto específico popularizando el uso de lo que se denominaron los  
cuantificadores lógicos, que permiten referirse, por ejemplo, a la totalidad de los elementos cómo sujetos de  
una función proposicional. A todos estos progresos se le suman los heterogéneos adelantos que en paralelo  
desarrollaron Évariste Galois, Neils Abel, y Arthur Cayley. Todo este nuevo conocimiento eventualmente  
pasaría a conformar lo que hoy se conoce cómo álgebra universal, un algebra que operaba cada vez a nivel  
menos numérico y por tanto generaba una presión cada vez más urgente en el requerimiento de formalizar un  
modelo teórico en las líneas de lo observado por Peacock, y que lograría cobrar fuerza hegemónica y  
establecerse de manera casi consensuada desde la década de 1880 en adelante. En ese tiempo Gottlob Frege,  
quién ya en un tratado de notación delineaba un primer sistema de cálculo lógico con los ya mencionados  
cuantificadores y estableciendo una cantidad definida de reglas lógicas de inferencia y presupuestos a priori;  
17  
intentaría fundar en axiomas, las raíces de la matemática y el álgebra en su publicación de 1884: Die  
Grundlagen der Arithmetik.  
Fue Frege quién distinguió la afirmación lógica de las proposiciones toda vez que las primeras describen  
hechos que se desprenden del modelo (Tieszen, 2005, p. 238). Aunque sin éxito, en sus esfuerzos se reconoce  
el primer intento de conquistar el esperado asiento lógico cómo tal. Sin embargo, de seleccionar un hito que  
represente toda esta mirada, la aritmética propuesta por Guiseppe Peano es una prueba del ímpetu que  
adquiría dicho modelo. A finales del siglo diecinueve, una mirada coherenterista cerrada, formalista pero  
finitaria rápidamente dominaba en el campo de la matemática y de la lógica. En honor a la cantidad e  
importancia de los resultados que descubrió en la física, la matemática y la geometría, asociamos a David  
Hilbert con esa postura. Hilbert se manifiesta cómo uno de sus últimos y más tenaces representantes,  
especialmente en el año mil novecientos. Eran tiempos optimistas y ambiciosos, surgía el Art Nouveau, volaba  
el primer zeppelin y Nikolai Tesla patentaba un método que pretendía transmitir grandes cantidades de energía  
sin usar cables entre dos puntos.  
Pero la interpretación fundacional rápidamente entraría en crisis. Muchos de los desarrollos en la  
matemática de esos tiempos ya eran lo suficientemente elaborados cómo para eludir la presunta base sólida  
y formal durante años lo que gradualmente se convertía en un desafío central. “Cuando el impulso y la  
motivación (…) se ven trabados por la pérdida del sentido, (…) el hombre recurre a la meditación y reflexión,  
buscando los fundamentos 1ógicos y epistemológicos” (Capponi, 1987, p. 7).  
Hacia finales del siglo diecinueve Georg Cantor había desarrollado una excelente teoría de conjuntos  
que podía contener elementos infinitos. A partir de ella, estableció estupendos resultados acerca del tamaño  
de dichos conjuntos y los que se podrían conformar cada vez a partir de combinaciones de sus elementos.  
Cantor también probó que existen dimensiones diferenciadas dentro de las magnitudes infinitas asociadas a  
tales conjuntos. Sin embargo, fue un personaje controvertido en múltiples aspectos y su teoría comenzaba a  
generar un debate fundacional entre los matemáticos más estrictamente finitaristas que consideraban que los  
objetos matemáticos debían ser solo construibles y finitos.  
Eventualmente, un grupo opositor a las ideas de Cantor llegó a constituir un ala radical-reformista de la  
matemática constructivista denominada intuicionismo. L. E. J. Brouwer fue el iniciador de ese vuelco que  
fundaría las matemáticas sobre la única base de los objetos intuitivamente construibles. Tal perspectiva  
resulta en una matemática diferente (en cierta medida limitada) ya que no está dotada de algunas tautologías  
que resultaban centrales hasta ese entonces como la ley de la doble negación. Esto implicó un cisma entre la  
minoría distanciada que pretendía reescribir y refundar la matemática sobre un sistema intuicionista, y  
aquellos que continuaban buscando una base que comprendiera desarrollos cómo los de Cantor.  
18  
El programa de David Hilbert es ampliamente representativo de  
este último paradigma fundacional que dominaba alrededor de los años  
veinte. Dicha propuesta acopla tres maneras de comprender la  
matemática que para ser visualizadas describiremos de manera  
Existen dos formas de concebir  
la semántica de los leguajes que de  
alguna u otra forma tienen perspectivas  
contrapuestas. Por un lado, se conoce  
cómo holismo semántico a la visión que  
concibe los significados del lenguaje en  
función de una porción mayor del mismo  
parcialmente independiente: el formalismo, el finitarismo  
coherenterismo.  
y
el  
ii. La Coherencia de una Mirada Formalmente Finita  
El formalismo, originalmente se sostuvo sobre la idea de que la  
matemática en sí misma no tiene un significado real, sino que es una  
representación formal de lo que se puede realizar. Aunque guarda fuerte  
relación con un logicismo que emplazará a toda la matemática sobre  
una estructura de lógica formal, es presumible que entre una  
concepción actual de formalismo y lo que una mirada decimonónica  
interpretaría como tal existan profundas diferencias, particularmente  
dado que muchas de las perspectivas actuales no cabrían en el  
programa formalista de Hilbert. De cualquier modo, una mirada  
formalista establece un método deductivo que podemos operar casi  
tipográficamente, atendiendo el hecho de que las matemáticas no  
realizan atribuciones de contenido ni en ningún caso materiales. Este  
tipo de mirada formalista de la lógica no terminaría de ordenarse hasta  
después de que por lo menos la propuesta tarskiana delineara con  
mayor claridad cómo puede operar la semántica de los sistemas  
formales esclareciendo el alcance esperable de la definibilidad logicista.  
lenguaje  
y
que desde algunas  
perspectivas podría llegar a incorporar  
incluso todos los casos de uso que hayan  
sido desplegados de dicho lenguaje para  
su comprensión. Por otro lado, otra  
manera de definir la manera de atribuir  
los  
significados  
es  
sobre  
el  
reduccionismo, que cómo requisito  
implica interpretar que cuando una  
proposición establece una referencia, lo  
hace en función a un lenguaje diferente,  
o una a clase diferente de objetos.  
Ambas posturas semánticas  
tienen su respectiva proyección en  
distintos tipos de lenguajes, sean más o  
menos formales. En el caso de la lógica,  
hemos de considerar que la noción  
semántica a la base impactará en la  
forma de concebir tanto la relación entre  
las referencias proposicionales y la  
nominación de objetos, cómo en el  
significado de conceptos esenciales, sea  
la satisfacción de una propiedad o la  
veracidad de una sentencia.  
Un formalismo en cierto modo más ingenuo o más numérico nos  
conecta con la posición finitarista de Hilbert. El finitarismo pretende una  
matemática que sea en cierta medida enumerable, pero no sólo  
sintácticamente, sino que aspira a reducir recursivamente cualquier  
teorema con variables libres o, por ejemplo, que opere sobre  
cardinalidades infinitas, a una forma primitiva y concreta, donde sólo  
participen cantidades finitas. Paul Bernays, plantea que esta mirada  
envuelve la posibilidad de hablar sólo de objetos matemáticos  
señalables e intuitivos separandose de la propuesta intuicionista (Gödel,  
19  
2006, p. 413) ya que desarticula su distingo más significativo al  
establecer que las consideraciones sobre el infinito en la matemática  
son solo generalizaciones de procedimientos finitos cuantificados. Si  
hasta matemática más abstracta y conceptual es una inducción  
reversible de operaciones concretas sobre cifras concretas, el  
intuicionismo no puede rechazar las deducciones controvertidas que  
devienen de ella y más aún, establece una distinción de carácter  
superficial y meramente excéntrica.  
Para el deflacionismo, aseverar  
que una proposición es verdadera no le  
agrega información a la proposición  
misma. De esta forma, adoptamos una  
mirada deflacionista cuando hacemos la  
suposición de que las referencias a la  
veracidad de una sentencia son sólo  
redundancias del lenguaje. Tarski  
desarrolló una teoría donde la verdad de  
un lenguaje queda definida en un  
metalenguaje y dónde el lenguaje mismo  
nunca cuenta con recursos expresivos  
suficientes para aludir las definiciones  
esenciales de verdad que se barajan en  
la metateoría. Así, el concepto de verdad  
esencial, cómo tal, siempre demanda  
una explicación subyacente, lo que a  
veces se ha interpretado cómo un  
El finitarismo establece un alcance fundacionalista ya que a lo  
sumo  
pretende  
una  
totalidad  
matemática  
profundamente  
proporcionada a cuantías aritméticas de medidas hipotéticamente  
realizables. Por lo pronto, podemos pensar el finitarismo como un  
formalismo primitivo, exacerbado, donde sí se le atribuye significado a  
la matemática y los métodos deductivos no sólo cuentan con una  
mecánica sintáctica rígida sino más bien una operatoria con significado  
que se funda en una aritmética capaz de retrotraer hasta el último  
teorema a cantidades concretas. Esta mirada vendrá a contrastar con  
todo un espectro de interpretaciones y sistemas que contienen  
cantidades u órdenes transfinitos, incluyendo pruebas de inducción  
sobre medidas infinitas.  
reduccionismo  
deflacionista.  
Un  
La tercera posición hilbertiana se encuentra profundamente  
sobreentendida y disimulada en la concepción de las matemáticas del  
siglo diecinueve. Hemos denominado coherenterismo a una pretensión  
tácita que se dirige a probar la consistencia de la matemática desde  
donde mismo se construye, cómo si fuese un circuito cerrado desde  
dónde no emergen alusiones extrasistémicas. El coherenterismo  
cerrado también pareciera haberse afiliado a una actitud tácita  
idiosincrática: un vigor ambicioso, unificador de la disciplina que se  
fenómeno que emerge a través de esta  
mirada es que el reduccionismo, más  
que atomizador, es ad infinitum, ya que  
cada metateoría tiene en un segundo  
nivel su propia meta-metateoría, donde  
se definen ciertas verdades a través de  
conceptos no referenciables desde el  
primer nivel. Aunque salva una serie de  
paradojas, implica que el significado  
nunca es totalmente comprensible en la  
teoría, al igual cómo los universales  
platónicos nunca se pueden percibir en  
su totalidad en el mundo de los sentidos.  
complementaba con las diversas inducciones de decibilidad  
y
completitud implícitas en el programa de Hilbert. Dando por hecho que  
los sistemas axiomáticos eran capaces de decidir la veracidad o  
falsedad de todas las proposiciones que le fuesen enunciables, el  
programa  
intentaba  
encontrar  
un  
encuadre  
justificado  
concluyentemente, la combinación de supuestos que permitiera  
20  
representar sin paradojas formales  
a
toda la matemática. El  
coherenterismo cerrado tenía una cuota del enajenamiento positivista  
decimonónico suponiendo incluso que ese sistema categórico sería  
capaz de expresar su propia consistencia y probarla. Desde esta mirada,  
luego de encontrar tal axiomatización, el desarrollo de la matemática  
podría dirigirse de lleno a ampliar el poder expresivo de manera que más  
y más proposiciones fuesen susceptibles de ser juzgadas por el sistema  
unificado completo.  
Hilbert sostuvo vehementemente la mirada hegemónica que  
conjeturaba completitud y aspiraba a la unificación. Su punto de vista  
se consagra en sus célebres veintitrés problemas que extenderían a  
través de los años sus profundas diferencias con Poincaré, Brouwer y  
Weyl y sólo puede ser comprendido completamente cómo contraparte  
de la propuesta intuicionista. A pesar de esto, es importante recalcar  
que el formalismo asociado a Hilbert, aunque lo hace abandonando  
cualquier significado subyacente a la notación, al igual que el  
intuicionismo, busca alejarse de los universales platónicos (Quine,  
2002, pp. 53-55). Alfred Tarski, quién solidificaría las bases semánticas  
vetando el acceso desde la teoría algunos meta-elementos esenciales,  
nació un año después de planteados los veintitrés problemas.  
En referencia a la nomenclatura,  
se dice que se sostiene una posición  
descriptivista cuando el significado que  
se le asocia a una designación nominal  
se entiende cómo aquellos objetos que  
cumplen con las características que los  
interlocutores le atribuyen a su nombre.  
Esta es la postura de Russell y Frege. El  
descriptivismo nominal genera cierta  
controversia debido a la laxitud de sus  
designadores si recurrimos a modos  
Es Tarski quién desarrollaría un prolífico trabajo en torno a la  
fundación de la propia lógica logrando una distinción más transparente  
entre el lenguaje coloquial y un lenguaje formal: una teoría pendiente  
hasta ese entonces. Con miras a erradicar la incidencia de antinomias,  
profundizaría en como adecuar las raíces del lenguaje formal,  
confirmando un encuadre que imposibilitará un coherenterismo cerrado  
que abarque la totalidad de las matemáticas y sea capaz de probarse y  
sostener su propia consistencia.  
En cuanto al planteamiento de Hilbert, es de recordar que él no  
fue el creador ni fundador de la interpretación que él daba a la  
matemática pero, dada su notoriedad, resulta un gran representante de  
la postura que hemos denominado por tanto hilbertiana. Así, un  
verdadero hito en la historia de las matemáticas se produjo el miércoles  
calificados cómo la doxástica  
o
la  
deducción de la veracidad o falsedad a  
través del conocimiento, la posibilidad o  
la  
necesidad  
de  
determinadas  
aseveraciones.  
21  
ocho de agosto del año mil novecientos durante el Congreso  
Internacional de Matemáticas en la universidad de La Sorbonne, cuando  
Hilbert, junto con declarar célebremente que en la matemática no hay  
ignorabimus, presentó una lista de los desafíos a abordar para el futuro  
de las matemáticas; un mes más tarde declararía “wir müssen wissen,  
wir werden wissen” (debemos saber y vamos a saber). De entre estos  
problemas, el primero requería una precisión acerca de los tipos de  
tamaños que el infinito puede adoptar y el segundo, una prueba de que  
Las transiciones epistémicas  
pueden vislumbrarse de mejor manera  
utilizando los conceptos desarrollados  
por Tomás Kuhn, que construyó un  
completo análisis acerca de cómo  
podríamos interpretar lo que denominó  
las revoluciones científicas. Su postura  
nos permite observar a la ciencia cómo  
una actividad cuyos modelos varían no  
únicamente en función de niveles de  
información sino incluyendo una  
diversidad de aspectos coyunturales en  
definitiva subjetivos, que guardan  
los supuestos  
a
priori de la aritmética nunca incurrirían en  
contradicciones.  
iii. Completando las Bases Lógicas de la Matemática  
A principios del siglo veinte, una destacada publicación de  
Russell y Whitehead plasma y ordena notablemente las bases  
axiomáticas que hemos relacionado al paradigma decimonónico.  
Durante casi un siglo, los esfuerzos de matemáticos y lógicos habían  
avanzado correlacionadamente alrededor de propuestas que buscaban  
solidificar las fundaciones matemáticas. Por ejemplo, en 1918, un joven  
colaborador de Hilbert, Bernays, establecía exitosamente cómo la lógica  
de sentencias prueba toda verdad que le es expresable. Sólo luego de  
concluir la insuficiencia de la dicotomía lógico empirista del kantianismo  
apriorista y mejor comprendidas las limitantes esenciales de tales  
aspiraciones, el problema fundacional lo movería a reformular sus  
posiciones epistemológicas (Parsons, 2007, pp. 136-137).  
relación, tanto con su simpleza  
y
alcance, cómo con el contexto, los  
problemas de interés científico, o la  
cosmovisión hegemónica.  
El propone una progresión:  
ciencia pre-normal, ciencia normal,  
crisis, revolución y pos-revolución, y  
denomina cambio de paradigma al  
reemplazo de un modelo por otro,  
haciendo un notable contrapunto en  
diferentes sentidos con las ideas de  
Popper. Para Kuhn, los paradigmas  
suelen ser inconmensurables por lo que  
desarrollar un contrapunto objetivo  
entre dos cosmovisiones científicas  
resulta impráctico. A principios del siglo  
veinte, los célebres principios de Russell  
Para evitar la paradoja en su sólido planteamiento, Russell y  
Whitehead le habían agregado un controversial axioma denominado  
reducibilidad. Esto generó controversia ya que, en pro de la  
consistencia, el axioma de reducibilidad valga la redundancia ‒  
ciertamente reducía el alcance de la axiomatización limitando la  
profundidad de sus definiciones funcionales explícitamente al  
predicado. De cualquier modo, aún esta formalización estaba marcada  
por la impronta de la mirada hilbertiana, finitarista y encerrada en el  
coherenterismo. La propuesta de Russell y Whitehead se hizo  
y
Whitehead exhibían los primeros  
atisbos que Kuhn calificaría cómo  
anomalías.  
22  
rápidamente conocida. Con sus limitantes y lo que ahora parece una  
compleja nomenclatura, no se consolido cómo marco de referencia y,  
en cambio, el sistema axiomático que hoy se conoce cómo la teoría de  
conjuntos de Zermelo y Fraenkel ha terminado por volverse un marco de  
referencia hegemónico. Esta logra probar la consistencia de la  
aritmética a pesar de ser incompleta e incapaz de probar su propia  
consistencia.  
Los trabajos de Frege, Russell y  
del primer Wittgenstein, tienen un  
impacto  
significativo  
en  
el  
neopositivismo, una visión que lee  
procesos subyacentes al desarrollo de la  
ciencia y hace uso de una forma de  
concebir su filosofía que surge durante  
la primera mitad del siglo veinte,  
distinguiendo entre contexto de la  
justificación y de descubrimiento.  
De la propuesta de Rusell y Whitehead, cabe destacar que Hilbert  
manifestó expresamente su contrariedad ante el axioma de  
reducibilidad. Haciendo ver que se debía probar que éste fuese  
consistente con el resto de los axiomas, Hilbert deja en claro que era  
necesario buscar la axiomatización que eventualmente probara su  
consistencia y que no limitara su alcance expresivo arbitraria e  
innecesariamente. Estas aspiraciones se vuelven insostenibles cuando  
se logra probar que los sistemas formales lo suficientemente  
comprensivos no sólo tienen límites arbitrarios, sino que, de ellos,  
aquellos que alcanzan a constatar su propia consistencia son  
inconsistentes.  
La manera neopositivista de  
concebir la ciencia facilita estupendos  
alcances lingüísticos alrededor de los  
enunciados y propone un criterio de  
demarcación científico: los enunciados,  
para tener significado y ser científicos  
deben ser verificables (o falsables). Por  
ejemplo, nos hablan los universales,  
abstractos y referentes a leyes naturales  
más bien generales, o los protocolares u  
Este contexto nos refiere al momento en el que el proceso  
creativo desencadena una investigación y la posterior búsqueda de una  
justificación. Culturalmente, la necesidad de justificación de una teoría,  
al igual que cómo ocurre con el lenguaje y una mayoría de procesos  
humanos, emerge y se puede comprender por medio de los dispositivos  
de variación y selección evolutiva (Neuman, 2003, pp. 33). Frente a las  
dificultades que generaba fundar las matemáticas de acuerdo a las  
pretensiones de Hilbert, y luego de los descubrimientos en torno a la  
incompletitud, emergerían variados análisis. Esa variación generaría una  
proliferación de desarrollos divergentes, los que posteriormente  
probarán su aplicabilidad y adecuación a lo largo de los años. Las  
propuestas que mejor se adaptan son seleccionadas por quienes  
estudian y hacen uso de la matemática, consolidándose y trayendo más  
colaboraciones y desarrollos a la teoría.  
observacionales,  
observaciones  
referentes  
empíricas de  
a
los  
sentidos. Por su parte, los enunciados  
teóricos son constructivos de la teoría  
deductiva  
y
quedan asociados al  
contexto de la justificación. Algunos de  
los más destacados participantes del  
neopositivismo fueron Carnap, Hempel y  
Schlick. Críticas notables han sido  
planteadas por Kuhn, Popper, Lakatos,  
Quine, Feyerabend, y Putnam.  
23  
En cuanto al propio cambio de paradigma que inicia con los desarrollos de Gödel, el contexto del  
descubrimiento estuvo asociado a la justificación argumentativa de otro problema matemático, la búsqueda  
de una inducción a la teoría que demostrase la supuesta completitud de un sistema formal en consideración a  
sus axiomas. En esta línea de investigación, fueron también las propuestas de Hilbert desarrolladas junto con  
Ackermannn, las que llevarían a Gödel a seleccionar su tesis doctoral.  
Es de considerar que, a diferencia del caso de la geometría (elemental), desde la aritmética resultaría  
posible probar la existencia verdades que simplemente no cuentan con una verificación teorética al nivel de  
que nunca se podrá desarrollar un sistema (aritmético) que las alcance a confirmar (Tarski, 1994, pp. 127-  
128). Sin embargo, en 1929 Kurt Gödel desarrolló su teorema de completitud, cristalizando la lógica  
cuantificada en el primer orden cómo un sistema formal completo y finitario: la totalidad de sus deducciones  
podría ser eventualmente obtenida, llamémosle, computacionalmente, a través de reglas de sintaxis.  
El que exista una lógica cuantificada completa parecía un acercamiento importante hacia una prueba  
más general de completitud debido a que no habrían verdades (tauto)lógicas (con cuantificadores de primer  
orden) que no sean deducibles lógicamente. Posteriormente, en esa misma línea, se gatillaría un salto  
cualitativo en las matemáticas, descubriéndose un ángulo inesperado en la interpretación del segundo  
problema de Hilbert.  
En busca de comprender la implicancia de tal desarrollo conviene examinar la capacidad expresiva de  
la lógica y sus cotas. Alfred Tarski observó que si la definición de determinados significados es representable  
en una misma teoría, emergerán contradicciones. En parte podemos deducir que esto lo motivaría a establecer  
una teoría dónde las definiciones semánticas quedarían establecidas en otras teorías que tendrían que tener  
una creciente expresividad esencial. Existiendo univocidad e inambigüedad sintáctica, este requerimiento  
trasciende incluso a la lógica que predica irrestricta porque tal propuesta no requiere de ninguna pretensión  
de realismo en las matemáticas distinguiéndose especialmente del intuicionismo con aspiraciones  
constructivistas. En tanto se mantenga el formalismo convencional inequívoco, la semántica de Tarski deviene  
en una regresión infinita de definiciones acerca de la verdad y el significado. Siguiendo a Lakatos (1962), esto  
no implica que sea necesario adoptar una posición cínicamente escéptica frente a la totalidad de la  
matemática: podemos defender digna y honestamente este conocimiento, en última apariencia siempre  
derrotable, colocando la importancia de las fundaciones matemáticas en su dimensión ad hoc, el criticado  
psicologismo subjetivo de la propia intuición (pp. 22-23).  
24  
Ideal  
Regresión  
Infinita  
Coherenterismo  
Finitista  
Prueba  
Recurs.  
Meta  
Meta  
Teore.  
Teorem.  
Teore.  
Meta  
Teoría  
Teorema  
Teorema  
Teorema  
Teoría  
Figura 1. Algunas Perspectivas Acerca de las Fundaciones  
Epistémicas de las Axiomatizaciones Matemáticas Formales  
Además de la definición de los significados, la lógica de primer orden tiene restricciones sintácticas,  
especialmente en relación a los predicados y la cuantificación de variables. Se puede pensar que existen  
infinitas lógicas dependiendo de la complejidad de sus proposiciones. La lógica de sentencias no cuantifica  
variables (es de orden cero), la lógica de primer orden cuantifica en un grado los objetos del predicado, la de  
segundo orden puede cuantificar sobre cláusulas o porciones del predicado (lo que sería un segundo grado),  
etcétera. El límite al que tiende la progresión es una lógica de orden superior en la que no hay restricciones  
sintácticas para el predicado y sus cuantificadores anidados.  
Lógica de  
Sentencias  
Lógica de  
Enésimo Ord.  
Cálculo de  
Predicados  
Lógica de  
Segundo Orden  
Orden  
Superior  
Lógica de  
Tercer Ord.  
O(q) = 0  
O(q) = n  
O(q) = 1  
O(q) = 2  
O(q) = 3  
O(q) ≈ ∞  
Figura 2. Orden de la Lógica Formal  
25  
   
Los límites de la lógica de primer orden no han impedido que esta  
sea ampliamente utilizada. Esto se debe en buena parte a su finitud y  
resultados como la completitud estudiada por Gödel que la vuelven un  
lenguaje bastante más fundamentado y dócil que la lógica de orden  
superior. Además, si admitimos infinitos axiomas en tanto sean  
representables, el poder expresivo fundado en una lógica de primer  
orden se amplía significativamente.  
Relacionamos  
a
Gödel,  
observando cómo las pretensiones  
hilbertianas lo llevan a un fenómeno que  
no es compatible con el paradigma  
hegemónico. El llamado contexto del  
descubrimiento, independiente del  
método propuesto por la teoría  
científica, incorpora dicha presunción  
histórico-coyuntural y conducirá a una  
teoría nueva. Luego, el llamado contexto  
de la justificación constituye una  
búsqueda para inducir en la teoría, de  
forma objetiva, el cuerpo de evidencia  
que se ya acumulaba. Cuidándonos de  
los problemas emergentes de la  
aplicación de los anteriores contextos a  
iv. Progresiones Teóricas y Auxilios Degeneradores  
Sugerimos visualizar al segundo teorema de incompletitud de  
Gödel cómo un cambio paradigmático para las ciencias matemáticas en  
vista de que inaugura un nuevo tipo de análisis, superando la búsqueda  
de un sistema que pudiera eventualmente formalizar y fundar toda la  
matemática. Este cambio de paradigma se fortaleció con los cimientos  
semánticos establecidos por Alfred Tarski y permitió determinar que  
algunos de los problemas que propuso Hilbert en el año mil novecientos,  
cómo el décimo y el primero, simplemente no eran susceptibles a ser  
analizados en busca de una respuesta propiamente tal.  
la real aceptación, asimilación  
y
obtención del conocimiento (Kuhn,  
1998, p. 31) matemático, aquí el  
contexto de la justificación de las  
aspiraciones decimonónicas dispuso el  
contexto del descubrimiento de una  
mirada emergente. Posiblemente, esa  
nueva ciencia generó el suficiente  
insight como para quedar dotada de un  
reduccionismo confirmacional al ser  
El tratamiento de las proposiciones, del significado y de su  
filosofía comienza  
a
dividirse en rutas que han permitido la  
profundización hacia múltiples direcciones. Aparece tanto un realismo  
informal, plural e intersubjetivo que para atribuirle significados a las  
proposiciones, debe admitir la imprecisión enactiva y restarse de  
conjeturar conclusiones acerca de la totalidad de las aseveraciones,  
cómo un deflacionismo más formal y enajenado del valor extrasintáctico  
(Putnam, 2000, pp. 134-136).  
susceptible  
a
ser  
conmesurada  
estrictamente en contra del paradigma  
predecesor, superar su nivel de  
adecuación más allá de la mera  
redefinición descripcionista y, por ende,  
verse obligada a admitir una cuota  
autolimitante de duda epistémica.  
Después del segundo teorema de Gödel, las profundidades  
deductivas de los modelos lo suficientemente complejos son estudiadas  
a sabiendas de que nunca podrán asegurar su base axiomática. Esto  
quiere decir que existe certeza permanente en la duda que se cierne  
sobre todo el constructo teórico y que establece que en cualquier  
momento los axiomas podrían inesperadamente colapsar por una lejana  
contradicción inadvertida. Aparentemente es sólo dado este nuevo  
26  
antecedente que el abanico de teorías lógico-matemáticas se expandió  
a otras dimensiones. Ya no interesaron solamente las deducciones y la  
consolidación de un sistema formal por excelencia, sino que comenzaba  
a tener sentido preguntarse qué tipos de deducciones se podrían  
realizar en que tipos de modelos y bajo qué supuestos. ¿Por qué y cómo  
una teoría de orden superior puede probar la consistencia de una teoría  
de orden inferior? ¿Hasta qué punto y bajo qué requisitos y supuestos se  
puede verificar la consistencia de sistemas mayores y menores a la  
aritmética de primer orden? ¿Cómo y qué tipos de teorías axiomáticas  
son y no son capaces de verificar su propia consistencia? Todas estas  
preguntas no parecían estar en el repertorio de la mirada hilbertiana.  
Entre 1923 y 1931 una variedad  
de acontecimientos ocurrían. Con fe en  
que no existían problemas sin solución,  
Hilbert también en colaboración con  
Ackermann, propondría el célebre  
entscheidungsproblem o problema de  
parada; Banach y Tarski publicarían las  
sorprendentes  
consecuencias  
paradójicas que el axioma de elección  
tiene sobre la topología de una esfera; se  
construiría por primera vez la máquina  
En específico, Gödel observó que dentro de una axiomatización  
que permitiese establecer la aritmética de Peano, cualquier prueba de  
consistencia de la propia axiomatización desencadenaba paradojas y  
contradicciones concluyendo que la prueba de consistencia tenía una  
incompatibilidad frente a tales axiomas. Gödel no probó ni refuto el  
problema planteado por Hilbert ya que resulta posible probar la  
consistencia de la aritmética, por ejemplo, desde un encuadre superior.  
En cambio, en sus trabajos logró desentrañar una profunda falencia en  
el corazón de la matemática y la lógica que la fundaba.  
Enigma;  
Alexander  
Flemming  
la  
redescubriría  
accidentalmente  
penicilina; antes de dar un vuelco  
filosófico, Ludwig Wittgenstein insistiría  
por última vez en destacar la necesidad  
de desarrollar un simbolismo logico-  
philosophicus claro, apropiado, preciso  
e inambiguo y que lograra excluir las  
pseudoproposiciones;  
el  
Los teoremas de incompletitud de Gödel logran dar una  
interpretación a las anomalías que contenía la teorización cerrada del  
formalismo coherenterista en la matemática. Particularmente, explican  
porque hasta los años veinte, a pesar de persistentes intentos, no había  
sido posible establecer una axiomatización completa y libre de  
contradicciones, que fuese más allá de la aritmética de Peano e  
incluyera los espacios vectoriales, los conjuntos y la teoría de grupos  
libres. Para ese entonces algunos rincones de la ciencia chocaban con  
las antinomias formalistas.  
instrumentalismo de Bohr se impondría  
sobre el realismo de Einstein en la quinta  
conferencia físico-química de Solvay;  
Russell y Whitehead publicarían una  
segunda edición de su Principia  
Mathemathica, modificando el axioma  
de reducibilidad e incorporando una  
propuesta que resultaría ser tanto o más  
cuestionada  
y
limitante; Werner  
Heissemberg introduciría el principio de  
incertidumbre; Reichebach fundaría el  
circulo de Berlín, y fallecería Tomás Alva  
Edison.  
El propio Bertrand Russell ya en 1903 había enviado una carta a  
Frege dónde explicaba cómo las fundaciones logicistas, que el último  
estaba a punto de publicar, conducían a algunas contradicciones  
27  
formales. A esto se le suman los problemas que emergen si nos permitimos acceder a todos los significados  
desde la misma teoría.  
Ante los nuevos desarrollos, cada vez parece que la búsqueda de una axiomatización unificada era  
menos razonable. Un importante resultado en esta misma línea había sido estudiado por Thoralf Skolem al  
establecer que la enumerabilidad de algunas de las características de los objetos descriptibles dependía de la  
axiomatización sobre la cual se construía tal enumeración y descripción. Pareciera que podríamos conectar  
esta acumulación de problemas asociados al contexto del descubrimiento con lo que Kuhn establece cómo  
una crisis de paradigma. A esto se le suma una enorme dificultad en profundizar en las líneas que Hilbert había  
planteado. Estas anomalías obligan a las matemáticas a dar explicaciones irregulares y a evitar ciertos campos  
de análisis. Por ejemplo, el axioma ad hoc de Principia Mathemathica fue ampliamente criticado,  
especialmente por Wittgenstein y, cómo destacábamos, por Hilbert, ya que redundaba en una operatoria de  
funciones reducibles prohibidas de redundar dentro de su propio argumento.  
Fue en 1931 cuando surtiéndose de una aritmetización  
revolucionaria para los métodos numéricos, Kurt Gödel formalizó una  
paradoja de autorreferencia desde una axiomatización a través de la  
cual construye una sentencia cuya insusceptibilidad a ser probada y  
cuya verificación, desde el propio sistema, implicaban respectivamente  
su veracidad (extrasistema) y su negación. Con esto queda establecido  
que existen sistemas formales que alcanzan un grado de complejidad tal  
que les permite expresar proposiciones verdaderas pero indecidibles en  
el sentido de que les resulta imposible probarlas. Esto es el primer  
teorema de incompletitud.  
Frege y Russell además han  
propuesto designaciones laxas, aunque  
no logran escapar a la posibilidad de que  
podrían estar hablando de elementos  
potencialmente distintos (Kripke, 2005,  
pp. 11-17) o de que incluso podrían  
perder el sentido si se da la  
circunstancia de que no exista ningún  
objeto que se adecue a las referencias  
Cinco años más tarde, en 1936, Alfred Tarski define algunas  
limitantes para toda la metodología numérica del tipo que Gödel utilizó  
para sus desarrollos de incompletitud. En particular, se conoce cómo el  
teorema de indefinibilidad la limitante de las adecuaciones formalistas  
que establece que cualquier aritmetización no debe ser capaz de  
expresar exitosamente todos sus propios conceptos semánticos  
subyacentes. Así, frases como las de Gödel quedan cosntreñidas dentro  
de la clase superior del sistema. Estas pueden referirse a la probatoria  
sistémica pero no directamente a la falsedad o veracidad de los  
significados porque estos pertenecen a los subniveles de la metateoría,  
inaccesible.  
nominales. Debido  
dificultades,  
a
este tipo de  
finitarismo  
el  
coherenterista se vuelve inviable.  
28  
Hemos de considerar que el primer teorema de Gödel, aunque descubre todo lo contrario, sigue la línea  
de estudio que originalmente buscaba probar la completitud de los sistemas dados sus axiomas. En cambio,  
Gödel luego establece un segundo teorema cuyo alcance afecta la forma de interpretar cualquier sistema  
deductivo formal lo suficientemente complejo.  
Los resultados de Gödel tienen indudablemente un alcance  
filosófico pero la proyección de cada resultado sobre una variedad de  
problemas no estudiados por él debe ser analíticamente revisada de  
forma cuidadosa, por ejemplo, el segundo teorema implica que la  
consistencia de las convenciones es una suposición fuerte (Wang, 1995,  
p.209-212), aritméticamente indecidible. Específicamente, si la  
axiomatización permite deducir la conclusión que establece el primer  
teorema de incompletitud, esta no podrá deducir ni axiomatizar su  
propia consistencia. En caso contrario y en virtud de dicha consistencia,  
también podría falsear, a través del mismo primer teorema, la sentencia  
a
la que este se refiere, simultáneamente probándola. Esta  
contradicción que niega cualquier prueba de la propia consistencia a  
determinados sistemas es el segundo teorema de Gödel e implica un  
cambio en la topología epistemológica de la matemática hasta entonces  
concebida.  
La incorporación de las  
explicaciones frente a hallazgos puede  
sostener el modelo teórico de una  
disciplina desde una mirada inductiva.  
Con ello, las observaciones se explican a  
través de una teoría. Los modelos  
axiomáticos formalistas del tipo  
planteado por David Hilbert hacen una  
imitación hipotéticamente mecanizable  
de diversos procesos cognitivos al  
teoremizar, en un entramado de  
pruebas, las figuras deductivas que  
emergen a partir de las reglas y las  
presuposiciones (Magnani, 2009, p.  
379-380).  
v. Empirimo de la Falsación Matemática  
Considerando que la mente puede perfectamente concebir la  
existencia de un concepto inconcebible, el juego de mímica que logra  
deducir cierta aritmética o teoría matemática, no tiene por qué probarse  
consistente. Sin embargo, la inducción a la teoría de la consistencia y la  
completitud provienen de una serie de enunciados observacionales. La  
capacidad y las predicciones exitosas del modelo habían aumentado  
ilimitadamente. Así, se había dado por hecho que emergería un sistema  
de axiomas con tal característica, sin contradicciones. Fue eso lo que  
indujo la idea de que existían presuntas pruebas de consistencia y  
completitud, restando sólo hallarlas, para dejar atrás las  
axiomatizaciones contradictorias.  
29  
La búsqueda que Hilbert desarrollaba se inclinaba hacia un esquema de axiomas más que a establecer  
una cantidad finita de ellos. Un esquema de axiomatización es una regla general que establece una cantidad  
infinita de axiomas en un sistema y se puede pensar como una enumeración de axiomas cuyo límite infinito es  
precisamente la axiomatización de todo el esquema. Recordemos que Hilbert también aspiraba a probar que  
las operaciones y teoremas al límite de lo infinito se desprendían en alguna medida desde una matemática  
finitaria.  
Primer  
Axioma  
Enésimo  
Axioma  
Segundo Ax.  
Representado  
Tercer  
Axioma  
Esquema de  
Axiomatiza-  
ción  
Cuarto  
Axioma  
˹ϕ˺ = n  
˹ϕ˺ = 0  
˹ϕ˺ = 1  
˹ϕ˺ = 2  
˹ϕ˺ = 3  
˹ϕ˺ ≈ ∞  
Figura 3. Orden de un Esquema Axiomático  
Más allá de esto, convendría contar con una interpretación de la  
matemática y de la lógica que se adecue a un análisis neopositivista. Por  
una parte, existe controversia respecto de si la matemática es o no una  
ciencia y respecto de si su objeto de estudio es algo real. Si bien resulta  
muy difícil dar una respuesta a esta pregunta, podemos hacer la  
suposición momentánea de que resulta posible producir una  
interpretación empírica de la matemática y de la lógica cómo ciencia  
Un esquema axiomático clásico  
es el de comprensión. Determina una  
variedad infinita de conjuntos en base a  
las propiedades definibles en el lenguaje  
formal, en especial  
a
partir del salto paradigmático revisado  
lógico  
y
(para evitar paradojas) la  
anteriormente. Esto porque desde el neopositivismo esta resistencia  
natural a tomar la matemática como una ciencia es importante pues  
esta parece no tener distinciones y/o materializaciones de entre los  
enunciados protocolares y lo que constituye una prueba de un  
enunciado teórico. Cabe entonces explicitar un modelo que permita  
interpretar a las matemáticas de manera que la teoría esté siendo  
verificada a través de observaciones referidas específicamente a esa  
perspectiva neopositivista.  
pertenencia de sus elementos a algún  
conjunto conocido. Los esquemas  
pueden alcanzar una axiomatización de  
primer orden, más la lógica de orden  
superior (con cuantificadores anidados  
no sólo sobre objetos del universo  
discursivo sino sobre funciones dentro  
del predicado) podría, en un solo  
axioma, expresar sentencias que  
requieren infinitas frases de primer  
orden.  
Ahora bien, una lectura empirista de una ciencia debiera estar,  
en primer lugar, referida a un objeto empírico. En este caso ya se nos  
genera un conflicto al modelar la matemática y para salvar esta  
dificultad, si bien se entiende que la lógica y la matemática transitan en  
30  
 
un universo abstracto y teórico, supondremos que esto hace eco de una componente epistémico-estructural  
inherente a las formalizaciones de los sistemas representables en un determinado encuadre (convenciones  
comunicables). Es decir, el objeto real o empírico al que se refiere la matemática bajo esta interpretación serán  
las características de una definición formal rígida, abstracta, universal, desde determinados supuestos con  
sus reglas de inferencia (axiomas) y que por medio de ciertas consideraciones siempre conduce a  
determinadas consecuencias inevitables, repetibles, como características. La formalidad sintáctica de dicha  
definición resulta de la mayor importancia y es por esto que se vuelve necesario basarnos en convenciones y  
criterios de adecuación cómo los que sostiene Tarski. Su sistema infinitamente regresivo puede ser  
interpretado como deflacionista y permite leer la lógica matemática a través de una interpretación empírica si  
nos permitimos en ella interpretar verdades respecto a las teorías formales.  
Si el coherenterismo cerrado buscaba probar la consistencia, era justamente debido a que se basaba  
en un sistema formal estricto del cual se podía hablar con total nitidez. Cuando Russell y Whitehead proponen  
sus principios matemáticos, establecen una convención cerrada dónde la deducción formal sigue cierto rigor  
metodológico inambigüo. Cualquier contradicción en la axiomatización hubiese sido tomada cómo un  
problema de diseño que habría instado a seguir buscando la axiomatización adecuada. Al erguirse sobre estas  
premisas y dado que la capacidad matemática para establecer teoremas parecía ilimitada, Hilbert había  
establecido su segundo problema célebre, induciendo una conjetura  
teórica a ser justificada.  
Hemos de considerar que hasta  
Generalmente se considera que la diferencia entre la matemática  
este punto, aún no tiene, la definición de  
y las otras ciencias viene dada por el hecho de que las refutaciones  
“criterios [para mantener teorías,] (…)  
matemáticas no necesitarían corroboraciones empíricas y la preferencia  
nada que decir sobre la 'racionalidad'  
por un sistema axiomático sobre otro estaría dada en principio por  
(…) Cómo nos dice que [si aceptamos]  
miramientos intuitivos, en exceso arbitrarios (Agassi, 2014, p. 78), el  
la aparente irracionalidad de muchos  
llamado psicologicismo. Para elaborar nuestra visión neopositivista  
desarrollos (…) la ciencia es irracional  
debemos admitir la posible validez de todas las axiomatizaciones que  
(…), Lakatos desarrolla (…) medidas  
tengan factibilidad. Abstrayéndonos del significado, podríamos precisar  
nuevas” (Feyerabend, 1986, pp. 187-  
una terminología incipiente y hablar de que un cuerpo formal emerge (o  
188). Y recordando a Kuhn, tenemos a la  
que no lo hace) de la selección de determinados axiomas o apriorismos  
vista que la progresión teórica si es una  
a la base (siempre y cuando estemos dotados de reglas para listar y/o  
sucesión  
racional,  
involucra  
indexarlos). Dichos apriorismos tienen cómo consecuencias los  
teoremas y, funcionalmente, los sistemas emergentes podrán contar  
con grados de aproximación a las realidades que necesariamente  
dependerán de la naturaleza de los problemas a modelar. Esto último es  
una consideración técnica o aplicada.  
acomodamientos,  
quiebres  
y
compromisos coyunturales, sociales e  
incluso político-económicos, que abren  
paso al estadío posterior.  
31  
Ahora bien, si la jerarquía formal colapsa (por inconsistencia) al incorporar una determinada  
combinación de apriorismos a la base, interpretaremos unívocamente que estamos frente a una observación  
protocolar empírica o empirizable: tal, tal y tales apriorismos son incompatibles entre sí y no permiten la  
emergencia de un cuerpo formal (no se genera un sistema). Entre la consistencia y la completitud, esto último  
ni siquiera parecía ser una posibilidad a finales del siglo diecinueve. Por otro lado y en caso contrario, no  
estamos en condiciones de establecer ningún enunciado de forma irrevocable ya que tenemos a la vista los  
conceptos del segundo teorema de Gödel que nos impiden confirmar la consistencia.  
Para las fundaciones matemáticas, el reacomodamiento del modelo se debía a las ambiciones  
decimonónicas cada vez más frustradas y también a una creciente presión desde los desarrollos de la física y  
el incipiente campo de la cibernética e informática. Este proceso iba saludando la observación protocolar  
empirizable de cuerpos que no lograban emerger, cómo el de Frege. Así cómo cada teorema o consecuencia  
implica que su negación puede establecerse cómo un apriorismo a la base, junto al resto de los apriorismos  
implicados en derivarlo, todo en una teoría que necesariamente colapsa; también el que propio cambio del  
paradigma no se produjera hubiese sido incompatible con una realidad de conjunciones, procesos históricos  
y habilitaciones socioculturales. En consecuencia, se dice que este produce en la medida que se amontonan,  
de manera anómala, más y más descontextualizaciones teóricas, o como quiera que se le denomine a aquellas  
discrepancias que se acumulan cuando, frente a una serie organizable de fenómenos empirizables, el modelo  
hegemónico ha entrado consecutivos déficits interpretativos, imprácticos, improductivos e impredictivos.  
En este sentido, es desde Gödel y en adelante que la matemática se construye incierta y, aunque sigue  
desarrollándose aún sobre aquellos cuerpos formales emergentes que a la luz de los teoremas de  
incompletitud no establecen ningún enunciado de forma irrevocable y no podremos nunca más que  
presumirlos consistentes. Con estas ideas se encuentra en condiciones de admitir la posibilidad de cuerpos  
emergentes no sólo incompletos, sino con una consistencia indecidible. Considerando que si un cuerpo formal  
que lleva a una determinada consecuencia y luego incorpora cómo apriorismo la negación de esta no logra  
emerger cómo tal porque su jerarquía colapsa, se subentiende que cualquier conjunto de apriorismos a la base  
construido de esa forma se vuelve en efecto inconsistente y susceptible a ser reducido al absurdo, lo que  
informa un dato protocolarizable, empírico, en nuestra interpretación. La generalización en un lenguaje lógico  
formal de esta idea no es el alcance de este ensayo, pero es bastante evidente. Esto último implica que  
cualquier consecuencia de un cuerpo formal emergente puede ser traducida (colocando su negación como  
parte de los apriorismos a la base) a una observación protocolar empirizable respecto de un sistema cuya  
jerarquía colapsa.  
Dado el principio de explosión, la emergencia de ese cuerpo formal no podrá ser lograda nunca incluso  
si incorporamos más apriorismos que busquen reparar la cuestión. Además, hemos de notar que esta  
32  
constatación no está supeditada a la duda gödeliana en el sentido de que la empirización que protocolariza  
dicho colapso se mantendría incluso en el caso de que se descubriese que per se, los apriorismos a la base  
habrían colapsado por si solos, sin la necesidad de considerar la negación alguna consecuencia. En un sentido  
literal, la propuesta es falsacionista, una interpretación que no era posible de barajar antes del cambio de  
paradigma.  
Desde un caso  
Probar en casos  
iniciales y límite (no  
son sucesores)  
F0  
arbitrario probar  
para su sucesor  
Fx+1  
Totalidad  
F
Implicación  
Enésimo caso  
Fx  
Figura 4. Orden Inductivo de las Esquematizaciones  
Podemos agregar dos últimos  
matices atingentes a la interpretación  
falsacionista. Sin refutar su perspectiva,  
aprovechamos las ideas de Anscombe  
(1965) quién plantea una lógica  
desligada de si las cosas son o no el caso  
interpretando a Wittgenstein solo hacia  
la certeza tautológica (que no describe  
el estado de las cosas) y quién también  
contrastó dos criterios divergentes al  
momento de evaluar el sentido de las  
El planteamiento anterior nos arroja de lleno a la forma de  
entender la ciencia que elevó Karl Popper. Este último incorpora una  
mirada alternativa de las ciencias, que parece echar luz sobre cómo  
procede la matemática deductivamente y porque la inducción de  
consistencia que hace David Hilbert al plantear sus problemas en el año  
mil novecientos no logra adecuarse exitosamente a la realidad empírica  
de las axiomatizaciones, requiriéndose un cambio de paradigma  
kuhniano. Popperianamente, el trabajo científico sería abordar los  
problemas en busca de instancias en las que la teoría no se verifique, en  
el ejemplo, que la jerarquía colapse. Si procedemos de esta forma,  
Popper asegura que el trabajo de descartar enunciados se transforma  
en una tarea deductiva, tollendo tollens.  
proposiciones:  
el  
verificacionismo  
la suficiencia  
positivista versus  
adecuativa de las referencias (pp. 150-  
155). En relación a esto, la propuesta de  
falsación implica dos distinciones  
directamente asociadas.  
33  
 
vi. Elección de Axiomas Consecuente  
Tomemos como ejemplo el axioma de elección (que permite  
seleccionar entre dos variables indistintas sin tener a la mano un  
algoritmo explícito). Si incorporamos a un sistema el axioma de elección,  
aunque no tengamos ninguna construcción explícita, siempre que  
tomemos un conjunto de conjuntos, aunque sea una infinitud de ellos,  
se da por sentado que resulta posible seleccionar y referirnos un  
elemento de cada uno de ellos (Monk, 1969, pp. 116-117). Aunque hoy  
es una idea poco controvertida, su naturaleza está íntimamente  
vinculada al primer problema de Hilbert y su incorporación en las  
primeras axiomatizaciones fue discutida pues se aleja de las  
consideraciones constructivistas, finitaristas o intuicionistas.  
En  
planteada, el falsacionismo admite la  
postura filosófica de que los  
la  
propuesta  
antes  
lineamientos en el nivel meta-analítico,  
cómo los de Gödel, describen el estado  
de las cosas en algún nivel, las cosas  
epistémicas que son interés de la lógica,  
por ejemplo. Ahora bien, la posición que  
E.g.:  
pruebas  
sobre  
otras  
E.g.: pruebas  
sobre otras  
axiomatizaciones  
Conocimiento  
Teoremas  
Teoremas  
Negación  
Negación  
hemos  
construido  
visualiza  
las  
Axiomatizaciones  
inoperables  
Axiomatización  
Axiomatización  
tautologías  
y
los colapsos de las  
Axiomatizaciones  
Axiomatizaciones  
de consisten-  
cia indecible  
jerarquías cómo hechos descriptivos del  
estado de las cosas implica que las  
consecuencias que se deducen de un  
determinado conjunto de apriorismos a  
completas  
Figura 5. Algunas Instancias de Falsación Matemática  
la base, equivalen  
observaciones  
a
las propias  
protocolares  
Ahora bien, tomar o no tomar este supuesto cómo verdadero  
tiene consecuencias en el sistema que surge generándose, en términos  
prácticos, dos matemáticas totalmente diferentes cómo consecuencia.  
El axioma de elección es un supuesto a priori en determinadas  
axiomatizaciones en las que no está sujeto a ninguna prueba (es  
independiente) y se puede o no asumir cómo verdadero. Aunque la  
flexibilidad que le confiere a las construcciones matemáticas parece  
razonable, permite deducir teoremas particulares y en cierta medida  
contraintuitivos. Un caso puntual es la paradoja de Banach-Tarski. El  
axioma de elección permite idear un método para desensamblar el  
empirizables que, dotadas de la  
corrección adecuada, en esta propuesta  
heredarían el sentido desde la  
adecuación  
de  
sus  
referencias  
semánticas. Aunque no debemos olvidar  
la emergencia de cuerpos formales que  
pueden expresar sentencias con sentido  
que les resultan indecidibles.  
34  
 
volumen de una esfera en grupos infinitos de puntos, grupos que a su vez se podrían reensamblar en dos  
esferas idénticas a la original.  
Como hemos ido revisando, desde el positivismo, las proposiciones reales son aquellas que están  
sujetas a verificación o falsificación (Giaquinto, 1983, p. 126). Nuestra propuesta falsacionista para la  
matemática implicaría que si axiomatizamos la negación de la paradoja de Banach-Tarski junto al axioma de  
elección (y otra cuota de axiomas específicos), obtenemos un dato empírico: no se logrará establecer un  
sistema formal operable ya que la inclusión de ambas se reduce a algo absurdo. Son este tipo de observaciones  
las que constituyen enunciados protocolares u observacionales en nuestra teoría empirista de las  
axiomatizaciones. Ahora, el proceder es falsacionista, sobre la base de que no todos los sistemas pueden  
probar su consistencia y ni siquiera pueden probar todas las sentencias verdaderas que pueden barajar. Esto  
requiere que los enunciados observacionales se tomen cómo una referencia a un fenómeno real o empírico,  
aunque sea a nivel metafísico o epistémico, y que en la propuesta empirista de la matemática se asocia al  
colapso de determinados modelos.  
En paralelo a los enunciados observacionales, el neopositivismo también nos indica que desde ahí se  
comienzan a abducir enunciados teóricos que determinan la mejor explicación hipotética del fenómeno.  
Retomado el ejemplo anterior, pudiera ser posible ir perfilando las características que tiene el axioma de  
elección e ir profundizando en algunas de sus consecuencias, algunas formas más débiles y formas más fuertes  
de elección. Al incorporarse en la teoría, tanto los enunciados teóricos cómo el axioma de elección, permiten  
establecer e indicar algunos conceptos que no quedan directamente definidos, pero cuya existencia se podría  
inferir. Para el axioma de elección, la existencia de estos conceptos podrá ser probada dentro del sistema  
(cómo las formas de descomponer el volumen de la esfera en infinitos puntos en el caso de la paradoja de  
Banach-Tarski); para los enunciados protocolares, inducida sobre un modelo teórico subyacente  
(similarmente a lo ocurrido con las pretensiones de consistencia decimonónicas).  
En 1979 Snapper establece cómo, al ser incorporados en virtud  
de su contenido y de no su forma, el focalizar nuestra atención en las  
Para explicar los enunciados  
formalidades axiomáticas tautologizando los fundamentos desde un  
teóricos y protocolares tomamos el  
realismo logicista platónico podría hacernos interpretar críticamente los  
axioma de elección, pero la observación  
axiomas de elección y de inducción (pp. 207-209). Podemos mantener  
de la inconsistencia nos permite inducir  
la presunta consistencia axiomática incorporando estos apriorismos si  
el contenido teórico e ilumina un campo  
acotamos sintácticamente la capacidad de las aritmetizaciones dentro  
epistémico similar al llamado logos o a los  
de los límites que define el teorema de indefinibilidad de Tarski.  
universales de Platón, un espacio que  
Cualquier alusión directa a la veracidad de las sentencias debe estar  
inevitablemente se materializa a partir de  
expresada en un metalenguaje que cuenta con una capacidad de  
las interacciones analíticas.  
35  
expresión que es esencialmente mayor impidiendo que los esquemas axiomáticos aludan directamente a la  
designación semántica.  
Vacío  
… de n …  
Conjunto de  
un elemento  
Conj. de dos  
elementos  
Conjunto  
inductivo  
… de tres  
elementos  
| U | = n  
| Ø | = 0  
| U | = 1  
| U | = 2  
| U | = 3  
| | = 0  
Figura 6. Orden del Axioma de Inducción  
Es de considerar existen diversas formalizaciones emparentadas  
con el axioma de elección (aunque más débiles) que impiden negar la  
completitud que probó Gödel en 1929. Sin embargo, negar los teoremas  
de incompletitud resulta inconsistente con axiomatizaciones  
elementales cómo las fundaciones finitistas de la aritmética propuestas  
por Skolem. En otras palabras, no depende del axioma de elección. Si  
creemos que puede existir una matemática consistente que supere, por  
ejemplo, la aritmética de las funciones más elementales y alcance por lo  
menos para operar con todas aquellas aritméticas que sean iterativamente  
reducibles, entonces debemos reconocer que dado un nivel de complejidad  
sistémico suficiente, se volverá imposible verificar la consistencia de tal  
sistema. Desde el falsacionismo matemático observamos que emerge un  
sistema inoperable al axiomatizar la negación del teorema de incompletitud  
junto al resto de los axiomas que lo deriva (sin necesariamente incluir entre  
estos al axioma de elección). Al fin y al cabo, como hemos ido identificando,  
fue por esto que el programa de Hilbert perdió toda esperanza ya que,  
cómo lo ha puesto Von Neumann (1995), si un sistema matemático no  
es contradictorio, eso no puede ser demostrado con procedimientos del  
propio sistema (p. 623).  
Cómo la mirada hilbertiana no  
encontró ese sistema completo  
y
consistente; el salto de paradigma  
inaugura estas nuevas perspectivas. La  
mudanza de estas metodologías  
matemáticas, desde la propuesta  
restrictiva, netamente sintáctica: la  
teoría de pruebas hilbertiana que estaba  
ocupada en fundar consistentemente  
las teorías; hasta la visión semántica,  
irrestricta y de conjuntos; está marcada por  
los desarrollos de Tarski en torno a la lógica y  
la teoría de la verdad (Burdman & Feferman,  
2005, p. 123). Como se mencionaba, con  
estos últimos se vuelve factible vislumbrar un  
sistema que opera con diferentes  
ensamblajesaxiomáticos.  
36  
 
vi. Post-Revolución Paradigmática  
Desde un punto de vista histórico, no podemos concluir con  
facilidad que la pura profundización en las matemáticas  
inevitablemente condujera al descubrimiento de los teoremas de  
incompletitud y la necesidad de incorporarlo al análisis. Su inclusión  
parece conectarnos con una multitud de factores coyunturales, por  
ejemplo, las perspectivas incidentes que emergieron desde la lógica, la  
filosofía y ciencias naturales cómo la física. Además la propia  
controversia intuicionista y la hegemonización hilbertiana tuvieron papel  
crítico. Así, los problemas planteados por Hilbert y Ackermann junto a las  
posturas radicales de Brouwer fueron influencias vitales en el los trabajos  
de Gödel (Dawson, 1997, p. 37).  
Volvemos al historicismo de  
Kuhn para notar, en relación a lo  
anterior,  
que  
los  
modelos  
a ser  
paradigmáticos  
tienden  
inconmensurables y resulta complejo  
identificar un punto de análisis racional  
capaz de relacionarlos de forma  
completa. Sin embargo, el modelo  
donde se presume la existencia de una  
axiomatización (dotada de la aritmética)  
que se prueba a si misma completa y  
Es de reconocer que la búsqueda por solidificar las fundaciones  
matemáticas quizás parece terminar deteriorándolas al probar  
matemáticamnete el ignorabimus. El formalismo hilbertiano cerrado  
había ido debilitándose a través de la falencia recursiva de los sucesivos  
intentos fundacionalitas en cuanto a precisar la totalidad de la  
matemática sin contradicciones a través de una plataforma logicista de  
carácter decimonónica, coherenterista, cerrada y finitarista. Estas y  
otras anomalías eran cada vez más difícilmente asimiladas dentro de la  
matemática, y sólo hasta cierto punto. En paralelo y en parte debido a la  
proliferación de distintos sistemas formales que buscaban responder al  
desafío de Hilbert: por un lado comenzaban a gestarse distintas  
perspectivas matemáticas, por otro, el trabajo de Kurt Gödel obligó a  
repensar el propio programa hilbertiano.  
capaz  
de  
responder  
cualquier  
interrogante que pueda expresar parece  
ensombrecer de forma bastante taxativa  
al ser comparado con la propuesta  
emergente de que existen infinitas  
axiomatizaciones que permiten extraer  
diferentes conclusiones en base a la  
variabilidad de sus supuestos y, por  
ejemplo, probar la consistencia de otras  
axiomatizaciones. Pero aun así, ambas  
concepciones corresponden a una mirada  
distinta de un fenómeno de estudio. En  
efecto, hay herramientas de carácter  
matemático que pueden incluso seguir  
siendo tratadas, concebidas y manejadas  
desde la perspectiva hilbertiana de las  
matemáticas, sin siquiera considerar un  
análisis de la cualidad del modelo deductivo  
desdedondeseresuelve.  
Actualmente, “todo el mundo suele excederse en su generosidad  
(…) y suele contemplar los dominios de la lógica y la matemática como  
campos idénticamente inaccesibles a toda refutación empírica” (Quine,  
1998, p. 169). Como contrapunto, se perfila en este texto la perspectiva de  
que existen dispositivos epistémicos para extraer cierto conocimiento de  
carácter matemático y empírico e incluso interpretar a la propia matemática  
como ese proceso de refutación empirizable. Pero, aun así, no podemos  
obviarquelamatemáticahaquedadocondenadaalaincertidumbreyladuda  
37  
epistémica para salvaguardar la posibilidad de consistencia. Se trata de una  
duda de la cual, a diferencia de las de las ciencias naturales, no cabe ninguna  
duda.  
En consecuencia, de las tres posiciones hilbertianas que  
perfilamos en principio, podríamos identificar destinos conectados pero  
diferenciados. El coherenterismo cerrado se desarticula quedando la  
esperanza de un determinismo epistémico unificado cómo una mera  
anécdota en la historia de las matemáticas y relegando su visión a una  
cantidad primitiva de axiomatizaciones limitadas y emparentadas al  
construccionismo intuicionista y/o al fundacionalismo finitarista. La  
semántica parece estar siempre refiriéndonos a una teoría subyacente y  
los sistemas dotados de la riqueza suficiente como para expresar la  
aritmética de Peano no pueden probarse consistentes a sí mismos ya  
que las pruebas de consistencia de estos pertenecen siempre a un  
sistema o más amplio o por lo menos con supuestos ampliamente  
discutibles como la inducción transfinita.  
Debido a la naturaleza de la  
matemática, no es totalmente claro si  
Kuhn llamaría a esto una revolución pero  
el nuevo paradigma claramente quiebra  
con el anterior pues propone estudiar  
separadamente  
resignándose a su incompletitud y la  
imposibilidad de asegurar la  
los  
sistemas  
consistencia de buena parte de ellos.  
Por consiguiente el programa de David  
Hilbert queda atrás, por lo menos para  
los sistemas lo suficientemente  
complejos cómo para construir la  
aritmética.  
Algo de la mirada finitarista reaparece, por ejemplo, en la  
enumeración informática, la computación lexicográfica y la aritmética  
programable, acercándonos a un formalismo de recursiones finitistas.  
En esta dirección, transformado y fortalecido, si fué más allá de la  
aritmética, el formalismo debió abandonar toda esperanza de  
interceptar algo real, quedando encerrado en un racionalismo  
simbólico, platónico, infranqueable y que se presta sólo a quién se  
Desde el punto de vista  
histórico, de alguna manera, la  
transformación  
teórica  
de  
la  
interpretación hegemónica de la ciencia  
matemática queda completa: el proceso  
de variabilidad que comienza con la  
instalación de un modelo, y concluye  
con el reemplazo por otro. En este caso,  
aventure  
especular  
dudosas  
interpretaciones  
absolutamente  
analógicas.  
Después de todo, en los años treinta, la suerte de crisis que  
producía el cambio de paradigma interpretativo donde la matemática no  
podía seguir pretendiendo que era capaz de probarse a sí misma  
se debe  
a
que un formalismo  
completa  
y
consistente, eventualmente hizo surgir disciplinas  
multisistémico es menos ambicioso pero  
puede estudiar y explicar con más  
precisión anomalías que no pudieron  
nunca comprenderse desde el modo  
hilbertiano.  
matemáticas que se dirigieron al estudio multisistémico. Esto es,  
profundizar desde la teoría de los modelos, a la metamatemática, la teoría  
de pruebas, la matemática reversa, la teoría de tipos, el análisis ordinal, el  
álgebra universal y la teoría de representaciones. Además, la búsqueda de  
38  
una axiomatización comprensiva dejaría de hacer mucho sentido al consolidarse una multiplicidad de sistemas  
axiomáticos paralelos, desde la aritmética libre de cuantificadores hasta el sistema de Quine y Morse. Aunque  
nuestra intuición insista en que la matemática compleja que se ha desarrollado hasta hoy está correcta, o mejor  
dicho, insista en que existen porciones de la realidad que pueden ser modeladas de manera análoga por medio de  
alguna de dichas axiomatizaciones matemáticas sin entrar en contradicciones, de aquí en adelante es claro  
que si se trata de modelos que permiten construir la aritmética, esto es siempre un acto de fe.  
Ordinal de la teoría aumenta  
Teo. de Conjun-  
tos de Kripke  
y Platek  
ZF con  
Axioma de  
Elección  
Aritmética  
de Skolem  
Aritmética  
de Robinson  
Sistema de  
Quine y Morse  
Cálculo  
sentencial  
T. de Conj. de  
Von Neumann  
Bernays y Gödel  
Teo. de Conjun-  
tos de Zermelo  
y Frænkel  
Aritmética  
de Peano  
Aritmét. sin  
cuantificador  
A. de funciones  
elementales  
Figura 7. Axiomatizaciones Según Orden  
La nueva mirada de los sistemas formales se instaló muy sólidamente a partir de los descubrimientos y  
avances de Gödel y Tarski ya que estos permitieron abrir la perspectiva a la diversidad de las axiomatizaciones,  
comprender la insostenibilidad de algunas apetencias de la época y darle a las fundaciones una puerta de escape.  
Luego de que Gödel se topara con el punto más insoluble de la propuesta de Hilbert, han existido  
diversas instancias en las que las teorías que aparecen tras el cambio de paradigma han sido capaces de  
explicar con detalle y darnos una mejor comprensión de los axiomas. Así, la consistencia de la propia teoría de  
conjuntos de Zermelo y Frænkel, que si bien no puede ser verificada desde dicho sistema, ni desde abajo, ni  
menos hacia lo finitario, puede ser en cierto modo verificada en un encuadre superior (pero con sus propios  
presupuestos) cómo el sistema de Quine y Morse. También ha sido posible probar la consistencia de los  
axiomas de la aritmética de Peano desde sistemas relativamente humildes. Sin embargo, de acuerdo a Monk  
(1976), estas pruebas no pueden ser internalizadas en la propia aritmética de Peano y requieren de un nivel  
de inducción sobre lo natural, transfinito (p. 299).  
39  
 
La aceptación de tal maniobra merece una nota aparte ya que nos regresa hasta la disputa en torno a  
Cantor y, estirando la metáfora, para la aritmética primitiva recursiva pareciera atravesar los límites  
presumiendo que se pueden agarrar en la palma de la mano los universales de Platón para hacerlos hablar. Es  
de considerar, sin embargo, que este es un lujo que si nos damos al estirar sistemas como el de Zermelo y Frænkel  
para deducir el Principio de Inducción Transfinita cómo un mero teorema, sin recurrir a la ayuda del Axioma de  
Elección. De esta forma, aunque estas pruebas podrían ser entendidas literalmente como la solución al segundo  
problema de Hilbert, están igualmente impedidas por el teorema de Gödel o por lo menos requieren axiomatizar a  
priori esa inducción trascendente a los accesos recursivos. Hasta el momento, no podemos asegurar que el  
razonamiento en base a los supuestos desde donde se construyen sea consistente. Es por ello que esto sigue siendo  
un acto de fe, uno referente tanto al tipo de matemática que se está dispuesto a admitir, cómo a la combinación  
de supuestos en los que se pondrá la esperanza presumiéndoles consistentes y válidos a priori.  
Cuadro Resumen  
• El camino a través del cual la matemática ha ido esclareciendo cómo se  
entienden sus fundaciones ha sido largo. Este proceso atraviesa una inflexión a  
principios de mil novecientos.  
Cuando se establece la nueva  
visión, esta tiende  
rápidamente la  
a
extenderse  
comunidad.  
a
• La matemática que construye la aritmética hace sus deducciones en  
conocimiento de que la consistencia de las premisas fundamentales (axiomas)  
no puede ser probada ni axiomatizada.  
Evolutivamente, se pone a prueba bajo  
distintas circunstancias en las que  
deberá exhibir toda su capacidad y ser  
ampliada. El neopositivismo llama a esto  
el contexto de la justificación  
refiriéndose de algún modo a cómo se  
van articulando las consideraciones  
formales, dentro de un encuadre lógico  
o científico, y así justificando, en este  
caso, la adopción del nuevo formalismo.  
En el caso de esta falsación matemática,  
existe cierto nivel de traslape con el  
contexto del descubrimiento en los  
trabajos de Gödel, sin embargo, el  
modelo termina de justificarse con la  
teoría semántica de Tarski.  
• La lógica de primer órden es un circuito cerrado y completo.  
• La inducción transfinita generaliza sobre cantidades infinitas análogamente  
a cómo lo hace la inducción finita sobre todos los números.  
• La semántica de los sistemas formales dispone siempre un meta-espacio  
inalcanzable desde la teoría, dónde se definen la verdad y otros conceptos cómo  
la satisfacción de las propiedades.  
• Las ciencias abstractas formales son deductivas y parecen tener una  
naturaleza distinta a las ciencias empíricas.  
• Podemos llevar a los términos de una ciencia falsacionista cualquier sistema  
tipográfico con reglas estrictas, anotando cómo observaciones empíricas las  
combinaciones axiomáticas que colapsan por inconsistencia.  
• Podemos construir una variedad de sistemas formales, que parten de  
diferentes supuestos y tengan expresividades diferentes.  
40  
2. Hacia una Religiosidad Agnóstica  
El agnosticismo es difícil de vivir. Es una posición incierta, donde pareciera que no podemos descansar  
en una certeza espiritual de ningún tipo. Su única certeza parece ser la incerteza. Es una posición capaz de  
reconocer la condición humana de ignorancia e intentar lidiar con ella sin dar por vencida la materia ni  
pretender hacer uso de algún atajo para prescribirla. Si, siguiendo a Joe Morris (2008), poder saber es  
preferible a tener que creer (p. 118), entonces el agnosticismo implica intentar hacerse cargo de eso que no  
podemos saber. Pero esa perspectiva religiosa, que se hace cargo del lacónico horizonte de certezas que  
nuestra existencia admite, converge a una convivencia pacífica y cívica en plena diversidad.  
Hoy día la cantidad de agnósticos es enorme. Los desarrollos tecnológicos, las fallas y traumatismos de  
la religión y los conflictos de la ciencia positivista han desembocado en una crisis de dogmatismos y la  
emergencia del agnosticismo como una visión ampliamente esparcida. El agnosticismo, sin embargo, es una  
postura que intenta no depender totalmente de la fe cómo mecanismo de significación, identidad ni orden. El  
agnóstico no sabe lo que hay detrás del universo, no sabe si hay o no hay un Dios, ni tampoco si debemos ver  
la materialidad cómo ne plus ultra. Hay una variedad de matices en lo que es ser agnóstico, pero, en general,  
debido a su posición de incertidumbre, el agnóstico suele no sentir un llamado a invitar al resto precisamente,  
a la incertidumbre.  
Desde la fe, parece haber una voluntad generalizada de empatar cualquier posición agnóstica con el  
ateísmo. De acuerdo a Barnstone & Meyer (2003), es posible que esto sea por cierta mirada oscura respecto  
del conocimiento, vergonzosa y castigadora: también una oportunidad para revertir la asociación del saber  
precisamente a algo más luminoso (pp. 240-241). Quizás la fe necesita un polo opuesto y la articulación de  
una filosofía que reconozca que el no saber tiende a descomponer los dispositivos sociopolíticos que operan a  
nivel jerárquico. El ateísmo gnóstico por su parte suele exhibir un dogmatismo positivista cientificista casi  
decimonónico que es muy similar al de la fe y en consecuencia se trata al agnóstico, o cómo un ateo, o cómo  
un creyente, tomando esta incertidumbre cómo si fuera una expresión personal de lo que vendría a ser resabio  
de una ilusa sprànza.  
Pero el agnóstico piensa que no sabe. Y si profundizamos un poco, un agnóstico blando puede pensar  
que eventualmente se le puede proveer evidencia para que se vuelva ateo, se vuelva religioso o estirando la  
definición quizás se vuelva un agnóstico estricto o duro. Un agnóstico estricto piensa que esto nunca ocurrirá  
y en consecuencia, además de que no se puede saber: para él nadie puede saber.  
Como puede observarse, lo que distingue al agnosticismo es este nivel de certeza, no el contenido: una  
posición agnóstica se adopta en relación al conocimiento. El agnóstico no sabe si detrás hay tal, cual o ningún  
espíritu y en la medida que esta idea se fortalece en su organización, suele llegar a pensar que nadie está en  
condiciones de saberlo. De ahí que tampoco el agnóstico sienta ningún impulso para predicar su doctrina  
41  
 
desconocida. No hay ningún interés personal u oligárquico susceptible a ser ensamblado a partir de tal  
planteamiento. No hay una lucha de clases e, in fretta, el ánimo de un agnóstico demasiado militante parece  
ser interpretado por aquellos más gnósticos cómo pedantería o majadería. Majaderamente sostengo, sin  
embargo, que es precisamente ese fenómeno el que se facilita para la proliferación de una serie de cultos,  
baselgias, ideologías y movimientos dogmáticos que parecen cada vez más dificultar nuestro tránsito hacia  
una sociedad tolerante, globalizada, convergentemente armónica y diversa.  
En busca de perfilar algunos de los valores y conceptos sobre los cuales poder insinuar una religiosidad  
agnóstica, a continuación, se explicita el valor y la importancia de adoptar una posición humilde en este  
sentido, señalando algunas cotas autolimitantes asociadas a algunas formas de entender la fe y el  
conocimiento. Se vuelve necesario hacerlo en un mundo cómo el nuestro.  
i. Límites Racionales para Cualquier Formalización Respecto de la Divinidad  
El caso para el agnosticismo tiene que ver con cómo se concibe la cuestión de las creencias. Existen  
dos alternativas que podemos abordar de manera separada en esto. Podría ser una cuestión de fe o que  
necesariamente estemos justificados para creer que hay o que no hay ningún proceso divino subyacente a la  
realidad. El ateísmo pareciera ser más cercano a esta última mirada, y las religiones más cercanas a la primera,  
aunque esto no es necesariamente el caso para todos los que no son agnósticos. Así, junto con al tema del  
dogmatismo, también será importante revisar que ocurre semánticamente alrededor de definiciones cómo  
«fe», «divino», «subyacer» y «realidad».  
Ahora bien, suponiendo que alguien se siente justificado en una determinada creencia. Se siente de  
esta forma sobre la base de una justificación sensorioperceptual y/o racional. Ejemplos son el testimonio y la  
tradición que llegan a nosotros a través de los sentidos y luego de ser procesados a través de nuestros  
esquemas, cobran significado. Los sentidos, los afectos y la razón son todas justificaciones totalmente  
derrotables, por cierto, lo que implica que necesariamente nuestro conocimiento está sujeto a revisión. La  
diferencia entre «conocimiento» y «creencia» también aparece como un elemento a tomar en consideración.  
Los sentidos pueden tener otro carácter que la razón. Los sentidos nos pueden engañar y hacernos  
percibir cuestiones que emergen en nuestra mente de la mera coincidencia y la útil tendencia natural a  
encontrar, formar e identificar todos los patrones. La razón en cambio, si lográsemos separarla de los sentidos,  
es menos falible en la medida que, por ejemplo, una lógica que sea equiparable a la de primer orden es  
necesariamente un circuito tipográfico completo y consistente. Pero hemos de cuidarnos de no extrapolar la  
lógica indefinidamente debido a que cualquier sistema formal lo suficientemente expresivo está sujeto a  
algunas limitantes en su capacidad deductiva, por ejemplo, respecto a de su propia consistencia. Igualmente,  
los sistemas informales de razonamiento tienen sus propias dificultades y ventajas semánticas.  
42  
Para efectos prácticos, si un razonador que opera sobre una lógica completa y consistente, la de primer  
orden por ejemplo, llega a la conclusión de que existen o de que no existen estas definiciones cómo «Dios» o  
una consciencia superior, otra vez obviando el problema semántico adjunto que traen las palabras  
«existencia», «superior» y «consciencia», podemos analizar si lo hace sobre la razón pura, o lo hace sobre la  
base de un dato empírico, llamémosle sensorial. Y suponiendo que pudiésemos saldar de manera permanente  
la impecabilidad tipográfica y formal del argumento, tenemos que concluir, dependiendo del caso, o que la  
existencia o inexistencia de Dios depende de un conjunto de datos observados, o que en su defecto, es  
totalmente independiente de la información sensorial y se desprende del mero razonamiento: aunque trivial,  
la distinción nos provee de una reflexión interesante.  
ii. Del Dios de la Razón  
Un Dios cuya naturaleza se desprende únicamente de la razón es totalmente independiente de los  
eventos que sensorialmente percibimos. Siendo un cerebro en una batea, un proceso virtual dentro de una  
máquina, o los animales pluricelulares que algunos se precian de ser: el Dios de la razón pura existe  
necesariamente y a todo evento. Aquí también hemos de considerar la posibilidad de que en cualquiera de los  
«universos» sea posible deducir, siempre desde un terreno racional, la existencia de Dios. En ambos casos  
está limitando la definición de Dios a algo que puede ser razonado.  
Independiente de la contingencia material, si la existencia de Dios está determinada totalmente debido  
a una cuestión formal-racional, entonces pareciera que, a menos que sólo exista una única realidad  
determinista consistente hipotetizable, su injerencia en lo que denominamos realidad material debe ser  
necesariamente indiferente para efectos de determinar su existencia. Para cualquier escenario posible en el  
que una intervención divina incline la balanza a una serie de acontecimientos, podemos concebir un escenario  
material en el que no lo hiciera o lo hiciera diferentemente, y las cosas ocurriesen de otra manera. En tal caso,  
lo que podríamos llamar en ese «universo», Dios también existe del mismo modo porque sabemos que  
responde a una deducción formal. Aquí, si las decisiones divinas son variables dependientes de otros procesos,  
cabe volver a revisar la nomenclatura hasta que alcancemos un concepto de Dios diferente, más elevado, que  
nos refiera más directamente a esas causas.  
Pero, la invariabilidad de tal Dios parece ser fuente de algunas contradicciones o limitantes en su  
definición y en sus capacidades, y aún más, un buen argumento para reflexionar acerca del significado del  
nombre.  
Ahora, en contra de un ateísmo puramente racionalista in anticipo, si bien al introducir ciertos dogmas  
es posible construir una apología alrededor de las definiciones contradictorias, sin esto se vuelve imposible  
probar la inexistencia de Dios sobre la razón pura debido a la cuestión formal que emerge si llamamos Dios a  
43  
una gestalten donde quepa todo aquello que nos es inauditable. Esto no quiere decir que una baselgia  
hipotética bastante agnóstica de esta naturaleza estaría en una posición privilegiada por la pura razón. Si  
no es dogmática, al deducir desde la razón la existencia de Dios, surgen las antes señaladas cotas para el  
concepto: la apatía o el determinismo divino.  
Por otra parte, se asoma con más fuerza el pendente lite de las definiciones laxas. Se hace crítico aclarar  
si limitamos lo que llamamos Dios a cuestiones sobrenaturales o trascendentales, que son el caso, o si  
permitimos que sea un concepto que responda a ciertas causas y efectos, lo que tampoco resulta demasiado  
clarificador.  
Similarmente, si en este punto, frente al determinismo, la apatía divina o el dogmatismo, se sostiene  
que el principio de economía nos compele a ser ateos, el encuadre sobre el cual damos sentido a dicha  
economía es totalmente difuso y arbitrario. Además, existe relativa certeza, o evidencia racional bastante  
fuerte que confirma la existencia de ciertas ideas y aseveraciones respecto de las que dada su naturaleza no  
nos será nunca posible pronunciarnos tajantemente. Bien pudiéramos decir que lo más económico es ser  
agnóstico. De hecho, en términos estrictos la cuestión de la consistencia del propio circuito deductivo formal  
nos coloca en una posición agnóstica a denti stretti.  
¿Y qué ocurre si Dios existe pero a su vez sólo existe una realidad cosistentemente hipotetizable? ¿Qué  
si la existencia de otros universos deviniera siempre contradictoria, aunque no necesariamente confirmable?  
Lo anterior necesariamente implica que el universo está absolutamente predeterminado y la cuestión del libre  
albedrío es sólo una ilusión. Volvemos a toparnos con la nomenclatura ¿Nos permitimos definir cómo Dios o  
divino a una suerte de autómata inexpugnable que nos crea sin opción?  
Así, un análisis únicamente racional conduce a que por un lado, nunca podemos descartar totalmente  
la existencia de Dios asociado a lo desconocido, pero también obliga a reconocer que creer en él sólo desde  
ahí significa una de tres cosas. O creemos en dogmas sin justificación, o este Dios es invariable a la  
materialidad que percibimos, o vivimos en un mundo totalmente determinado a priori.  
Atender la cuestión de los nombres se vuelve inminente para analizar también cada caso, y aunque  
puede parecer extremo justificar a la existencia o no de Dios solo sobre la razón, cierta cuota de razón siempre  
es necesaria como base para cualquier argumento racional. Si bien, la existencia del idealismo universal  
platónico no está garantizada, debemos concebir que en adelante el debate entre el gnosticismo y el  
agnosticismo sólo puede darse en un encuadre que presuponga cierto nivel de cartesianismo consciente. Así,  
aunque parece que el agnosticismo estricto drîlai se vuelve contra sí mismo en ese aspecto, debe ser la  
excepción de la regla, la confirmación de la tesis o, en términos más específicos, la paradoja de autorreferencia  
porque justamente, no hay ninguna construcción semántica infalible. Para mantenerse estrictamente  
44  
agnóstico respecto de su propia posición, el agnosticismo estricto no puede ser tan estricto respecto de su  
propia posición.  
iii. Del Dios de los Sentidos  
De forma similar, quien desconozca simultáneamente la existencia de las ideas y nuestra capacidad  
para nombrar tales conceptos propone un nihilismo total que argumenta su propia inexistencia en la medida  
que ni siquiera la explicación más asociacionista, intuicionista y exhaustiva es suficiente para respaldar  
filosóficamente sus propias construcciones más allá del Zen. Así, para efectos prácticos consideramos que  
justificar a Dios o al ateísmo sobre los sentidos debe echar mano a la racionalidad como elemento articulador  
entre lo que percibido y concebido cómo la realidad.  
El Dios de los sentidos es una conclusión necesaria de nuestras observaciones. Es por ello que cuando  
intentamos sostener su existencia de manera categórica emerge inmediatamente el problema de la inducción.  
El problema de inducción y una suerte de dialéctica falsacionista caracterizan la histórica interacción entre las  
ciencias, paradójicamente inductivas, y la creencia religiosa.  
El Dios de los sentidos depende de cuestiones falibles no sólo al nivel de una deducción errónea que  
podamos rediscutir y revisar. Puede ser que haya una percepción equivocada. Al respecto, en 2001 Ferguson  
recuerda que es posible que nos aparezcan errores al interpretar la información sensorial si las emanaciones  
que provienen de las cosas arriban a nosotros de forma distorsionada (p. xxiv). Ese segundo nivel de  
incertidumbre, desde una perspectiva estricta, nuevamente nos pone en una posición agnóstica respecto del  
saber, sin preguntarnos, aunque pendería analizar exhaustivamente esas diferencias entre creencias y  
conocimientos.  
La distinción entre sentidos y razón no es trivial ni nítida. Desde cierto punto de vista la razón es un  
sentido, por lo que es también de falible. Podemos justificar colocarla en otra categoría desde la perspectiva  
platónica, suponiendo que independiente de lo que vayamos pudiendo percibir y mentalizar, hay un mundo de  
las ideas, existe o se puede erguir una lógica abstracta a la que podemos sólo aproximarnos a través de la  
razón. Esta aproximación puede ser más laxa y privada o más natural y formal. En el caso de los sentidos, el  
homólogo es la realidad material, sin embargo nunca tenemos certeza de que esta realidad exista. Respecto a  
la realidad interna de nuestra psique, debemos dejar entrar o a Platón o cierto cartesianismo mínimo cómo par  
dar pie a alguna argumentación.  
Así que la justificación sobre los sentidos es toda doblemente falible, tanto para confirmar como para  
refutar la existencia de lo divino. Está sujeta en cualquier instante a que los sentidos, razonamiento,  
autoridades religiosas, cuidadores u otros; se hayan equivocado, hayan fallado, sido engañados, mientan o  
45  
sean confundidos. Además el problema de la inducción está siempre presente, en la medida que cada  
instancia puede perfectamente no ser la regla sino una excepción que tiene una explicación particular.  
iv. La Irrupción de los Pseudoformalismos  
Hasta aquí hemos mencionado que la cuestión de los nombres es un aspecto central en el análisis ya  
que existen elementos formales, abstractos, que conducen al agnosticismo. Si el razonamiento no es completo  
ni tipográfico, sino laxo, debemos tener en mente esto a lo largo de cualquier tipo de debate. Si justificamos  
una idea sobre la base de un razonamiento que no está estructurado de manera formal tenemos que atender  
tanto esa cuestión de los significados cómo la de las contradicciones. Los significados en un sistema informal  
se fundan en el communi consensu y en su función, se construyen y reconstruyen en la utilización y en la  
interpretación.  
Los significados que se emplean en el lenguaje informal, sea este más o menos solemne, nunca son  
unívocos. Esto se explica por lo menos desde dos puntos de vista convergentes: la condición de cada sujeto y  
el conjunto de sus experiencias son ambas cosas siempre estrictamente únicas e irrepetibles debido a una  
cuestión material. Además las cuestiones a las que nos referimos son siempre construcciones mentales porque  
la única referencia directa a un objeto es el propio objeto. De lo contrario hemos de admitir de plano  
contradicciones en el sistema, de partida las que emergen al describir atributos de ideas cómo los nombres o  
los punteros.  
El nombre y la cuestión no son iguales y, desde una perspectiva cartesiana, la cuestión, mientras no sea  
directamente la presencia material de algo, será la idea en la mente de alguien. Más aún, la proyección  
psicológica de la cuestión, la sensación y la percepción, aun cuando la tengo en frente, es una traducción  
interpretativa que va a estar dada por una serie de activaciones neuronales conjugadas y no por la propia  
interiorización del objeto material.  
Y aunque esto parece ciertamente una explosión de sinsentido casi algebraico, es importante tener en  
consideración que para un agnóstico estricto, dirimir cuestiones metafísicas blandas a partir de meros  
pseudoformalismos es un ejercicio de esta misma naturaleza y que además cobra un carácter desprolijo en la  
medida que pretende ser absoluto. He ahí la necesidad de revisar la nomenclatura. Dado que el agnóstico  
defiende el escepticismo razonable frente a cualquier aseveración categórica en este campo, ante el  
absolutismo basta sólo insinuar los aspectos semánticos desprolijamente definidos que desarticulan el  
carácter absoluto del argumento para darse a entender - ¿Qué Dios? ¿Consciencia o inteligencia en qué  
sentido? ¿Y qué pasa si es de otra forma? ─  
46  
La cuestión de las definiciones borrosas nos entrega una interesante reflexión. Lo que unos llaman Dios  
otros pueden llamar ciencia, e incluso los mismos podrán llamarlo de una u otra manera dependiendo del  
escenario y de la función. Peor aún, si nos damos el humilde lujo de asumir que cualquier argumentación  
racional no se basa en especular la existencia o inexistencia de aquello que no se conoce: toda vez que  
delimitemos una variedad de conceptos y fenómenos conocidos, cómo esbozábamos desde la perspectiva  
racional, podemos llamar a lo que no está dentro de dicha variedad «lo desconocido» y proceder a endiosarlo,  
demonizarlo, mitificarlo o negarlo.  
Entonces da la clara impresión de que intentar describir positiva o negativamente lo que queda dentro  
de tal variedad es pasar a llevar las definiciones a menos que se pretenda estar en la imposible posición  
epistemológica de saber todo y saber que se sabe todo. Mientras este no sea el caso y podamos sostener con  
nuestros dedos una cifra en secreto atrás de nuestras espaldas, la existencia o no de los Dioses entre otras  
cosas es sólo un ejercicio de nomenclatura y convención que no interesa al agnóstico porque la verdad en este  
campo laxo es sólo una construcción humana permanentemente discutible que emerge basegnus, desde lo  
psicosocial y lamentablemente político. La realidad, material y psíquica, en cambió parece estar más al lado  
de la experiencia, del Zen y de los sentidos.  
Esto nos conduce al tema de las contradicciones. Debemos reconocer que un sistema informal dónde  
el aspecto semántico es difuso, no hay garantía alguna de que las deducciones legítimas que se realizan no  
puedan ser contradichas por deducciones que también son legítimas. Esto porque, si bien el sistema informal  
es significativo, interesante, útil, válido, emocionante, real, legítimo, complejo e interesante, entre muchas otra  
distinciones difusas, no puede ser absolutamente categórico. Cualquier elaboración en este encuadre es  
siempre discutible por su naturaleza.  
Ahora bien, habrá alguien que quiera sostener que lo único que se hace con este tipo de argumentos es  
desarticular el debate en base a la formalidad. El problema es que frente a alguien que sostiene que el debate  
no se articula debido a cuestiones formales esto es corroborar su tesis, o por lo menos indicar que los  
argumentos expuestos sostienen dicha tesis.  
Para hacer más explícito el punto, recordemos que mientras exista alguien que pueda llamar Dios o  
divino a todo aquello que no está en condiciones de explicar, no podemos declararnos ateos a menos que  
estemos dispuestos a hacer la vista gorda a la paradoja y creyendo que sabemos todo, nos demos el peligroso  
permiso de asumir que nuestra nomenclatura difusa es la apropiada y no la del otro, que es inapropiada. Lo  
mismo, nos mantenemos agnósticos mientras exista alguien que pueda calificar ese mismo conjunto o  
cualquier fenómeno especial que alguien sienta que ha percibido cómo una mera coincidencia. Sin embargo,  
al abordar el tema de las contradicciones con un creyente, la discusión parece siempre terminar llevándonos  
a una o dos premisas de carácter dogmático, a menos que se esté frente alguien genuinamente panteísta.  
47  
v. La Cuestión del Dogmatismo  
Puede ser igual o más trascendental que converger con un ateo que trata con un formalismo sin  
precedente las ricas laxitudes semánticas del lenguaje cuando se trata de los conceptos cotidianamente  
humanos, el refutar a un creyente dogmático que yergue su argumentación sobre la base de unas cuantas  
verdades indiscutibles. El dogmatismo sin embargo pareciera ser más autoconsistente ya que si por ejemplo  
la premisa es «hay un solo Dios y su profeta es ‘inserte aquí el nombre de su profeta favorito’», no podemos  
más que discutir la premisa y ensalzar el valor de la tolerancia. La ley, por ejemplo, siempre se entiende sobre  
el dogmatismo, convencional, ravizotte, idealmente justo e igualitario pero dónde las más recientes  
interpretaciones marcan un precedente legal existiendo ciertas verdades subyacentes que no podremos nunca  
verificar ni mucho menos.  
El problema con un razonamiento que se basa en el dogmatismo es que si existen determinadas  
aseveraciones que no pueden ser puestas en duda, la discusión racional tiene ciertos límites marcados por  
dichos axiomas. Esto nos lleva a su vez a tener que distinguir entre la creencia y el conocimiento y conduce a  
un punto muerto en el argumento generalmente debido a que se vuelve evidente que si no se puede poner en  
duda este supuesto, no se puede progresar en ningún razonamiento.  
Frente a este tipo de dogmatismo rígido podemos intentar mostrar algunas contradicciones inmanentes  
de las premisas, identificar porque una persona sostiene dichas premisas, presentar que se sigue del  
razonamiento que tiene premisas totalmente opuestas o que se asocian a un credo alternativo, profundizar en  
el aspecto semántico del dogma y la variedad de interpretaciones o discutir la validez del dogmatismo como  
sistema de conocimiento en sí. Sin embargo, más allá de las contradicciones, es imposible dentro del encuadre  
dogmático refutar las premisas como tales ya que el dogmatismo se caracteriza porque estas premisas no son  
susceptibles a verificación.  
La cuestión de las contradicciones en el dogmatismo adolece de los mismos problemas que cualquier  
argumentación pesudoformalista. Sin embargo, para alguien que cree ciegamente en un dogma resulta más  
difícil observar todo esto. Una persona con una fe demasiado ciega difícilmente logrará observar la laxitud  
semántica de lo que tiene por creencia.  
Por otra parte, es posible que la creencia esté construida sobre premisas que son en sí contradictorias  
al nivel de que un razonamiento formal estrictamente basado en un sistema cerrado, completo y consistente  
conduzca a contradicciones. Erradicar el defecto semántico no es del todo posible pero generalmente  
podemos evadirlo y mostrar las paradojas sensibles que emergen a partir de la pura lógica. Nada nos asegura  
que las premisas sean contradictorias necesariamente, pudiendo ser perfectamente coherentes entre sí,  
especialmente en la medida que son más sintéticas y menos demandantes.  
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Si la contradicción no puede ser totalmente develada, o cuando no hay nitidez semántica, resulta  
complejo entrar a discutir la pintoresca metafísica de las religiones. A diferencia de lo que piensa el ateo, el  
creyente cree en algunos conceptos específicos que tendrían que ser analizados en su propio mérito. En  
general, sin embargo, el significado de las construcciones en el circuito dogmático suele actualizarse y ser  
muchas veces expresamente indefinido ya que esto dota a la creencia de un pseudocoherenterismo ambiguo.  
En la fe se consagran una serie de definiciones y distinciones circulares, superpuestas o explícitamente  
incomprensibles.- cómo los misterios de la fe o la superposición del alma. Ante esta cuestión, no hace sentido  
entrar a dirimir si lo que se propone es real para un agnóstico ya que la maraña de distinciones resulta  
genuinamente interesante y provechosa en virtud de que la amplitud y vaguedad de su significado. En términos  
pragmáticos, provee al sujeto, incluso al propio agnóstico, de recursos significativos para dar sentido a su  
identidad y a su experiencia ¿Por qué no ver un determinado proceso cómo un misterio? ¿Por qué no  
interpretar la experiencia cómo una superposición de estados? Quizás esta forma de significar la realidad me  
provea de un einsicht inesperado.La experiencia está plagada de imprecisiones y de ambigüedad que  
demandan abrir la mente a todas las posibles perspectivas.  
Ahora bien, Morris (2008) también establece que algunas de las más grandes guerras en nuestro mundo  
han sido purgas genocidas basadas en visiones sociopolíticas o morales dicotomizantes (p. 118). Luego, las  
implicaciones normativas exclusivistas de carácter conductual son lo que al agnóstico más le incomoda de  
este tipo de creencias.¿Por qué esta persona va a tener la interpretación correcta del concepto de  
experiencia vital y de trascendencia? Esto se debe a que al instante se hace patente el carácter político de  
la religión y a que, a diferencia del creyente, el agnóstico puede aceptar el punto de vista cómo una  
interpretación que es válida o potencialmente valida con miras a alcanzar el bienestar subjetivo y respecto de  
cuestiones que considera, en definitiva, insanables o laxas. Generalmente el agnóstico no cree posible que  
exista una visión excluyente del concepto.  
Se hace importante evidenciar cómo la religión como institución sociopolítica es un constructo que se  
sirve de algunas de las características específicas de la mitología subyacente y cómo esta cosmovisión  
participa de una serie de dispositivos evolutivos que la sostienen y hacen proliferar. Hacer el contraste con  
otras religiones también es interesante en este punto aunque un creyente dogmático puede no dejar de  
sostener sus premisas, pero logra comprender que otras premisas de similar naturaleza pueden conducir a  
deducciones paralelas e igualmente rígidas.  
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vi. La Tolerancia y su Conflicto Interno  
El concepto de tolerancia es el que interesa. La tolerancia es una implicación práctica necesaria  
entendiendo que no todos piensan del mismo modo. Lamentablemente el dogmatismo a ultranza puede igual,  
y a pesar de lo anterior, perfectamente desdeñarla de plano si los axiomas son de un determinado tipo y el  
creyente de un calibre más bien fanático. Esto es lo que justifica la organización de un agnosticismo estricto  
duro y militante: una demanda humana del mundo globalizado.  
Si sabemos que un dogma de este tipo es sólo una atribución laxa de significados, tenemos la esperanza  
de desarticular las interpretaciones rígidas dentro del propio encuadre. Para alguien que cree en un dogma,  
abandonar la premisa es casi imposible. En cambio, entender la premisa de otra forma puede ser aún una  
posibilidad, aunque difícil, y aunque siempre va a depender del encuadre social, histórico y las condiciones  
materiales.  
Lo anteriormente descrito es el problema que en general enfrentamos cuando razonamos sobre la base  
de una idea preconcebida. No existen garantías de que frente a un dogma de fe intolerante o disruptivo  
podamos converger a un punto de vista común. Esto se presta para la interminable pugna de visiones  
antagónicas y lleva la dialéctica al plano material, especialmente cuando el campo semántico está supeditado  
a alguna componente política o es modulado por determinados grupos que quieren mantener u obtener el  
poder. Y no necesariamente se trata de una religión, el cientismo y las sectas operan bajo los mismos  
preceptos.  
El dogmatismo incluso puede ser revisado cómo método de razonamiento, como estructura  
epistemológica, pero ello no parece convencer al creyente ciego. Esto es ¿por qué epistemológicamente el  
conocimiento desde el dogma no se sostiene cómo fuente gnóstica? Internamente la postura puede alcanzar  
un enorme blindaje pero externamente adolece de las mismas fallas epistémicas que revisamos en un  
principio: la falibilidad del razonamiento y de los sentidos. Sabemos que el dogma es totalmente arbitrario y el  
único conocimiento que podríamos elucubrar es bajo el supuesto: si tal cosa es el caso, entonces esta otra  
también lo es.  
Luego, cabe preguntarse en primeras cómo se llega a una postura dogmática. ¿Es la dialéctica entre el  
aprendizaje y la naturaleza del culto? ¿existe algo más? El impacto sociocultural es central pero interesa  
comprender este mecanismo cómo un proceso identitario, subyacente, esbozando los dispositivos  
socioafectivos de significación que llevan al individuo a no solo adoptar una determinada cosmovisión sino  
especialmente entender cuando alcanza para adoptar las que son intolerantes y revocarle el beneficio de la  
duda y muchas veces de la compasión al resto de las ideologías y quienes se identifican con ellas, sean  
religiosos o ateos.  
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Entonces, las ideologías tolerantes parecen, en el mundo de las instituciones psicosociales, tener un  
defecto darwiniano. De hecho, desde una perspectiva quizá demasiado abstracta, la tolerancia adolece de un  
defecto autolimitante y autorreferente que obliga a que quienes intentan aproximarse a ella de algún u otro  
modo estén teniendo que siempre realizar un proceso de reajuste y de renegociación iterativa cuyo germen  
está en una indecidibilidad ontológica frente a la posición que se toma ante el otro: un dispositivo similar a  
dialéctica que subyace a la continua construcción de la identidad del individuo.  
En este punto se han de atravesar brevemente algunas de las definiciones laxas que, aunque sabemos  
que son imposibles de saldar, nos permiten mantener las nociones dentro de lo colectivamente comprensible.  
En específico, se puede dibujar una idea de tolerancia en torno al grado con el que alguna entidad  
relativamente definida esté dispuesta a aceptar la utilidad, validez, aplicabilidad y/o veracidad de un esquema  
comprensivo diferente respecto a algún aspecto de la realidad. Dicho esquema da sentido y repercute  
generalmente en conceptos de la más variada y difusa naturaleza cómo conductas, razonamientos, objetivos  
u otros.  
Si los propios esquemas están estructurados tan rígidamente cómo para sostener su exclusividad  
comprensiva respecto de cualquier proceso, entonces digamos que el esquema es intolerante. Paradigmas  
intolerantes hay y han habido en la historia muchísimos, desde las ciencias positivistas hasta el fanatismo  
religioso, pasando el ateísmo extremista, a la variedad de modelos de organización político-económicos cuyos  
adherentes aspiran al poder en alguna de sus variedades. Y el agnosticismo estricto no puede ser tan estricto.  
Por cierto, un esquema que propone comprender alguna cuestión de forma intolerante implícitamente  
tiene su conflicto con la idea de tolerancia como ideal. Más aún, podemos imaginar un trueque evolutivo entre  
la hermeticidad del sistema y su aplicabilidad, trueque que media la supervivencia de una determinada  
perspectiva al interior del colectivo. A medida que un esquema es más aplicable, útil o adecuado a la realidad,  
este requiere de menos blindaje y puede dialogar, crecer, entremezclarse e interactuar con el resto de los  
esquemas. Esto es un fenómeno que no se ajusta solo a las construcciones sociales, es una cuestión  
cibernética de la más amplia naturaleza: se puede apreciar tanto en la biología cómo en los dispositivos  
psicoafectivos de cognición y la emoción.  
Estirando la idea, la identidad del sujeto se puede entender en estos mismos términos. Y la identidad  
tiene mucho que ver con la religión y las creencias. La identidad que emerge entre nuestra volición y nuestra  
conducta observable, entre nuestra percepción y nuestro entorno, es siempre una negociación entre las  
tensiones disponibles. La identidad cómo interfaz de la tan mentada dialéctica requiere de más protecciones  
y acomodaciones en proporción al desfase entre las faces. Esto es, si la distinción interna entre el ich (el selbst)  
y el andere (no-yo), sobre la que el sujeto apalanca la su identidad se desarticula o pierde significado en un  
determinado entorno, entonces el sujeto puede tomar dos caminos. O intenta a través de su conducta forzar  
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el entorno acomodando las condiciones en las que su identidad cobre nuevamente significado u,  
homeodinámicamente, autoproscribir la distinción, al menos en algún grado: en fin, la dialéctica. Luego la  
negociación se produce entre la tolerancia adaptativa y la no aceptación.  
Pero interesantemente, da igual si lo vemos desde adentro hacia afuera o desde afuera hacia adentro.  
Supongamos que se trata de distinciones externas respecto a una identidad específica y que se construyen  
haciendo un contraste con elementos del entorno. Esto es, las distinciones por medio de las que, por ejemplo,  
un sistema nombra o hace referencia a una componente específica en su interior. Si estas se desvanecen o si  
pierden sentido debido a alguna fluctuación proveniente de la componente en cuestión, el sistema puede por  
un lado rescindir o reorganizar en alguna medida su repertorio. Pero pudiera también voûïnner y abalanzarse  
sobre la morfostasis, apurando interacciones protectoras en las que el desempeño de la componente deba  
cabalgar sobre la nomenclatura preexistente en el sistema, todo para ponerle riendas a la componente  
esperando que introyecte esas características sobreimpuestas, sistémicamente imputadas. Y aunque aquí no  
se ha expuesto más que la idea trivial de que frente a un fenómeno, puede o no desencadenarse otro  
fenómeno, la mecánica nuevamente es una negociación entre la aceptación y la intolerancia. La supervivencia  
y evolución (a lo largo del tiempo) de una identidad, a la par con los estados contingentes de su entorno, y los  
que son internos en el individuo, están todos determinados por estas transacciones iterativas. Evidentemente,  
si en una determinada ronda las propuestas de nombre alrededor de la identidad son ajustadas a la realidad,  
estas se mantienen.  
Parece relevante entonces que vista desde esta perspectiva, la intolerancia hat einen vogel. A la espera  
de que las propuestas de transacción entre ambas faces siempre coincidan, está directamente relacionada  
con un desacople de la realidad. Ahora bien, la tolerancia coincide plenamente con la posición agnóstica:  
realizar el acomodo internamente para intentar reajustar lo propio a una mejor aproximación la realidad. La  
intolerancia es más cercana al dogmatismo, a proteger la estructura preexistente a pesar de las discrepancias,  
salvar el estado de las cosas impartiendo el cambio sobre lo diferente. En otras palabras y virtud de algún grado  
de supremacía coercitiva, la intolerancia equivale a hacerse dueño de lo ajeno para trajinarlo y conducirlo a  
términos supuestamente convenientes o familiares presumiblemente en el más corto plazo.  
vii. La Cuestión del Escepticismo  
Pero forzar la propia visión y tolerar no son las únicas salidas al problema de las creencias ni del  
conocimiento. Hasta ahora ha sido posible perfilar algunas de las cuestiones que separan al agnosticismo de  
las posturas gnósticas. Sin embargo, el agnosticismo también comparte un pie con las perspectivas que hemos  
criticado. Esto es, existen posiciones que van más allá de declarar la imposibilidad de aceptar un determinado  
dogma: el nihilismo, el instrumentalismo pragmático o el escepticismo, por ejemplo. Todas estas posturas  
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están al otro lado del análisis al rechazar el interés por construir, especular o elaborar. Dónde el dogmatismo  
intolerante protegería el stand der dinge, estas otras posiciones lo abolirían.  
Y es relevante la distinción sólo porque el agnosticismo está plenamente justificado en la búsqueda de  
significado. Más aún y al contrario, las posturas más extremas, sin embargo, también pueden ser vistas cómo un  
estiramiento del agnosticismo pero que comienza a cerrar las puertas del significado. Una postura pragmática  
instrumental, es muy cercana al agnosticismo, si no es lo mismo: pero solo acepta los significados a buon mercato:  
específica y transitoria en proporción a su utilidad inmediata, la que sin embargo está definida siempre en términos cuya  
demarcación por cierto derrota al propio pragmatismo. Entonces, una aproximación pragmática motiva muchasveces el  
agnosticismo,peroesteúltimo, enatenciónacuestionesdifusascomolaética,laconsistencia,laestética, elbiencomún,  
o la simetría, por ejemplo; no necesariamente será tan rápido al momento de abandonar un punto de vista si este pierde  
utilidad, o desecharlo si no parece tenerla. Dónde el agnóstico no tomaría nunca una posición en favor de ninguna  
perspectiva por sobre otra, el intrumentalista si lo hará, provisoriamente, en virtud de la efectividad que esta postura le  
otorgue para aproximarse a algún un resultado específica e igualmente arbitrario.  
El nihilismo en cambio se aleja más. Se trata de la construcción de un significado paradójico y muy  
específico que al igual que todo, recae sobre esas insistentes definiciones laxas. Es en cierto modo más afín al  
ateísmo ya que presupone la idea de que se cuenta con la certeza de que es imposible construir significado  
con un valor intrínseco, sea cual sea el significado y valor intrínseco que se le asigne al propio concepto de  
«valor intrínseco». Luego, el nihilismo parece dar la cuestión por vencida. No hay ningún punto en buscarle  
sentido a la existencia. En la medida que se amplía el alcance del nihilismo a todo el conocimiento, este se  
parece más al escepticismo. Dónde el agnóstico podría no conocer la cuestión o incluso sentir que esta resulta  
por su naturaleza incognoscible, el nihilista llegará hasta el punto de negarle la existencia.  
Y, tomado en su propio merito, sin embargo, el escepticismo deviene a ratos en una postura muy similar  
al agnosticismo debido a que pone en duda todo el conocimiento. No constituye una posición en el sentido  
estricto ya que sería una por naturaleza contradictora. ¿Pero acaso no ocurre lo mismo con la estrictez del  
agnosticismo estricto? Lo distinto es que el escepticismo no se da la molestia de evaluar si tiene o no sentido dar las  
explicaciones, menos aún explicar sus porqués. Más aun, se puede tener una aproximación escéptica frente a algunas  
cuestiones muy específicas sin necesariamente ser escéptico. Pero el escéptico genuino no cree en nada, sólo duda  
detodoy,luego,setratadeunaposición en esencia ateóricamente inestructurada, un apparairque no tiene el menor  
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interés en estructurar una perspectiva general consistente. Donde el agnóstico no se da por conocedor, el  
escéptico arremete con la duda.  
Cuadro Resumen  
• Las religiones y las creencias, junto al ateísmo, se apoyan en la percepción y el razonamiento.  
• Percepción y razonamiento sólo configuran argumentaciones falibles.  
• Deducir la existencia o inexistencia de Dios, sólo sobre la base de un sistema formal con reglas estrictas implica o el  
dogmatismo, o el determinismo absoluto, o la invariabilidad de Dios.  
• El dogmatismo no puede ser del todo refutado debido a que cuenta con premisas injustificadas que son incuestionables para  
ese sistema.  
• Los significados que construyen las religiones suelen ser tan laxos que vuelven una discusión en torno a esos términos  
imposible, particularmente si son expresa y dogmáticamente incomprensibles.  
Como plantea Popper, la tolerancia tiene sus propias cotas autolimitantes que pueden hacer más dificl su práctica, y que  
obligan a la permanente reflexión crítica del propio sujeto tolerante.  
• Debemos mantener una mente abierta y tolerante a las diversas construcciones de la realidad porque estamos llamados a  
intentar dar significado a nuestra experiencia, pero también a mantener una cuota de escepticismo simultáneamente.  
3. El Motín de las Metacapacidades Informáticas  
El nuevo paradigma económico se asienta en una mirada emergente, postmodernista, utilitaria,  
antielitista, comunitaria y en redes. Esta nueva energía dispone un entramado socioneural, una holored  
bioglobal colaborativa y autoadaptable.  
El paradigma económico eventualmente va a ser reemplazado. Esto se debe a que los espectros del  
capitalismo y del estatismo heredero del marxismo se han plegado sobre si mismos y entrecruzado,  
representando, bajo esta nueva perspectiva, una sola misma cosmovisión. Ese paradigma antiguo se yergue  
desde la acumulación del poder en grupos exclusivos y élites, que toman las decisiones que afectan a toda una  
población. En cambio, el nuevo entramado socioneural integra el poder de decisión atomizado hasta ahora,  
propendiendo a la generación espontánea de iniciativas comunes, incluso anónimas. El desafío será  
precisamente estructurar tal entramamiento de la red y cómo conectar cada iniciativa independiente de  
manera semi-coordinada.  
54  
 
Podemos esperar ver, cómo ejemplo más sencillo, un eventual enfrentamiento entre el pequeño y  
mediano empresariado, y esos viejos estándares elitistas. El pequeño empresariado será uno de los primeros  
en tomar nota de cómo la iniciativa más comunista se ha transformado, en los términos prácticos, en un  
representante más del mismo orden de cosas que la iniciativa más capitalista dispone. Ambos son polos de  
una misma manera de generar las distinciones en el sistema de discursos sociales, una que falla  
consistentemente en nuestros tiempos.  
El pequeño y mediano empresariado ha estado cada vez más oprimido por las grandes empresas, los  
sindicatos, las entidades gubernamentales y las asociaciones de consumidores. Todas estas concentran más  
poder que una empresa pequeña.  
Durante el cambio de paradigma, esperaríamos ver que la iniciativa privada de orden mediano sea cada  
vez más imposibilitada, y casi destruida, debdio a la imposición de los intereses de quienes aún quieran  
mantener el estado antiguo, que monopoliza los grandes poderes e iniciativas.  
Sin embargo, las pequeñas empresas y emprendimientos individuales en el nivel más particular  
eventualmente tendrán un impulso incomparable con el surgimiento de los sistemas interconectados y la  
disponibilidad absoluta de métodos y volúmenes de datos. La iniciativa pequeña se virtualizará en una suerte  
de holored donde configurará un solo sistema vivo, a nivel global. Las grandes operaciones elitistas de antaño  
buscarán en ese camino continuamente erguir limitantes, requerir de credenciales y forzar requerimientos  
excluyentes para modelar el discurso social y acotar la coordinación y articulación de esa pequeña iniciátiva,  
incluyendo la absorción de los sistemas incipientemente proliferantes. Y si hay una explosión en la red de  
iniciativas independientes, pequeñas, la información crecerá de la mano con los datos irrevocablemente  
generando mayor presión desde las iniciativas hegemónicas del viejo orden en busca dirigir, filtrar o censurar  
la información, cómo antes.  
La iniciativa privada de orden pequeño obligará a organizarse y a funcionar colaborativa, cooperativa y  
comunitariamente. En este esquema, la recombinación permanente de múltiples agentes será facilitadora y  
promotora de la creatividad y de la innovación. Sin embargo los filtros y garantías que pueda sostener este tipo  
de interacciones serán cada vez más precarios siendo este el último baluarte insostenible, en el largo plazo,  
de la organización elitista y excluyente de la sociedad. Eventualmente devendrá la democratización hasta en  
estas instancias.  
Con todo, la construcción individual que hace el sujeto de su realidad pasará finalmente a revelarse  
cómo el único recurso que realmente tiene y siempre ha tenido la persona para dar sentido a su experiencia.  
Todo, a medida que la antigüa apariencia de objetivación social vaya terminando de desvanecerse de forma  
paradójicamente evidente, precisamente en el discurso social. El sujeto en lo personal está llamado entonces  
a desarrollar un espíritu adaptable y crítico propio que le permita realizar transacciones en la holored.  
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Previamente, es probable que el adoctrinamiento permanente de los medios de comunicación,  
controlados por intereses convergentes, inevitablemente va a dar paso a una crisis entre los trabajadores y los  
grupos privados pequeños que no ejercen grandes poderes, canalizando el descontento que emerge de que  
los grandes movilizadores de la economía migren a sistemas computacionales y automatizados.  
Si no se previene este cambio, la automatización puede tender a cristalizar las diferencias y  
desigualdades socioeconómicas entre grupos y naciones, deprimiendo en el largo plazo los recursos y  
conexiones de los sectores marginados del nuevo sistema global emergente. Estas diferencias, por cierto, al  
haber sido, en porciones imposibles de individualizar, fruto de procesos ilegítimos, instarán a la crisis social  
porque se desencadenará la perdida de oportunidades de los individuos menos competentes, quienes no  
logrén reinventarse cómo neuronas sociales. Lamentablemente aún no podemos tener claros los términos en  
los que se requerirán nuevas competencias, las que eventualmente habilitarán al sujeto para que forme parte  
del montaje de tensores socioneurales y disponga de la red. Sin embargo, es evidente que las circunstancias  
de cada quién heredarán su contingencia material del modelo de ordenamiento anterior.  
Es dable intuir entonces que el aprender a aprender, el ser adaptable, ser flexible, ser crítico y capaz de  
ponderar el peso relativo de las distintas informaciones se transformen en aptitudes clave. Y también es dable  
que quienes no se sientan en condiciones de integrarse a esas capas socioneurales emergentes se aferren al  
ordenamiento elitista previo. Más aún, en ese escenario también es esperable un aumento de la criminalidad  
que no será susceptible a ser manejado de la misma forma que antes por la estructura bioglobal emergente  
debido a la cuestión de la legitimidad. Esto terminará por derrocar el ordenamiento previo volviéndolo  
impracticable.  
Por su parte, el sujeto más apto para ese escenario se escindirá gradualmente del sistema económico  
tradicional, apoyado por el avance tecnológico y tratando directamente con sus acreedores, a través de  
sistemas de credenciales democráticos, tecnológicos y confiables. Eventualmente el modelo tenderá a la  
integración neuronal de cada individuo, en una red transnacional, libre, que permitirá al sujeto más capacitado  
obtener más bienestar.  
En la era de la información, el sujeto tendrá total claridad de que es él quién significa su experiencia a  
voluntad, debrá hacerse él mismo de sus propias garantías, en la medida de lo posible, que minimicen los  
riesgos personales, y deberá también redescubrir y maximizar esas aptitudes metainformáticas incógnitas  
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permanentemente ya que ocuparán el lugar de los viejos medios de producción, de los capitales financieros y  
de la mano de obra.  
Cuadro Resumen  
• El ordenamiento social avanza, desde una visión elitista y excluyente, a un modelo complejo y multidireccional.  
• Ese nuevo modelo funciona cómo una red integral (holored) dónde cada individuo es una neurona que forma parte de un todo  
mayor (bioglobal).  
• La información es cada vez menos susceptible a la objetivación social en este mundo que ya no ofrece garantías públicas. El  
individuo debe hacerse de los medios para minimizar los riesgos a los que se expone.  
• El control de la criminalidad y el retorno a un elitismo moribundo, por parte de quienes no se logren integrar, serán grandes  
desafíos en este nuevo paradigma.  
4. El Cientificismo  
El problema: el cientificismo traslada el modus operandi naturalizado en una metodología formal  
aplicable al marco muestral, sea cual sea, al lenguaje en términos inespecíficos, dónde las definiciones no son  
tan nítidas. Es por eso que las categorías se confunden. Parece poderse señalar claramente en una muestra  
experimental cuales son los ensayos que dieron un determinado resultado medible y cuáles no, ya que eso es  
precisamente lo que el instrumento marca. Cuando hablamos de qué es y qué no es «ciencia», no sabemos  
con nitidez a que cosas nos estamos refiriendo. Menos cuando hablamos de «significado».–  
Conde inmediatamente contesto eso es lo que se busca: un criterio de demarcación.-  
Ahhhh contesto ella, e hizo rechinar la mecedora ¿y eso se puede encontrar? con un gesto hacia  
el Conde continuó - ¿son la informática y matemática ciencias? ¿es la lógica una ciencia? ¿la filosofía y la  
historia? Sostengo que el único criterio real para llamar a algo científico que no puedo rebartir es blando y  
difuso y lo definiría cómo una convención que establece un grupo no tan claro de personas que detenta un  
determinado poder o estatus. Lo demás: el reduccionismo, el método, el conocimiento, el falsacionismo, el  
utilitarismo, la parsimonia: son todos conceptos que no son, ni exclusivos de, ni necesarios para la ciencia.-  
Pero la ciencia se puede cuantificar interrumpió el Conde.-  
¡Todo se puede cuantificar! ella contesto todo se puede hacer de manera sistemática. Y no sólo eso,  
al hacerlo ¿sobre qué sistema nos paramos? ¿sobre qué matemáticas, por ejemplo? Ni siquiera queda claro al  
hacer ciencia. Nuestros mejores esfuerzos para abordar el «significado» u otras concepciones como «la  
realidad» o «el sentido», al estar fuera de un marco experimental, se reducen al tedio de un ejercicio dialéctico  
57  
 
cómo este o, por ejemplo, perdernos en hojas y hojas de revisiones de convenciones bibliográficas histórico-  
coyunturales y filosófico-nominales, para intentar afinar la puntería en la co-construcción de los conceptos. El  
lenguaje es arbitraria y evolutivamentemente convencional por lo que no cuenta con ningún significado que  
esté naturalizado. Los sistemas formales deductivos, por su parte, pueden imaginarse cómo un esfuerzo  
optimista de prolijidad en la nomenclatura dónde, independientemente de que los descubramos o de que sea  
posible hacerlo, emergen ciertos patrones y ciertas propiedades naturalmente, a partir de la combinación de  
los supuestos que se usaron de semilla. Es precisamente eso lo que incomoda cuando un científico habla  
tajantemente de ontología, fenomenología o metafísica, cómo si hablase de una muestra dentro de un  
experimento. Se produce una aberración epsitemológica que desarticula todo el discurso; un transgresión al  
espíritu más formalista de la lógica y la matemática vistas cómo el mejor y hasta ahora más exitoso esfuerzo  
milenario de conformar un sistema de definiciones coherentes relativamente nítidas; una transgresión también  
al espíritu intersubjetivo, consensual y enactivo del lenguaje cómo forma de comunicación y de co-  
construcción de la realidad humana.  
Cuadro Resumen  
• No hay un criterio de demarcación estricto para definir lo que es y lo que no es una «ciencia».  
• Cualquier forma de proceder es susceptible a la cuantificación, sistematización, falsación y realizarse metódicamente. Estos  
no son criterios que logren demarcar lo que es una «ciencia».  
• Se puede desarrollar una estadística en torno a tales cuantificaciones desde un sistema formal aritmético, que propone  
deducciones bajo la esperanza, o supuesto (implícito), de consistencia entre sus axiomas.  
• Generalmente los números se construyen desde el sistema formal, asumiendo ideas cómo la inducción desde las distintas  
formas de agrupar {Ø} y las colecciones que lo contienen.  
• El lenguaje es pura convención y la «ciencia». Cómo sustantivo, no puede escapar de este hecho de forma que el único criterio  
de demarcación es consensual y necesariamente responde a las dinámicas de poder.  
• Trasladar la pseudobjetividad experimental o intradisciplinar, bajo supuesto que se realiza dentro de un encuadre científico,  
hacia esferas cómo la filosofía de la ciencia, la ontología o la lingüística es impráctico.  
5. El Principio de Economía  
¿Pero cómo decidimos que visión es la más simple? titubeó un segundo y continuó simplemente no  
hay criterios.–  
Tras sus gafas, ambas ayudantes pensaron – o sea… cómo que no, siempre los hay. Es tan claro cómo  
que un número puede ser mayor, menor o igual que otro.-  
58  
 
Pero puede que no lo fuese porque cuando pensaban en los números ¿en qué pensaban exactamente?  
¿en esa construcción apriorista que agrupa grupos cuyo único elemento a priori es la nada? Si la clase menor  
en ese escenario es precisamente la que está vacía es mejor no proponer nunca ninguna explicación.  
Y la ancianita continuó ¿Cuáles son los términos comparativos entre una teoría y otra? Porque los  
debiera haber para aplicar el principio de Occam. Si es la cantidad de información que se requiere para  
representar un determinado fenómeno dentro de un lenguaje, esto depende directamente de la semántica del  
sistema y de su construcción. Cada modelo inevitablemente nos permite expresar algo más económicamente  
murmuró e intentaba recordar alguna cita de Willard Van Orman Quine.  
Su mente sudó por un par de minutos, cómo su hubiera tragado un gran pedazo de chile picante.  
Aparentemente le costaba inventar un ejemplo.Supongamos que estoy dando explicaciones para algo y  
parpadeaba no sé, lo que sea y levantando su bastón – algo … ¡vamos!  
¿Por qué los aviones y las aves vuelan? Una idea puede ser, los voladores generan suficiente suspensión  
o como se le diga, para sobrepasar determinadas fuerzas. Otra es que los que no vuelan están sujetos a fuerzas  
lo suficientemente grandes como para precipitarlos. ¿Cuál es más simple? Olvidémonos de qué es una fuerza  
y de todo eso y podremos ver que nos paramos en dos extremos de una lectura. Bueno, y ¿cuál es la simple? –  
y tratando de elaborar continuó.–  
¿Qué es más simple? Pensar que hay una sola ley que rige todas y cada una de las interacciones  
electromagnéticas que se producen en el universo, o que cada partícula tiene su propia receta y tenemos  
acceso a las que han sido instauradas en una determinada vecindad con una operatoria similar ¿Son el infinito  
y el vacío conmesurables? Provisto de que estemos dando alguna explicación, si cada tesis se puede parchar  
de manera ad hoc, frente a la refutación empírica, entonces podemos también pensar que para cada  
interpretación de los fenómenos ya siempre hay un lenguaje en el que ésta será la más espontánea y  
tosiendo, no lograba encontrar ningún punto objetivamente tajante en el principio de economía excepto el una  
visión completamente Zen Cada número termina en cero en algún formato base ¿o no?  
Por ejemplo, para una cosmovisión, el que los ángeles, duendes o ancestros produzcan lo que  
observamos puede resultar una explicación mucho más simple que la idea de que la trayectoria matemática  
de los objetos en el espacio-tiempo es la que finalmente percibimos y dudó por un minuto.-  
A pesar de todo, la filosofía de la ciencia ha probado ser tan efectiva en insistir que las distinciones y  
criterios científicos cuentan con alguna cuestión cualitatva y escencialmente diferente agitando débilmente  
sus manos cómo si hubiera algo, claro, que separa este conocimiento del resto de la especulación humana…  
El método científico ¿cierto? miraba las oxidadas máquinas de bronce que antaño se usaban para  
ventilación.-  
59  
Claro finalmente exclamó una de ellas, mientras la otra reía con tímida vergüenza.-  
Altamente especulativo respondió la anciana pretensioso, sólo cínicamente escéptico, totalmente  
derrotable, con propensiones tendenciosas y, por cierto, incapaz de autoreconocerse y realmente discernir su  
alcance.-  
Lo dice por decir dijo la otra ayudante eso que asevera usted parece un poco visceral y bastante  
complicado de sostener pero luego de un largo silencio, la ancianita no resistió en replicar murmurando –  
es mi opinión, no es la verdad objetiva.–  
Vaya opinión poco simple le insistió la ayudante. Luego de otro suspiro la anciana logró responderle.–  
¿Otra vez con lo de Occam? Me parece que sostener la idea de tenemos claridad de las distinciones y  
los criterios adecuados para poder decidir certeramente cuándo la generalización inductiva de determinadas  
explicaciones tentativas resulta taxativamente aceptable, o cuando el esfuerzo de abstenerse y ponerlas a  
prueba se puede considerar satisfactorio en tanto a calidad y cantidad es una idea pintoresca y rebuscada…  
Aunque claro, todo depende desde donde lo miremos y rascándose la cabeza murmuró y vaya  
coincidencia…  
Cuadro Resumen  
• La cantidad de entropía que debemos superar para transmitir un mensaje con cierto grado de impacto y certeza (por sobre  
la aleatoreidad) depende totalmente del sistema y del medio en el cual se construye el mensaje, habiendo sistemas que son  
más eficientes que otros para transmitir informaciones particulares.  
• El principio de economía no logra conformar un criterio factible para decidir entre una teoría u otra debido a que la eficiencia  
yace siempre en el ojo del observador.  
• El único criterio de economía absoluta es no proponer explicaciones subyacentes.  
60  
6. El Argumento del Éxito  
La anciana no paraba de temblar y balancearse. Su blanca cabellera desarreglada y tiesa no se movía  
un milímetro frente al sonoro ventilador que abanicaba hacia cada extremo de la pieza.- A que se refieren con  
el éxito e insistió no entiendo eso del éxito.  
Es que para discutir esto tendríamos que definir con rigor esa palabra, «éxito», por lo menos  
momentáneamente todos asintieron y el Conde tomó la palabra.–  
Bueno hagamos la suposición de que se trata aquí de que la capacidad predictiva de las teorías que  
cumplen con los criterios científicos, a lo sumo, siempre prueba ser mayor que la de cualquier otro método.  
Pero le pido que intentemos no cuestionar la premisa.–  
La anciana interrumpió que es bastante cuestionable y se abrigó con la manta mientras tomaba aire  
¿A qué te refieres con criterios científicos? pero antes de que nadie contestara continuó porque de estas  
teorías, como les llamas tú, en ningún caso tenemos prueba alguna de que siempre el conocimiento se  
construya desde lo abstracto a la verificación empírica.–  
El Conde pregunto ¿a qué se refiere? y ella interrumpió ¿de qué milagro me habla si la supuesta  
teoría es una construcción ex post que intenta explicar lo que se ha observado? ¿tiene alguna medida de la  
cantidad de teorías que han dejado de ser aplicables a la luz de los nuevos descubrimientos? ¿o alguna del otro  
tanto que ha tenido que ser reformulada? con frío, apagó el ventilador yo no veo ese milagro más que en la  
proeza de elocuencia y en la necesidad tener explicaciones, cuestiones ciertamente muy humanas y  
esperables.–  
Pero el Conde insistió bien, o sea, para usted lo que no está siendo percibido al instante ¿no existe? –  
¿Qué sería que no exista? dijo la anciana, y continuó Claro, no existen en mi percepción. Quizás  
existe como parte de una abstracción ¿cierto? raspando la voz agregó lo real es mucho más experiencial,  
es más Zen.  
Mire, yo sólo tengo algunos métodos para abastecerme de una aproximación provisoria a cómo las cosas  
podrían estar influyéndose las unas a las otras, especialmente mientras yo no las estoy percibiendo y se  
sonrojó.–  
Aunque debo confesarles continuó que de alguna u otra forma yo si les atribuyo significados a esas  
interacciones. Pero esos significados y esos métodos aproximados no dejan de ser construcciones totalmente  
funcionales a mi supervivencia, a mis esquemas mentales y a mi adaptación al medio.  
Por más que lo quisiera tambaleándose, insistió no logro encontrar ninguna certeza de que lo que  
significo que ocurre en la realidad, si efectivamente la hay, pueda siquiera estar ocurriendo realmente o pueda  
61  
 
guardar alguna relación mínima con mi interpretación de las cosas o con cualquier conceptualización en el  
mundo de las ideas. Esas conceptualizaciones dudo por un momento si tuviera que explicarlas, yo diría  
que sólo son la reacomodación cognitiva de cómo opera la causalidad de diversos eventos a partir de la  
información residual que se percibe desde la particular trayectoria fenomenológica propia en el sentido de que  
ese reacomodo ha venido siendo seleccionando evolutivamente hasta configurar mis estructuras psíquicas  
vigentes a través de lo que, por ejemplo, yo describiría cómo los dispositivos del aprendizaje.  
Cuadro Resumen  
• La definición de lo que es exitoso depende del observador.  
• El éxito de las ciencias cómo argumento para justificar su validez, supuestamente milagrosa, es circular, si se denomina y lleva  
a términos «científicos» todo aquello que es exitoso.  
• La construcción de causalidad es innata en la mente humana y surge ante la repetición de contingencias formando parte de la  
fenomenología psíquica del sujeto y sus ideas.  
7. Una Hospitalización para la Autolimitación Moral  
No creo que sea sano no creo que a estas alturas de la historia realmente se pueda decir que esta  
forma de organizar las cosas es la mejor. Evidentemente no. Y es un tema de los seguros es un tema de los  
precios es el significado que tiene el dinero ahora, la dignidad de la persona: el trato y la información que  
recibe de un sistema que no le permite tampoco hacer uso de alternativas ¿qué pasa si alguien no está en el  
sistema? La clínica de salud privada, por ejemplo: grandes entidades y edificios que tienen toda la tecnología  
para atender cómo ellos determinan, que mueven cantidades de dinero sustantivas pero que, sin embargo, no  
terminan de cobrar, a ratos, más de veinte veces más por los insumos más elementales y simples cómo los de  
algodónytela. Olasfarmacéuticasy su personaltancomprometido,todocomprometido:llegaaestarcompromisado.‒  
Con el internet después de los noventa y dos mil, nadie puede pensar que cuando los negocios manejan más dinero,  
necesariamente van a atraer a los mejores y el resultado va a ser de calidad.‒  
En pocos años hemos inventado cualquier cantidad de papeleo, burocracia y de movimientos circulares  
de recursos que nos hacen perder tiempo, suben los precios y dependiendo de la métrica deterioran o  
mejoran la calidad de vida de todos o algunos. Es decir, lo único que sabemos de una suma de dinero tal es  
que sí atrae la ambición y a ratos, negociantes dispuestos a comprometer una mayor cantidad de aspectos  
con tal de hacerse del dinero.‒  
62  
 
Decirlo suena limitante y empobrecedor pero es la dura verdad.‒  
Quizás se esperaría que a mayor dinero se desarrollara un pensamiento  
moral elevado, una generosidad y una ética marcada por la holgura de  
las circunstancias y el espíritu humano pero esa es la gente que  
rápidamente deja de tener plata pero una porción de gente con mucho  
dinero¡Ay! que simplemente no desarrolla eso, o más les precede la  
actitud opuesta quienes se encarcinoman alrededor de las posiciones  
donde el dinero fluye dispuestos a todo sin notar cuando arrollan al  
resto.‒  
¿Quién va a querer financiar un  
doble ciego respecto de los beneficios y  
éxitos de un tratamiento gratuito para  
solucionar un problema médico  
declarado alrededor de cuyo significado  
se han construido fortunas, carreras,  
profesiones enteras, universidades y/o  
donde actualmente se configura un  
negocio millonario? ¿en un sistema que  
potencia el consumo y la cantidad de  
transacciones, puede cobrar fuerza el  
bienestar precisamente que disminuye  
la cantidad de necesidades? ¿quiénes  
van a realizar visitas o seminarios de  
las comparaciones de no diagnosticar o  
mantenerse escéptico frente a cierta  
Y ¿que ocurre con los seguros? ¿con los precios? Bueno, en un  
mundo dónde el estancamiento de poder tiene esa característica, los  
precios pierden todo tipo de conexión con la realidad.Un ejemplo  
sencillo son los seguros de autos: contratar directamente al  
representante oficial de la marca o algún servicio autorizado para una  
reparación es simplemente absurdo los valores están fuera de  
mercado. ¿Y que los tiene enajenados? Bueno, el estanco, la  
micronización del mercado de consumidores cómo si fuese una especie  
de trapero sucio, un pedazo de guaipe del que los licántropos pueden  
hacer uso para enjuagar su idea Canvas de «negocio», si se le puede llamar  
así. Los seguros tienen a los precios así: es decir los precios de esa  
reparación más bien están en otro mercado. El seguro anota cualquier cifra  
que convenga a ese mercado no es para que la gente lo pague ese valor  
y en un país lo suficientemente pequeño se obliga a todos a participar  
de eso o quedarse con el vehículo roto pero hay alguien que gana con  
que ese número el que creemos nos da igual a los que pagamos  
seguros que sea tan grande.En la salud se da el mismo modus  
operandi y por comisión.‒  
condición? ¿y de no innovar  
o
intervenir en determinadas  
circunstancias que bajo la mirada  
hegemónica constituyen un riesgo que  
debe ser necesariamente tratado? ‒  
¿qué profesional sugerirá ese inmoral  
estudio o genocida comparación de  
no proveer tratamiento protocolarizado  
o no suministrar la dosis epidemiológica  
preventiva? ¿quién estará dispuesto a  
trabajar durante años y congregar a  
otros profesionales a lanzar al mercado  
una solución gratuita o meramente  
comercializar un medicamento que  
reemplaza el que está asociado a una  
patente antes de que esta última  
caduque solo porque es más  
beneficioso para la salud?  
Te tratarán de imputar una enfermedad, a veces dos y te sugieren  
una tercera, o por lo menos tratarán de darte la mayor cantidad de  
prestaciones  
que  
devenguen algún  
hito  
en  
sus  
registros  
pro-comisión del sistema. No hay ningún incentivo para que no haya una  
enfermedad o para que estemos sanos la paradoja de un sistema para el  
que cuesta un poco imaginar incentivos más perversos.Incluso el sistema  
público adolece de este problema. Luego, si lo miramos desde la más humana  
63  
y laxa cuestión de nomenclatura y significado, la presión para que se configuren ciertas maneras de comprender los  
procesos humanos en cuestión es a lo sumo gigantesca. Y aquí ya no es sólo una presión de mercado acotada es una  
cuestión trascendental al modelo de desarrollo y de la concepción del conocimiento, por lo demás, tan pasada de moda.  
Pero, el sistema es la verdad, es vivir mejor, vivir más o salvar vidas, dirán es lo mejor del mundo, como  
si hubiese un contrafactual, como si la comparación que se retrotrae a los sistemas que terminaron por generar  
esto fuese una suerte de argumento, o para peor cómo si realmente, de las comparaciones tendenciosas,  
la situación actual lograse salir airosa. Vivimos en un mundo de voracidad y de necesidad y el sistema de salud  
es un reflejo más de ese modelo. Seguimos recetando más consumo y más crédito para la crisis financiera.  
Seguimos recetando quimioterapia y diciendo que salva a algunos, pero el sistema y sus beneficios están todos  
dentro de un zapato chino porque ¿bajo qué estructura semántica concebimos esas interpretaciones de las  
cosas?  
Obviamente, cuando el interés de mercado es el que manda, el incentivo se vuelve perverso. Y cualquier  
esperanza que se aloje en que quienes trabajan en salud lo hacen por una inquietud genuinamente humana,  
dadivosa y entregada es insostenible pues ejerce una presión desmesurada e intratable sobre los profesionales  
que deben entonces balancear dos principios éticos contradictorios, escenario en el cual sabemos prima el  
consenso pautado desde la cúpula. Y las desiciones de grupo son siempre de una moral muy empobrecida ‒  
la creencia hegemónica es inyectada en la mayor parte de los sujetos haciéndolos creer ciegamente que la  
llamada ciencia es cualitativamente distinta y mejor que otras soluciones. Evidentemente, lo que una persona  
considera bienestar difiere absolutamente de lo que otra considera bienestar. Es problema, en definitiva,  
insaldable.  
La ciencia «ética» tiene un conflicto severamente irritante entre el principio de no daño y beneficencia  
al paciente versus la dignidad del humano como artífice de su realidad. El conflicto sólo se logra saldar en el  
conenso social que, por cierto, eterniza el estado de las cosas.Y ahora ahora en los tiempos de la enormidad  
de información y la estadística masiva tenemos sistemas que saben exactamente cómo decirte cualquier  
mensaje para que pase tal o cual cosa dentro de tu cabeza.Si eres una persona promedio, estás a la merced  
absoluta de estas máquinas pero si te alejas de la media estas peor, el sistema procura, en cercana  
proporción a la magnitud de la varianza de tu distanciamiento, dejarte fuera de cualquier posibilidad de  
interacción.Las puertas que permiten este manejo sistémico se levantan a diario, con miras a que no sé,  
para el veinte veinte tengamos un tamizaje de ganado infranqueable.  
En este sistema de incentivos ¿quienes están llegando a la cima de las instituciones que mueven más  
dinero? ¿qué tipo de servicios son los proliferan en tales instituciones? Así se perfila el nuevo gradiente político:  
la permanente co-construcción dialéctica de lo público y lo comunitario versus las estrategias privadas  
positivistas herméticas. Porque hay que darle un vistazo sistémico y evolutivo a estas economías para entender  
64  
cómo en un mundo donde la información es un commodity, si hay especialistas para todo, el dinero comienza  
a dejar de ser garantía de valor menos de costo y en ningún caso de calidad. Se torna en cambio sólo una  
prueba viviente de que el mercado no es competitivo un sello del enquistamiento socioeconómico de la  
plutocracia el anquilosamiento oligopólico de la utilidad en los carteles que en el largo plazo refutan su propio  
discurso macroeconómico circense.  
Cuadro Resumen  
• El sistema de salud actual, si bien entrega prestaciones esenciales, tiene grandes falencias desde una perspectiva cibernética  
profunda.  
Un sistema económico dónde la acumulación de riquezas, particularmente monetarias, es el principal motor, no  
necesariamente asegura la proliferación de los agentes más eficientes y efectivos, sino la de aquellos con mayor disposición y  
capacidad para hacerse de tales incentivos, como sea necesario hacerlo.  
• Los sistemas que premian a los agentes que dan la mayor cantidad de prestaciones y se desarrollan en base a este criterio  
tienden a maximizar la cantidad de prestaciones requeridas y devengadas.  
• Los profesionales no debieran quedar en la línea de fuego de la toma de decisiones éticas intratables debido a que el modelo  
de desarrollo es contradictorio. En ese escenario primará el discurso elitista.  
• En el ordenamiento actual de las industrias suele no haber incentivos para que se produzcan soluciones eficientes y  
económicas, particularmente si estas disminuyen las transacciones, prestaciones o valuaciones en las métricas de incentivos  
hegemónicas.  
• Las decisiones grupales funcionan en un nivel de moralidad deteriorado o disminuído.  
• Los mercados no son competitivos.  
65  
8. La Concentración  
Comenzamos un siglo. En menos de una década se produjo una de las más grandes crisis de la economía  
mundial. Hoy en día, es evidente que una revisión funcional de las variables del mercado resulta mandatoria,  
tanto para defender el heterodoxo modelo actual de la economía, cómo para enmendar los caminos que están  
perdidos.  
En este punto, no solo hablo de economía, sino del (i.) factor social, de (ii.) la concentración del poder  
que: sin duda; aunque está pendiente determinar si resulta tan indispensable para el progreso: está claro que  
es la raíz del abuso[1]. De ahí que en algún momento (mientras antes se empiece mejor) será crucial plantear e  
interpretar un modelo matemático, estadístico o por lo menos experimental que permita predecir el  
comportamiento de esta variable: la concentración o densidad de poder: económico, religioso, político, social,  
o de cualquier otra naturaleza; que se pueda traducir a un mecanismo o fenómeno de: explotación, abuso o  
manipulación, directa o indirecta, y que, en desmedro de las cuestiones más básicas de unos, permita  
suntuosidades menos necesarias a otros. Es decir, un modelo del abuso del poder.  
Asimismo, la interrelación y correlación entre el abuso y la  
dificultad de una población para progresar[2] ha de ser modelada e  
[1] Circunstancia que se impone  
interpretada pues es la única relación que permite plantear soluciones y  
reparaciones verdaderas, y evitar la usurpación pero mantener el  
progreso. Mientras no se construya este puente, en base no sólo a una  
teoría económica, sino que tomando como pilar también el modelo  
social, la propia función económica presentará anomalías persistentes,  
generando los mismos errores en torno a los mismos problemas y desde  
forzosamente  
absolutamente, postergando dignidad.  
Durante los siglos diecinueve  
determinando  
casi  
y
dieciocho, las violentas presiones  
machista-autoritarias le impedían a una  
clase abusada mujeres del pueblo,  
acatar el código preestablecido del  
comportamiento femenino (Salazar,  
1985, p. 300). En proporción, hoy el  
elitismo corrupto abusa de los cánones  
insostenibles que nos impone, y que no  
respeta ni honra. Paralelamente, nos  
arroja al desacato punible como parte de  
sus dispositivos de sometimiento. [2] El  
las mismas discusiones, llegando  
insuficientes y falladas.  
a
las mismas conclusiones  
Cuadro Resumen  
• Los cambios socio-historicos obligan a hacer una revisión de los sistemas de  
organización vigentes, debido a que estos están fallando.  
• La desigualdad de poder genera abuso e imparte sus propias precondiciones  
ad hoc, sobre resto de los agentes de una sociedad, de forma arbitraria e ilegítima.  
• Se requiere plantear y formalizar modelos y teorías socieconómicas que logren  
captar la escencia de este fenómeno para comprenderlo.  
abuso  
abusado; impide el progreso social en  
favor de objetivos inmediato-  
oportunistas de pocos.  
instrumentaliza  
al  
sujeto  
66  
 
9. El Progresismo y el Nuevo Colonialismo Sindical  
Una nación en la cual los  
sucesivos  
gobiernos  
promueven  
indistincta  
e
indiscriminadamente[1]  
los  
beneficios  
laborales  
excesivos[2] tiende a perder el  
sector empresarial pequeño y  
mediano. Esto ocurre en pos del  
crecimiento de las empresas  
más grandes incluidas las  
operaciones de conglomerados  
internacionales en el país.  
Mientras más dificultoso se  
vuelva para las empresas  
reverificar su personal a las  
condiciones contingentes del  
[1] Se entiende esta indiscriminación en su denostación más literal y menos  
conativa. Cuando en torno a una teoría (que bajo cierta circunstancia es positiva o  
provechosa) determinada, se adopta una promoción permanente, extrapolada e irrestricta,  
dejando de lado la prerrogativa, teorización o necesidad de hacer una consideración simple  
de si las nuevas relaciones a las que le traslada dicho esfuerzo le permiten mantener sus  
cualidades y no producen otras externalidades significativas. Así, un bien se define en base  
a una determinada relación psicosocial que incide sobre la persona, de manera que la  
variabilidad de circunstancias, a lo menos, requiere una reevaluación capaz de diferenciar  
si se mantiene tal calidad. [2] Un exceso queda definido verazmente en términos del  
entorno en el que se produce un fenómeno, y sus efectos para este. Para una comprensión  
sencilla, sin embargo, podemos utilizar el supuesto de que un exceso provoca siempre  
alguna variabilidad cualitativa (y no sólo cuantitativa) en alguna dinámica del sistema, de  
manera que existe alguna variable o alguna relación cuyo comportamiento se altera y de  
alguna manera obliga a la reinterpretación de una categoría de modelos. Dicha  
reinterpretación, por cierto, excede cuestiones cómo la redefinición del campo,  
involucrando aspectos, llámenosles interactivos. [3] Las ineficiencias pueden  
perfectamente no germinar en ningún objeto contingente de análisis que este siendo  
sometido a algún escrutinio. Es de considerar que los beneficios laborales no son un fin en  
sí mismo sino que se disponen en favor de la persona y su dignidad. Más aún, el trabajo y  
la teoría del trabajador evidentemente construyen símbolos que responden al mero folklore  
semántico sociocultural imperante. Comenzando con la calidad de vida, para cualquier  
noción, siempre es posible establecer una métrica arbitraria sobre la cual lo  
mercado,  
mediana  
la  
pequeña  
y
empresa  
pierde  
competitividad. Variablemente,  
las empresas con gran volumen  
de  
contratación  
y
para  
departamentos  
operaciones  
legales  
inespecíficas ganan terreno en  
base a las economías de escala  
que  
se  
generan  
al  
procedimentar lo que no se  
justifica en las empresas más  
pequeñas  
(oficina  
de  
abogados, recursos humanos,  
etcétera). Paralelamente, se  
supuestamente medido quede referido  
a
variables evolutiva  
o
cuidadosamente  
seleccionadas; y que le entreguen un significado y un valor completamente desconectado  
del que la mayoría de los individuos le asigna a dicha teoría. (Villegas, 1985).  
produce  
un  
efecto  
de  
ineficiencias[3]  
que  
67  
 
subvencionan a los trabajadores que no son eficientes ni agregan valor, en desmedro de tanto los compañeros  
que si lo hacen, como de los pequeños y microempresarios.  
Una empresa de mayor tamaño[1] puede soportar con mayor facilidad  
un empleado ineficiente sin ver significativamente perjudicada su  
productividad[2]. Asimismo, debido al tamaño, puede enfrentar con facilidad  
el pago de indemnizaciones de desvinculación. Fuera de esto, está en una  
posición en la que puede encarar con comodidad y orden un litigio laboral e  
incluso el pago de multas. Por último, una gran empresa tiene una facilidad  
para la gestión y motivación de los recursos humanos. Todo lo anterior se  
asocia a las economías de escala y los mayores volúmenes que se manejan.  
[1] El tamaño de una  
determinada empresa se puede  
entender cómo una función de la  
magnitud de sus operaciones: por  
ejemplo alguna producción entre  
cierta métrica que perfile la  
proporción de la población afecta  
Una pequeña empresa que se ha hecho de un trabajador que no tiene  
interés en que ni la empresa ni su carrera se desarrolle, se encuentra en una  
situación muy difícil[3]. Esto toma como supuesto que estos mismos tienen  
intereses dinámicos y distintos. La pequeña y mediana empresa es  
susceptible a perder rápidamente la rentabilidad debido a variables de  
microgestión que pueden provocar gastos inesperados o ineficiencias a nivel  
operativo. La empresa tampoco puede entrar en un desgaste que le permita  
mantener al trabajador debido a que la rentabilidad cae fuertemente.  
por  
sus  
adquisiciones  
y
contrataciones; y otra distinta  
que evalúe la proporción que  
constituyen sus ventas de la  
dinámica económica de esa  
misma  
población.  
Consecuentemente, la empresa  
tiene un tamaño en relación a una  
población. [2] La incidencia que  
tienen las variaciones graduales  
de productividad de un individuo  
sobre la dinámica de una  
* * *  
Si los gobiernos no ejecutan políticas específicamente conducidas a  
mitigar estas situaciones se produce un efecto nefasto a largo plazo. A  
medida que se dan más beneficios a los trabajadores el panorama se vuelve  
muy complicado para las empresas pequeñas y medianas. Asimismo, aunque  
todas las empresas se beneficien de las políticas que emplee el gobierno para  
potenciar la industria, la economía y la inversión; debido al efecto de  
economías de escala, la pequeña y mediana empresa tiende a la  
desaparición.  
empresa,  
inevitablemente  
disminuyen a medida que nos  
referimos a empresas con mayor  
volumen de operaciones. [3] No  
es ético ni legal debatir la volición  
de un trabajador al definir su  
propio destino laboral: esperar  
competencia sobre la reducción  
moral del pequeño empresariado  
(y el consecuente abuso de los  
trabajadores) es inadmisible.  
El estado debe emplear recaudaciones para subsidiar los beneficios  
de los trabajadores en el caso de las pequeñas y medianas empresas. Esto  
es, de forma tal que para un trabajador le sea interesante y conveniente  
trabajar en estas empresas, pero para el empleador no le sea costoso lidiar  
con estas variables del micromanejo. Por ejemplo, se proponen las siguientes  
políticas para la pequeña y mediana empresa: subsidio al pago de  
68  
indemnización por años de servicios (o descuento de impuestos); línea informativa dedicada y asesor especial  
en la inspección del trabajo; acceso a abogados y otros recursos como capacitación para este tipo de  
empresas. Lo anterior, en general, da por sentado la idea de que una persona que no tiene gran interés en ser  
un aporte al desarrollo de la economía y de la sociedad está dispuesta a asumir costos (cómo un menor nivel  
de ingresos).  
Si no se toman medidas que ayuden a manejar esta situación a las pequeñas y medianas, la nación  
decanta en un estado pseudocolonial en el cual la mayor parte de la población la conforman trabajadores de  
empresas gigantescas. Esto crea un círculo muy cerrado y pequeño de personas que concentran una cantidad  
de poder que está fuera de orden para el resto de los ciudadanos. Esto es nefasto no sólo desde el punto de  
vista de la igualdad, sino que se produce inevitablemente un cruce de poderes debido al protagonismo tan  
concentrado en tan pocos.  
Cuadro Resumen  
• Si la legislación laboral no compensa el efecto que tiene sobre el pequeño empresariado, ante tales normativas, las economías  
de escala ponen a ese sector en una situación competitiva casi imposible.  
• La legislación laboral debe atender no promover la ineficiencia.  
• Estratégicamente, el estado debe procurar minimizar que la población y el ordenamiento social estén supeditados a la  
existencia o al desempeño exitoso de algunos grupos que concentran el poder.  
69  
10.Rubén Rai  
Rubén Rai Valdivia es un crítico español, nacido en  
Arancibia en 1957, de corte anarquista sistémico. Parte  
importante da la Academia de Libretos Libre fundada en  
Buenos Aires en 1993. Destaca su ensayo «No Creo en un  
Sistema Económico» dónde intenta dar una base filosófica a la  
idea de protesta constante formulada para justificar la utilización  
permanente de lo que él denomina cómo huelgas infantiles  
panfletarias. Dichas protestas se producen con el único fin de sacar  
ventaja de una situación puntual[1], para un sistema particular. La  
extensióndesuutilizaciónesnotoriaengranpartedeLatinoamérica,  
en particular Andes-Pacífico. Rai ha señalado en varias  
oportunidades que el medio más rápido para alcanzar el bienestar  
del individuo es a través de la utilización de lo que denomina  
reclamaciones irresponsables y la utilización de todas las  
herramientasa la mano para generación colectiva de impedimentos  
para el desarrollo social que permitan catapultar la generalidad del  
colectivo demandante. Entre sus discursos más célebres se  
encuentra la «Descripción del Sistema de Vida Moderno» a través  
delcualexplica-lahuelgaesunestilodevida.Elciudadanomoderno  
deja de trabajar y producir para entrar en una huelga permanente  
en la que todo lo que le pasa debe ser solucionado por  
terceros. Cada ciudadano debe apoyar la huelga porque esta  
representa el derrocamiento del sistema. Esta es la única  
manera de liberarse de las responsabilidades superpuestas  
por el sistema de capitales reinante.  
[1] El carácter egoístico de la propuesta de  
Rai encuentra su fundamento epistemológico en un  
nihilismo inmediatista que se facilita para la  
justificación de una conducta ontológicamente  
irresponsable. Existe fuerte evidencia de que si al  
relacionarse, cada parte debiese escoger entre la  
colaboración o la defección, eventualmente la  
extinción ecológica sobreviene a quienes que basan  
su éxito en el aprovechamiento de los otros: una  
actitud robusta varía al tener por lo menos (i.) una  
iniciativa cooperativa; (ii.) una reacción vigorosa  
ante la traición, y (iii.) no guardar rencores.  
(Hofstadter, 1985, pp. 723-726). En línea con lo  
anterior, el planteamiento de Rai pertenece a una  
serie de movimientos denominados el Enjambre  
Desesperado de Neocortoplacismo. Estos últimos  
comienzan a surgir en Latinoamérica desde el  
segundo tercio del siglo veinte, frente a la falla  
sistemática de las máquinas de sistematización  
tradicionales controladas por las cúpulas abusivas,  
en franca extinción ecológica.  
El principal pivote ideológico de Rubén Rai y su escuela,  
es, según señalaría en su libro «Chile: ¿Ejemplo de Eco-  
70  
 
nomía?», la idea de que:  
“No creemos en un sistema económico que sea capaz de alcanzar  
un estado estable[1].  
A.1.  
A.2.  
B.  
Desplazamiento de  
deseos a un estado mayor  
de calidad de vida  
Limites materialistas y naturalistas  
que actúan sobre la implementación  
de las aspiraciones de los sujetos  
Acumulación de necesidades,  
intenciones y deseos  
de mayor bienestar.  
Sistema de organización eleva las  
pretensiones a regiones con mayor  
cantidad de oportunidades.  
Oportunidades de aprovecha-  
miento, bienestar y  
desarrollo humano.  
C.2.  
C.1.  
D.  
Desplazamiento  
El crecimiento del sistema de  
Sistema de organización en  
expansión y desarrollo. Su  
volumen desplaza las  
organización topa con las  
limitaciones materiales y reales  
humanas que modulan su  
crecimiento posterior  
aspiraciones hacia arriba.  
[1] En contraposición a un  
cuyo fortalecimiento  
sistema  
Estancamiento e imposibilidad de trascender y aprovechar  
determinadas oportunidades de desarrollo debido a un  
bloqueo de el mismo sistema  
perpetuo implica la mejora indefinida  
de la calidad de vida de sus  
participantes. El sujeto participa de un  
sistema social accediendo a beneficios  
cómo comunicaciones o transporte,  
que no estarían disponibles en  
condiciones más desorganizadas pues  
involucran esfuerzos coordinados. El  
sistema de organización actúa  
desplazando las aspiraciones de los  
individuos al igual que un balón  
sumergido desplaza el agua de un  
contenedor. Su menor densidad es de  
verdad efectiva en mantener en su  
exterior determinadas motivaciones  
líquidas.  
Figura 8. Sistema Organizador Excedido.¶ La figura A representa  
una colección de aspiraciones (fluido azul) limitadas por condiciones  
reales (estanque poroso). En B y C un sistema organizador propulsa la  
intencionalidad de mejorar, a zonas (hacia arriba) con mayores  
oportunidades de desarrollo (poros). El sistema descontrolado  
evoluciona a D, bloqueando el potencial de acción de la intencionalidad  
humana en algunos niveles. Las fronteras contingentes reciben las  
motivaciones, por los poros tales afectos filtran trascendiendo. El  
estanque, se rellena automáticamente, mantenido fija una ambición de  
masa fluida. El crecimiento del sistema amarillo (globo) sumergido  
bloquea las salidas inferiores. El sujeto urbano, longevo e informado,  
no tiene un espacio para lo básico.  
71  
 
Nuestro foco está en el acto de  
derrocamiento mismo las  
[1] La aptitud del oportunista, ciertamente cuestionable, queda supeditada  
a las características del entorno. [2] Su capacidad de tomar las oportunidades es  
una cuestión meramente azarosa que inevitablemente le abandona tarde o  
temprano. [3] La dificultad que imponen sobre la sociedad responde a una función  
filial exacerbada pero infértil. Esto se contradice absolutamente con los nuevos  
planteamientos acerca de una sociedad equilibrada, y por ende, dificulta todo el  
desarrollo. El ser humano debe lograr establecer una variabilidad que promueva la  
transformación interior privada del sujeto, en camino a equilibrar las funciones  
paterna; materna y filial; respectivamente: producir, nutrir y crecer libre. (Naranjo,  
1993, p. 59). Si el foco se torna sólo sobre la función filial, se pierde la generatividad  
social y su capacidad de mantención. [4] La oposición de las ligas se propone como  
un puesta a prueba funcional, lo que desde un punto de vista sistémico, sólo puede  
tener sentido si existiese una ideología subyacente de la cual esta emerge, y que  
sistémica y tendenciosamente se opone a lo que - valga la redundancia - se opone la  
liga cómo consecuencia. Evidentemente, la oposición, en general, o tiene una  
justificación que la sobrepasa, o se sistematiza como una mera rebeldía que no tiene  
causa. En consecuencia, si Rai relaciona su premisa opositora, con una suerte de  
filosofía ingenua y más bien próxima al Stirner de Marx: inevitablemente con ello nos  
plantea el total egoísmo caprichoso cómo único método. Desde cierta perspectiva,  
parece insano entrar en este terreno: la diferencia entre esta manera de pensar y la  
de algún carterista o asesino puede radicar, básicamente, en el grado de aceptación  
y
oportunidades de aprovechamiento  
para el individuo en sucontingencia.  
Un sistema de organización social  
sólo sirve en el momento en que se  
ejecuta y con ello genera espacios  
para los individuos oportunistas (los  
más  
ocuparlos.”  
aptos[1])  
capaces[2]  
de  
Rubén Rai fundó las Ligas  
Modernas luego de ganar el premio  
Chanterstrom por su instalación  
esotérica «El Ciudadano Moderno»  
en Melipilla, 1991. Las Ligas  
Modernas hasta el día de hoy se  
mantienen sumamente activas  
y
dinámicas, como aglomeraciones de  
pensadores y filósofos que generan  
reclamaciones  
irresponsables  
y
dificultan[3] el desarrollo de la  
sociedad.  
pragmático de la violencia,  
y
también de las actividades, llamémosles,  
contrasistémicas, al que se han terminado aclimatando cada uno, muy  
presumiblemente debido al azar. Más aún, siguiendo esta lógica, incluso el caer en  
la calidad de opresor aristócrata privilegiado o revolucionario oprimido martirizado  
terminaría dependiendo de cuestiones meramente circunstanciales (exempli gratia:  
la capacidad y oportunidad de hacerse y retener el poder). Ahora bien, para peor, si  
hacemos la no improbable conjetura de que quienes estén en condiciones de forzar  
más hacia esos mismos serán quienes los acaparen, entonces tenemos un modelo  
estructural que explica la magnitud de la corrupción y la relativización maleable y  
acomodaticia de los valores en las cúpulas. Esto convierte al egoísmo de Rai en una  
franca apología del sistema imperante al que tan facundamente jura oponerse. [5]  
El materialismo dialéctico se torna un eterno juego social de suma cero.  
En  
su  
declaración  
de  
principios, la ASOLPAM (Asociación  
de Ligas para la Modernidad)  
establece sus objetivos, escritos por  
el mismo Rai: “Como liga, nuestro  
objetivo es la oposición[4]. Nos  
opondremos vehementemente  
que:  
a
(i.) todas las personas tengan acceso  
a las mismas oportunidades[5]; (ii.)  
las mismas, que están dispuestas a  
sacrificarse  
y
esforzarse  
más,  
72  
acrediten, en proporción, más teorías pro bienestar; (iii.) un sistema que tienda a una mejora sostenida de las  
anteriores teorías a través del progreso; (iv.) cada persona tenga la libertad de destinar los frutos de su trabajo  
a lo que él determine, y (v.) la ley y el estado deban velar porque las libertades de unos se configuren sin afectar  
las libertades del resto”  
Estos son las cinco falacias con las que el ciudadano moderno debe evitar entramparse, según afirman  
los escolares de Rai y las Ligas Modernas. Rai señala en su autobiografía:  
“Creo ciegamente en la idea de que los modelos y teorías deben ser formulados para obtener ciertos  
resultados deseables independientemente de su propia consistencia o aplicabilidad”.  
Cuadro Resumen  
• El oportunismo nihilista surge como una reacción facilista a las fallas del sistema de organización vigente.  
Es una actitud similar al anarquismo egoístico. Es exitosa, o fracasa, en función de las cambiantes condiciones de  
aprovechamiento externas, siempre coyunturales.  
• Este oportunismo egoístico puede maximizar la utilidad percibida en un corto plazo, por parte del oportunista, pero disminuye  
el importe total social, disminuye el beneficio promedio del sistema al cual pertenece y deviene en la extinción ecológica, por lo  
menos del propio oportunista.  
• Los sistemas crecientemente complejos, que promueven estándares de bienestar cada vez más elevados, deben procurar no  
con ello impedir las posibilidades de acceder a las formas de bienestar más elementales y económicas.  
73  
11.Pirámides  
¿Es normal que una sociedad se configure  
[1] El estrato cómo unidad de examen es una  
construcción aproximativa con fines meramente analíticos. Su  
característica es la sistematización de una colección de  
variables, por ejemplo individuos, bajo las definiciones que  
permiten cierta operatoria binaria. Sin embargo, cabe resaltar  
que no necesariamente una variabilidad arbitraria define un  
estrato y más aún, operamos sobre la absoluta pretensión de  
que tal generalización, aunque básica, es posible de realizar.  
Aunque asumamos un sistema para comprender cualquier  
estrato tal que dada cualquier característica α (exclusivamente  
susceptible a ser o no ser satisfecha) y cualquier estrato β: todos  
los individuos γ que pertenecen al estrato β y cumplen la  
propiedad α, también pertenezcan a un estrato determinado,  
cómo una pirámide? Es «tradicional» aceptarlo con  
[1]  
«normalidad». Los «estratos»  
[2]  
«con menos»  
«recursos»  
«son más» «masivos» [3]: los que  
«poseen más»: minoritarios. Una labor estatal  
amaina diferencias revertiendo el «efecto pirámide».  
Asumimos que existe una «fuerza excluyente»  
entre la población que se encuentra en la cima de  
una pirámide socioeconómica, presumiblemente en  
pos de permanecer allí. Así, el crecimiento  
económico de una sociedad se genera forma  
piramidal. El estado está  
permanentemente  
presente, tomando medidas que evitan: (i.) la  
exagerada pronunciación de la forma piramidal en el  
sistema social; (ii.) la disociación de ciertos sectores  
sociales en la pirámide (asegurando la libre movilidad  
dentro de ella), y (iii.) el crecimiento de la pirámide.  
Un sistema simple con flechas, puede resultar un  
poco más expresivo en este punto:  
llámese,  
en  
este  
caso,  
δ
(exempli  
gratia:  
∀β∃δ|γ∈δα(γ)∧γ∈β); no hay forma de corroborar la  
existencia de los estratos sin hacer una conjetura implícita de  
que la generalidad analítica no está, a lo sumo, vacía (Hrbaeck &  
Jech, 1999, p. 7) de estratos. Cada hipótesis análoga es  
absolutamente derrotable pero de primera necesidad: tales  
supuestos subyacen a toda reflexión ya que su negación no  
admite tales oficios. Siempre cabe reevaluar, contingente y  
permanentemente, la pertinencia de interpretativamente  
abstraer al sujeto a una variable operable, bajo determinadas  
cláusulas. [2] Los recursos de un estrato son una medida de la  
magnitud y el alcance medio de las rutinas que este  
normalmente lleva a cabo en su medio. El estrato de menos  
recursos es verdaderamente para aquel que, en promedio o  
individualmente, hemos especificado un significado a través del  
cual relacionamos algún módulo estandarizado de dichos  
recursos, cómo comparativamente menor al de todos los otros  
estratos. [3] La masa de un estrato se interpreta cómo una  
función de la cantidad de población que concentran.  
Efecto ideal de las políticas  
Pirámide estándar  
sociales del estado  
Más recursos  
Más recursos  
Menos recursos  
Menos recursos  
Figura 9. Efectos Ideales de las Políticas Sociales  
74  
   
Un círculo bien ubicado en la cúspide de la pirámide produce dinámicas que afectan a todos los  
miembros de la sociedad[1]. Este es el «poder proyectivo» del vértice superior (fuertemente asociado a la élite).  
Este debe alinearse en la dirección de la base de manera que la pirámide pueda operar[2]. En cambio, si esos  
essfuerzos se concentran en mantener el poder dentro de dicho círculo a través de todo lo que los recursos  
[1] Las élites, cuya emergencia varía dependiendo fundamentalmente de la estructura social, actúan siguiendo a Pareto,  
rigiendo a un grupo más o menos desorganizado de personas, promoviendo un determinado status en el sistema de organización  
social y buscando consolidar una determinada forma de régimen, dónde las relaciones sean acordes a las expectativas de la élite  
(Vergara, 2013, pp. 35-36). Consecuentemente, tiende a existir un interés elitista por estructurar al sistema a prueba de  
perturbaciones, consagrándose en una determinada ubicación angular superior en la misma estructura. Si bien con ello no se  
establece un control absoluto de cada una de las relaciones internas que se producen en la sociedad, se prueban verdaderas  
condiciones de borde, suficientes para ejercer un control a nivel estructural o sistémico: todo el conjunto queda supeditado a la  
modulación de las élites. [2] El alineamiento con las necesidades es lo único que justifica, poblacionalmente, la existencia las  
posiciones sociopolíticas en las que determinados grupos controlan y direccionan la estructura social. Pero la perspectiva elitista del  
fenómeno dual es asimétrica: la élite está constituida por sujetos que adolecen de un instinto de conservación eminentemente  
natural, conformado por tendencias triviales al autoreplicamiento y otras características evolutivas, en apariencia bastante  
estandarizables. Si bien la movilidad, hasta el poder, de los mejores agentes capaces de encargarse del vértice de la estructura social  
proyectivamente está dentro del máximo interés de la misma sociedad; esta misma variable no necesariamente es parte de los  
intereses de las élites. Sólo si está última se autopercibe en total coincidencia con los agentes de máxima eficiencia, lo podría ser.  
Esto último constituye un obstáculo cuasilöbiano: si para una élite poderosa: el mantener tal posición poderosa requiere de la misma  
el no favorecer la variabilidad de los agentes poderosos; esa élite no favorecerá la variabilidad de los agentes poderosos (mientras  
sea poderosa). O puesto de otra forma ciertamente presumible el interés de las cúpulas nunca es autodestructivo pues  
evolutivamente valga la redundancia los sistemas tendientes a la dispersión tienden a dispersarse; los otros al enquistamiento y  
a adherirse a las estructuras. Recursivamente, es la misma estructura sistémica de facto la que debiese abolir tal estancamiento  
rigidizando paradójicamente flexibilidades a prueba de abusos ontológicos socialmente desdoblados, relacionando las variables  
proyectivas más eficientes.  
75  
les permiten, se produce una decapitación de la pirámide y esta navega sólo en círculos[2].  
Pirámide truncada sin enquistamiento de  
controladores cualitativamente diferentes  
Pirámide decapitada con  
empobrecimiento social  
Círculo de poder  
schlussstein  
Altos  
recursos  
Ubicación esperada del individuo  
promedio, capitalizado[3]por la  
schlussstein, luego sujeto a  
tensiones artificiales.  
Clase  
media  
Bajos  
recursos  
Figura 10. Pirámide Truncada y Pirámide Decapitada  
[1] Esto produce un efecto a nivel completo de la sociedad. Cualquier círculo que tienda a cerrarse para  
mantener exclusiva su capacidad de aprovechar en primera línea determinadas situaciones, tiene un efecto  
desigualizante que provoca la emergencia de categorismos detestables en la opinión ciudadana. Por ejemplo, si sólo  
la élite se beneficia de la importación de inmigrantes, la ciudadanía percibe tal fenómeno cómo una amenaza. En su  
imaginario pragmático, los trabajos que ocupa el concepto de inmigrante le impiden al ciudadano de clase media  
obtener un empleo en las condiciones que él quisiera. Lo mismo ocurre con cualquier instancia o fenómeno en la  
que sólo los controladores de la población se ven beneficiados, produciendo, por supuesto, esta percepción de  
perjuicio. [2] Cuando la sociedad no logra hacer emerger una dirección común, la navegación cíclica abandona al  
progreso como objetivo. Cómo es de conveniencia para la cúpula hermética que el estado quo se mantenga, esta  
provoca más y más instancias de suma cero, en las que la movilidad interna es autolimitante. Así, al igual que cuando  
un agrónomo realiza la rotación de las tierras para maximizar su aprovechamiento: también la schlussstein aplica  
este tipo de relación sobre la población. Los que se encuentran en los estratos más bajos emergen y los que se  
encuentran en los estratos medios se sumergen casi aleatoriamente. De esta manera, la percepción de movilidad  
social se sostiene falsamente en los subcircuitos inferiores que son más masivos y susceptibles a ser persuadidos.  
Desde el punto de vista progresista, sin embargo, observamos que la cúpula exhibe sólo un afán individualista, en  
busca de un aprovechamiento indiscriminado, cortoplacista e infructífero para el conjunto social sobre el cual se  
instala su usufructo. [3] El individuo capitalizado es una derivación teórica mediana del sistema adfederocrático. El  
mismo es despojado de su participación e interacción socialmente beneficiosa, digna y trascendental quedando  
sometido a las modalidades gebräuchlich: estereotípicas y prediseñadas; que impiden su autorrealización. Los  
sistemas proconcentracionistas de las macroiniciativas (exempli gratia: el socialismo capitalista), al ser altamente  
permeables a la corrupción, fabrican a un neociudadano floydiano anulado.  
76  
 
La pirámide decapitada se ve  
dominada la schlussstein. La  
movilidad social alrededor de la  
schlussstein se cristaliza y sólo se  
produce movilidad en los estratos  
[1] Al no pertenecer al sustrato sobre el cual operan, las elites se desdoblan de  
las necesidades de dicha población. En general, esto produce una teorización, modulada  
por efectos ajenos, acerca de cuáles son los caminos y los objetivos que debe recorrer y  
seguir la ciudadanía dominada. De lo anterior se intuye un paralelo con una sociedad de  
esclavos, por ejemplo. [2] La gestión del resentimiento es una estrategia ampliamente  
utilizada para ejercer el control sobre la población. Esto se debe a que la misma esfera  
que concentra el poder comienza a desarrollar sus propias antipatías internas, veladas.  
Como resultado, tenemos dos niveles, al igual que con la variedad de fenómenos de la  
cúspide, pero volcados sobre una emocionalidad comunicativa: (i.) el nivel expreso  
dónde las masas y la ciudadanía parecen manifestarse; y (ii.) el nivel subyacente, donde  
caben los ánimos del círculo de poder, y que busca modular las anteriores expresiones.  
Tanto los exabruptos violentos y descontrolados de las élites; como su esfuerzo  
transaccional, clientelista, cesor de granjerías manifiestas idealmente elocuentes y  
directas a los asuntos verdaderamente puntuales (en favor de cualquier oportunismo que  
casualmente esté bien colocado): ambos surgen en la medida en la que la schlussstein  
se siente amenazada por un desafío ciudadano que ultima su posición de control.  
(Joignant, 2012, p.105). [3] La característica hermética de cualquier círculo está  
referida a sus implicancias prácticas. Esto se escinde de la sociedad, desde la  
construcción teórica que nuevamente emerge muchas veces de las cúpulas, para  
intentar, por ejemplo, justificar un determinado despliegue de acciones, que responderá  
a una serie de calificaciones ideológicas. En términos estrictos, si bien existen por  
supuesto regímenes cuya naturaleza ontológica es más o menos abierta; el mero hecho  
de que, supongamos, una elección se autodenomine democrática no basta para que los  
cargos que seleccione no sean calificados de herméticos. Consecuentemente, es la  
participación empírica de las necesidades; los intereses, y las ideas de la ciudadanía en  
los sistemas de organización la que disminuye el encapsulamiento de la schlussstein, en  
este caso. [4] La escasez de derechos se refiere relacionalmente a los de la industria  
privada, y nuevamente en torno a las cúpulas que participan del sector público. Si el  
trabajador del sistema público pierde competitividad frente al sistema privado,  
observamos un decaimiento de todo el aparato público, que funciona como excusa para  
un funcionamiento ineficiente e inconducente. Esto impide el apalancamiento de un  
progreso que se apoye en el estado y produce un cuerpo de trabajadores (ad hoc a las  
cúpulas) que no pueden ejercer cómo los trabajadores a los que accede el sector privado  
(pertenecientes a las capas medias de la población que buscan desarrollarse).  
inferiores.  
La  
pirámide  
decapitada se denomina de esta  
forma porque representa una  
pirámide  
cuya  
cabeza  
no  
pertenece a la pirámide misma[1].  
Esto se produce a través de las  
siguientes herramientas de la  
schlussstein:  
Oligopolización financiera,  
politizada, hermética y  
discriminativa.  
Gestión de las pasiones de las  
masas y exaltación de  
animadversiones[2]  
.
Diseño del derecho laboral para la  
pequeña y la mediana empresa  
que no es verdadero.  
Sindicalización y gremialización  
politizada y hermética[3]  
.
Extremadamente pocos[4]  
derechos laborales para los  
empleados del sector público.  
Forzamiento de la población a  
participar de fondos de inversión  
sin libre elección.  
Control de los medios de  
comunicación, censura y  
desinformación.  
Ineficacia general del estado.  
77  
Anquilosamiento inmobiliario.  
Baja tasa de interés interbancaria.  
Ineficacia para penalizar y evitar crímenes.  
Bajísimo nivel de representatividad democrática.  
Imposibilidad de acceso igualitario a bienes inmuebles.  
Excesivo impulso de finanza crediticia bajo condición abusiva.  
Políticas privilegiando al gran empresariado sobre la pequeña empresa.  
Prevalencia de intereses de la schlussstein al momento de fiscalizar y legislar.  
Excesiva gestión estatal a través de megaconcesionarias y grandes financistas.  
Búsqueda de nivelación económica empobreciendo a los sectores medios-altos.  
Cuadro Resumen  
• En términos de la concentración de poder, las sociedades se han ido organizando en forma de pirámide.  
• Para estratificar una sociedad hacemos el supuesto abstracto, a priori, de que la sociedad puede ser estratificada en  
subporciones.  
• Las políticas de estado debiesen disminuir las diferencias de poder y achatar la pirámide.  
• Las élites tienden a escindirse de la pirámide generando mecanismos de autosostenimiento y limitando el acceso y la movilidad  
hacia la propia élite.  
• Las élites gestionan los ánimos y los discursos sociales de las masas.  
• El alienamiento de la élite propende a dinámicas en las que el resto de la población es capitalizada cómo recurso, por unos  
pocos, y más aún, desprovista de su dignidad.  
78  
12.La Competencia de los Tribunales  
La siguiente sección interpreta como parte de  
la competencia de un tribunal, la característica de  
este mismo de realizar un proceso deliberativo de  
verdad, que garantice consistencia y justicia en sus  
deliberaciones y los argumentos que las sostienen. La  
consistencia de un proceso deliberativo le permite a  
un tribunal no incurrir en contradicciones, de manera  
que, cæterīs páribus, un mismo proceso deliberativo  
se conducirá siempre a una deliberación afín. Para  
estos efectos, si un tribunal confirma su propia  
competencia, obligadamente hace una declaración  
de consistencia sobre los procesos deliberativos y la  
argumentación  
que  
que  
hay  
detrás  
de  
En  
los  
pronunciamientos  
envuelvan.  
ella  
implícitamente manifiesta que sus estatutos,  
deliberaciones anteriores, acuerdos internacionales,  
argumentaciones y sistemas deliberativos, son todos  
compatibles con el hecho de pronunciarse, ya sea a  
favor o en contra, en relación a la materia sobre la  
cual se declara competente.  
Un tribunal que delibere de manera verdadera  
y consistente no puede pronunciarse sobre su propia  
competencia si dentro de sus procesos analíticos,  
argumentativos y deliberativos, puede considerar el  
siguiente razonamiento[1]:  
Esquema Gödeliano §1 [1] Un sistema deductivo  
[2]  
Supongamos que acuden a este tribunal1 la  
consistente no puede comprobar su consistencia si a través de  
parte demandante y la parte demandada, para que  
este se pronuncie sobre una materia2. Estirando el  
concepto hipotético, paradójicamente, en este  
ejemplo, la parte demandante solicita que se acoja la  
él es posible hacer el razonamiento que se detalla  
a
continuación.- [2] Siguen algunas definiciones previas, con  
miras a establecer dicho razonamiento.§2 Sistema deductivo:  
se refiere en adelante a una batería de mecanismos que buscan  
decidir si una aseveración hipotética es o no veraz (bajo cierta  
circunstancia virtual).  
79  
 
siguiente demanda2[3]: “este tribunal1 no es capaz realizar una  
argumentación[4] concluyente, consistente y verdadera en favor de  
esta demanda2[5].  
[3] Aseveración hipotética: En  
adelante se refiere a aquella aseveración  
sobre la cual el sistema deductivo intenta  
discriminar su veracidad. ¶ Circunstancia  
virtual: Se referirá en adelante a una serie de  
condiciones teóricas que constituyen un  
escenario potencial sobre el cual se busca  
definir, a través del sistema deductivo antes  
descrito, la veracidad de una aseveración  
hipotética. ¶ [4] Prueba de veracidad: Se refiere a  
unapruebaenlacualelsistemadeductivo,através  
de todos sus mecanismos, compara las  
implicancias de una aseveración y busca poder  
decidir si estas son consistentes con las  
circunstanciasvirtualespredefinidas.Elobjetofinal  
esdefinirlaveracidad(bajodichascircunstancias).  
¶ [5] Frase Ʌ: No hay ninguna prueba de  
veracidad en este sistema deductivo que permita  
identificar como verdadera a la frase Ʌ.- ¶ [6] Se  
Pese a la superficialidad de la demanda2, está claro que el  
tribunal1 debe omitir pronunciarse frente a esta demanda2, en pos  
de su propia consistencia. Si acoge la demanda2: es porque no  
cuenta con argumentos para acogerla. Si la rechaza: es en virtud de  
alguna argumentación concluyente que obligaría a la corte  
acogerla[6]. La imposibilidad de deliberar vuelve al tribunal1  
incompetente para resolver la demanda2. Esto verdaderamente  
acoge la demanda el la prácticaás aún, cómo es claro que  
efectivamente el tribunal no puede argumentar concluyentemente  
en favor del demandante, la demanda2 tiene verdadero sustento. Sin  
embargo el tribunal1 es incapaz de recogerlo e incluso argumentarlo.  
Sólo una instancia exterior cómo un árbitro u otro tribunal puede  
acoger (favorablemente) la demanda2 referente a la capacidad del  
tribunal1.  
De cualquier deliberación que un mismo tribunal haga sobre  
su propia competencia para deliberar durante un proceso, se  
desprenden inmediatamente una serie de consecuencias. Entre  
otras, implícitamente el tribunal está manifestando que no adolece de  
un defecto cómo el del ejemplo anterior, para deliberar. De lo contrario  
se abstendría de cualquier pronunciamiento. Un tribunal competente es  
consistente. Si hay tribunales competentes que no son consistentes, se  
tratadetribunalesquepueden deliberardeformascontradictoriasparaun  
mismo caso. Esto significa que el tribunal estaría perfectamente sujeto a  
que cuestiones circunstanciales aleatorias afecten sus pronunciamientos.  
Un tribunal inconsistente, en iguales condiciones, puede conducir  
procesos deliberativos y argumentos tanto que acojan como que  
identifican,  
epideducciones generales, al margen, en torno  
al sistema que se ha descrito.–  
a
continuación,  
algunas  
§
3
Consideraciones: Si la aseveración hipotética  
es del siguiente estilo: “No hay ninguna  
prueba de veracidad en este sistema  
deductivo que permita identificar a la frase Ʌ  
como verdaderay a las circunstancias  
virtuales  
incorporamos  
la  
siguiente  
circunstancia: “la frase Ʌ equivale a ‘No hay  
ninguna prueba de veracidad en este sistema  
deductivo que permita identificar como  
verdadera a la frase Ʌ’’; se produce un acople  
conceptual en el sistema deductivo.  
80  
rechacen una misma demanda. Para los efectos de  
este análisis, se asume que un tribunal competente  
no posee esta última característica.  
[7] Si alguna prueba de veracidad logra resolver la frase,  
debe hacerlo discriminando si es o no veraz dentro del cuadro  
de circunstancias virtuales. Si es verdadera, entonces el sistema  
deductivo está fallado pues posee una prueba de veracidad que  
en efecto es capaz de definir sobre la frase Ʌ pero de forma  
equivocada. Si la aseveración se resuelve como falsa,  
observamos que la prueba de veracidad concluye que dentro del  
sistema hay alguna prueba de veracidad (presumiblemente  
otra) que permita determinar que la frase Ʌ también es  
verdadera (ya establecido que es falsa). [8] Dado que “no puede  
formalizarse una prueba de consistencia para todo sistema bien  
Visto lo anterior, si un tribunal es capaz de  
hacer la prueba de seguir el razonamiento del  
ejemplo, concluirá que siempre se abstendrá de  
deliberar acerca de su propia competencia. Frente a  
cualquier demanda u objeción que le solicite al  
tribunal pronunciarse acerca de su propia  
competencia, este a su vez solicitará que la cuestión  
se zanje a través de una instancia externa como un  
árbitro u otro tribunal, o meramente se abstendrá.  
definido  
de  
axiomas  
sobre  
la  
base  
de  
tales  
axiomas” (Echeverría, 2005, p.94), queda por lo tanto una  
última alternativa: que el sistema deductivo no sea capaz de  
discriminar a través de ninguna prueba de veracidad ciertas  
aseveraciones hipotéticas (cómo la frase Ʌ). Esta opción,  
aunque mantiene la consistencia del sistema implica también  
que la frase Ʌ es verdadera. Esto quiere decir que el sistema  
deductivo es inevitablemente incompleto pues hay ciertas  
aseveraciones hipotéticas verdaderas, y que ninguna prueba de  
veracidad es capaz de seleccionar como verdaderas.  
En términos generales, podemos concluir que existen dos  
tipos de sistemas deductivos. Aquellos que poseen pruebas de  
veracidad para la frase Ʌ, y aquellos que no. Los primeros son  
inconsistentes y pueden probar cualquier aseveración ya que ex  
falso sequitur quodlibet. Los segundos son consistentes, pero  
Si un tribunal deliberase en favor de su propia  
competencia, ineludiblemente se desprendería que  
para el caso del ejemplo, ese tribunal se declararía  
incompetente, absteniéndose de argumentar  
o
deliberar en favor de la demanda2. Esa sería la única  
manera de que dicho tribunal mantuviese sus  
procesos deliberativos y argumentativos consistentes.  
Sin embargo, el mismo acto que acoge el alegato de su  
propia incompetencia acaba por dotarle de argumentos  
en favor de la demanda2. Sabemos que siguiendo el  
razonamiento anterior, el tribunal está en inevitable  
antecedentedequeunademandacomolademanda2 del  
ejemplo tiene sustento irrefutable[7]. Si cómo parte de los  
antecedentes, el tribunal está en condiciones de  
sostener que se declararía incompetente en ese caso;  
incompletos, ya que pueden expresar  
y
considerar  
aseveraciones hipotéticas que no logran discriminar a través de  
ninguna prueba de veracidad. En base al análisis anterior, si el  
sistema deductivo confirma su propia consistencia, se  
desprenderá inmediatamente: no cuenta con ninguna prueba de  
veracidad que le permita identificar como verdadera a la frase  
Ʌ. Siguiendo lo anterior, esto querría decir que la frase Ʌ se  
confirmaría así, dentro del mismo sistema deductivo.  
contradictoriamente  
también  
en  
las  
mismas  
circunstancias tiene jurisprudencia evidente para avalar,  
con razón, esta demanda2 que pierde todo sustento al  
momentodeserargumentada[8].Esdecir,untribunalque  
se declara a si mismo competente para deliberar está  
implícitamenteaseverando que se encuentracapacitado  
para pronunciarse consistentemente sobre las materias  
81  
y que dadas las mismas condiciones generales (contingencia, jueces y antecedentes) el tribunal se va a pronunciar de  
la misma manera frente a la misma materia. Paralela e inevitablemente, al declarar que sus deliberaciones son  
consistentes, está reconociendo que se declararía incompetente frente a una demanda2 como la del ejemplo. Pero al  
estar en conocimiento de este hecho, ya se encontraría en una situación similar a la del tribunal1 del ejemplo. Es más,  
sisedeclararíaincompetente,efectivaeimplícitamenteestaríapronunciándoseenfavordelademanda2. Enresumen,  
cómo cualquier declaración de consistencia implica que el tribunal se inhabilitaría frente a la demanda2 del ejemplo:  
también significa la propia inconsistencia de dicho tribunal pues se colige su aval y deliberación favorable a esa  
misma demanda2, la que sería insostenible en ese punto.  
De la declaración de consistencia, a través de una deliberación sobre su propia competencia para  
resolver, se deduce una inconsistencia inevitable en las deliberaciones y argumentaciones que luego exponga  
este tribunal.  
De lo anterior se puede inferir que el tribunal estaría dotado de antecedentes, argumentos y sistemas  
inconsistentes. El tribunal tiene argumentos sólidos tanto para declararse incompetente, cómo para no hacerlo  
y pronunciarse en favor de una demanda2 hipotética. Formalmente, esto podría perfectamente trasladarlo a  
cualquier deliberación contradictoria arbitraria. Un proceso deliberativo que no posee consistencia corre el  
riesgo de ser relacionado fácilmente como incompetente, injusto o inconcluyente. Este efecto podría dar pie a  
que una de las partes desestime el veredicto del tribunal con cierto grado de legitimidad para hacerlo. De ahí  
que es de crítica importancia que un tribunal se abstenga de pronunciarse sobre su propia habilidad y  
jurisprudencia, ante todo evento.  
La competencia de un tribunal siempre debe estar enmarcada dentro de una instancia externa que actué  
como marco de referencia. Si el tribunal falla en abstenerse, está saboteando su propia competencia. Lo  
anterior a menos que se de la impresentable situación de que abiertamente la consistencia deliberativa y  
argumentativa no sean requisitos para las resoluciones competentes de un tribunal.  
Cuadro Resumen  
• Suponiendo que la deliberación legítima de un tribunal siga procedimientos que en iguales circunstancias y antecedentes  
conducirán a los mismos pronunciamientos, un tribunal no puede pronunciarse legítimamente respecto de su propia competencia.  
• Si un tribunal se pronuncia sobre su competencia implícitamente hace una declaración respecto de su propia coherencia  
deliberativa.  
• Pero si presume de coherencia deliberativa, queda a la vista un caso evidente en el que las deliberaciones del tribunal  
necesariamente serán contradictorias o tendenciosas.  
82  
13.El Crédito y las Políticas Públicas  
La exacerbación del crédito de  
la banca privada a los consumidores o  
empresarios, como instrumento de  
crecimiento para el país, es una  
herramienta de doble filo. A medida  
que  
se  
utilizan  
fuentes  
de  
financiamiento (crediticias) en la  
sociedad, ésta última se apalanca  
contrayendo una deuda frente a los  
bancos privados.  
Una deuda social a los bancos  
es un pasivo social. En algún momento  
los bancos podrán ejercer una  
[1] Sigue detalle de desigualdad en función de crisis bancarias usando 58  
observaciones:  
prerrogativa  
ingresos de un sector de la sociedad.  
Mientras más bancos privados  
que  
disminuirá  
los  
Participación Decil Mayor Ingresos sobre el General (Regresión Lineal  
Decavariada)  
extranjeros participen del sistema  
financiero exacerbado, el sector de la  
población afectado será mayor o más  
dramáticamente afectado. Mientras  
más bancos nacionales hallen en dicho  
sistema, en promedio la sociedad será  
menos afectada, pero en lo particular  
se acentúa mucho la desigualdad[1]. Se  
(1)  
(2)  
(3)  
(4)  
(5)  
(6)  
(7)  
(8)  
Coef.  
Variable:  
Crisis  
2.8p<0,01 2.6p<0,01 2.6p<0,01 3.1p<0,01 1.2 2.6p<0,01 1.0 1.1  
Bancaria  
Coef. C.B.  
con σ  
0.8  
0.8  
0.8  
0.8  
0.9 0.7  
0.6 0.6  
0.9 0.9  
0.7 0.7  
Robusto  
Estad. R²  
(Corregido)  
Estadístico  
F
0.2  
11  
0.6  
24  
0.6  
21  
0.2  
7
asume  
aquí  
que  
no  
existen  
27  
13  
27  
19  
instituciones  
bancarias  
internacionales que pertenezcan a la  
nación.  
Figura 11. Incidencia de la Crisis Bancarias en la Desigualdad. Adaptado  
de P. García & C. Pérez, 2016. Documentos de Trabajo del Banco Central de Chile  
No. 783: Desigualdad, Inflación, Ciclos y Crisis, p. 26  
83  
   
La prerrogativa[1], sobre el ingreso en los  
[1] La prerrogativa financiera se entiende cómo una  
instancia en la que las entidades financieras pueden ejecutar ciertos  
pasivos, a nivel holístico, haciendo uso del apalancamiento que el  
estado les ha otorgado al volverlos parte fundamental de la  
homeostasis del sistema. [2] El desarrollo de la industria se entiende  
desde una perspectiva productiva, con miras a un relacionamiento  
global sustentable y autónomo. No necesariamente nos referimos al  
aspecto monetario. De este eje, en el largo plazo se desprende la  
capacidad de una nación de paralelamente: entregar bienestar a sus  
ciudadanos, y proyectarse para mantener y mejorar progresivamente  
los estándares de vida en el futuro. Aquí subyace la necesidad  
genuina de establecer un régimen que pretenda un equilibrio  
estable. Maturana nos señala que no es a través del mero modelo  
económico que debemos garantizar la armonía sostenible de la  
antropósfera: el ser humano debe progresar a un estado en el que se  
moderen, tanto la deshonestidad, cómo la competencia y la  
ambición. (Hantke, 2016). El énfasis que haga el estado en facilitar  
financiamiento, idealmente público, debe estar entonces marcado  
por las características de sostenibilidad, a nivel sistémico (no sólo  
desde la rentabilidad o del impacto ambiental), que exhiba tal o cual  
alternativa. Esto, ciertamente, incluye las consecuencias que pueda  
producir, por ejemplo, el sobreendeudamiento del sector productivo;  
la concentración del poder económico, o la fuga de capitales y el  
aumento de pasivos hacia el extranjero. [3] La desigualdad se asocia  
fuertemente al régimen del aprovechamiento de las oportunidades y  
la búsqueda del crecimiento. Esto se debe a que las sociedades no  
terminan de asimilar el concepto de sostenibilidad sobre una base  
humana privada, prefiriendo optar por la búsqueda de, en el mejor  
de los casos, la materialización de conceptos mercadeables cómo la  
economía y la ecología. En la medida que la humanidad no hace  
transición a una moderación y una transparencia, se encuentra en el  
delirio inestable: entre el crecimiento y la expansión, con exabruptos  
violentos de primitivismo y reduccionismo encausando energías  
autolimitantes a contra corriente, naturales es un sistema tan voraz.  
sectores financiados, que se le entrega a los  
bancos  
en  
estas  
circunstancias  
es  
sociopolíticamente un error estratégico e implica  
un nivel de desarrollo bajo. Esto porque implica  
inevitablemente que (i.) el estado de verdad no es  
lo eficaz para resolver muchos de los problemas  
sociales excepto a través del sector privado.  
Siendo puntualmente  
a
través del sector  
financiero: no hay eficacia estatal para (i.a.)  
prestar ayuda a los ciudadanos ni potenciar (i.b.)  
el desarrollo de la industria privada[2] que  
consecuentemente no puede ser alto. También  
porque (ii.) la situación que se vive en la  
actualidad no es equilibrada y existen múltiples  
instancias en el país donde se produce  
desigualdad[3] y cantidad la de recursos no es  
suficiente. De lo inmediatamente anterior se  
puede notar una analogía entre la falta de  
recursos promedio versus la cantidad de bancos  
extranjeros; y asimismo entre la desigualdad y la  
participación nacional en la banca. Esto toma  
como base que en general los sectores que tienen  
más  
ingreso  
son  
los  
que  
le  
facilitan  
financiamiento a los que tienen menos y que los  
bancos que financian son privados, nacionales o  
extranjeros.  
* * *  
Un país que produce un sistema  
benefactor sin utilizar recursos del estado,  
solamente a través del crédito (privado), en  
definitiva no produce un sistema benefactor. Los  
impuestos y las arcas fiscales no son sólo para  
84  
pagar las labores de los mismos que trabajan en el  
estado[1]. Estas son mayormente para financiar las  
políticas públicas. La inversión en campañas[2], acuerdos,  
avales y facilidades de fomento, para que el pueblo  
consuma créditos, realizada por parte del estado: siempre  
hacen pensar un cruce torcido de los poderes económicos  
y políticos. Esto es tanto que, o lo anterior, o hay una  
[1] El estado se entiende como un ente activo  
capaz de realizar operaciones significativas a nivel  
sistémico que mejoren la calidad de vida de toda la  
ciudadanía. Esto evidentemente encarna la necesidad de  
invertir en fomentar diversas actividades, pero también la  
necesidad de ahorrar por si ocurre alguna eventualidad  
fortuita en la que se requiera gastar. Esto es lo que  
teóricamente justifica la cantidad de impuestos que el  
estado recolecta. [2] Uno de los actos más aborrecibles  
desde la dinámica sistémica del régimen sucede cuando  
el dinero que recolecta el estado se utiliza para el  
financiamiento de campañas políticas y mantener el poder  
que tienen verdaderamente quienes lo administran.  
Dejando fuera los aspectos humanitarios que parecen  
estar fuertemente asociados a un avance general de los  
estándares globales, y que esforzadamente las naciones  
buscan mejorar correlacionadamente: desde la mirada  
estrictamente económica, hay un isomorfismo entre  
cualquier colonialismo mercantil, monarquía ilustrada o  
imperio de esclavos; con la democracia partidaria en la  
que a través de la persuasión, el partido que está  
gobernando utiliza los impuestos para mantenerse en el  
poder. Difícilmente eso sería una democracia en primer  
término. Ahora bien retomando el aspecto humanitario,  
evidentemente los regímenes menos democráticos  
tienden a producir esferas de poder que, en progresiva  
desesperada  
política  
gubernamental  
irresponsable,  
peligrosa expropiatoria y absurdamente cortoplacista.  
En relación a esto último, si el empleo de las  
recaudaciones estatales y recursos fuera mayormente  
para remunerar servicios de los trabajadores del estado,  
esto implicaría un aparato fiscal que es estéril y no tiene  
sentido, y trae consigo una gran población flotante con  
pocas aptitudes no sólo laborales y económicamente  
mercadeables, sino estrictamente muy poco generativas.  
Los empleados del aparato fiscal deben estar ahí para  
conformar un estado que pueda utilizar la mayoría de los  
recursos que provienen de los impuestos para solucionar  
los problemas que la sociedad tiene. Los empleados  
públicos, más que pretender guiar al país, deben estar ahí  
para ejecutar. De lo contrario entramos en un terreno en  
el cual un sector cobraría una suerte de estatus de  
apoderado del pueblo. Esta última es visión es  
controversial y equivocada. Un pueblo ignorante guiado  
por una élite cerrada, supuestamente superior en algún  
sentido, tarde o temprano produce una revolución[3].  
deshumanización,  
abusan  
cada  
vez  
más  
desenfadadamente de la sociedad. Paralelamente, las  
fuerzas reactivas ante este tipo de sistemas suelen  
manifestarse con un fervor fanático y dogmático que, en  
contraste, violentamente, degenera el aspecto humano  
del humano. [3] No es de extrañar la estabilidad de una  
Una sociedad no necesita apoderados, necesita  
ponerse de acuerdo. Una sociedad que es entera  
ignorante no puede pretender que sus líderes tomen las  
decisiones por ellos. Esta interpretación del poder, donde  
los líderes toman las decisiones por el pueblo será  
permanentemente corrompida. Lo anterior es debido a  
que el poder que se les entregaría a los líderes del  
democracia  
rotativa,  
transparente,  
gestionada  
abiertamente y con capacidad de mantenerse funcional.  
85  
gobierno sería irresponsablemente alto. Una sociedad debe crecer, y a medida que sus miembros se vayan  
informando irán tomando mejores decisiones. La diferencia entre comunicación y propaganda debe ser  
resguardada con claridad por todo gobierno.  
Cuadro Resumen  
• La promoción indiscriminada del crédito por parte de la banca privada desde el estado es marca de una gestión estatal  
incompetente o cortoplacista.  
• Si la gestión del estado está concentrada en promover el crédito bancario cómo mecanismo de desarrollo, sistémica y  
económicamente, el progreso comienza a apalancarse sobre los acreedores privados.  
• Para justificar su existencia, el movimiento y las iniciativas que desarrolla el sector público deben ser más grandes y amplias  
que el mero hecho de mantener a sus funcionarios y sus funciones.  
• Históricamente, las crisis financieras se correlacionan con el aumento de las desigualdades económicas.  
• La desigualdad propende a exabruptos sociales contrasistémicos.  
• Las recaudaciones fiscales no deben destinarse para actos que propagandicen los supuestos logros del estado o medidas  
que concentren el poder en círculos cerrados.  
86  
Capítulo 2: Identidades Subjetivas  
Antes de presentar más en detalle los temas que de alguna forma están siendo tratados  
en este segundo capítulo, debo señalar que no fue tan facil resumir lo que se esta tocando en  
cada sección. En primeras, al final de cada texto sugerí algunas reflexiones alrededor de la  
intención original del escrito, pero a medida que se avanza en el aspecto subjetivo, esto se  
vuelve complejo. Posteriormente complemento con citas y poemas los textos, pues hay un  
punto en el capítulo dónde los pasajes dejan de converger, abriendo paso a una narrativa más  
libre dónde ojalá el lector le de forma y sentido a la historia desde los ambientes y símbolos.  
Este es el tema fundamental en esta segunda parte. Alejándonos de una apreciación  
quizás muy formal o centrada en los sistemas de ordenamiento, avanzamos espero hacia  
la dinámica interna del sujeto, la que está siendo gatillada por muchas de las tensiones que se  
perfilan en la primera parte. Todo, al final se remite al viaje sin sentido ¿cómo darle sentido  
individual? ¿y cómo poder también integrarlo finalmente en un entorno social de manera  
armónica?  
Es por ello que nuestra diversidad interpretativa, nuestros sueños y fantasías cobran  
preponderancia en esta parte. Espero poder ayudar a que el lector logre reflexionar en esta  
dirección ya que de lo poco que converge, es claro que la interpretación personal es un tema  
recurrente.  
El objetivo en parte es contrastar para llamar a esa reflexión individual. Contrastar los  
deseos cómo motor, con el enajenamiento que puede producir también la imaginación, todo  
entendido cómo un dilema humano y personal. Aparece nuevamente en esta sección esa  
87  
necesidad o intención humana de controlar el entorno, pero ya no desarmada desde lo social  
y racional, sino cómo interrogante individual que nos transporta al terreno del miedo, la  
sorpresa o el enrarecimiento mismo.  
Con todo, la toma de consciencia, desde una mirada un poco más fenomenológica, si  
quisiéramos ponerle nombre siento nos enrostra la necesaria naturaleza dual de la  
existencia humana. Por un lado, ser conscientes nos permite entender la realidad y nos une a  
la naturaleza, pero por otro, nos escinde del «todo», llevandonos a ese mundo platónico pero  
también ideal, del que algo se hablaba en la primera sección.  
El objeto de reflexión entonces ya no es cómo nos ordenamos en grupo, o cómo podemos  
entender las cosas desde lo impersonal. Mi intención es apelar a una cuestión muy personal,  
pero al ser así, solo me queda hacerlo de forma indirecta y parcial, siendo el lector quién deba  
completar la tarea. Por lo pronto, es de mi impresión que la generalidad y la ambigüedad nos  
obligan a imponer nuestros propios significados personales, construyendo la realidad.  
A medida que la trayectoria vital y el sinsentido se contrastan con la necesidad de  
aprender y de aferrarnos a verdades circunstanciales, pienso que en esté capitulo se asoma  
bastante aquello que no logra definirse ni cómo social, ni cómo privado: un aspecto muy sutíl  
de la identidad.  
Así, vuelvo sobre el tema de la tolerancia y la construcción identitaria, ya no cómo un  
problema conceptual o cibernético que evaluar desde una perspectiva abstracta, sino  
asociado directamente a cómo me defino, en un entorno y cómo afecto este entorno cuando  
lo hago. Si se necesita al otro para poder significarse a uno mismo, en contraste ¿dónde queda  
la identidad? Esta naturaleza contradictoria de la identidad nos revela también un dilema  
profundo del ser. En apariencia, es imposible mantener una posición de completa coherencia  
ante cualquier fenómeno, más también ¿cuál es la la real relevancia de tal consistencia?  
Finalmente, esto ultimo sí comienza a generar momentum e implicaciones en un nivel  
que atañe a la estructura social, pero desde el problema individual de existir en permanente  
contradicción y codefinición inseparable de lo observado. ¿Qué significa esta estructura para  
la persona? Por tanto, la motivación pasa a ser parte fundamental de la posibilidad de  
coordinarnos de manera eficaz, una motivación sana que permita articular la autogestión  
responsable de las partes.  
88  
Y nuevamente desde la perspectiva personal cabrá perguntarse cómo se vive esto para  
cada individuo: ¿cuáles son los desafíos que enfrenta quién se ubica en una posición de poder,  
coordinación o agencia de las distintas voluntades? ¿qué pasa con esa coordinación cuando  
los agentes no logran superarlos? ¿qué implica esto a nivel personal para el resto de los  
involucrados?  
La dinámica del poder, en esta sección, entonces, tiene una importancia también, ya  
que es normativa y determina cómo los sistemas se terminan por ensamblar alrededor de lo  
que sea que se esté definiendo de antemano. Con todo, he intentado abordar en parte el  
impacto social de esto, perfilando aspectos de los sistemas de control económicos y  
discursivos, incluyendo los ritos y la definición de lo que llamamos verdad y realidad.  
He llamado a esta sección «Identidades Subjetivas» porque aquí espero marcar cierta  
diferencia con la primera parte. No quisiera que el episodio se entienda cómo una colección  
de condiciones y colorarios necesarios de cómo operan ciertas cosas que son comunes, sino  
más bien, una invitación a tratar de comprender y visualizar una serie de tendencias humanas  
a interactuar de ciertas maneras. Lógicamente, cada persona significará de forma particular  
lo que aquí perfilo, ojalá de manera diversa. Sin embargo, es mi percepción que hay clara  
inclinación en algunos de los procesos a estabilizarse de ciertas maneras, y que de alguna  
manera, dada tal propensión, muchas veces esas tendencias terminan por dominar la  
mecánica detrás de las interacciones humanas, más o menos veladamente.  
89  
14.Meditación Libertaria (una colección de extractos)  
Exhortación Inicial del Kahopaniad: Om. ¡Que Dios nos proteja a todos! ¡Que nos encomiende el fruto  
de la sabiduría! ¡Que todos obtengamos la energía para adquirir el conocimiento[1]. ¡Que todos estudiemos y  
así revelemos la verdad! ¡Que no tengamos ningún mal sentimiento el uno con el otro! Amén.  
Baha'Ulla dijo. ¡Oh, hijo de los deseos! Presta atención. La mirada mortal no reconoce la belleza  
eterna. Ni el deleite, el corazón sin vida; excepto de la flor marchita. Quien busca al igual que a sí, sólo se place  
de la compañía de los su tipo[2].―  
Kahopaniad: Mientras uno habita este cuerpo debe cultivar la desaparición del deseo porque esta es  
la condición de la inmortalidad. Cuando se desprenden los deseos que moran en el corazón, el mortal se vuelve  
inmortal y alcanza Dios[3].  
Baha'Ulla dijo. ¡Oh, hijo de los deseos! Por  
años los sabios lucharon sin alcanzar Su Presencia.  
Pasaron la vida buscándole sin contemplar la  
hermosura de Su Rostro. Pues sí sin esforzarse consigue  
y si sin buscar encuentra: sigue envuelto en el velo de sí  
mismo: sus ojos no contemplan Su Hermosura, sus  
manos no tocan Su Manto. Quien pueda ver:  
maravíllese.  
[1] Cuando el sujeto se alinea en una práctica  
ingenua, sencilla, perceptiva, sobreviene la sabiduría. La  
necesidad y el deseo, son los obstáculos que a diario  
enfrentamos, y que nos dificultan acceder al conocimiento: la  
ilusión. Cuando interpretamos meramente la vida conceptual  
como la existencia, los pensamientos nos arrastran, lejos de la  
realidad, directo a lo insano (Uchiyama, 2004): el perro de  
Zhàozhōu. ¿Podemos realmente escapar de este destino? [2]  
Inherentemente exhortos a la humildad, el único camino al  
conocimiento está siempre frente a nuestros pies. Si la misma  
naturaleza humana es el obstáculo para entrar en Su  
Presencia: también es ésta la que nos permite entender ese  
mismo fenómeno. [3] El deseo necesario entonces es la  
encarnación de la delusión sobre sí misma, en el mundo de las  
ideas.  
¡Oh esencia del deseo! Más de una mañana crucé  
de ninguna parte a tu morada. Entretenida con otros te  
encontré, en la cama de la facilidad. Como el resplandor  
del espíritu, vuelvo a los dominios de la gloria. Y en el  
retiro de los amos celestiales: no lo respiro.―  
90  
 
Verso de Penitencia: Por todas las malas acciones que yo he cometido en el pasado, creadas por mi  
cuerpo, mis palabras y mi mente[1]. Desde la eterna codicia, el odio y el engaño[2], ahora me avergüenzo de  
ellas, y me arrepiento de todas.  
Canto de Redención Cristiano: Hoy perdóname por siempre[3]. Sin mirar la mentira ni lo vacío de  
nuestras vidas: nuestra falta de amor y caridad. Aun sabiendo que he caído y de Ti siempre había huido: hoy  
regreso arrepentido. ¡Vuelvo a Ti!  
Kahopaniad: Om. ¡Que Dios nos proteja y nos regale su sabiduría! ¡Que obtengamos energía para  
aprender y estudiando revelemos La Verdad! ¡No hay malos sentimientos! Om y Paz.―  
En la tierra solo se consigue la inmortalidad al conquistar a las amarras del corazón[4]. Pero esa libertad se  
obtiene a través de la información y no tiene ninguna relación con la muerte o lo que venga después.  
[1] Al pronunciar el verso, el individuo toma conciencia de su absoluta libertad deliberativa, y se hace responsable de todo  
lo que le irradia el Dharma generalizado de la cosecha y la siembra. Cómo concentrando la intención con alguna guirnalda, toda  
vez que el mismo se dispone a orar, en un acto deliberado se somete al destino de sus propias acciones y deja de combatirse a sí  
mismo. [2] La desintegración de la preconcepción individualista es el resultado de la meditación. Con ello, el Dharma universal que  
entrega, también nos recibe y expía las culpas. Para transitar este camino, el legítimo impulso de mejorar se proyecta en el amor y  
la intención de desterrar al dolor, que, cómo emoción, es sólo espejismos. Esto resulta en un espíritu dócil, de carácter caritativo,  
pero resignado al hecho de que, tanto las causas como las consecuencias, pertenecen al mundo sobreimpuesto de las apariencias.  
[3] El acto de desprendimiento y de descentralización que debe dar el individuo que se entrega es la aceptación de su condición.  
Liberarse de sus expectativas y de sus deseos es la única manera de acceder al perdón eterno. Dar y recibir perdón es el hambre  
genuina de empequeñecimiento y generosidad que emana del delirio permanente al que nos someten las pretensiones  
desesperadas de Māyā. Es la probada necesidad de que la energía simbólica fluya, hacia y desde el mismo ser, permitiendo que  
el ensimismamiento colectivo respire. [4] ¿Puede el sujeto escapar de la ilusión y sobreponerse a las amarras del corazón, la  
necesidad y la desesperación? La mirada tradicional folklórica nos dice que este es el camino a la iluminación, el empleo purificador  
del Zazen cómo forma de vida. Sin embargo, una postura quizá postmodernista incorpora al análisis una categoría de  
antecedentes que nos pueden hacer concluir lo contrario: la necesidad es un eterno estado obligado de privación darwiniana  
psicoconsciente. La resignación absoluta se reinterpreta como un polo ambivalente, pero hacia el cual merecemos disponernos.  
91  
Lo  
anterior  
completa  
las  
enseñanzas.Y habiendo recibido de  
Yama, el proceso entero del Yoga,  
Nachiketa se liberó de las impurezas y  
la muerte, y obtuvo Brahman. Y Así  
Serán junto a Cualquiera que Sepa[1] de  
Esta Forma, Al Ser Único.  
Baha'Ulla dijo. ¡Ay! ¡Ay! ¡Oh  
amantes de los deseos mundanos! A  
pesar de la rapidez del rayo, pasan a Su  
Lado, pero ponen su corazón en  
ilusiones retorcidas. Se inclinan ante  
vanas imágenes y les llaman verdad.  
Vuelven sus ojos a la espina y le llaman  
flor[2]. Ni un solo soplo de pureza  
respiran. Ni una sola brisa de  
desprendimiento brota de los prados  
en sus corazones. Echaron a los vientos  
Su Consejo, lo desterraron de su  
corazón. Como bestias, se mueven  
entre los pastos del deseo y la pasión[3].  
¡Oh, hijos de los deseos! Aparten las  
ropas pretenciosas. Quítense las  
prendas soberbias.―  
[1] En referencia a aquello que se sabe sólo en la medida que se  
desconoce. Dado que también nos asisten diferentes aproximaciones intuitivas  
válidas para investigar, escrutar y seguir a Brahman: nunca es posible consumar  
su objeto de conocimiento: sobre lo que modestamente se busca, se pregunta y  
se explora. (Thibaut, 1962, pp. 15-18). [2] El mundo moderno se encuentra  
permanentemente desafiando nuestro acercamiento sagrado. Esto vuelve  
nuestra misma vida muchas veces dolorosa, cansada y vacía. El llamado  
insistente a la exploración desde el espíritu es un intento por devolver la paz a una  
mirada que rechaza ir en busca de aquello que no puede poseer; lo que no sea  
percibido como una especie de insumo utilitario. La individualidad es  
superimpuesta, pasajera y utilitaria que tarde o temprano consume, como el  
fuego, cualquier cantidad de leña. [3] Las llamas de la hoguera se arrojan sobre  
todo lo que esté cerca, tomándolo como combustible, transformándolo en  
cenizas: los pastos del apetito y la ambición donde se desintegra el dominio del  
espíritu. [4] Cualquier otra relación de lo que la persona debe alcanzar puede  
desempeñar una función verdadera en alguna determinada contingencia y  
transformarse un espejismo en otra. Cabe tener siempre cerca este precepto que  
nos invita a dejar las pasiones a un lado. Cada vez que el delirio de la urgencia  
arrecia, nos amenaza la esencia, y con ello, la dignidad.  
Kahopaniad:  
Independientemente de la muerte y lo  
que le siga, el ser debe cultivarse para  
erradicar los deseos porque es la única  
manera de alcanzar la inmortalidad en  
esta vida. Sólo Esto es La Enseñanza:  
todos los versos del Upanishad se  
completan con el verso precedente[4].  
Habiendo recibido, el Yoga, debemos  
92  
limpiarnos de las impurezas y de la muerte para Estar Todos, en Dios, en nuestras vidas.  
Baha'Ulla dijo.¡Oh, hijo de los deseos! ¿Hasta cuándo te ciernes en el reino del deseo? Descendí alas  
en ti para que vueles a la virtud. No a dominios de sueños infames. Te di cardas para peinar mis rizos rapaces,  
no para lacerar mi garganta.  
Reflexionemos  
¿Aprender nos acerca a la verdad? ¿Son la entrega, el esfuerzo, el recorrido, el sacrificio o la trayectoria experiencias que  
pueden revelarnos parte del significado de la experiencia?  
• Si sólo pudieramos aproximarnos a una experiencia trascendente no estando conscientes de ella ¿Implica eso que debido a  
la evolución de nuestra naturaleza psicológica, estamos sometidos a la ilusión perpetuamente y a sus imperfecciones, a sus  
miedos, sus culpas, expectativas e incertezas?  
• ¿Está el disfrute terrenal siempre asociado al aprovechamiento finito insostenible y al desahucio? ¿Cómo liberarnos del deseo  
terrenal? ¿Podemos experimentar trascendentemente alguna realidad o significado?  
15.Rey de Lordasm  
A su Altísima Majestad Excelentísima,  
Su Alteza, El Rey de Lordasm:  
Ruego a Usted, Verdadera Divinidad, poner vuestra Pluscuamperfecta Atención a las siguientes  
palabras de un humilde y bajísimo servidor y aldeano representante de suburbanas conglomeraciones de sur  
de Lorgab.  
Dios, y Vuestra Piadosa Misericordia me Confieran Generoso y Opulento Perdón al yo escribir y describir  
cómo sigue, las palabras e intentos de comunicación emitidos por parte del siempre subordinado y penitente  
pueblo al que su Excelencia Rige con Prosperidad:  
“Somos gente del bosque de Lorgab siempre fieles y fanáticos. Nuestra situación se ha transformado  
en desesperada en los últimos meses. Vivimos descalzos, aunque en invierno esto nos complica por lo que  
93  
 
muchos han muerto debido a las nevadas. No somos gente ambiciosa y sólo queremos mantener la dignidad  
en estos tiempos. Sabemos de la dureza de los tiempos y la guerra[1]. Vivimos en pequeñas casas de barro frías  
y sin agua. Nuestras pequeñas ovejas no alcanzan para proveer de lana a los más niños y los más viejos. No  
tenemos qué nos de alimento, morimos de hambre.  
Los niños han contraído la peste y  
esperan la muerte. Los viejos ya partieron.  
Todas las mañanas son negras para los  
aldeanos y se nos acaban las dos bolsas de opio  
que robamos en Quernidel. Sin embargo, aún  
estamos aquí, los pocos sobrevivientes,  
esperando alguna piedad del destino. La última  
vaca fue faenada[2] ayer y los frutales se  
pudrieron durante el otoño pasado. Muchos  
partieron a la guerra y no volvieron, pero  
nuestra lealtad es perenne. Estamos siempre  
fieles y subyugados, pero con Vuestra Luz, todo  
desaparecería por bien.  
Si tenéis una oportunidad, nuestros  
alojos requieren de amor y alforjas de tintura.  
En lo posible tres onzas de bronce y veintisiete  
de oro… …platinado. Mirra, opio y alverjas de  
cáñamo hindú con amplitud. También se  
[1] La misiva de los ciudadanos tiene carácter urgente. A pesar  
requieren tres masas de salmón real del mar del  
de hacer la consideración sobre las prioridades administrativas y su  
sur, para mi hija, la cual rápidamente los hace  
focalización en actividades bélicas que convocan verdadera porción de  
desaparecer de verdad con voracidad. Algunos  
nuestra economía, el consejo ha determinado expedir esta rogatoria.  
han pedido un carruaje de marfil. Sin embargo  
[2] El faenamiento de un animal productivo, cómo lo es una vaca, es la  
no todos nos conformamos con la calidad de  
encarnación simbólica de las medidas cortoplacistas. Si bien existen  
dicho material por lo que puede quedar a  
circunstancias en las que el animal ya no produce leche, en general:  
disposición si esté debiese ser de ébano, oro o  
esta implementación representa el arquetipo del individualismo; la  
marfil. Recalco sin embargo, que de ser de  
urgencia más absoluta, o una ignorancia indecorosa y nociva.  
marfil, este sea de morsa y no elefante, pues  
Consecuentemente, los aldeanos de Lorgab, en cualquiera de los casos,  
tanto se ha oído sobre la cantidad de elefantes  
han hecho abandono absoluto del concepto de sostenibilidad en favor  
asesinados y su creciente desaparición, que el  
de algún otro concepto inminente pero indefinido.  
sistema acá teme por la materia.  
94  
Respecto de los caballos, como mencionaba, requerimos de  
ochenta[1]. Cinco para los carruajes[2] y dos por cabeza para los  
miembros del gremio[3]. El resto puede ser repartido a parientes[4]  
nuestros, los que a su vez podrán venderlos en el mercado[5] del  
pueblo para fomentar la economía local. Sin embargo, no podemos  
conformarnos con caballos de tiro por lo que esperamos sea posible  
ubicar aquellos esbeltos especímenes del sur del mar mediterráneo.  
Si ello implicase la conveniencia de traer más caballos, no tenemos  
mayor inconveniente siempre y cuando se nos ayude con la  
construcción de un establo. Por esto, será necesario estimar  
nuevamente la cantidad de caballos la cual agradeceremos sea  
verificada de acuerdo a los animales de la especificada raza, y de  
colores diferentes al negro. Yo mismo he tenido una mala  
experiencia con un caballo negro.  
[1] La caballería de la petición se  
aprecia sobrada por lo que merece una  
acabada y más extendida justificación. [2] La  
utilización de dichos vehículos no es  
conforme a la coyuntura urgente que el  
ciudadano despliega en su introducción. [3]  
La solicitación de dos caballos para cada  
gremialista, por tanto, no queda acreditada ni  
explicada, y se recomienda su denegación  
por parte del encargado. [4] El comité  
signatario no ha adjuntado ningún original  
que anteceda los argumentos del requerido  
donativo a los familiares del comisionado.  
[5] Si la junta se dispone a la comercialización  
de las concesiones, bien pudiera realizarse el  
subsidio directamente a los vecinos de  
Lorgab. Y si la unión hubo determinado que  
se requiere ayuda financiera, debe cotizarla  
formalmente, comprometiéndose a rendir  
cuentas por ella en caso de adjudicársela. Se  
divisa, en cambio, que en base a copias tales  
que se lo facturen, la petición está orientada  
El comité central del sindicato también ha indicado la urgencia  
de construir un centro donde reunirse[6]. Esto es necesario a la  
brevedad ya que de lo contrario no podremos relacionar a todo el  
comité sin que algunos se sientan incómodos. Dicho centro debe ser  
construido a manera de palacio y considerar todas las necesidades  
que el comité pueda requerir. Ha habido discusión sobre qué cosas  
debiese tener y no tener por lo que el gremio acordó que era  
meritorio hacer un sondeo en el cual se esclareciera la verdad. De  
ahí que un censo a los miembros del gremio, sus familias y amigos  
nos permitirá superar estos importunos. Una vez realizado, el comité  
acordó aceptar las decisiones que tome una directiva de tres  
sacerdotes, el obispo cardenal Ogrëns Seel, dos artesanos  
constructores, dos artistas directores, y siete fisónomos, en cuanto  
a la disposición.  
a
sistematizar ingenios de dominio  
sectorizado en la localidad. [6] Distinguimos  
que el grupo recomienda una tribuna  
congresista con un repertorio de atributos  
regulados, y que injiere la agencia de causas  
que más que irregulares, son abiertamente  
inconducentes. Esto certifica el testimonio  
de que los sindicalistas están exhortando  
capitales para constituir una norma que les  
sea operante sólo a ellos, en Lorgab.  
Una salvedad cabe sobre la presencia de los médicos en  
directiva, por lo que finalmente hubo que recurrir a un plebiscito  
para discernir. En particular se dudó de la procedencia y escuela  
necesaria, por lo que se planteó una fórmula de tres y cuatro, o  
cuatro y tres. Sin embargo no hubo acuerdo por lo que se separó en  
un par de oriente y un par de occidente. Los otros tres serán  
95  
distribuidos como mejor determine un panel de elección, conformado por: un fisónomo (distinto a los otros  
cuatro ya escogidos), un sacerdote y tres miembros del gremio escogidos al azar. Cualquier sugerencia puede  
ser escuchada por el gremio, pero este no debe estar presionado por ninguna entidad, al determinar las  
escuelas de los otros tres doctores.  
Una vez decidida la disposición de las facilidades del palacio (por la directiva), se procederá a su  
construcción. Cabe destacar que en el proceso no puede intervenir ningún legista debido a que el gremio los  
considera inapropiados. La presencia de legistas y sus axiomas legales, sin ánimo de ofender a nadie, hace  
siempre dudar al equipo si en efecto dicha legislación, tan ridícula, realmente fue escrita por Su Alteza.  
Obviamente, este tipo de falsas leyes obstaculizan todo el proceso, como la tan llamada estípula de  
“Tributación Democrática del Cinco por Cien” que más de alguno de estos legistas profesa.  
Respecto de las casas, estas requieren claramente una modificación general en todo sentido.  
Carecemos de cortinas, baños y una serie de lujos básicos los cuales sería impertinente mencionar. En efecto,  
necesitamos de un equipo de artesanos calificados, artistas y filósofos capaces de programar un plan de  
enmienda. Agradeceríamos si dicho equipo fuese el que se usa normalmente para las planificaciones  
palaciegas sin embargo, de no poder ser así, es posible traer a los cortesanos de Ruandal que, sin ánimo de  
competir, bien logran opacar las obras levantadas durante los últimos tiempos en Lordasm[1].  
Finalmente, es menester señalar que ha habido  
consenso en señalar que se necesita la creación de un  
planetario universal en la plaza de encomiendas. Para ello, los  
feriantes han señalado que estarían dispuestos a dejar el lugar  
bajo el compromiso de compra subsidiada, y el pago mensual  
de lo que se estima venden en dicho rededor. Con esto, solo  
resta la estimación Real de cuanta faena se realiza en la feria  
por cada vendedor y su pago, para iniciar las obras.  
El planetario universal se pretende de forma que mejore  
la calidad de vida en la aldea. Para ello, habría que incorporar  
[1] Una falsa autonomía subyace a la  
trescientos académicos competentes y una porción menor de  
ayudantes auxiliares. Además, el planetario deberá de contar  
con todas las facilidades sanitarias y tener instalaciones aptas  
para servir un almuerzo al alumnado y a quién pasare.  
característica particularmente desvergonzada de  
estas  
solicitudes  
e
ignorancias  
complementariamente desdeñadas. Estas son  
comparables con las producciones más  
heterónomas para contestar dilemas éticos cómo  
el de Heinz…  
Para fiscalizar el verdadero funcionamiento de dichas  
materias, se considera que nadie pudiese hacer mejor esquela  
que el mismo Magnánimo y Benefactor Rey Santo de  
96  
Lordasm[1]. De ahí que hemos programado la visita semanal, una vez que esté lista la instalación del planetario  
universal, y esperamos que se cumpla.  
Asimismo, pretendemos mantener una biblioteca en dicho planetario, por lo que demás está decir que  
respecta el cálculo Real de su tamaño con prontitud, pero si hemos de señalar que el tamaño ha de ser por lo  
menos capaz de soportar la Biblioteca Imperial, la cual esperamos sea movida al planetario, de poco a poco  
en las visitas semanales.  
[1] Tal desenfado revela  
una laxitud que se despliega  
escapada de los ideales virtuosos  
Respecto de las visitas, cabe hacer una última aclaración. En  
particular, se necesitara que toda la cohorte venga vestida de blanco para  
su rápida identificación por lo cual hemos considerado la cancelación de  
una cuota bianual de aparcamiento, a depositar, durante cada visita, al  
sindicato, a todo evento. Asimismo, todos los visitantes han de lavarse  
con bálsamo de maracuyá antes de asistir al planetario. Esto se debe a  
los crecientes rumores sobre el fétido olor del Hocico del Rey, que  
algunos señalan, es prominente.  
que, en cambio  
determinada coyuntura, debiesen  
configurar las pautas de  
y
debido  
a
su  
comportamiento a las que aspiraría el  
sistema relacional (Mason, 2010, pp.  
417-418) sobre el cual se construyen  
tanto las reclamaciones como las  
Fuera de esto, sólo resta insistir que el emisario real de corriente  
deje de insistir en que usemos zapatos y abrigo durante el invierno: no lo  
haremos y no nos gusta….”  
solicitudes  
exponente. Pareciera que cierta  
pauta de conducta colectiva  
de  
la  
agrupación  
estuviese completamente ausente o  
defectuosa, haciéndonos sospechar  
Reflexionemos  
• ¿Cómo el individualismo y el cortoplacismo pueden hacer perder de vista la  
sostenibilidad en el largo plazo? ¿Por qué ocurre esto?  
que  
estas  
personas  
muy  
posiblemente han cobrado la  
cualidad de pacientes morales: tanto  
el completo pueblo de Lorgab  
• ¿Son las cúpulas y las élites directivas siquiera capaces de observar cuando  
dejan de cumplir las funciones que le son ontológicamente imputables y  
mandatorias? ¿Pueden distinguir cuando estas pasan a convertirse en parásitos para  
la comunidad desde donde emergen?  
representado,  
como  
muy  
especialmente los solicitantes de  
privilegios específicos. Buscando  
abstraerles hacia la universalización  
• ¿Pueden existir cúpulas que operen sin supeditar el interés de la comunidad a  
su propio exceso?  
• ¿Cómo podemos abordar el dilema moral de alimentar la irresponsabilidad y el  
abuso en personas que establecen una dinámica extorsiva al ser negligentes con su  
propia integridad?  
imperativa  
del  
principialismo  
kantiano, recomendamos atender sus  
requisitos de desarrollo para  
preservar su autonomía en los  
espacios que aún se logre.  
97  
16.Nuestro Mundo  
Un mundo de pocas palabras. Un mundo creado solo para suplir los deseos sensuales de un escritor  
descuartizado[1]. Un mundo al fin, dondevén inmensas fuerzas zircoiderales y te provocan distintas emociones.  
Una liga de personajes que aborda otra épica empresa para rescatar  
[1] Desensamblado de  
una gema sagrada. Una gema sagrada que provoca la generación espontánea  
su pasión, voluntad e intimidad:  
de ligas y personajes. Un arma, un alma de eones.  
desmembrado  
Cómo los sistemas de mercado y  
producción abarcan una  
y
desintegrado.  
Un país bizarro, sagrado, nublado, plasmado en párrafos distantes.  
Una fogata nocturna, con tambores, en una hermosa playa tropical,  
preparada por humanoides trogloditas de piel verde.  
creciente cantidad de individuos  
con deseos de justicia, libertad,  
significado y expresión; en busca  
de vivencias que no figuren cómo  
un simple acto de melancolía o  
Un río que corre plateado, esmeralda, blindado. La tensión superficial  
del agua: valeroso caballero entre los caballos. Una bala que busca sus  
caminos entre las boscosas llanuras verdes del panorama y sus espumosas  
nubes iridiscentes. Rompe y abre zanjones en una imagen doblemil del tiempo  
erosionado.  
evocación:  
decanta  
el  
capitalismo  
individual  
y
Una sensación, una palabra, un cierre de ojos de un auditor. Un ruido  
como un pajarito, despacito, un pío pío o un tué tué. Un personaje simple pero  
lleno de energía. Una transliteración redundante, entusiasta y reiterativa del  
más profundo deseo de cortar con la estúpida rutina estupidizante.  
privadamente insufrible y termina  
siempre estructurándose encima  
de ordenamientos humanos y  
sociales de los que se halla  
Un amor lejano: un lugar donde proyectar la sombra de nuestro amor  
ontológicamente  
enajenado.  
sempiterno. Un lugar proyecto: un amor donde asombrar la sempiternia de  
(Streeter, 2011, p. 182).  
98  
 
nuestra lejanía. La necesidad[1] implacable de encontrar juntos una puerta a un  
mundo lleno de ángeles y dragones.  
[1]  
El  
acto  
de  
Reflexionemos  
abstraerse de la realidad  
solidifica el ensimismamiento  
del individuo o de un sistema de  
¿Cuál es el significado? ¿Cómo limita el sistema de ordenamiento nuestra  
capacidad de dar sentido a la experiencia?  
• ¿Cuál es el rol del mito y la fantasía en nuestro mundo? ¿Cómo se relaciona con  
nuestros significados vivenciales y nuestra identidad?  
individuos  
a
partir  
de  
condiciones imaginarias que no  
necesariamente se producen  
en la inmediatez del entorno.  
Los sistemas humanos se dotan  
de una mística en torno a esto.  
Consecuentemente, decimos  
que la fantasía no sólo le  
permite al sujeto trasladarse a  
aquello que le añora algún  
regodeo, sino que le permite  
procesar, no siempre de  
manera inadvertida: toda la  
información y los símbolos, de  
la más divergente naturaleza,  
que sistematizan la propia  
• ¿Por qué en un universo más conectado nos sentimos más enajenados?  
17.El Aparato  
Tras recorrer el largo pasillo, llegamos al lugar yo y mi escuálido escolta,  
quien no había mencionado ninguna palabra durante todo el camino. Al abrir la  
puerta, no se veía mucho más aparte de un gancho de hierro como de medio  
metro de alto que se relacionaba con unas cadenas, y la silueta de un confuso  
sistema de engranajes sobre el piso de polvo. La luz penetraba variable a través  
una ventana que tenía el vidrio trisado y parcialmente opacado por el polvo  
adherido iluminando el colgajo de fierro que aunque había sido pintado naranja  
en su momento, para ese entonces ya se había mayormente descascarado. Mi  
compañero entonces activó un interruptor que hizo que se encendiera una  
ampolleta de pruebas de tungsteno que colgaba justo arriba de la puerta por  
donde entramos, emitiendo un leve pero verdaderamente molesto zumbido.  
autoimagen  
coherente:  
ordenada e integrada (Sarbin,  
1986, p. 202). Así, la fantasía  
es una proyección de los roles e  
ideales del individuo, que se  
perfecciona y se forja en un  
mundo simbólico, relacionable,  
dónde el sujeto hace valer y  
emerger su identidad y esparce  
sus ánimos. Tal mística es  
necesaria para la consolidación  
de las relaciones humanas.  
Entonces lo vi. El aparato constaba de un sistema de tres palanganas de  
cobre igualmente dispuestas sobre un enorme cajón redondo de madera, en  
tres esquinas, formando una especie de triángulo equilátero de no más de seis  
metros por lado. Cada una de ellas tenía restos de una melaza marrón muy  
obscuro. En el centro del tonel se hallaba un pilar metálico bastante oxidado  
que llegaba hasta el techo, donde se enganchaba con una serie de  
mecanismos.  
Antes de salir por la misma puerta, mi amigo accionó una palanca que  
se ubicaba en el suelo, y el sistema empezó a girar dando impulso a una  
cantidad de transmisiones que había en el techo. Cada vez más intensamente,  
desde dentro de la caja, se oía un chirrido metálico, muy parecido al ruido que  
99  
 
produce una cortadora eléctrica de fierros haciendo miles de chispas. Se empezaba a sentir el mismo olor que  
surge de los automóviles cuando los frenos se han usado demasiado y el barro en los recipientes empezaba a  
calentarse evaporándose y formando gruesas, espesas y lentas burbujas.  
De una puerta entró arrastrando un saco muy grande, un viejo gordo de pelos negros con una barba  
incipiente, muy bajo de estatura, que vestía una camiseta blanca la cual le apretaba un poco, y estaba toda  
manchada con grasa y extraños chorreos variables. Tomó un delantal amarillo de goma, también entero  
salpicado, que se hallaba colgado en la pared, y se lo puso. Noté que le faltaban el dedo índice y medio de la  
mano izquierda cuando se puso unos guantes de cuero que sacó de un baúl junto a la puerta. De ahí mismo  
también sacó dos pares de anteojos similares a los de un piloto de la primera guerra y me entregó unos a mí,  
señalando al mismo tiempo un overol azul de género que colgaba de la muralla del frente, como indicándome  
que me lo pusiera. Finalmente, mientras me colocaba el traje, el viejo sacó dos cubrepelos de un delgado  
plástico transparente, como los que se utilizan para cocinar en los sistemas de comida rápida, y me arrojó uno  
para que también lo usara.  
El tipo extrajo una cuerda de cáñamo del saco y se dirigió a una válvula redonda que había en la muralla,  
la que hizo girar con un poco de esfuerzo. Asimismo, se dirigió hacia donde estaba el gancho y lo arrastró cerca  
del saco; las cadenas del gancho estaban verificadas sobre un riel que había en el techo y que daba la vuelta  
alrededor de la pieza de modo que trasladó todo el sistema colgante a donde se hallaba su bolsa. Finalmente,  
relacionó el gancho con la cuerda dejando un extremo de ésta última variable. Me miró con una extraña  
expresión, como intentando prevenirme con una desagradable sonrisa de lo que iba a hacer.  
De la bolsa, sacó el contenido principal, lentamente: parecía ser muy  
pesado. Inicialmente, no logre ver lo que era, pero a medida que lo iba  
descubriendo, una especie de extremidad similar a un pie membranoso, de  
aspecto anfibio se asomaba. El material tenía un color variable, pero en general  
podría decirse que era mayormente una especie de piel húmeda  
[1] Una aproximación  
semitransparente  
y
brillante, con distintas tonalidades del color lila  
intencional husserliana, a partir  
de un sistema de verificaciones  
variables, es una relación que,  
al fisurarse, prueba una  
sensación de que el mismo  
objeto es una mera carcasa  
blanquecino; con líneas y partes venosas superficiales azulosas y otras  
relaciones y grietas vasculares rojizas; y verdaderamente otras vísceras  
externas grisáceas. Al ir retirando el sistema de la bolsa, inmediatamente un  
olor repugnante se sintió, una intensa mezcla entre comida de perro, y gallo  
muerto. Cuando ya había completado de destapar el objeto, se reveló una masa  
panzona y sebosa, de no más de un metro de largo con cuatro extremidades  
similares; una cabeza; una barbuda cola negra, y un apéndice tentacular  
enrollado, en forma de tubo con racimos hexagonales[1], y que salía de debajo  
extraña  
e
incipientemente  
autodeterminada  
2010, pp. 24-27).  
(Harman,  
100  
de lo que aparentemente era su boca. La cabeza se asemejaba a la de un pez:  
poseía una boca de amplios, ásperos y carnosos labios, y una gruesa quijada  
como la de una piraña. Entremedio de lo que parecían ser párpados cubriendo  
los ojos se hallaban dos diminutas fosas nasales de tamaño variable, y al otro  
lado de cada ojo, una enorme protuberancia auricular muy irregular.  
[1]  
Cierta  
pureza  
naturalista que se atribuye las  
llamadas traces expositivas se  
vislumbra cuando s'annonce les  
especes du monstre, pureza que  
tensa e inquieta en la medida  
que, ante todo, nefairesemblant  
de rien porque ¿relapsa ese  
albo descriptor? ¿Por qué? Sí  
Cuando el viejo le ató la soga al cuello colgándole del gancho, la criatura,  
que parecía muerta, inmediatamente abrió dos enormes ojos completamente  
blancos[1]. El renacuajo colgaba un metro sobre el suelo para cuando despertó  
totalmente, aunque su tentáculo alcanzaba el piso y aún se hallaba enrollado como  
una manguera en la tierra. El monstruo se compuso dando patadas y rasguños en el  
aire con sus filosas garras[2], como tratando de liberarseamedidaqueemitíacadavez  
más fuerte un graznido similar al de un ganso. De pronto, el viejo a quién yo ya había  
perdidodevistahizoandardealgunaformaunmecanismoemisordeunruidovibrante  
muy grave que sumado al chirrido de la máquina y los ruidos de la criatura volvía la  
situación muy desagradable[3]. Automáticamente, el gancho se empezó a desplazar  
hacia el cajón redondo de madera, independientemente, por el riel, emitiendo  
intermitentemente un profundo golpe metálico. Entretanto, el engendro se largó a  
gritar[3] como un pájaro, mostrando sus dientes delgados y filosos[2], y sus grandes  
encías blancas[1], sacudiendo su cabeza fuertemente, hasta que de su boca empezó a  
escupirviolentayexplosivamenteunfétidolíquidogelatinosodecolorblanco[1] portoda  
la pieza.  
es  
conflicto  
el  
propio  
protagonista:  
la  
différance  
característicadelsesgointrayextra  
relacional, entre eso pernicioso y  
eso artificial: eso natural que no  
cándido.[2] Entonces, el  
emergente dédoublement entre la  
indefensión à supplément, y la  
peligrosidad con la que se presenta  
a la criatura, de filosas garras,  
soumis à la technique ha parido  
otra obscura binarité. Sin embargo,  
iln'yapasdehors-texte.Ylapresta  
imposibilidad de interpretación  
acabada no la invalida, aun si se  
entrega a los faux semblants que  
Una vez que el gancho estaba en verdad cerca, el pilar metálico giratorio  
dejo de dar vueltas, terminando con el terrible chirrido[3], y se empezó a hundir  
en el cajón, dejando un hoyo en el medio de éste. Entonces el gancho se ubicó  
justo arriba del hueco y comenzó nuevamente el chirrido. El animal estaba  
desesperado y no paraba de gemir a medida que el gancho lo bajaba muy  
lentamente en el hoyo. Finalmente, de un solo movimiento, azotó  
rapidísimamente el tentáculo que caía sobre el cajón, contra el cuello del viejo,  
abriéndole la carne y cortándole[2] la cabeza. El cuerpo cayó pesadamente al  
suelo chorreando sangre por el cuello, quedando la cabeza unida al cuerpo sólo  
por un breve hilo de piel.  
irremediablemente  
devienen  
divergentes (Desilet, 2006). Luego,  
la pregunta se nos insinúa por  
si acaso allí hubiera un peu de  
jouissance.[3] Es la prueba de  
la cisura entre la artimaña  
naturalizada por ese rozar del  
tiempo y el polvo: la naturaleza  
artificial y feral.  
Para ese momento yo entraba en pánico. No tuve tiempo para reaccionar ni  
intentar defenderme, lo único que alcancé a hacer fue retroceder un paso, pero  
101  
inmediatamente resbalé con el vómito del esperpento y caí de cara al suelo. Al rodar en el piso para encarar a  
la criatura, lo último que pude ver fue al monstruo liberarse con sus dientes de las amarras mientras con el  
mismo tentáculo destrozaba la ampolleta que iluminaba la pieza, luego no vi ni oí nada. Cuando ya logré  
componerme y llegar hasta la puerta para salir de la pieza, entre sombras y la luz de la ventana, pude notar que  
ésta había sido completamente derribada, y al asomarme por ella, percibí tenues pero espantosos gritos que  
provenían del final del pasillo[1].  
Reflexionemos  
• ¿Tenemos algún grado de control sobre las expectativas que inyectamos a nuestra percepción de los objetos externos? ¿Por  
qué nos asombra y espanta esa sensación ajena de extrañeza cuando no se cumplen?  
• ¿Cómo resuleve cada uno las tensiones inherentes a lo que percibimos y a lo que sentimos?  
[1] El angustioso sistema irresuelto se deposita  
sublime, y pulsando con muerte; pero el vulnerable  
protagonista sobrevive ileso.  
102  
18.Algunas Heterologías Antinómicas Anecdóticas  
La frase: « Etsa frase contiene tres erores »[1] (Hofstadter, 1985, p. 7)  
gramaticalmente solo tiene dos errores, de modo que en primera instancia  
podemos decir rápidamente que es un equívoco y solo la negación de dicha frase  
es verdad pues no contiene tres errores sino dos. Más aun así, haciendo otro  
análisis, podríamos llegar a la conclusión de que en efecto, el tercer error en la frase  
es el hecho de que está en sí equivocada, por lo tanto podría también ser  
acertada[2].  
[1]  
Desde  
el  
punto de vista formalista,  
queda cierta duda de si  
una frase cómo esta  
efectivamente constituye  
una proposición formal.  
Esto se debe a que si bien  
desde el punto de vista  
* * *  
informal  
es  
posible  
Aunque se pueden formar en la realidad grupos de caballos de distintos  
colores, parece ser posible probar por inducción lo contrario. Consideremos lo  
siguiente: tenemos un grupo de siete caballos. Para probar que todos son del mismo  
color, supongamos que de alguna forma hubiésemos llegado a la conclusión, que  
luego probaremos, de que todos los grupos de seis caballos si tienen el mismo color.  
elucidar su significado; los  
criterios para hacerlo  
parecen no pertenecer a  
un cuerpo formal cerrado.  
¿Son computables este  
tipo de deduccioes y/o  
aquellas que buscan  
Si esto fuese así, sería fácil probar que siete caballos siempre tienen el mismo  
color: solo hay que formar dos grupos diferentes de seis caballos a partir del grupo  
original de siete, quitando dos caballos diferentes. Al formar estos dos grupos  
usamos todos los caballos del original grupo equino de siete. Los grupos nuevos al  
menos comparten cinco caballos además: si los caballos de estos subgrupos de seis  
tienen el mismo color, el grupo de siete debe ser también monocromo. De esta  
forma si todos los grupos de seis caballos tienen el mismo color, todos los grupos  
de siete caballos también tendrían el mismo color.  
determinar  
su  
computabilidad? ¿Hasta  
qué punto  
supuestos?  
[2]  
y
bajo qué  
En  
este  
ejemplo, sólo si la frase  
efectivamente contiene  
tres errores es verdadera,  
pero el serlo significa que  
el tercer error no es tal. Es  
¿Ahora bien, como llegamos a la conclusión de que todos los grupos de seis  
caballos tienen el mismo color? Suponiendo que todos los grupos de cinco caballos  
tengan el mismo color. Al igual que en el caso anterior, podremos comprobar que  
entonces en efecto también todos los grupos de seis caballos tendrían el mismo  
color. ¿Pero, y cómo llegamos a la conclusión de que todos los grupos de cinco  
caballos tienen el mismo color? De la misma forma, imaginemos que todos los  
grupos de cuatro caballos tienen el mismo color.  
decir,  
no  
se  
trata  
una  
solamente  
de  
dualidad, la proposición  
no puede pertenecer a  
ninguna de las dos  
Y en efecto, si seguimos descomponiendo en grupos menores llegaremos a  
tener un grupo de un caballo. En un grupo de un caballo todos si son del mismo  
categorías: verdadera  
falsa.  
o
103  
 
color. Entonces, todos los grupos de dos caballos tendrían el mismo color, y por ende los de tres caballos, siete  
caballos e infinitos caballos: todos los caballos tienen el mismo color.  
Sin embargo, la inducción solo funciona si cuando quitamos dos caballos diferentes y dejamos dos  
grupos de caballos, estos grupos comparten un caballo en común. Y esto se prueba para todos los grupos  
excepto para el grupo de dos caballos. Resulta imposible, al contrario de los otros casos, probar que todos los  
grupos de dos caballos son del mismo color a partir del hecho que un grupo de un caballo siempre es  
monocromático. Esto se debe a que al sacar dos subgrupos de caballos diferentes, se generan dos conjuntos  
de un caballo que no comparten ningún miembro y que por ende pueden ser de diferente color.  
* * *  
En 1908, Kurt Grelling propuso la paradoja que se produce al separar todos los adjetivos en dos  
sistemas: los autológicos y los heterológicos (Quine, 1966, p. 3). Los primeros son palabras que sirven para  
describirse a sí mismas, por ejemplo: ejemplo, etcétera, pronunciable, esdrújula, comprensible, conceptual,  
escribible, finita, polisilábica. Las segundas son palabras que no se pueden describir a sí mismas, tal es el caso  
de: infinita, incomprensible, monosilábica, etcétera. Es decir, finita es en efecto una palabra finita, pero infinita  
no es una palabra infinita, por ejemplo.  
¿A qué sistema pertenece el adjetivo heterológico? Si el adjetivo fuese heterológico, entonces no se  
estaría describiendo a sí mismo y por ende no podría ser heterológico pues esa sería la verdadera  
autodescripción. Tampoco le cabe ser autológica porque se estaría definiendo a sí misma cómo todo lo  
contrario. En efecto, cualquier intento de clasificar este adjetivo resulta en un problema dialetéico.  
* * *  
La tragedia del barbero narra que para que todas las personas de la ciudad estén afeitadas y no  
sobrecargar de trabajo al barbero, so pena de muerte para aquél que desobedezca, el Rey ha proclamado  
el barbero de la ciudad deberá afeitar solamente a todos aquellos hombres que no se afeiten a sí mismos.-  
Ahora bien ¿el barbero se afeita a sí mismo o no lo hace? En primer lugar, no puede dejar de afeitarse pues si  
lo hace, el barbero, que es el mismo, habría de afeitarlo, es decir, él debería de afeitarse. Más aun así, si lo  
hace, de todos modos está condenado pues al afeitarse a sí mismo, el barbero, que es el mismo, lo está  
afeitando, siendo que éste solo tiene permitido afeitar a quienes no se afeiten a sí mismos.  
* * *  
Se dice que el sofista Protágoras tomo a un pupilo llamado Evatlo bajo el contrato de que este último le  
pagaría las clases solo si ganaba su primer caso (Pradas, 2008, p. 28). Sucedió que al completar sus estudios,  
nadie vino a pedir la asistencia de Evatlo y por ende, Protágoras demando a su pupilo pues este no le había  
pagado. Protágoras insistió en que si él ganaba, Evatlo debía pagarle pues había ganado la demanda; más si  
104  
perdía, igualmente habrían de pagarle pues su pupilo habría ganado su primer caso. Evatlo, variablemente,  
argüía que si el ganaba no debía pagar pues habría ganado el caso; más si perdía, tampoco debía pagar pues  
a fin de cuentas habría perdido su primer caso.  
* * *  
Curry planteó la siguiente proposición: «si esta sentencia es cierta: el mundo se va a acabar mañana[1]».  
Al igual que en la mayoría de las discordancias autoreferentes, se generan dos casos. Por un lado, la  
ambivalencia; por otro, la inconsistencia. Abordemos la frase primero suponiendo que el mundo si se fuese a  
acabar. En tal caso la proposición puede ser cierta o falsa pero en ambos casos no depende del condicional.  
En efecto, la veracidad de la frase es, en general, irrelevante para cualquier efecto.  
Si el mundo no se acaba mañana, descartamos la veracidad de la frase: el corolario es falso. Pero ello  
implicaría que la premisa tampoco se cumple. La frase en su completitud si tiene sentido, pero de ser cierta,  
la frase entonces declara una falsedad, y así… La veracidad de la frase implica su falsedad y viceversa.  
* * *  
El eclesiástico doctor subtilis, alrededor del siglo trece, planteó formalmente, por primera vez, la idea  
de explosión, sacando a la luz el hecho de que de la contradicción se puede deducir cualquier cosa. Alfred  
Tarski, a principios del siglo veinte, levantó la idea de indefinibilidad afirmando que la verdad semántica para  
un sistema formal no puede ser definida dentro del mismo un sistema formal (Ray, 2005, p. 433). Por ejemplo,  
para describir las reglas de la aritmética, no se puede utilizar aritmética y debe ser ocupado, en cambio, un  
metacuerpo de orden arbitrariamente superior, cómo la lógica o la teoría e conjuntos.  
Reflexionemos  
¿Cuántas veces nos vemos obligados a tomar una posición contradictoria cuando nos referimos o pensamos en nostros mismos?  
¿Puede ser posible que para cada escenario donde creemos que nos resulta imposible tomar una decisión o una posición  
coherente, haya un entendimiento análogo de las cosas, que garantiza la adecuación de las determinaciones y medidas, volvíendolas  
irrelevantes?  
[1] Cabe destacar que la porción de la frase: «…el mundo se va a acabar  
mañana» puede ser reemplazada por absolutamente cualquier proposición bien  
formada, particularmente su negación (Clark, 2007, p.47).  
105  
19.Nervaya[1] y Nargarum  
Nervaya, alzó su bastón por enésima vez. Mirando el horizonte volvió a reclamar la fuerza de los  
ancestros.─  
Canaysa canaácantó.  
Las olas reventaban, espumosas,  
frente  
a
sus  
cabellos  
cerúleos  
humedecidos por la sal.─  
Canaysa canaáy espejismos en  
sus ojos derramaban lágrimas al viento.  
Y
por tercera  
¡Canaá!  
mientras bajaba su nudoso arrimo de  
madera de manglar, descubría un nuevo  
cielo, celeste incandescente.  
[1] Su nombre hace alusión a los narvales primigenios que, con garbo,  
antaño, sobrevolaban las superficies de las profundidades atlánticas: los azules  
matices a través de los cuales se aclara el color de las aguas, a medida que nos  
acercamos a la orilla de la playa, reflejando el sol, trasluciendo arena. Sus  
emociones se sujetan al frescor y la calidez con la que, en el helado mar del sur,  
se traslapan la salobridad de las aguas con las temperaturas. [2] El mar  
efervescente es una expresión de las distintas variables particulares disueltas y  
dispersas en el vasto cuerpo de agua. Al igual que cómo cuando un leve golpe  
de un tenedor, al costado de un vaso lleno con agua de soda provoca un  
exabrupto de burbujas; el nudoso arrimo trasfiere directamente al mar, y al cielo,  
la energía del poder simbólico. Cuando las aguas del océano están saturadas de  
aquello, ya no pueden contener lo que Nervaya le imbuye, sin ceder: decantan.  
[3] Los Dioses antiguos han proclamado la profecía del trueno; el liviano aire,  
materializado en el plasma que se derrama evasivo, agudo, retorcido,  
incontrolable, inesperado, impotente, caótico, enérgico y violento. Durante la  
tormenta, el relámpago presagia al trueno; y este último, al granizo.  
La efervescencia del mar[2] se  
detuvo de inmediato. Junto  
a
su  
sabueso, bajaron trepando hasta donde  
se podía tocar el agua. Sumergió su  
brazo hasta lo más hondo, para  
desenterrar de entre las raíces y la  
arena, una gran concha madreperla: el  
corazón de Narga: tal y como el trueno  
lo había vaticinado[3].  
El paisaje ahora estaba desnudo.  
Habían pasado miles de años desde que  
Nargarum se separó del continente.  
Ahora, doce gaviotas que venían del ho-  
106  
 
rizonte, presagiaban su regreso[1]. Nervaya se dirigió corriendo a la  
congregación para presentar los antecedentes al consejo rupestre.  
Al regresar, sólo Cartimanda esperaba sentado sobre una piedra.  
Sólo unas pocas brasas ardían en el gran fogón.─  
[1] Aquello a lo que está dado el  
estándar, por lo que se percibe la convención,  
acaece en el continente. Variablemente,  
cualquier instancia segregada desarrolla sus  
propias lógicas de funcionamiento que no  
necesariamente evolucionan a la par con el  
entorno del cual de verdad se encuentra  
¿Qué te ha tardado tanto? Pensó Cartimanda y sus ojos  
transformaban su mirada al reflejar las oscilaciones armónicas del  
corazón de Narga que Nervaya traía en sus manos. Canaysa,  
desde el fondo del mar y la tierra, nuestros bosques nos han  
entregado este sagrado símbolo de salvación. Debemos estar  
alegres exclamó Nervaya ¡Vengan!-  
escindida. Con todo,  
y
en efecto,  
intuitivamente, pareciera ser posible probar  
que, bajo cierta métrica, el orden de  
magnitud con el que difieren dos evoluciones  
arbitrarias, paralelas, sujetas a este proceso;  
dependerá de la heterogeneidad del conjunto  
original, entre otros factores. Las doce  
gaviotas son doce evangelistas, doce casas  
cosmonáuticas, doce tribus que dan la  
bienvenida a una decimotercera variable que  
rompe la simetría. ¿Qué es lo que ocurre  
cuando Nargarum regresa al continente?  
Nuevamente, el choque de las culturas. [2]  
Cuando las temporadas son tres, cada una de  
ellas guarda un secreto que se desenvuelve  
en una dimensión casi ontológica,  
fundamental e independiente.- Por ejemplo,  
el caso de Quee tendría que contener un  
secreto oscuro, negro: podría ser o la muerte,  
o la necesidad o el dolor. Yo siento que, dadas  
Y todos celebraron hasta que el sol se puso y los zancudos de  
la noche bajaron.  
Se triza el fresco,  
por tenso. Reaparezco,  
si irisa calma.  
20.Quee y La Ciudad del Norte  
[2]  
La tercera y última temporada  
del festival siempre  
terminaba con una especie de tranquilidad tensa que presagiaba la  
veracidad y naturaleza del de nuevo ciclo. Esta vez no era la  
excepción, sin embargo, los sacerdotes eran cada vez menos, desde  
que el mismo Rey Shagg Qal’Graam había asumido su obispado  
luego de fallecer el Arzobispo Noih Torq’Dael. Además, el último  
código de expiación cívico-urbana, dictado por la Asamblea  
Solemne del Palacio de Quee, había condenado a una verdadera  
porción de la clerecía. Esto significó que el carnaval de cierre se  
celebrase casi a puertas cerradas: la gente no podía ni quería  
hacerse partícipe. Lo más notable fue el reflejo celestial, producto  
del ardor carmesí que emitieron al incendiarse esa noche las  
primitivas maderas del bosque que había acompañado a Queebesh  
desde siempre.  
las  
condiciones  
naturales  
y
medioambientales que por eones han  
provocado en este lugar una evolución  
sistémica hacia la estabilidad en torno a  
dichos conceptos: durante cada una de las  
tres temporadas se exacerba algún aspecto  
de estos tres.  
Los muros de Queebesh habían sido pintados ese mismo día  
107  
 
de un color plomo intenso para ocultar el envejecimiento  
y desgaste de las torres de piedra. El camino que llegaba  
a la cuidad había sido talado, despojado de los altos,  
grises, antiguos y moribundos pinos; pilares que antaño  
se resecaban a medida que las carretillas y caravanas  
entraban a la ciudad. Colorados estandartes, con  
dorados bordados y negras estampas, colgaban desde lo  
alto de las rondas y torres que culminaban la muralla  
exterior. Los guardias siempre vigilaban en sus puestos,  
con impecables uniformes blindados y oscuras capas.  
[1] El fuego representa el idealismo: la necesidad de  
pasar a llevar los absolutos en pos de objetivos pragmáticos.  
En este proceso se instala la idea de que el fuego no  
pregunta ni tiene consideraciones porque es efectivo: es la  
semilla incipiente de la variabilidad. Por lo mismo, es  
también la materialización de una nueva forma de relacionar  
los mandatos populares. A través de una purga, el ciclo de  
necesidad y carencias se cierra para dar paso al siguiente  
ciclo: el dolor. Los objetos que figuran la representación de  
la necesidad se vinculan con una imagen deconstruída,  
gastada y envejecida del reino. La falta de abundancia  
impidió las labores de mantención necesarias, habiéndolas  
reducido al mínimo. [2] Los aromas son los de la transición  
violenta. El almizcle se distingue de otros aromas: cómo el  
pachulí y algunas esencias vegetales menos onerosas, y que  
normalmente podrían haberse utilizado en otras  
oportunidades. La mirra simboliza la nueva mirada,  
funcional a la abundancia: hace poco nadie hubiese  
pensado en desperdiciar en especias. [3] Los acólitos, por  
su parte, exteriorizan el contrapunto de este tránsito. La  
disposición degenerativa del régimen anterior agota su  
capacidad de mantenerse en pie y consecuentemente  
pierde efectividad. Pero, dado que sólo la crisis constructiva  
permite el desplazamiento de un programa por otro  
(Lakatos, 1983, p. 122); se necesita la instalación de un  
sistema de jerarcas competentes y ad hoc, para inaugurar  
este nuevo período. Paralelamente, es también esa misma  
solucionática sistémica disfuncional, la que obliga por su  
parte a los mismos adeptos a buscar una alternativa y  
mantener su posición. Las melodías son así recuerdo, dentro  
del viejo arquetipo, de un ciclo ancestral, revolucionario,  
profético. Sus contenidos describen ese marco de  
referencia abandonado, pero que alguna vez existió y que  
ahora pretende reconsolidarse nuevamente.  
Con su carga ígnea[1], sombríos cortejos se abrían  
paso a través de las negras maderas que construían las  
puertas exteriores de Queebesh; cruzaban también la  
ahora desnuda y anaranjada senda ocre, en la ladera,  
que pasaba por los desfiladeros sobre los valles de grises  
coníferas que verían su última noche: se adentraban  
entre los árboles, colina abajo, para cumplir su cometido  
pirogénico. Para la seguridad del castillo y del pueblo, el  
Obispo-Rey de Queebesh había mandado a quemar los  
bosques y despejar la vista del valle para resguardar la  
posición.  
Mientras la estratégica empresa se desarrollaba y  
las secas ramas ardían rodeando las murallas obscuras,  
en la ciudad, dentro del palacio, a través de los arcos de  
los ventanales, en una de las más amplias torres,  
escapaba una intensa nube que olía a mirra y almizcle[2]  
y que se mezclaba con el humo del pino quemado.  
Poderosas luces amarillas destellaban y fluctuaban.  
Solemnes y canónicos cantos locrios resonaban. Todo  
se abría paso en el resplandor de esa noche. Los  
cortesanos celebraban allí el cierre de las festividades.  
Las voces monásticas se hacían notar recordando  
antiguas leyendas y viejas moralejas[3].-  
108  
Aηtigua Quee’Draʒh nova.  
Aηtigua Quee’Daæl ¡Γraaʒham!  
Cana edhe Q’Ar, N’Aʒhagr...  
Ærkanaʒh loga Queebeʒhi.  
Ærkanaʒh loga[1].─  
[1] En busca de la verisimilitud, el  
tratamiento empírico de un órgano  
arbitrariamente compuesto nos invita a  
través de la oportunidad: arriesgando y  
barajando modos, métodos, expresiones,  
Aunque abajo, unos pocos notaron el espectáculo de la torre,  
muchos más observaron con expectante impresión apática, la  
incineración arbórea. Nadie dijo nada, sin embargo, el viento era  
prueba de una siniestra ansiedad imperecederamente vacua; las cosas  
habían cambiado en Queebesh.  
diagramas, mecánicas, símbolos  
protocomposiciones. Por ejemplo, la  
eufonía la cacofonía de una  
y
y
representación auditiva, a nivel psíquico,  
pueden determinar las morfologías  
emotivas y connotativas por las cuales se  
percibe un mensaje. Consecuentemente,  
la porción de la neurored homomorfa  
sobre la cual se pliegan dichos contenidos  
decodificados queda supeditada a la  
sonoridad, la cadencia, el aspecto visual  
El Obispo-Rey Shagg había dado un breve discurso esa tarde,  
anunciando la Gran Muda que llevaría a la ciudad a ocupar un lugar en  
la historia. Sin embargo, en breve, se retiró al palacio. La gente, dado  
lo escueto de sus palabras, esperó que se asomase por el balcón  
nuevamente. Sin embargo, después de un par de horas, la pequeña  
turba se disipó, comprendiendo que el Obispo-Rey no hablaría de  
nuevo. Desde la muerte del anterior Arzobispo, la gente había perdido  
el interés en este tipo de fiestas. Además, con la llegada de los  
Qal’Graam al trono y la posterior coronación de Shagg cómo Obispo,  
muchos habitantes de Queebesh habían comenzado a abandonar la  
ciudad desde hace tiempo.  
y
el ritmo. Sobre todo, cuando el  
contenido es perilógico. Emplazarse  
sobre la forma, y sistematizar un análisis  
semántico desde ahí, permite abrir  
nuevos espacios de significación  
(Beedham, 2005, p. 165), sin duda  
creíbles. Consideremos que, desde un  
punto de vista estrictamente formalista,  
la inexistencia de pruebas absolutas de  
consistencia resulta en una regresión  
infinita de referencias. Esto siempre  
permite apalancar la verosimilitud de  
cualquier expresión dentro de algún  
encuadre: lo que subyace debe ser  
definido siempre de manera externa. [2]  
Shagg no podrá nunca ratificar la  
autenticidad su nueva posición desde  
dónde se instala: una dictadura naciente.  
Hacía años que los Qal’Graam no eran designados cómo  
regentes, aun siendo esta una de las pocas casas de nobleza con  
escogencia perpetua. En efecto, las últimas dos dinastías regentes  
habían provenido de casas con escogencia limitada. El mismo Obispo-  
Rey era poco querido por el pueblo y, a pesar de que había sido  
escogido por el Consejo Constituyente con vasta mayoría, sus políticas  
habían resultado más sanguinarias de lo que nadie nunca imaginó. La  
casa de los Qal’Graam había perdido muchas posiciones políticas, y el  
apoyo del pueblo. Además, había controversia sobre la legitimidad de  
su rol de Obispo-Rey, no sólo por la ambivalencia de su cargo, sino por  
las extrañas circunstancias en las que había fallecido el hijo del anterior  
Arzobispo  
y
concluido el arzobispado de los Torq’Dael[2].  
109  
De hecho, Queebesh no había visto un Obispo-Rey desde la caída del Imperio y la  
[1] La ciudad,  
muerte del arzobispado Tell’Graam.  
acostumbrada al magro  
sistema,  
haciendo  
conjugó  
Además, la reinstauración de la Policía Imperial de Quee, vetada durante  
tantísimos gélidos años de calma, mantuvo a la población más asustada que de  
costumbre. Mucho se hablaba de que Shagg quería reinstalar el sórdido imperio de  
Q’Daal. Muy pocos querían una guerra y aún menos, pensaban que el Obispo-Rey  
fuese capaz de sostener sus aspiraciones imperialistas sin consecuencias para la  
urbe[1]. Fuera de esto, Shagg no tenía aliados y era mal aceptado por los líderes del sur.  
Enefecto,estavez,sóloNaakerSrtopOlorok,elAlcaldeEmbajadordeClerksröb,habíavenido  
aparticipardelascelebracionesaquellanoche[2].-VonQal’GraamShagg, sipuedopreguntar,  
¿No veo a ningún representante del sur? con mordaz sonrisa señaló el Alcalde Embajador  
ultramarino, mientras gesticulaba de manera repelente y exuberante con sus fosas nasales.  
Y luego agregó, mientras se jalaba uno de los vellos de adentro de la nariz He oído tantos  
rumores, y sólo llevo un día en esta ciudad.-  
proliferar  
ciertos subsistemas. Las  
cúpulas, se oponen a el  
desembarazo de trancas  
que les permitan la  
manipulación. El resto, por  
separado, vive la escasez  
del ciclo antiguo y puede  
adoptar  
con  
mayor  
celeridadunadisposiciónal  
cambio. [2] Para cualquier  
sistema, las topologías  
incompatibles presionan la  
variabilidad.Cadavecindad  
Naaker Srtop era un conocido y arrogante aristócrata, cuya caprichosa  
personalidad le había traído problemas más de alguna vez Queebesh. En efecto,  
hacía sólo un par de meses que se habían reanudado las relaciones comerciales  
portuarias en Queebesh; durante años habían estado embargadas por Clerksröb,  
dado que Naaker le tenía especial encono a la casa de Torq’Dael y su arzobispado.  
Sin embargo, con la caída de la casa Torq’Dael y la ascensión del Obispo-Rey, las  
relaciones habían mejorado. El Rey Quee debía mantener las relaciones con los  
Distritos Coloniales al otro lado del mar e intentaba no perder los cabales a pesar de  
lo tenso del ambiente.-  
promueve  
resistematización de las  
otras, funcionalmente,  
para sí. Mientras más  
discordantes las  
la  
manifestaciones; mayor la  
fuerza espontánea de  
reentramado recíproco.  
[3] En su contingencia,  
MiqueridoQaalN’SrtopOlorok,sabéisbienqueloscavernícolasalsurdemismurallas  
nunca han entendido los mecanismos de la diplomacia, la religión, ni de la etiqueta  
política[3] Contestó Shagg con una sínicamente nerviosa sonrisa que agradó  
embajador del norte al punto de hacerle estallar en una especie de alarido que se  
transformó en una larga y grosera carcajada estruendosa y salpicante, y luego, por unos  
segundos, en una especie de atoro asfixiante y ridículo.  
el  
desplazamiento  
efectivo de las fases  
anteriores va a depender  
de las capacidades  
estabilizadoras  
y
Procaz y raso,  
el orden del ocazo  
da paz indócil.  
difusivas que exhiba  
cada armónico de las  
nuevas generatrices.  
110  
21.El Indio, El Mar[1]  
Ese indio no conoce el mar.  
Solo enormes campos y desiertos del altiplano, del norte.  
Sus trotecitos y escapadas no han visto a las gaviotas.  
Y su seco pelo nunca ha ondulado.  
Ese indio fue al mar, a conocer, particularmente el mar.  
Llegará tu camino ¿A la sombra o hacia el mar?  
Indio, tú quieres ver el mar,  
Tú quieres conocer las olas del atardecer.  
Y al galopar afirma las riendas.  
Apurando el trote.  
…Apura el trote indio.  
Ese indio no conoce el mar.  
Solo amplios valles, ríos, pasto y hiel.  
Su trotecitos y escapadas no conocen de arenas.  
Y su piel nunca se ha bronceado en sal.  
Ese indio emprendió su marcha, definitivamente, al mar…  
¿Borrarán las olas de la costa; de tu trote: las huellas en la playa?  
Indio del norte: eres el mar,  
[1] El mar visto cómo el espacio  
antiquísimo de lo desconocido, de lo oculto  
y la abundancia. El mar homérico de cuya  
espuma nace Afrodita (Zerzan, 2012). El  
encuentro cultural, el mismo que divide  
continentes y personas. El deseo de  
romper las cadenas de Andrómeda. La  
tinta con la que se traza el ecosistema. La  
autopista de savia panteísta. De donde  
Conoces las alas del atardecer.  
Y cabalgando sujetas tu sombrero.  
Apurado al regreso.  
¡¡Apúrate indio!!  
Se va denuevo  
el estivo, y coevo  
será el desgano.  
todo viene  
y
a
donde todo vuelve:  
imposible de conocer. El que refresca el  
temperamento y llama a las multitudes año  
a año a adorarle, a ahogar sus escasos  
soplos de esparcimiento.  
111  
   
22.Aceleración[1], Paréntesis y Descripción de Elementos Aleatorios  
José Jardineo Bluciferdo Tresmeses era un granjero de la región de Banfurmia. Dedicó toda su vida[2]  
a
plantar y cosechar cereales bajo celestes cielos y cirrocúmulos nubosos. Nunca se sintió especial ni quiso  
serlo. Siempre dejaba sus ideas pendientes para adelante (en el tiempo), y aun así, tendría que convertirse en  
un héroe en esta misma historia.  
[1] Cuya percepción ha de ser explorada.  
Fue a eso de cuarenta tiempos antes del mediodía[3]  
[2] Sistémicamente, en busca de una  
cuando el representante del Alguacil de Banfurmia (junto con su  
escolta) se presentó(aron) con noticias del Alcaide. Debía  
«recurrirse a las dos mil quinientas en el cuartel para aguardar  
instrucción» y «presentarse con armadura, sable y escudo»,  
todo esto so pena capital por traición.  
contextualización proliferante que permita el  
establecimiento de prejuicios apofénicos de  
rápido acceso.- Yo siento que el nombre, el  
absurdo y el tono superficial inquieren en torno  
una condescendencia permisiva solícita por parte  
del leyente que, quizás, valdría la pena hacerle  
explicita en las notas al pie de página.[3] La  
ambigüedad comienza a ser demandante. Sin  
embargo ¿puede también fundar, el carácter  
lene, alguna emoción en función de la trama?  
¿Hasta qué punto la pregunta queda, por cierto,  
abierta? [4] La intriga truncada por las  
acotaciones marginales expulsa la atención hacia  
adelante, en busca de algún grado de adhesión  
palmaria que no acude. Esto regenera cierta  
metatensión. [5] El tono económico y directo  
desorganiza, confunde y urge. La perspectiva  
resoluta del personaje en cuestión, vagamente  
José no presentó muchas quejas (aunque asombro sí).  
Regresó al granero y platicó con su madre por unos siete  
tiempos, para luego tomar sus cosas y acompañar al oficial a  
Banfurmia. Cuando se despidió, dos acompañantes le  
empujaron hacia uno de los caballos de reserva que venían en la  
escolta del representante de la gobernación.  
José no se resistió pues siempre había sabido que este día  
llegaría. Esa mañana, además, Rolanol de la cuarta del lado  
(quién trabajaba en la gobernación de medio tiempo con los  
caballos del regimiento) le había comentado que esa semana le  
vendrían a notificar con escolta y todo.  
José pendía de notificación desde hace tiempo, por un  
hecho de sangre (que no había cometido[4]) bastante terrible[5],  
ocurrido en la ciudad de Banfurmia. Por esto, José simplemente  
los acompaño en ese momento del tiempo, aunque no sin  
desazón ni desgano absoluto: Banfurmia era de los condados  
delineado, inquieta. Este es llevado  
a
comparecer, a sabiendas y sin ninguna verdad ni  
verificación, a escenarios que indudablemente le  
conducirán por derivaciones de carácter negativo  
(entiéndase, para él mismo).  
112  
más rígidos respecto de la  
legislación local.  
[1] Absolutamente entregado a la clemencia divina, el camino se desempeña  
también cómo el territorio de cierto periplo, ciertamente alegórico: comenzando desde  
el pastoreo consumido, del exilio y la alienación permanente: hacia lo prometido, lo  
anhelado; hacia la tierra santa dónde la abundancia espera y dónde también se  
reestablece la comunicación sagrada, desvaneciéndose los obstáculos  
sobreimpuestos por los aparatos socioculturales (Backhaus & Murungi, 2009, p.75).  
El camino que recorre José es el de un curso inevitable que le impone retomar, o  
abordar, una cruzada para reencontrar el significado y la prudencia. ¿Puede el sujeto  
que entra en esa rémora, completa y concluyentemente agotar su exploración de  
forma heroica? [2] Las cabras que se asoman dentro de este escenario peregrino,  
urgen a toda la compañía, a partir de una inestabilidad inquietante, a estremecerse,  
atemorizada, ante el fantasma de una amenazante insolvencia. Las cabras en eterno  
estado de carnalidad, deseo, lascividad y hambre: una abismante falta de descanso  
que de alguna manera carga también con los demonios que deberán ser expiados  
(Cohen, 2008, p. 220). Entonces, todo el proceso locomotivo por el que atraviesa José,  
encarna y consagra estas mismas nociones. El vacío espiritual; la necesidad de  
cambio; la permanente ambición humana: todas las facetas que lo empujan a una  
jornada; a cualquier jornada: incluso a pesar de premonitoriamente intuir el inmanente  
y necesario fiasco. ¿Hasta qué grado no estamos todos también, al igual que la  
comitiva del representante del Alguacil, siempre sujetos a este mismo itinerario?  
[3] Hostiles, solitarios y secos, se materializan los sentimientos paradójicos que  
arrastran a José, también en la escuálida floresta. La vida asociada al dolor espigado  
en el secano es expresamente un mal presagio que solapa, indudablemente, la  
inseguridad a la que necesariamente el trotamundos está sólidamente anclado. El  
espino también es la revelación incipiente de lo escondido, bueno o malo: la  
insinuación del agua donde no la hay, el marcador de una tumba o un tesoro enterrado,  
dónde no se ve. El altar del desierto; el espino es sombra para el rojo y sudado camino:  
un lugar donde la flama divina encuentra un espacio para plasmarse. En el desierto,  
por tanto, la vaina del espino es sonajero, juguete y panacea. Así cómo, antes de la  
muerte, cada uno deberá atenerse a los característicos conflictos que la existencia del  
ser evidentemente despliega; también antes de ejecutar su destino final, la empresa  
capitalista debe remitirse a lo que le destine la irrevocable eventualidad de atravesar  
la pradera de los espinos. Es ahí además donde cada uno de los integrantes de la  
escolta deja su marca; prueba su valor, y dónde se crea la intriga.  
El camino[1] que conectaba  
los parajes chotos del sur de  
Banfurmia con las iridiscentes  
ciudades del norte era muy largo y  
sinuoso. Daba una larga vuelta y  
media, al inicio, a través de los  
cerros deformes del sur. Cerros  
dónde la mayoría de las cabras[2] se  
asían en largas filas enhebradas  
por  
maestros  
agrónomos  
veterinarios certificados, que las  
llevaban de cerro en cerro, a  
terminar con el poco pasto que aún  
quedaba en ellos (los cerros).  
A medida que la ruta se  
alejaba de los parajes de cultivo y  
pastoreo, se adentraba en alturas,  
hacia los llamados Planos Altillo,  
donde los cerros rápidamente  
tomaban una forma filosa y poco  
natural, a medida que se avanzaba  
hacia el norte. Asimismo se  
observaban vicuñas y llamas y otros  
animales. Las cabras al norte  
tenían un aspecto más blanco y la  
tierra uno más rojo, los pastos eran  
casi inexistentes y uno que otro  
espino[3] se erguía hacia los cielos  
cada  
vez  
más  
oscuros.  
Mismamente fue así cuando por  
primera vez uno de los de tal  
sistema (el representante del  
113  
Alguacil) le dirigió la palabra (a José).De  
verdad, José… …Que me sorprendió que no  
hacieras escándalo ¿Tú eres cercano de Rolanol  
Vietrís del Manzano? dijo el representante.―  
[1] José, atrapado en la situación innecesaria, resguarda una  
improductiva burbuja. [2] En este punto, la demanda de legitimidad  
del representante es general. Independientemente de las reacciones  
de José, la manera en la que le escrutan se vuelve cada vez  
insostenible. La imagen de probidad del representante carga con este  
fenómeno, al punto que una leve desviación puede rápidamente  
desembocar en un escenario en el que José intente huir, o peor aún,  
tomar represalias. Esto se debe a que más allá de la apreciación cívica  
del deber, tanto los representantes como la misma institución que les  
oficia; ambos deben ser percibidos cómo apropiados y confiables  
para que haya legitimación en términos prácticos (Jackson & Gau,  
2016, p. 2). [3] La pausa en la que se desmorona la confianza  
alimenta la duda. Mientras más rehúye José; más incisivo el escrutinio  
del representante, y más crece el valor proyecto de los mismos  
tensores. El carácter evasivo en sí mismo no trabaja por lo que, en  
teoría, la magnitud creciente de los sondeos siempre retorna al  
mismo oficial. En otras palabras, siguiendo a Jodorowsky (2004),  
quién lo expresa más claramente, “[es] nuestro miedo [el que]  
alimenta la animosidad del adversario, mientras que nuestra voluntad  
de hacerle frente con amor lo desarma, es decir, le hace cambiar de  
orientación” (p. 49). Consecuentemente, José, en este primer  
momento, nunca se encuentra en condiciones que le permitan  
conquistar un espacio de cordialidad y comunicación entre el mismo  
y el representante. En cambio, lo contrario: la rigidez y la extrañeza,  
ambas ascienden tras cada línea. Lo anterior tiene su origen en un  
proceso simétrico antirelacional entre las partes. De esta manera,  
durante toda esta primera porción del camino se acentúa la distancia.  
[4] Tanto la evidentemente no veraz legitimidad que el representante  
ya no logra disimular; cómo también las respuestas evasivas que  
entrega nuestro protagonista, una tras otra: resultan en una  
pronunciada imposibilidad por parte de la compañía en su conjunto,  
de enfrentar lo que les convoca. Con y cómo todo, el absurdo y  
desmoralizado sistema avanza a ninguna parte, sin sentido: ninguno  
de sus integrantes tiene un motivo significativo o relacionado.  
José respondió tranquilo-nervioso[1].No  
oficial, apenas si lo conozco al señor ese. ¡¿Qué  
cree?! Si, lo que pasa es que no me sorprendió en  
« el momento » porque me avisaron desde el  
puesto del norte que los avistaron hoy llegando,  
cómo a las nueve, desde el radar que mira las  
montañas. Cómo además no vienen muy  
seguido…Todo con un tono muy poco creíble.  
El representante replicó rápidamente[2].―  
Ya bien…  
…porque claro, no se me iría a  
ocurrírseme que Ronalol se ha comportado  
últimamente mestraño con la gente dallá…  
…en la gobernación, no me estrañaría que si  
fuesen amigos hubiese venido acá acontarle a  
usted sobre lo que veníamos. Incluso usted  
podría haber seido, por lo que más desconfío de  
él que de usted. Ahh... Ya… Ya… No, pero  
no… O sea, no lo conozco.Contestó José.  
El representante volvió a replicar con  
rapidez. Ya claroCómo sea. Estraño ¿Eh?  
Eso sí… Osea, porque nosotros no veníamoslos  
na dalla de las montañas. Venimodel este  
porque andábamos en reconocimiento anual, y  
un mensajero tomó la ruta del este para venir al  
oeste a darnos instrusiónedel Alcaide. Osea, es  
estraño… No hay como nos puedan haber visto  
con la radar dalla, no veníamos na’ de ahí…―  
José guardó silencio[3] y lentamente contestó.―  
¿Perdón? Ay, vaya¡Uf! …Mi memoria[4].―  
114  
El representante no sabía si confiar en  
este extraño sujeto, José, a quien todos los civiles  
conocían, y quien no había decidido huir al saber  
que lo venían a buscar. El camino llegaba a una  
subida brusca donde las formaciones rocosas se  
unían en un risco, obligando a los caballos a  
hacer fila para subir. Al llegar a la cima, al lado  
derecho se abría un precipicio que dejaba ver el  
mar, las gaviotas, y las focas en una piedra  
guanosa, aguas adentro. A lo lejos, una torre de  
los nativos[1] vigilaba la llanura que se precipitaba  
al mar.  
[1] La población indígena es el sustrato inesperado, en  
oposición a la comitiva: su presencia nos recuerda que la inmediatez  
de  
la  
existencia  
sobrepasa  
cualquier  
constructo  
jerárquico-teorético-conceptual que pretenda sobreimponer  
deberes, ritos o protocolos. Normalmente hay fuertes animosidades  
entre los nativos y los extranjeros, en especial cuando los forasteros  
no saben navegar de verdad (Yoguis, 2009, p. 93): son frecuentes la  
riña, el robo y el motín, cuando los signos no son los verdaderos. En  
este sentido, la sapiencia del representante determina la  
planificación itineraria de la expedición y su desempeño, incluida la  
microgestión de matices misceláneos. El arribo a punta Quɩllaɭeo para  
la reposición es un eje de inflexión de este tipo de contingencia:  
determina la velocidad en la que avanzan y también la extensión  
perceptible de la capacidad de prospección del representante y de su  
competencia: su legitimidad. En el punto de reposición se  
desfragmenta la información que maneja cada miembro de la  
comitiva, produciéndose las dinámicas de mantenimiento cómo los  
entrecruzamientos y el almacenamiento selectivo. En consecuencia,  
la auditoría de competencia la del representante se ve directamente  
afectada por la determinación ese momento. Existe una hora óptima  
que varía en función de los intereses de cada miembro de la comitiva  
El representante ordenó.Paramos en el  
punto Quɩllaɭeo para reponernos.Qué bueno ―  
pensaron todos… Y al llegar a la torre, dejaron los  
caballos amarrados al tablón y el representante  
convino un precio con el indio del mesón.  
Subieron y durmieron esa noche en la parada.  
Luego del desayuno partieron y no pararon hasta  
la noche siguiente, cuando se tuvieron que  
detener por un temblor[2] en el suelo. La escolta  
iba por una playa junto a la ladera inferior de un  
y
de  
la  
característica  
del  
punto  
de  
reposición.  
acantilado.–  
El  
representante  
ordenó.―  
[2] El segundo ataque a la integridad de las formalidades viene desde  
la fuerza de la naturaleza. Pero es la misma potencia reglamentaria la  
que le permitirá al representante establecer un algoritmo para  
maniobrar en estas circunstancias. [3] El representante debe ser  
capaz de mantener su posición directiva y el orden en las filas.  
Cuando sobreviene el desastre natural, el sujeto entra en una  
modalidad de supervivencia que lo empuja a restarse de la  
convocatoria sociocultural preestablecida. En este tipo de  
situaciones a veces se expresan los más grandes liderazgos, los actos  
heroicos y también los aspectos más bestiales y menos humanos del  
propio ser humano. [4] No hay escapatoria de la naturaleza.  
¡Muevan los caballos al medio para que no se  
asusten[3]!-  
Pero en vez de receder, el temblor se  
convirtió en un derrumbe[4] que desprendía  
piedras desde la montaña del lado. El suelo  
tronaba y temblaba cada vez más fuerte. Los  
caballos (los montados y los desmontados que  
llevaban) se paraban en sus dos patas y  
relinchaban con desesperación. Una sombra  
negra los cubrió, sobre el acantilado…  
…y  
115  
descendió. Un animal negro, alado, con tres  
cabezas, aterrizó frente a la expedición. Su  
cuerpo escamoso reflejaba la luz de la luna[1]. El  
representante saltó de su caballo cuando la  
criatura con un coletazo lo hizo volar por los aires  
y morir aplastado (al caballo no al representante)  
al chocar con el filoso muro de piedra que  
formaba el risco que definía la playa. Desenvainó  
su espada (ahora sí, el representante) y se agacho  
para esquivar una de las tres cabezas[2]. Esto  
mientras las otras dos devoraban a los dos  
acompañantes de la escolta. Sólo José y el  
representante quedaron[3]. José, sacó un saco de  
su bolsillo y se lo arrojó a la bestia. De él salió un  
polvo urticante y volátil que al ser respirado hizo  
que la bestia cerrase sus seis ojos y comenzase a  
retroceder a ciegas[4].  
[1] La paradoja de la luna también se refleja en las escamas: es la  
variable que ilumina y es el símbolo de la oscuridad de la noche. La luna se  
establece como una revelación, una purificación y la variabilidad a través de  
lo desconocido. La luna; embajadora de lo onírico y del claroscuro; se  
proyecta sobre la piel del espantajo imbuyéndole todas sus características.  
Cuando la empresa se da por notificada de la presencia del extraño animal,  
lohaceenvirtuddelaluzdelaluna.Enestesentido,sonsiemprelosconceptos  
previamente señalados y evocados por la luna los que, en mayor o menor  
medida, modulan la percepción general de la escolta en torno a la quimera.  
[2]Elanimaldetrescabezaspuedehabersidoconjuradoporelentredichoque  
afectaba al representante de la escolta durante su estadía en Quɩllaɭeo: pero  
su aparición encarna la transición y la redistribución equitativa de los flujos  
vitales, como el agua o la comunicación (Steele, 2004, p. 26, p. 182). En esta  
ocasión,lamalafortunatambiénvieneacerrarelcircuitodedesconfianzayde  
discordancia que se había establecido entre José y el representante. [3] La  
escolta, a excepción de José y el representante, es consumida por el animal,  
alimentando la transición. [4] Al igual que Jasón en Colca, sólo el prodigio  
permite superar al dragón (Dixon-Kennedy, p. 118). [5] En una rudimentaria  
búsqueda por mantener su posición de liderazgo, el representante es el  
llamado a dar fin a este proceso con la máxima rapidez. Al quedar sólo José y  
el representante, el balance original queda completamente trastocado. Si  
José elimina al dragón, el representante deberá dejarlo en libertad y regresar  
aBanfurmiasinél. [6]Laimagenesobservablesólobajolaluzyellucimiento  
de la luna: sólo la luna mística es testigo de esta transfiguración; de cómo  
José se ganó el respeto del representante y se estableció entre ellos un  
nuevo tipo de alianza. Ambos lo perciben. [7] El ánimo del representante,  
encaminado a distinguir su jurisprudencia en permanente entredicho: no  
transmuta. [8] Sin caballos ni compañía, José y el representante están solos.  
Cualquier emprendimiento que realicen deberá por tanto ser convenido por  
ambas partes. La iniciativa de investigar es una aceptación implícita de esta  
nueva manera de relacionarse, dónde ambos se necesitan para poder  
sobrevivir en estas circunstancias. De ahí también, la necesidad  
evidente de inquirir acerca de la criatura y, por ejemplo, los extraños  
movimientos que se observan en su estómago.  
El representante se compuso y se abrió  
paso a través del temblor (que generaban los  
pasos del monstruo) para darle una estocada  
(con su espada[5]). El dragón entonces se  
comenzó a retorcer de dolor. Bajo la luna  
brillaba la sangre verde desparramada[6]. Su  
estómago generó espasmos que la hicieron  
vomitar. El representante lo había matado.  
Para concluir, le decapitó cada una de sus  
cabezas[7].  
Sólo de su estómago (el de la criatura),  
bajo la noche, persistía un movimiento. Ambos  
se acercaron con miedo[8] para darle muerte  
cuando la piel del estómago se rajó. Un rayo de  
luz cegadora empujó al representante contra  
José (haciéndolos caer). Los caballos se  
asustaron y corrieron.  
116  
La noche se iluminaba desde el estómago explotado de la monstruosidad, cuando una esfera radiante  
se elevó en frente de ambos. Un huevo (que hipnotizaba la mirada con rayos de luz) los enterneció.  
Levitando se acercó a la mano de José quien recogió el saco que había quedado en el suelo y que  
anteriormente había arrojado al monstruo. Y el huevecillo flotó lentamente adentro del saco. Se acercaron y  
vieron el resplandor del huevo (en el saco) agrietándose y abriéndose para dar luz a una figurilla de madera,  
un sapito ancestral que los miraba entristecido.  
Ambos se sobrepusieron al impacto, inspeccionaron a la bestia muerta y recompusieron lo que quedaba  
de la escolta. El representante confiscó el saco y juntos decidieron dejar el luminoso sapito de madera en el  
suelo. Al hacerlo este se empezó a apagar y puso una cara de sufrimiento que llevó a José a recogerlo  
nuevamente. Entonces el sapo se compuso (volviendo a brillar). El representante hizo un gesto y se lo quitó de  
nuevo pero esta vez lo echó adentro del saco y lo increpó.Entonces lo llevamos (pero no sabía que le  
dominaría la mente).―  
Si hiede y ha fruido,  
florece sin sentido:  
precede a el rapto.  
117  
 
23.Declaración Refundacional  
Obscurantismo, sectas, desorganización, delincuencia, misticismo,  
egoísmo, primitivismo, tecnocracia, etcétera:  
[1] Si bien es posible probar que existe una correlación  
Los poderes fácticos y el estado plasman en las  
personas el concepto que valida su propia existencia: la  
sensación de que son inminentes, escenciales,  
imprescindibles[1]. Su jerga se torna la lengua de la  
autojustificación; un esfuerzo por definir políticamente lo  
que es la política. Y logran su efecto, mal que mal sus  
herramientas son ubicuas[2].  
significativa entre la calidad de vida de las personas y la estabilidad  
democrática ¿cuál es el real sistema que resguardan los llamados poderes  
fácticos? Una democracia sólida posee mecanismos progresivos y  
efectivos de reemplazo, autonomía, mejoramiento y autorregulación. La  
democracia presidencial es especialmente deficiente en este aspecto:  
periódicamente apuesta el destino de la nación. [2] No resulta tan extraño  
que el círculo de quienes compiten por la posibilidad de subscribir a los  
dispositivos de aprovechamiento ensimismados sobre las posiciones  
privilegiadas tengan la constante necesidad de hacernos sentir que su  
labor es tanto transcendental cómo indispensable. Similarmente, no es su  
interés buscar la manera de que el sistema adquiera una estabilidad  
razonable y autónoma ni dispersar las concentraciones de dichos poderes  
y forjar un aparato público que sea a prueba de variabilidades, vaivenes e  
inestabilidades que estos mismos conglomerados momentáneamente  
poderosos producen.  
También logran atacar, con un bombardeo masivo,  
el corazón del lenguaje: donde este se asocia a la  
realidad. Todos somos anarquistas: todos queremos  
hacer  
lo que  
queramos  
y
alcanzar  
el  
bien  
118  
común[1]. Los que no desean esto son antisociales por definición. Cuando un antisocial que pretende su  
bienestar por sobre el del bien común alcanza el poder se produce una autojustificación[2]. Esta consiste en  
alterar el lenguaje[3] con el que se refiere al resto de la sociedad. En particular, se tacha de anarquistas y  
antisociales a los mismos que pretendan que ellos pierdan[4] la posición que han alcanzado.  
Resulta sugerente el justificar la violencia dado lo anterior, sin embargo, la violencia seria ceder el  
[1] El bien común entendido bajo el supuesto de que avanzamos de manera progresiva hacia un régimen de ordenamiento  
que nos va a ir permitiendo ser más libres y beneficiarnos todos cada vez más. La magnitud del bien común consecuentemente no  
puede ser maximizada por el solo beneficio de algunos pocos, aunque este sea alto en extremo, pues no es común. Leibniz nos propone  
una mirada inconmesurable acerca del perfeccionamiento eterno. La substancia en permanente perfeccionamiento puede mejorar  
continuamente o estar sujeta a desarrollos y empobrecimientos iterativos: sin embargo, el grado mínimo de perfección alcanzado por  
dicha substancia siempre aumenta (Strickland, 2006, p. 195-197). Pero nunca podemos probar si hemos alcanzado algún grado  
mínimo de perfección debido a que no podemos conocer dicho grado mínimo. Cada mejoramiento puede ser solo un avance  
transitorio. Similarmente, los sistemas de organización avanzan mejorando erráticamente, impidiéndonos constatar dicho avance:  
pero gradualmente elevando el estándar mínimo de desarrollo. Por lo pronto, esta interpretación del modo en el que la humanidad  
mejora sus sistemas estructurales solo es rebatida en la medida que se consolida un neosistema profundamente imperfecto, cuya  
inmoralidad y deterioro no tengan precedentes. [2] Por el momento, el antisocial que busca el poder dentro de un determinado  
sistema para aprovecharse del resto establece ciertos mecanismos distintivos. Generalmente procede en busca de alguno de los  
siguientes monopolios, acaparamientos y secuestros clave, que le sean en cierta medida exclusivos: (i.) el de la posibilidad de  
abastecer de uno o varios recursos, prestaciones o servicios ampliamente necesarios para el resto de la sociedad; (ii.) el del usufructo  
de uno o varios recursos para la producción y el ejercicio de determinadas actividades sean o no económicas; (iii.) el de la capacidad  
y legalidad de poder financiar los emprendimientos y realizaciones del resto de los ciudadanos, y (iv.) aquél que opera a modo de veto,  
prerrogativa o tarifa coercitiva, disponible a ser ejecutada toda vez que se produzca una transacción en la que conceptos o variedades  
entren o salgan del sistema abusado (Lenin, 2012, p. 168-169). [3] Incidentemente, la autojustificación procede a través de la  
instalación de una supuesta inminencia de que un determinado sistema o círculo se haga cargo completamente de la gestión de  
alguno de los mecanismos internos clave para el funcionamiento de una sociedad. Esto impide que esos sistemas de gestión, de los  
variados procesos, adopten una disposición atomizada, estable, autónoma, ponderada, democrática, autolimitante, verdadera y  
beneficiosa para el sistema en general. Dicho esfuerzo, por tanto, desde el punto de vista comunicacional, se centra en convencer a  
la población de que la existencia de los círculos de poder en torno a las diversas actividades es la única manera de asegurar estas  
mismas. [4] Frente a cualquier voz que propone un mejoramiento que implique eficiencia, efectividad y también la disminución de la  
fuerza de las prerrogativas discrecionales que determinadas minorías ensimismadas usan para su beneficio: sobreviene el ataque  
conceptual. Así se logra anarquizar cualquier anhelo ciudadano de variabilidad en favor de un sistema más libre o que busque  
maximizar las teorías de conducción de sus individuos en vez de encausarlas hacia la iniciativa elitista predeterminada.  
119  
terreno[1]. La cuestión se volvería un tema de definir qué es el bien común y las maneras de alcanzarlo[2]. Sin  
embargo la gran mayoría sabe que los políticos están corrompidos y siempre tienden a es estarlo[3]. Y sin  
embargo, la gran mayoría no es delincuente ni violenta[4]. Es decir, presumiblemente la gente es en su mayoría  
privadamente anarquista. Sin embargo quienes controlan los medios se esfuerzan por tachar de anarquistas a  
los delincuentes y terroristas.  
En palabras breves: la gran mayoría de los anarquistas teorizan el bien común[5], pero son  
imperceptibles debido a (i.) la sonoridad de la pequeña porción de anarquistas que son antisociales (pues todo  
[1] El miedo a la violencia es parte de la justificación que utilizan para defender los mecanismos de control. [2] La violencia es  
verdaderamente el tipo de ataque que ejerce sobre el sujeto el despotismo parcial del abuso. En la medida en que pretenden  
impermeabilizarse de ello a través de la misma componente, se degradan al mismo nivel de quienes profanan las libertades del resto;  
quienes profesan el arbitrio que se pretende abolir. Por tanto, el camino para revocar esta opresión, que unos pocos han grabado en el  
régimen obligado, es la sistematización metódica de las comunidades soberanas y de los individuos empoderados, en redes: la creación  
de sistemas de colaboración, organización y gestión: alternativos, paralelos y, por cierto, más eficientes y efectivos: testimonios de su  
mérito. La cantidad de dificultades y obstáculos que el medio actual imparte sobre los individuos para prevenir que su sistematización  
independiente no sea procesada, modulada y reprimida por el mismo sistema, exige de los nuevos ciudadanos una capacidad sustantiva  
para eludir y maniobrar en terrenos ambiguos. También habilidad para establecer confianza y respeto interrelacional, cuestión que el  
sistema actual, apresurada y esmeradamente se encarga de socavar. [3] El sistema autónomo, progresivo y estabilizado minimiza las  
instancias facultativas en las que la conveniencia oportunista del inescrupuloso en alguna posición de poder se materializa en un abuso.  
El apoyo en las tecnologías de la información, en la internet, y en el mejor estado de la técnica (en parte, lo que el régimen también se  
ha ocupado exitosamente de presentar como la detestada tecnocracia) es mandatorio, pero no es suficiente. Se necesitan personas  
serias y honestas, capaces de confiar. [4] El sujeto busca maximizar los beneficios para él y sus cercanos pero le bastaría con que no  
abusen de él. La presión que ejerce sobre el sujeto la escuálida situación en la que lo deja el régimen inexhaustible genera un individuo  
alienado que no encuentra un espacio para estar consigo, para vivir su tiempo en familia. El sujeto se ve en la obligación de participar  
de un sistema que no le favorece más de lo que le cuesta, difícilmente cae en esta cuenta; y cuando lo hace, se margina, asumiendo  
una enorme pérdida. Es esta misma presión la que genera la delincuencia y la violencia, en especial, al costado del régimen, dónde  
comunidades enteras son drenadas de la capacidad de estabilizarse, organizarse o vivir en paz. Y es por estos mecanismos que quedan  
a la deriva están obligados a pelear por los residuos del sistema. Por ejemplo, desde hace siglos, la tasa de criminalidad rural, no solo  
de delitos pecuniarios, es significativamente menor, a que la que se produce en las grandes ciudades: lo que parece necesariamente  
estar vinculado a las características de los individuos que viven en dichas ciudades (Glaeser, 1996). [5] El bien común para el sujeto  
común: quien felizmente adecúa su actuar favoreciendo la convivencia y la felicidad social-comunitaria (y que también le hace bien a  
él mismo) si está cierto de que no hay otros que se van a aprovechar de él al hacerlo.  
120  
antisocial es tildado de anarquista); y (ii.) el esfuerzo de los gobiernos por desintegrar el concepto de bien  
común de la imagen del anarquismo[1]: se cataloga cómo una utopía impracticable.  
Sin embargo, existe tecnología[2] de verdad para establecer una relación entre estas «mentes  
normales[3]» y formar un sistema que vele por el bien común, cuya autonomía no este supeditada entregar  
poderes casi indefinidos a un ente ejecutor: una democracia estadística[4] y realmente directa.  
En todo el globo  
hay un invierno lobo  
del modo tipo.  
24.Præcepta Impavida  
Hay mañanas en que nada impresiona,  
ni siquiera los ideales por los que siempre te  
[1] El anarquismo, en este sentido, debe ser reinterpretado,  
estás levantando. Hay mañanas en las que no  
recodificado, como una propuesta sistematizadora, metódica,  
tienes miedo, ni siquiera de ti mismo. Hay  
sistemática y en red. Se rescata su significado esencial: derogar el  
mañanas lentas, livianas y melosas en las que  
dominio. Es un sistema democrático; pero también es estable y no  
sólo puedo descansar.  
requiere gobierno: las meras características del sistema aseguran los  
Hay fría tarde:  
derechos de las personas; las maneras de verdad para ejercer  
qué el aire seco guarde  
discrecionalidad; los deberes ciudadanos; la legalidad de los asuntos, y su  
vacía lluvia.  
fiscalización. [2] No se trata del imperio de la mecanización sino el uso de  
las tecnologías como mecanismo de gestión prudente, democrático y con  
25.Juan José de Chocolate  
poder estabilizador. [3] La democracia anárquica se esfuerza en capacitar  
e informar al sujeto hacia un pensamiento crítico y analítico. El ciudadano  
se sirve del estado de la técnica para hacer consideraciones personales  
de nivel humano, con la mayor cantidad de antecedentes contingentes,  
en tiempo real, usando variables de juicio y herramientas de análisis.  
Entonces, el ciudadano informado y capacitado vota, y publica su opinión.  
El sistema se nutre del sentir ciudadano para ir seleccionado las mejores  
rutinas deliberativas. [4] Cuyas resoluciones responden a una red de  
métricas, mediciones, relaciones y algoritmos de decisión, basados en un  
esforzado censo continuo de los dictámenes privados informados,  
asegurando paz y representatividad.  
No pararé de correr hasta que mis pies  
no puedan dar más. Solo me detengo quince  
minutos para sacar un fruto de los pequeños  
tubérculos anaranjados, al costado del camino  
hmmmmm, de azúcar - digo.  
Y otra vez, a correr. Entre mis cejas cae  
una gotita. Dos, tres, pero seguiré. No puedo  
dejar de correr. Y así llego, la casa de Hoaռa.  
Hoy Hoaռa no está, pero yo me muero de  
ganas de comer un súper ocho, o por lo menos  
una negrita. Asique golpeo la puerta.―  
121  
   
¿Aló?- Digo, con cara de hambre, porque van a salir a ofrecerme dulces.  
Màrcaƨan, aparece después de un buen rato.- Hola Nѻɾita ¿quieres dulces? Si  
րuè, si րuȅ ¿Está Hoaռa? No miʝɒ, salió a veteɭe porque siempre ʈele vienen  
cosas[1] que no ʈeɭə interesan oƙey, okeƴ, no importa, pásate un súper ocho. –  
apuro mi sorpresa.Si, mira, Hoaռa te dejo una soրesa.- Marcaƨań responde.―  
¿Dónde? Toma, acá, րaque lo ɭlɘa tu caƨeal fin.  
[1] Se refiere a alguna  
variable externa que no se ha  
incorporado a las relaciones y  
caracterizaciones de Nѻɾita.  
[2] Dado que un modelo, en  
general,  
aprovecha  
las  
capacidades y las teorías de  
relacionamiento y síntesis para  
Y me va a pasar un mono de esos como antiguos. Hecho de un jengibre  
no sé ¿cómo se dice? de chocolate. Asique lo bautizo, Juan José de Chocolate,  
y me lo llevo corriendo. Y también entonces echo a correr mi imaginación porque  
eso es lo más entretenido que pienso que puedo hacer y ya.―  
limitar  
la  
cantidad  
de  
información necesaria, por  
ejemplo, para realizar una  
predicción: resulta evidente  
que para toda actividad, existe  
al menos una representación  
analítica funcional, y con valor  
aplicado, que la interpreta  
Cuando llego a dejar a Juan José de Chocolate al refrigerador, este ya se ha  
medio-derretido en mi mano. Asique lo coloco en el congelador a ver si se congela.  
Me voy corriendo a contarle a la Oluita lo que me pasó. La Oluita siempre me ha  
escuchado mis historias: por eso es que siempre se las he contado. Pero esta vez  
está ocupada: ha empezado cosas del sistema para la manutención periódica de  
estándares[2]. Asique está ocupada. Después de un buen rato esperándola  
sentada acá afuera, ya corre la noche yo ya sabía que no podría contarle hoy.  
Espero alcanzar a llegar devuelta, antes de que la noche me alcance.- Las noches  
corren súper rápido en primavera por acá. Cómo Oluitɐ sabe que estoy  
esperándola sentada acá afuera, me manda un mensaje de texto - vuelve mañana  
que seteɓáƨ eʇɒrɗe.―  
como  
una  
función  
Las  
autopoiética.  
[3]  
diligencias, en general y en  
consecuencia, sólo le son  
inespecíficas  
y
complementarias  
a
un  
Corriendo, corrí derecho a donde está el refrigerador: Juan José no está.  
Me pongo muy mal porque algo malo le pasó. Voy a preguntarle a la bisabuela que  
está siempre en la pieza de abajo trabajando en sus elementos y actividades ―  
¿Quién me sacó mi mono de chocolate? Estaba en el congelador - digo. Al abrir la  
puerta, la bisabuela estaba sumida en sus documentos es que le lancé un  
hechizo - me dice con su carita de abuelita - para que me ayudara con mis  
testos.Espantada me vuelvo hacia el escritorio. Ahí está, realizando todo tipo  
de diligencias inespecíficas complementarias[3].- ¡!Ɲooo¡! ¿Por qué? ―  
determinado contexto. En este  
caso, una exégesis emocional y  
elocuente, basada en el mero  
miramiento exiguo de Nѻɾita,  
parece prudente por la pura  
figura del bruto artificio  
matriarcal: cierta presunta  
coacción es tocante al ensalmo  
ʈanɡenciaɭ coɲnotaʈivo del  
aɽtiluɡio. Pero, si la խbo ¿cuáɭ  
eɼa la voluɲtad efecʈiva de  
Juaɲ?  
122  
Porque necesito terminar lo más pronto posible - responde, sin  
entender mis sentimientos[1] - ha estado trabajando toda la tarde en  
esto.―  
Me acerco y tomo una de las hojas que Juan José de Chocolate,  
minuciosamente apilaba al lado del escritorio…  
Albor al sol,  
en verano es crisol  
de flor solera.  
26.Libérate  
La mente no puede verificarse sobre todas las circunstancias,  
aunque intentará hacerlo la mayor parte de las veces. Y si el espíritu  
logra reponerse de un golpe, lo hace a través de una dinámica  
relativamente estándar. Cuando todo queda atrás, solo tu mirada  
desagradable, desfigurada, descarada, se sostiene. Como señalando  
lo que está mal: temor, culpa y pereza. Tu rostro riendo a carcajadas,  
pasmado en su desesperación, histérico: nunca termina de probarte.  
La vida es eso, un duelo de miradas borrachas en el espejo.  
Y una mañana te despiertas de nuevo, más cansado de dormir  
que nunca. Tu cabeza pesa más que nunca y las típicas e inevitables  
estupideces de siempre te molestan más que nunca. Cierra los ojos  
por un segundo y siente el atropello. La fuerza de una hilera de  
cometas pasando a veinte centímetros de tus narices. El peso de todo  
lo que has ganado en el camino, lo que ahora puedes perder. El miedo.  
[1] Nѻɾita, divina, sólo anhelaba,  
con su indiscreta inocencia inofensiva, el  
pleno desarrollo de las máximas  
capacidades y de las tipologías únicas y  
específicas de Juan.  
Cierra los ojos otra vez, por un segundo más, y siente a tu alma  
desesperada, intentando escapar de tu cuerpo. La fuerza de los  
demonios del fondo tu cabeza rasguñando las paredes de tu  
estómago. El remordimiento y el pánico.  
123  
 
Por tercera, cierra y siente: la fuerza físicamente aplastante del  
cansancio. La flojera, el arrepentimiento y el pavor. Fuera de eso, no  
hay nada en este lugar para ti: sólo tu desesperación y tu cinismo.  
Y… …Los sistemas[1] no te favorecen en nada.  
[1] Es de reflexionar el hecho de  
que los aparatos preestablecidos con los  
que nos involucramos a diario, en general  
parecen estar sistematizados de manera  
que nuestra participación siempre  
cristalice su perpetuación darwiniana.  
Incluso, muchas veces, las construcciones  
sobreimpuestas por las cuales nosotros  
mismos medimos nuestra existencia,  
trabajan en esta dirección. Cabe recordar  
entonces que estas construcciones  
aparatosas se sostienen exclusivamente  
debido a nuestra permanente contribución  
¡Sal y libérate[2]!  
Concisa brisa,  
a el aire poliniza  
y visa un plan.  
e
impuesto. [2] Sólo una liberación  
espiritual, por sobre todo humilde  
y
resignada, permite al sujeto escapar del  
escrutinio y tensión permanentes a los  
cuales lo somete la máquina de los  
controladores: el sistema que se volvió un  
fin en sí mismo. Mientras la persona guarde  
el delirio de su misma individualidad como  
si fuese su más grande tesoro: siempre  
surgen ladrones que intentarán robarla. En  
cambio, cuando se abstiene del miedo, la  
ambición y el egoísmo: se resguarda el  
individuo fijo, el que es independiente de la  
materialidad: el espíritu humano eterno. Es  
por esto que, paradójicamente, la  
resignación y la diligencia liberan al sujeto  
del falso atadero.  
124  
27.Deflixas Ger[1]  
Deixas Ger había dedicado toda su primera ʝuventud a  
compensar su ignorancia con la educación enlatada que se impartía  
en los misteriosos pero a la vez inexpugnables castillos de Az. Sus  
compañeros siempre habían descalificado su enorme y soñadora  
solapa desde un punto de vista más o menos sistemático. Sin  
embargo, valoraban en él, y en su famosa corona familiar, aquello de  
lo que casi todos se mostraban carentes: la íntima e ilusa ilusión de  
ilusionar con ilusiones a los ilusos. En efecto, para Deixas, el solo  
comenzar con su segunda ʝuventud, la de las expediciones a Häbbel,  
era toda una esperanza; un desafío: algo comunicativo pero  
inelocuente.  
[1] El completo episodio de  
Deixas Ger está dedicado la  
a
autoexploración de las interpretaciones  
personales emergentes e implícitas que  
acontecen cada vez que hay un arranque  
hacia la decompilación de sugerencias y  
estípulas ambiguas. Cabe señalar sin  
embargo que una lectura autodefinida  
transpersonal comprendida idealmente  
cómo una atribución indicada de manera  
externa al individuo - pero a través de la  
cual el intérprete experimenta la  
producción misma del contenido al  
involucrarse cada vez más ensimismado en  
Esa maña preparó sus linajas solapeñas temprano, para  
insertuvilizar con fucsɩa su desրaño y estar listo. Así, Hassel-Houves  
Trendy, el tercer encargado de las tropas delixtadas, impertinente, se  
presentó como de costumbre ante su fraimoset.  
Hermano ¡Ha!entusiasmado declaró…  
Me… ¿Ya es defárniclas? ¿Me?preguntó Deixas con un poco  
de molestia.  
Claro que sí confirmó Hassel-Houves.¿No esperabas una  
lobotomía parcial? ¿Eh? le animó con irónica sonrisa.  
La mayoría de tropas delixtadas habían sido declaradas. Si bien  
se había esperado que varios participaran de la primera expedición de  
dicha generación, solo unos cinco llegaron a Srolarz. El resto fue  
consumido por la eռυɩɗɩa, entre su fraimoset, y la larga escala de  
pruebas. Afuera, en Srolarz, la madrugada era dura, los caminos de la  
vida habían desembocado sin tensión en lo que Hassel-Houves  
siempre remarcaba: una mellada cɒrcɒsɒ de siռɡɒրuer en la mayoría  
de ellos. Sin embargo, ya era tarde para eռυɩɗɩar de modo que  
celeramente se pusieron en marcha a Häbbel.  
tales perspectivas fenomenológicas  
-
facilita trascender las emanaciones de la  
sola experiencia privada del individuo sobre  
las fronteras que lo delimitan (Grof, 1977,  
pp. 170-171). Tal es el espíritu de Deixas  
Ger, cuyo intento está centrado en  
aprovechar cierta disonancia cognitiva  
para hacer emerger esa translocación  
perceptual.  
125  
 
El presidenciado de Az era una  
especie de subida sin resquicios. El  
terreno[1] plano facilitaba defarniclar. Lo  
complicado venía entremedio, cuando  
la luz se empezaba a separar, el  
cansancio agotaba los sentidos y el  
siռɡɒրuer se les podía malograr de  
fuerza concreta en cualquier ɡesto  
զuirúrɡico. De tres más cuatro dez, el  
grupo se detuvo en una duna a celebrar  
el Bashtid. El prisma estelar de luz era el  
verdadero: para la fiesta. Hassel-  
Houves dirigió la ceremonia sin  
embargo el clenza fue quién se mostró  
más participativo que nadie. Los cinco  
delíxtotas no pusieron mucho ahínco en  
[1] La deixis es una apelación a la libre interpretación y a la  
retrotransferencia del valor conceptual. Dado que el lenguaje es el cuerpo y el  
paisaje (Meschiari, 2009, p. 30), y cómo el proceso de reinterpretación se yergue  
sobre las mismas expresiones: de comenzar a asomarse siempre en busca de  
un acople algún encuadre coherenterista, su verdad es casi puritanamente  
un reflejo de la característica de la interfaz fenomenológica cuyas condiciones  
de borde de algún modo están encausadas por el vector de impulsos que recoge  
las informaciones inherentes al código, al codificador y al decodificador. Ahora  
bien, si interesa inquirir metódicamente sobre las características de estos  
procesos interpretativos (en función de sus gatilladores y en términos  
generales), cabe tener en consideración algunas restricciones generales. Davis,  
Robinson y Putnam, realizaron avances significativos que permitieron que, en los  
setenta, el ruso Yuri Matiyasevich pudiese categóricamente establecer que  
existe toda una variedad infinita de problemas que podríamos extrapolar a lo que  
aquí planteamos (analíticamente), con condiciones de frontera tales que  
impiden un relacionamiento completo de su solucionática generalizada (Cooper,  
2010, pp. 199-220) y consecuentemente impiden estudiar esta morfología de  
forma abstracta o descontextualizada de las condiciones de borde que son, en  
apariencia, constitutivas del problema cómo tal.  
el  
Bashtid  
pues  
parecían  
más  
interesados en seguir defarniclando lo  
antes posible. Aun así, el sistema de  
seis azarios  
y
un clenza produjo  
verdadera conagración como para  
sostener la inmunidad por un dezierto.  
Deixas conocía bien a tres de los  
delíxtotas pero solo había escuchado el  
cuarto nombre. De hecho, no se había  
visto nunca antes en Az pues le habían  
declarado desde Tregûl por su eռυɩɗɩa.  
Quién si le había visto antes era Hassel-  
Houves pues durante su segunda  
ʝuventud, el tercer encargado le había  
servido como clenza; antiguamente,  
sobre mil deziertos. Su nombre era  
Araռɗa Nɗa-Nɗará y se le conocía por  
126  
sus millones de historias rumoríficas[1]. Sus ojos  
reflejaban la obscuridad que sólo confieren las más  
aterradoras, profundas  
y
abismales búsquedas  
espíritu-intelectuales, a través de los grandes y  
desgastadores deziertos. Su voz recordaba la  
polvorienta fluidez de una roca sin pulir.  
Araռɗa no dejaba de perturbarle a Deixas, y su  
impresión era que tenía el mismo efecto en los otros  
tres compañeros. Esto se debía a que, por ejemplo,  
para el momento del Bashtid, Araռɗa mostró más que  
el desinterés común de los delíxtotas distraídos; una  
ambigua  
irrespetuosa  
indistintamente inquietante. Incluso, invitaba  
indagar, la inaudita instancia de que,  
y
casi  
imperceptible  
irreverencia  
intrínsecamente  
inofensiva,  
más  
a
indiscriminadamente, cada vez que se dirigía a  
Hassel-Houves, lo hacía mirándole con un solo ojo;  
con una especie de eռυɩɗɩa evidentemente oculta,  
pero que sobrepasaba el resentimiento típico de los  
declarados: más bien como si conociese un par de  
[1] A continuación se presenta una sobreelaboración  
figurativa inspirada a partir de siete instancias meméticas,  
extendidas sobre una red, y en relación a las hablillas y los  
comentarios más recurrentes sobre Araռɗa Nɗa-Nɗará y  
sobre sus modalidades frecuentes.  
terribles  
y
reprochables secretos del tercer  
encargado. Para peor, Araռɗa no llevaba ni una sola  
linaja y en cambio únicamente traía un trapo de  
celofán que cubría por partes su cɒrcɒsɒ de  
siռɡɒրuer.  
El camino entre Srolarz y Häbbel era duro. Las  
linajas solapeñas debían hacer parte del trato, pero se  
sabía que los delíxtotas tenían dificultades para  
defarniclarlo.  
Además,  
los  
azarios  
eran  
particularmente susceptibles a las lluvias que caían  
en estas llanuras, esto hacía sus celebraciones muy  
estériles si el espectro no era especialmente amplio.  
Az había dejado de ser lo que siempre había sido, y por  
eso sus confederados, en general, eran ignotos.  
Figura 12. Recombinación de Siete Muestreos  
Paradispositivos Intestinos Seriales  
127  
 
[1]Sin embargo, todos respetaban el presidenciado, al punto que no  
había casi nadie que seriamente se considerara un profesional insertúvil  
sin haber tomado aunque fuese una ʝuventud en Az. Clenzas, por  
supuesto, no había ninguno. De todas maneras, para esos días, las  
conagraciones eran cada vez menos utilizadas, la mayoría de los septores  
usaban cɒscos que por ley no se llevaban en este tipo de empresas  
azarias.  
[1]  
En  
buscɒ  
de  
significɑdos ɑlternɑtivos o pɑrɑlelos,  
lɑ interpretɑción de un objeto  
semiótico relɑtivɑmente ɑmbiguo  
suele, en términos de lɑ irrigɑción  
neofrontɑl (lɑque ɑsiste, por ejemplo,  
ɑ lɑ región de Brocɑ), inducirnos  
cierto incremento del dinɑmismo  
pɑrticulɑr y observɑble en lɑ cisurɑ  
derechɑ (Stowe, Haverkort & Zwarts,  
2005, p. 1031). Esto se condice con lɑ  
propuestɑ de lɑterɑlizɑción populɑr  
que ɑsignɑ ɑ tɑl hemisferio lɑs  
tɑreɑs de explorɑción, imɑginɑción y  
creɑtividɑd. Con ello, tɑmbién nos  
permitimos inferir con meridiɑnɑ  
trɑnquilidɑd que tɑles mecɑnismos  
no siempre se hɑllɑn ɑsociɑdos ɑ un  
Así fue como después de un largo día, el tercer encargado dispuso  
al clenza para cumplir con fucsɩa su solapa y dar por consumada la  
jornada. La luz casi no permitió conagar, pero el Bashtid concluyó  
finalmente, y todos se dispusieron a levantar elruga. Obviamente, Hassel-  
Houves no movió un dedo y se remitió a presionar a Araռɗa para que  
hiciese toda su parte del trato. De ahí en adelante era fárniclas hasta dos  
más cuatro dez, y para sorpresa de todos, Hassel-Houves se retiró a su  
desրaño sin compartir. Nadie se dio cuenta cuando paso exactamente.  
Durante esos breves momentos, Deixas conoció más al resto de  
los delíxtotas. El clenza se mantuvo todo el tiempo en el fueɡo, emanando,  
lo que fue muy agradable para todos, quiénes practicaron de morsata,  
mientras charlaban y se conocían. Deixas incluso llegó a conocer mucho  
mejor a Araռɗa, quién se había transformado desde que Hassel-Houves  
se había recluido. Tregûl era un septor famoso por sus farniclamientos, sin  
embargo, los ɡestos զuirúrɡicos de Araռɗa eran especialmente atractivos  
para Deixas. Ambos charlaron en el fraimoset de Deixas durante un  
verdadero dezierto, luego de que el resto de los delíxtotas se recluyese,  
hasta que el clenza les recomendó recluirse a ellos también, y prepararse  
para defárniclas.  
procesɑmiento  
deliberɑdo;  
en  
cɑmbio, formɑndo tɑmbién pɑrte de  
lɑ operɑtoriɑ ɑutónomɑ bɑsɑl. De  
ɑhí que es plɑusible que, ɑl iguɑl que  
con un test visuɑl, el significɑdo que  
un individuo extrɑigɑ de dicho  
proceso es el entrɑñɑble fruto de su  
propio esfuerzo creɑtivo: le rinde  
cuentɑs ɑel mismo tɑnto de su propio  
sistemɑ interpretɑtivo, cómo de lɑ  
mɑnerɑ en que suele percibir. Esto  
Luego de eso, defárniclas comenzó bastante rápido. En efecto,  
Hassel-Houves recogió la mayor parte de elruga e, impertinente, fue a  
buscar a cada delíxtota a su fraimoset. El clenza concluyó sus  
emanaciones tan pronto todos estábamos dispuestos, y reanudamos  
nuestra solapa en breve. Aún quedaba un buen trecho antes de Häbbel y  
todos sabíamos lo difícil que se volvía defarniclar pasado la torre de marfil:  
invitɑ ɑ dɑr significɑdo libre  
y
ɑutoescrutɑr el tipo de morfologíɑ  
finɑl que decɑnte del plegɑmiento  
ɑcumulɑdo  
e
iterɑtivo de tɑles  
interpretɑciones.  
128  
¡Atención! Deténganse todos ahí donde están─  
gritó Hassel-Houves a medida que nos acercábamos a un  
escarpado risco. Su tono daba a entender que algo no  
andaba bien. ¿Alguien trajo un cɒsco de morɒnɗuerɒ?  
[1] Dada una determinada expresión, cómo no  
es posible prever ex ante la generalidad de las  
interacciones específicas que se producen, por ejemplo, a  
partir de la interrelación de la metonimia y los mismos  
sintagmas: se colige que existen aspectos semánticos y  
paradigmáticos cuya activación responde a un mecanismo  
que podríamos denominar la componente deítica, en este  
caso y en primeras: lexicográfica (Robert, 2008, p. 80-83). Es  
estaporcióndelmensajelaquedebieradeestablecersecómo  
una oportunidad para forjar un nuevo referente intersubjetivo  
a través de la catexis misma que cada quién logre imbuirle al  
contenido al decodificarlo. Consecuentemente, en cualquier  
acto comunicativo, es el individuo mismo el que está llamado  
a hacer una epicomprensión reflexiva de cada una de sus  
interacciones simbólicas, y por sobre todo de aquellas que  
parecen no ser autoevidentes ni corrientes. Así,  
eventualmentenospreguntamos¿Porquémeestállegando  
a mí este mensaje? ¿Qué es lo que me quiero decir cuando  
entiendo esto?¿Cómo me siento con estaformade entender?  
¿Cómo puedo dar variabilidad, o mantener, determinados  
afectos emergentes del proceso? Al hacerlo, no sólo  
podemos pensar que estamos liberando cierta tensión  
relacional al notificar a nuestros autosistemas no conscientes  
que la información que producen y sus recomendaciones se  
han cargado en la interfaz y que él intérprete las procesará.  
También esta forma de significar y relacionar por cierto –  
las definiciones elucidadas, nos llama a buscar para nuestro  
beneficio, los temas unificadores que se repiten en las ya  
señaladas atribuciones (Murray, 2008, p. 534). [2] Esta  
suerte de idealismo cognitivo nos recuerda que la  
comprensión de una situación, al igual que todo, es una  
Hapreguntó en general a los delíxtotas. Al parecer,  
[1]  
Hassel-Houves había notado algo inesperado. ¡Me!  
Yo  
tengo me.y todos miramos a Noni, quién de entre sus  
mochilas saco la linaja.¿Podríase preguntar para qué fuere?  
¿Me?- agregó Noni. Parece haber algunos lixtando en el río.  
No tenemos linajas como para hacerles frente y defarniclarlos.  
Tampoco es nuestra solapa delixtarlos. Como no queremos  
generarunacontradicción,tendremosquecruzarmásadelante  
y evitarlos.contestó el tercer encargado, mientras Araռɗa  
dejaba entrever una silenciosa y contenida carcajada. Luego  
continuó diciendo en tono burlesco. No deseamos más trato  
¿O sí Araռɗa? Ha…  
¡Mehí!- se incorporó Araռɗa rápidamente. ¿Me?  
Hubiere de insistir sobre la solapa del cɒsco meagregó  
tímidamente sin mostrar eռυɩɗɩa. Todos sabíamos que en Az las  
cosas se defarniclaban con siռɡɒրuer por lo que nos sorprendía  
que el tercer encargado recurriese a este tipo de linajas. Y  
mientras le arrebataba el cɒsco a Noni, Hassel-Houves  
agregó. Este es el único paso que no irradia en todo este  
accidente. Más adelante la quebrada es mortal si estas  
desprotegido. No creo que ustedes sean capaces de generar  
conagración como para cruzar. ¿Ha? explicó con  
arrogancia impertinente. Mehícontesto Araռɗa, luego  
de un estirado silencio.Tampoco creo que sea algo muy  
eռυɩɗɩoso ¿O sí? ¿Qué teorías tiene ɗɩx’Nɗa-Nɗará? ¡Ha!─  
Agregó sonriente el encargado, con un tono de reproche  
que estuvo demás. Me, no. Mehí, digo, meContestó  
Araռɗa penosamente, para concluir la tan molesta  
situación que se había generado. Deixas no entendía[2]  
nada, parecía como si estuviesen hablando en otro idioma  
simple  
atribución  
(bastante  
afectiva),  
y/o  
autoatribución, que solo inicia desde la construcción de  
convenciones sociales siempre interpretables.  
129  
cuando se dio cuenta de que su codificador no estaba cumpliendo su solapa. Se sorprendió muchísimo y tuvo  
que encender su pulsar para que Hassel-Houves lo notara.  
¿Qué reza guerras,  
frías dudas, esperas,  
y empieza penas?  
28.14 de Abril  
Uno para mi hijo, que está por nacer,  
Ojalá que no tenga nada que pretender.  
Ojalá que en su vida nadie le diga que hacer,  
Ojalá que no necesite a nadie convencer…  
Quiero saludar a mi propio hijo en esta frase,  
Jamás pensé que estaría tan ansioso de conocerte,  
Conocerte, entenderte, enseñarte, y malcriarte;  
Contenerte, solo poder sentarme y verte.  
Reposas mi alma  
al pasmar con tu calma  
las cosas simples.  
130  
 
29.Præcepta Intempestïvus  
El dolor[1]: dices que una vida sin dolor es como una cama sin almohadas.  
Aquel que realmente teoriza lo contrario está condenado a sufrir.  
En una aldea no muy lejana vivía un pequeño soldado que había batallado eternas batallas de antaño.  
Su cuerpo, curtido de cicatrices y escaras tenía el aspecto de una tortuga de sol. Sus viejos cabellos eran  
blancas hebras de una lanilla áspera y quebradiza. Su mirada: un abismo gris de melancolía y disciplina.  
Cerca de ahí había un camino costero, que llevaba a una ciudad muy concurrida, dónde se  
mercadeaban los productos más novedosos de la nación. Y, cerca de ahí, explotaba el zumbido movedizo de  
las monedas que pasan de mano en mano; al fondo del camino.  
Todos los días viajaban carretas desde la gran ciudad hasta la aldea no muy lejana. Y un día cruzo una  
gran escolta, dónde se suponía que iba un Rey. Era de noche y el pequeño soldado, al enterarse de esto, se  
levantó de su cama y salió semidesnudo a detener la caravana.―  
¡Alto!Gritaba, en calzoncillos, sin su camisa. Y al pararse en medio del camino, obligo al par de caballos  
a detenerse con una vara de coligue.―  
Hasta que os aparecisteis por acá. ¿Acaso no reconocen a quién dio su vida por los ideales de vuestra  
dinastía? Insistió el viejo y pequeño soldado.―  
Sale del camino si no queréis que te arrollemos.- Dijo el mariscal que dirigía la carrosa de punta.―  
¿¡Dónde está el Rey!?En cambio, exclamó, irreverente el pequeño soldado.  
Y con un golpe de látigo al caballo, contestó.- Ya me harté de tu inso…-  
Solo para verse interrumpido por una serie de  
trompetas en canon pentatónico, altisonantes  
y
[1] El dolor precede a la variabilidad orgánica ad  
hoc a alguna expectativa pues, aunque su afloramiento  
puede tanto aumentar cómo disminuir el grado de  
agudeza interna de los estados psíquicos: su emergencia  
siempre nos evoca afectos y/o sensaciones que a pesar  
rimbombantes, colocando en el aire una fanfarria  
estruendosa. Desde la tercera carrosa se bajó un noble  
muchacho (aunque no era el Rey) gritando en son -  
¡Silencio y solemnidad! Su majestad Rey de los Nueve Ríos  
y sus Reinos Anexos, ha decidido darle una oportunidad a  
este pequ…‒  
de ser inactivables directa  
y
neurovolitivamente;  
través del  
sabemos que son manipulables  
a
comportamiento, y evolutivamente diferenciables entre  
Y, entre medio del patético discurso, un lejano  
galope se oyó junto con los gritos de una emboscada de  
bárbaros bandoleros que venían siguiendo a la caravana.  
sí (Vygotsky, 1987, pp. 105-119).  
131  
 
Una flecha se fue a clavar en el pecho del noble portaestandarte que presentaba al Rey. Y cuando el líder de  
los jinetes se acercó al tercer carro, el pequeño soldado, en un acto de coraje incalculable, corrió y salto por  
los aires para caer encima de las espaldas del saqueador. Con sus propias manos estrangulaba al vándalo  
mientras le decía - si bien estoy viejo y vacío, siempre seré un sold…Una explosión de cañonazo sacudió el  
caos, haciendo volar por los aires: al caballo, su jinete, el pequeño soldado estrangulador y el noble y flechado  
cuerpo del portaestandarte. La carroza del Rey se volcó y se escuchó un grito a lo lejos - ¡la guardia imperial,  
nos atacan! - Gimió desesperado, uno de los asaltantes. A medida que emprendían la retirada, y justo cuando  
parecía que algún evento improvisado daría variabilidad al curso de los acont…―  
¿Dónde está el Rey?[1]Susurro desesperadamente preocupado el pequeño soldado, a medida que  
nadaba entre el desorden hacia la volcada carroza golpeada y humeante.  
Una inesperada pregunta súbita y audaz generalmente sorprende y abre a el hombre.  
Francis Bacon  
30.Meditación en La  
Escribo una Meditación en La Mayor,  
La escribo a modo de ofrenda y de amor.  
[1] En este caso, frente a la  
coyuntura, el sujeto fortalece su primera  
interrogación, pero esta ahora cobra otro  
significado. Si bien un evento estresante y  
diferente puede provocar una reacción  
novedosa en el sujeto; esta siempre  
guarda directa relación con la cadena de  
eventos y acciones correlacionadas en las  
que el individuo se ha visto involucrado  
(Blumer, 1984, p. 20). Por lo pronto,  
relacionar las interacciones fuera de la  
línea de eventos se vuelve un intento muy  
endeble pues estas se tornan vox et  
præterea nihil al ser descontextualizadas.  
El soldado repite las mismas palabras  
aunque ya no quiere decir lo mismo.  
Por lo maravilloso que este mundo es,  
Y lo lindo que es tener que vivir el día a día.  
Con sus contras, y sus pros,  
Que fácil sería pensar solo en los pros,  
Que fácil sería pensar sólo en sus contras,  
Y que difícil, sólo contras y/o pros.  
¿Qué? (¿O Quienes?) pueden cuantificar la precedencia del  
paréntesis, más que quién lo dice.  
¿Quién? ¿? ¿(O quiénes) podrán identificar cuando un aria está  
132  
 
sonando oportunamente? (¿Más que quien la escucha)?  
Perdón a los que no he podido entender. Perdón a los que he podido entender.  
Y que, gracias a ambos también, Y a los otros y los que nunca conocí.  
Perdón y gracias al Señor, es todo lo que uno le podrá decir siempre.  
Ni el viento, ni la bandera: se mueve la mente.  
La Puerta sin Puertas  
133  
31.Huéndelin  
Ese era el nombre que su democracia le había legado. No tenía ni pies ni cabeza: como un busto pobre,  
sus nalgas alcanzaban el piso. Huéndelin era uno de esos gitanos locos por la vida, un canalla: todo se lo debía  
a su estrella que, por tercera vez había cruzado el planeta el día en que nació. El oráculo lo pronunció, pero  
como siempre se sabe de los oráculos, al final eso pudo ser verdad o mentira, dependería de todo. Por eso  
mismo, y sumado a una serie de eventos patéticos de su propia cosecha, sus madres y padres,  
desesperanzados, le pusieron Huéndelin, como cargándolo de sobrenombres apodados, para que trabajara en  
su destino. Por eso mismo es que Huéndelin había enloquecido el día que le dieron sus razones, solo decidió  
salir corriendo, como una caballa: una jornada de testigos lo vio. Nadie dijo nada pero ese día fue el que se  
recordaría más en la aldea: el día desafortunado en el que Huéndelin huyó.  
La aldea era un lugar mediano, no tanto como para no generalizar, pero tampoco cómo para hacerlo. En  
efecto, sus pequeñas piletas de cartón solo representaban memorias que nadie recordaba. Algo así como una  
especie de significado ininteligible que ningún perito podría apreciar de manera cognitiva. En definitiva,  
palabras al azar en un esfuerzo esquizoide por pretender. Las largas avenidas de la aldea estaban escritas para  
producir una especie de nostalgia, un anhelo infantil evocado por el colorido de sus penas. Sin embargo, así  
mismo, el final de la calle revelaba los fatídicos destinos; las variables producidas por el egoísmo y el odio  
velado; los grandes momentos relacionales de la cuadra, el barrio y toda la ciudad.  
Pero la aldea estaba significativamente atada al destino de Huéndelin, aunque él la dejó. En efecto, la  
primera era el reflejo de la sombra del segundo, y vice versa. Este era un puzle contundente al que Huéndelin,  
haciendo caso omiso, desafió, al salir en su despavor al bosque de los diamantes. De todas maneras, la aldea  
para Huéndelin, era sólo una ciudadela de metal, sus profecciones no se hallaban allí. De todas maneras, para  
Huéndelin, la ciudadela de metal era su hogar, y orgulloso, ceñía su estampa, como un jurel tipo salmón: un  
payaso.  
134  
 
Asique, como podrán imaginar, Huéndelin terminó en esta especie de selva de cristales a la que  
preferimos llamar bosque de los diamantes, por cortesía. Su cabeza, ausente[1], no podía evadirse de la  
difracción que se generaba. Esto lo mantuvo, horas, meses, años, siglos, en su minúscula y feliz posición. Cada  
vez en cuando, Huéndelin, como diría un mago, saltaría al infinito a ver sus productos[2]. Sin embargo, jamás  
olvidaba sus épocas refractarias donde lograba comprender la naturaleza de la interfaz[3]. Sinceramente, cada  
cierto tiempo, Huéndelin volvía a los laberintos para probar el sabor de la luz, y comprender a cabalidad el  
significado de la variación óptica, la base de su realidad. Eran momentos gloriosos, visionarios, proyectivos,  
sanadores, prometedores, escalofriantemente emancipadores: la fuente de su irración.  
Si, Huéndelin inventaba la realidad, no en el  
sentido mitomániático, sino de manera más verosímil.  
Huéndelin se inventaba su realidad, su verdadera  
realidad. Pero para efectos de esta historia, la realidad  
de Huéndelin era la realidad realista, y por eso,  
concluimos que realmente inventaba la real realidad, Y,  
como podrán recordar, ello no era en el sentido  
mitomaniático: era netamente el inventor de la realidad.  
Para su aldea, eso valía tanto, como para cuanto durase  
el encanto.  
[1] La ausencia entendida desde la abstención y el  
resguardo. Huéndelin se margina del sufrimiento, del deseo  
y de la interrelación. Sin embargo, esta misma búsqueda  
incansable para elaborar las maneras en las que sus  
relacionamientos sean más fértiles, muchas veces lo aparta  
de dichos encuentros. [2] Los productos de Huéndelin son  
una variedad interdefinida de rúbricas estandarizadas y  
estereotípicas de prototipificación modular estructural  
basada en la depuración sintética de sistemas  
uniformemente aleatorizados. Cuando Huéndelin observa  
sus productos, procede cómo un condensador, haciendo un  
Sí, verdaderamente, la aldea estaba bajo un  
hechizo, ese tan mentado encanto que emanaba de la  
poco trabajada pero tentadora rima. Huéndelin también  
debía de estar encantado atónita y sobrenaturalmente.  
Cada vez que recurría a los brillantes arbóreos renovaba  
ese poderosamente religioso encantamiento quedando  
místicamente maravillado. El encanto de Huéndelin  
desahució a la ciudad poco a poco.  
epicontrol exhaustivo, selectivo  
e
iterativo de sus  
reducciones; buscando experimentalmente paulatinas  
extensiones del grado de contracción y plegamiento que  
instala en cada uno de sus entrecruzamientos  
encriptaciones. [3] La interfaz es un dispositivo  
fenomenológico aproximativo puesto en marcha  
y
continuamente y dirigido a operar en el modo a través del  
cual se cierne sobre las mismas teorías que produce por  
medio de su permanente reinterpretación acoplada. La  
expectativa de todo el ejercicio de Huéndelin es hacer que  
prorrumpa algún objeto novedoso; escudriñable; procedente  
Huéndelin hubiese preferido nacer doble, o triple,  
pero  
tuvo  
que  
quedar  
preferido.  
Esto,  
probabilísticamente, hubiérele de cargar de energías,  
fuese como fuere. Así bien, cuando todo apuntase a que  
Huéndelin, en poco tiempo, aprendiese el poder del  
rayo; uno de esos días, al salir del bosque por la mañana,  
como era de esperarse, la función colapsaría después  
de alguna faceta naturalizable  
a
esta categoría de  
mecanismos, y que le permita rescatar algún sentido  
generalizable de su propia emergencia como tal.  
135  
de un momento de contemplación. Ocurrió cuando se vio enfrentado al león de vidrio; el que le interpeló, in  
situ, sobre su excentro; felino al cual tuvo que desintegrar con un relámpago retorcido.  
Ahora bien, para ser claro dentro de lo meridiano en este tipo de faramalla, Huéndelin tenía estas  
corroboraciones muy a menudo. De hecho, le ocurrían cada vez que era cuestionado, criticado, examinado, y,  
por sobre todo, intentado de controlar por alguna de sus más valiosas piezas. Más que un furibundo, era un  
amante de la libertad[1]. Por su parte, el resto de las indicaciones no referidas eran, en términos sencillos,  
irrelevantes baboseadas irrisorias no coartadoras[2].  
Huéndelin sentía que su historia tenía infinitas soluciones posibles. Y, en efecto, eso era cierto, aunque  
cada vez menos, a medida que se iba desarrollando su vida. De hecho cada fase que se escribía en el historial,  
delimitaba una sentencia que el sentía como una especie de puerta cerrada. Cada párrafo iba afinando la  
puntería a un solo final que podía ser, al momento, aparentemente cualquiera, dependiendo lo que se fuese  
narrando cada vez. Este era su mayor problema, la causa de su rebeldía.  
Como se pueden imaginar, este motor resulta poderoso  
[1] La libertad autoextirpada por su  
cuesta arriba, pero si funciona en reversa, es una máquina que  
propia realidad inconsciente: impedida de  
frena cualquier avance, cualquier cuento. Huéndelin no toleraba  
inmediato cuando, de acuerdo a Ansermet &  
obedecer: sentía que era un pecado, una sentencia, una puerta  
Magistretti (2007), el circuito amigdaliano  
que se cerraba. Este momento era el que producía en Huéndelin  
imprime un estado previo, cuya configuración,  
una explosión de contradicciones, se desobedecía a sí mismo. Y  
dependiendo sólo de las trazas mnémicas y  
como Huéndelin no era tonto, tenía claro que ese era el precio que  
vestigios condicionados, evade y en cambio  
había que pagar.Un verdadero rebelde ardoroso no tiene  
prescribe sobre la neurocorteza (pp. 202-203).  
disciplina, se decía.-  
El sujeto, preso de su autopercepción, enfurece  
rebelde ante tal realidad que lo prevade.  
[2] Cualquier información obliga un despliegue  
límbico inconsciente e incluso el contenido  
aparentemente más vacío impactará la  
disposición somática sobre la que el sujeto  
opera. Sea cual sea el mensaje, de esta forma,  
la forma forma formalmente una unión  
unilateral ungiendo un grillete negativamente  
Huéndelin, sin embargo, y para mantener su propia  
confusión dentro de los márgenes necesarios como para una  
historia de vida, intentaba disciplinarse: creía que era una  
verdadera manera de facilitarse la consecución de sus objetivos.  
Entre otras cosas esto lo sacaba del bosque de los diamantes, de  
su refugio de fenómenos visuales, para llevarlo a enfrentar las  
creaciones irracionales de los planos exteriores. Huéndelin notaba  
en estas generalizaciones ajenas, todos los talones y los  
ametrallaba con sus estupendos poderes. Eran mundos, como  
diría un mago, llenos de talones. Para él, la proliferación de los  
talones era un enemigo declarado. Él, y sólo él, podía realmente  
sacarlos de raíz sin caer en los clásicos agujeros en los que todos  
arrebatado, constriñendo  
y
coludiendo su  
obligatoria  
condena  
si  
estresante,  
o
positivamente,  
triunfa,  
innovando  
exitosamente y motivando enhorabuena.  
136  
los guerreros chimpancé se ven entrampados. Mal que mal, Huéndelin era el maestro de la ilusión y la  
percepción, un clarividente en el más puro estilo literal: aquél preferido que veía claro.  
Por eso mismo, aquella aldea se vio sumida en la demagogia pocos segundos después de su partida.  
Por ello, también, sería el día que más recordarían los aldeanos de la ciudadela de metal. Sin Huéndelin, la  
realidad en aquel rincón del universo se volvería, como todos sabemos, un inescrupuloso nido de incoherente  
inconsistencia.  
Huéndelin había dejado de ser axiomático años atrás. Sabía lidiar mejor que nadie con la contradicción  
inmanente que nace de una realidad cuyas arbitrarias normas se vuelcan y revuelcan sobre sí mismas. Es por  
eso, que él no tenía conflicto con el caos, el caos era su origen. Sin embargo, no podía soportar ver a otros  
sufrir cuando la generalidad tomaba como víctima a una de sus piezas valiosas y las metía en una batidora  
para la que no todos están preparados. Huéndelin, cada que podía, advertía sobre la naturaleza acoplada del  
umbral, pero era un profeta estéril: la gente desespera por tener la seguridad de que hay un cosmos. Huéndelin  
bien podía haber tenido una anómala formación en el ciclo neuronal de su tálamo, pero comprobar, eso no  
podríase hasta después de su autopsia multicolor. Todo esto le hacía imposible mantener una disciplina  
constante.  
Sus batallas eran largas, sus desiertos. Sin embargo, nunca Huéndelin pudo notar si avanzaba en su  
guerra privada. De hecho, Huéndelin se sentía solo, como un infiltrado no sólo de otro plano, sino que de otro  
tipo de fenomenología completamente alienígena. Además, Huéndelin era un espíritu anciano, un náufrago en  
esta cadena de reencarnaciones, su estrella siempre antecedía a este tipo de vagabundos que buscan un  
pasaje de regreso al sentido.  
Fue así como Huéndelin, luego de desayunar, empaco sus cosas para enfrentar al exterior de su plano.  
Tenía muchas batallas pendientes al salir del bosque de los diamantes, tantas que decidió tomar algunos  
cristales de sal y en un translúcido vaso, mezclarlos con agua, la que se tomaría justo antes de salir, esto para  
preparar la acidez de sus argumentos. Antes de salir por el umbral de agua que lo mantenía en su plano interno  
se despidió de Huéndelin en el espejo, quién parecía ir saliendo con mucho ánimo a su trabajo, como de  
costumbre.Adiós. dijo apurado Huéndelin al salir.Adiós. le respondió Huéndelin, al parecer, bastante  
apresurado.  
Las respuestas que obtengas dependerán de las preguntas que hagas.  
Tomás Kuhn  
137  
32.Castillos  
Castillos de humo, castillos de papel[1]. Todos eternos delineando siluetas bajo la luz del sol. Un pequeño  
soldado americano vivía en uno de estos castillos (uno de papel[2]). El pequeño soldado americano de barbas  
café, toda mañana de día martes, defecaba un guarén.  
Siluetas de castillos de humo y papel[3]. Delineadas, eternas, son hogar del guarén. Todos los martes  
nacía un guarén. Pobre soldado americano: hemorroides iban y venían el viernes a las tres.  
Un personaje curandero llegó a la ciudad. Trayendo grandes sacos de remedios y pociones. El soldado  
consulto por su malestar al curandero. Won, ¿porke kago warén?―  
Uta won, no sé: pero, tomate te té.―  
Al llegar a su casa, probó la infusión. Y de inmediato se le solucionó su problema. Al día siguiente se  
encontró con el curandero en el supermercado de la esquina.¿Komo tejue konelté?―  
Bien, won, bien. Ya no kago warén.―  
La historia real trata de que el curandero le vendía veneno  
que lo mató y de esa manera se acaba la plaga de guarenes. Esta  
estrategia la habían planeado junto al alcalde.  
Jugar es la respuesta a cómo surge lo nuevo.  
[1] Espacios, entre la tinta  
y
la  
imaginación. Lugares vacíos, coloreados por el  
encuentro expresivo que se produce en esa  
parastasis que le permite a un lector conectar  
Jean Piaget  
con su propia  
y
meditada creatividad.  
[2] Espacios lejanos y cotidianos, dónde la  
fantasía alcanza al fantasma; dónde el sujeto se  
pierde en la confusión de su propia rutina. El  
castillo de papel es esa cobija amable: ese  
recibimiento caluroso pero desechable: ese  
desperdicio desconsiderado y descriteriado de  
material reciclable. [3] Espacios dónde  
contornos de un papel se perfilan tan firmes  
cómo los de una gruesa piedra, o una tijera de  
plástico y metal.  
138  
   
33.La Mirada  
¿Qué es? ¿Quién es? ¿Qué cosa o  
criatura puede estarse manifestando  
a
través de este tipo de sucesos? Nadie puede  
escapar de su vibración. Nada puede  
mantenerse inmune ante su energía. Su  
poder supera lo teorizable, algo incalculable,  
inimaginable. Hay quienes quieren abrazarlo  
[1] Ansermet & Magistretti (2007) describen la paradoja de la  
percepción y la experiencia destacando que durante el instante en el que  
la energía de los sentidos se traduce a una estimulación nerviosa, son los  
mismos mecanismos que nos permiten inscribir la experiencia (cómo la  
percepción de una vivencia individual) los que también nos escinden de  
esta experiencia (cómo la experimentación directa del fenómeno o de la  
realidad) (p. 45). En consecuencia, el planteamiento de un colapso  
generalizado de todos los órdenes jerárquicos de estructuración y de la  
propia interfaz perceptual-consciente implica necesariamente la fusión del  
individuo con su medio, la regresión a un estado dónde las distinciones son  
inadmisibles pero también la imposibilidad de sentir la experiencia como  
tal. Tales límites confinan epistemológicamente a la experiencia a través  
de un dispositivo de acotación diagonalizante en la medida en que si la  
experiencia se mantiene, desde ella se puede circunscribir un fenómeno  
experimental ajeno al experimentador. En otras palabras, la experiencia  
resulta siempre parcial. Y en el caso de que nos rehusemos a concebir las  
funciones del órgano interno de discernimiento cómo homólogo  
perceptual-experiencial, es de considerar que su desempeño radica igual  
y netamente en establecer las distinciones cuya existencia hemos  
colocado entre paréntesis. Teeteo clama que “al ser y al no ser, a la  
semejanza y la desemejanza, a lo mismo y lo otro (…) lo sentimos con el  
alma” (Platón, trad. 2006, p. 180) cómo una suerte de integración de  
funciones ejecutivas cuya existencia también quedaría entre paréntesis en  
este escenario e independiente de los sentidos.  
y
entenderlo; adorarlo, venerarlo, orar  
postrándose ante el prodigioso engendro.  
¡Pero no saben! ¡No entienden! No tiene  
sentido. No hay ningún tipo de voluntad en  
esto que está sucediendo. El omnipotente  
comportamiento  
mecanizado  
de  
las  
entidades no entiende piedades ni expresa  
consideraciones: simplemente es lo que es.  
No existen palabras en ninguno de los  
idiomas del hombre que describan la serie  
de sucesos que se desencadenan a su paso.  
El hilo normal del tiempo y el orden  
coherente de la existencia se han visto  
seriamente perturbados. Es el colapso  
generalizado[1], no solo de toda forma de  
ensimismamiento existente, o que alguna  
vez haya vivido: cualquier sistema, conjunto  
o proceso ha visto sus componentes y fases  
distorsionadas en forma general. Así, para los  
humanos las sensaciones de tortura  
remordimiento se han relacionado de  
forma infinitamente pasajera. Los  
pensamientos se vuelven impensables,  
y
139  
desesperados[1]: como gusanos y cucarachas que se comen entre sí dentro  
de un frío cajón de brillante bronce abandonado de manera general, en la  
cima del glaciar de una montaña ancestral. Nada sabe lo que ahora vendrá  
pero ya está dicho y todos lo conocieron: más de lo mismo, y por siempre.  
Es como un remolino de percepciones, ideas, recuerdos, situaciones y  
acciones potenciales que se desenrolla y coexiste. Sin embargo, las  
expresiones de este tipo no son nada verdaderas[2] para describir lo que  
acontece. Nadie recuerda nada en particular pero todo se sabe, incluso lo  
que no es. Se ha desencadenado una completa desintegración de todo el  
conjunto de conocimientos de toda la humanidad. Todos lo sentimos, como  
si fuese Dios mismo quien ha enloquecido. Sin embargo la divinidad de la  
materia es completamente cuestionable, es más bien como si una fuerza  
primigenia reclamase lo que siempre fue suyo.  
[1] La neurótica y difusa  
emoción general que impregnaba el  
ambiente fue quedando enajenada  
ante un efecto de ansiedad  
surrealista. De igual manera, tal  
sensación se instaló cada vez más  
intensamente, a medida que estos  
extraños intentos se volvieron más y  
más  
ruidosos,  
sistémicos  
y
elaborados. [2] Así como todas  
estas maquinaciones artificiosas se  
desplegaron estrafalariamente; así  
la crónica de estas mismas, y de sus  
minucias, comenzó  
a
volverse  
Una potencia reveladora termina de explicar cualquier cosa,  
mostrando siempre el devenir y el significado: demostrando igualmente que  
es otro reflejo de la monstruosa teoría principal y autorreferente. Es la  
solución, es la explicación, que llega tarde, o muy temprano. La respuesta  
final a la vida. No hay frenos porque ya está todo entregado. Es una caída  
eterna, no hay principio ni fin: sólo eternidad unitaria. Son todos los códigos  
en los que está escrita la realidad. La verdad, como el juicio final, sin juez ni  
juzgados. Cómo si nos estuviesen leyendo, por fin y por siempre, las reglas  
de un juego que nunca jamás volveremos a jugar…  
embrollada, dificultosa  
y
empalagosa. Esto ha provocado un  
sentido de engorro y de extrañeza  
conforme al hecho de que los  
pormenores* se han ido perfilando  
fastidiosos,  
inquietantes  
pero  
ampliamente divergentes. ¶ [*] La  
ampliación  
del  
su  
detalle  
indexicalizado;  
carácter  
expositivo en desarrollo,  
y
sus  
El amor por la verdad es de las razones más grandes que  
nos damos para permitirnos simplificar lo que realmente está  
pasando y llevarlo a términos mucho menos cívicos.  
El amor por la verdad es también de los motivos más poderosos que  
tenemos para autoengañarnos, y para engañar a los otros.  
Paul Feyerabend  
acotaciones[2]:  
volviéronse  
inextricables,  
confundiéndonos  
a/con los niveles sentenciales  
semánticos autorreferidos. Tal  
codificación,  
a
ratos,  
se  
sobreacopló[*] al mismo mensaje  
encriptado, tornándose el emisor en  
quién se perdía y desarmaba ante  
sus propias explicaciones*; su  
excentricidad[2],  
e
histeria[1]  
140  
34.El Reencuentro[1] de Siogz’ Starr  
[1] La continua necesidad de  
remodelar la realidad desde nuestra  
comprensión se produce debido a que  
siempre habrá alguna característica  
superestructural compleja que hemos  
perdido de vista y que eventualmente nos  
producirá una disonancia experiencial.  
[2] Y a pesar de esto, es la necesidad de  
coherencia la que nos vuelca una y otra  
vez hacia una nueva comprensión  
parcial, la necesidad de una identidad y  
la esperanza de control. [3] A pesar de  
que sea inconclusiva, no se puede  
desertar de la adolescente búsqueda de  
la identidad. En primeras, existe un  
balanceado compromiso moral muy  
Yo sé[2] que fue una oportunidad[3] única. Su particular manera  
de ver las cosas le pronunció en su cabeza la obligación de hacerlo.  
Después de todo, ese era su orgullo, el egoísmo infinito de ser libre[4]. Ni  
él, ni todos sus compromisos podían volverlo al revés.  
Torcido, querido, canchero: como fuere, su matriz lo controló:  
cómo siempre. Volvió a caer en los infortunios del pasado, el presente y  
el futuro: la música. La vida y la música nunca se unían, nunca se  
relacionaban, lo desesperaba. Sólo en una verdadera improvisación de  
jazz podía realmente él escuchar música y estar vivo.  
Y pensó. Pensó cómo pudo caerse, de nuevo. ¿Será el destino  
implacable? ¿Será ese su destino? ¿Será de importancia? ¿Qué es la  
vida? Nadie lo sabía. Si él, al acercarse, recordaba esas navidades en la  
autopista soleada sin calor ni nieve, viento celeste.  
La velocidad de los autos también lo hacía caer más y más en sus  
pensamientos. El resto de los compañeros en la troncal 231 del  
Condado de San Gregorio: ruedas que giraban y paraban en seco. Las  
autopistas se vuelven infinitamente lentas los miércoles por la tarde y  
nada tiene que ver con la congestión. Un día es roja, otro blanca y  
siempre gris: los avisos publicitarios le recordaban su regreso a aquello  
a lo que no quería regresar.  
delicado entre el oportunismo  
y
la  
humildad de “aceptar la incertidumbre,  
donde cualquier solución se basa en  
saberes provisorios, en fundamentos que  
nos permiten operar en cada ocasión”  
(Beltrán,  
2006,  
pp. 203). Además, la identidad es un  
mecanismo intersubjetivo, emergiendo  
siempre un acople epistémico que  
A medida que entró a la ciudad, esta se conformaba como para  
manifestar los viejos barrios. Que tiempos, en los que eso era distinto;  
sin embargo, igual. Se acercaba y los altos vidriosos rascacielos se  
abrían paso a la viejas veredas de antaño, hasta el camino de piedras y  
tierra. Los viejos árboles aún estaban, y de un momento a otro: prados  
verdes a la izquierda, esos que antaño despreció. Y ahí estaba, su  
antigua Jelly, enamorada, que lo había esperado esperándolo desde su  
última partida, bajo el añejo cartel de neón, y los rayos del sol. Juntos  
entraron al viejo almacén a hablar de las últimas remesas.  
infranqueablemente  
obliga  
a
la  
la  
identificación incluso  
de  
determinación más resignataria. [4]  
Cualquier aspiración egoistica ad hoc,  
cualquier avance deconstruccionista,  
será precisa y parcialmente, también y en  
consecuencia, un generoso esfuerzo que  
refuerce la preexistencia de las cláusulas  
originales, limitantes y limitadas.  
Don René, el dueño del lugar, también se sorprendió al verlo en  
el pueblo. En efecto, todos creían que se había alejado por fin desde los  
141  
 
últimos seis meses y tal que sí. Ni él quería regresar después de los acontecimientos  
ocurridos con la banda en el garage de del tío Ben, sin embargo ahí estaba de  
nuevito. Y cayó la tarde mientras él y Jelly saboreaban una malteada japonesa  
charlando sobre las novedades. En un tres por dos, entró un enmascarado al lugar.  
Ni él ni ella lo conocían. Sin embargo, displicentemente, se acercó a Don René y le  
escupió tres semillas de banana encima del contador. -Son veinte… …y siete le  
dijo…- Don René esperaba ese momento desde hace tiempo...  
[1]  
La  
intersección que se  
producía entre cada una  
de las luminosas fuentes  
de radiación, con los  
años, se había vuelto una  
melosa amalgama de  
plasma y gases de baja  
densidad que insinuaba  
* * *  
Los chicos no tardaron en salir del lugar: se dirigieron a la plaza del  
Monumento Nacional Grovstan para la Paz Mundial, que desde hace años había  
estado medio abandonada sólo en parte. Grovstan era el lugar de reunión de la tribú.  
Ahí todos se juntaban a hablar y regatear sobre nuevas ideas difusivas de la  
prosperidad de los muchachos y todo eso. Pero en el último año, le habían puesto  
unos balancines y columpios a la plazuela del frente. Esto le daba un polvoriento  
aspecto, reñido y faisano, sumado a un niñito pelotudo que no dejaba de tirarles el  
balón plástico encima de la cabeza, a pesar de las insistencias de su padre al otro  
lado de la calle.- No moleste a las personas Mariano.  
espirales  
y
remolinos  
Su  
tridimensionales.  
lento pero redondo batir  
recordaba el revoloteo  
de una abeja moribunda  
en un vaso de tequila y  
cada  
una  
de sus  
componentes  
particulares  
quedaba  
- Él se llamaba Siogz’ Starr, ella, Jelly, enamorada. Ambos se dejaron llevar  
por la tarde conversando sobre los delicamientos que realizarían juntos cuando  
fuese adecuado el momento y, en sus lagunas de metal perplejo a lo largo de los  
valles de manteca asada que disponían ordenadamente los pequeños homúnculos  
de cuarzo que decoraban cada una de las bravuconadas que el régimen político  
dictaba despiadadamente alrededor del maicillo francés, hasta que hubo que partir  
cada uno por su lado, en dos caminos completamente separados. Él se dirigió al bar  
de siempre en la vieja esquina de mármol falseado de siempre, con las cubetas de  
arcilla avejentadas de siempre. Esa esquina brillaba en el día, y en la noche, colores  
radicales y luminosos evanían de la puerta, raramente normales, sugerentes, como  
una explosión de arcoíris psicótropicos que le sacaban la lengua, desde sus  
protegidos rincones, a los transeúntes. Él se asustaba en la noche, pero esta era más  
azul que negra. Naturalmente, era una noche claroscura de luces artificales y  
dramáticos contrastes imperceptibles. Lo que nadie notaba es que sólo se debía a  
los incandescentes faroles de tungsteno amarillo en los pobremente decorados  
postes del tendido eléctrico. La luz[1]… La luz que atravesaba dichos pequeños soles;  
determinado por un  
principio  
socioeconómico  
obsoleto y trillado que  
sólo los más inocentes  
adolescentes invocaban  
colectivamente en sus  
aún esperanzados pero  
patéticos intentos de  
erguir alguna incipiente  
identidad consistente, la  
que fuera. La viscosa  
iluminación interferente  
nuevamente ilusionó el  
ideario de cada uno de  
los personajes.  
142  
que se levantaba de entremedio de los secos árboles del bosque que rodeaba la cancha vieja y abandonada  
de baloncesto de enfrente del local de la esquina: dicha luz era polvorienta. ¡Polvorienta y llena de mosquitos  
ambiciosos y molestos! Molestosa y confundida rebotaba naranjivioleta, contra el piso de asfalto, y se dirigía  
al cielo negro que acumulaba estos azules intentos.  
Intentos vejados de una penosa banda de otrora se oían sonar a través de los paneles de papel que  
parchaban los vidrios rotos del local de la esquina explosiva. Entonces entró a través del pasillo que formaban  
las obscuras mesas apolilladas del pub-restaurant y sus ocupantes impregnados de un aroma a tabaco  
envejecido. Y se subió a la palestra y le arrebató el micrófono al cantante y reventó el lugar con un grito  
escalofriante de gracia caduca.  
En términos generales, luego de eso, la borracha situación rápidamente se tornó en una pelea a golpes  
entre los muchachos. Y naturalmente luego de esto otro, todos los miembros de la banda, y del extraño local,  
se sumaron con velocidad. Cuatro terminaron en la comisaría de Chez Firol, y dos heridos de bala en el Hospital  
General Lugarteniente McAllister-Reyes. ¡Qué afán de recomendar viejos tiempos como antaño!  
La mañana siguiente, Jelly So’ lo sacó de la cárcel con un soborno, y pudieron recuperarse del impacto  
vomitando en la golosinería de Doña Nagalia.  
Es sencillo demostrar que; aunque se diga con frecuencia que los significados de nuestras frases y de nuestras palabras  
se trasfieren medinate las ondas sonoras, o mediante las figuras que pudieran estar impresas en una hoja de papel; en realidad  
tales significados no son capaces de propagarse a través del espacio. En cambio, lo cierto es que tales significados  
se forman en la mente de cada quién que hace uso del lenguaje.  
Ernst Von Glasersfeld  
143  
35.Sonic Youth  
Sonic Youth podría ubicarse en un pedestal. Fueron de los pocos valientes, a principios de los ochenta,  
capaces de retomar la estética del garaje, fuera de los paradigmas de la nostalgia y el punk[1]. En efecto y  
¿porque no? Sonic Youth es el salvavidas[2], que necesitaba el movimiento que había ido decantando, desde  
Iggy Pop a la camada the-sistémica post-punk. Aunque no se cuadra ante el estereotipo, pertenece a lo que  
vendría a conformarse como el rock alternativo.  
[1] El paradigma del  
La banda, aunque en sus comienzos, inherentemente ochentera en sus  
punk de finales de los setenta;  
ritmos, fue capaz de rescatar los chirriantes colores, alaridos del punk, y  
que se vuelve la manifestación de  
mudarlos desde un punto de vista estético, artístico, técnico, o como quiera  
una clase social de jóvenes que  
llamársele. Y claro, aunque variabilizando el glitter por el neón, el reverberante  
habían quedado absorbidos ante  
noise se volvió un recurso notablemente trabajado en las décadas posteriores.  
una coyuntura empobrecedora y  
En efecto, y casi por decreto, cualquier conformación que se precie de tener  
una  
atea  
circunstancia  
también  
parte de sus raíces en el grunge, debe ser capaz de componer, a lo menos un  
par de temas que terminen desvaneciéndose en las texturas que Sonic Youth  
le impartió al mundo musical a principios de los ochenta.  
posmodernista;  
entrañaba la semilla de un  
desengaño indolente. Pero aun  
Es claro, la novedad de los rockeros no emana, por lo menos no  
únicamente, de su actitud rupturista. El contenido musical de Sonic Youth es  
lo que verdaderamente desafió todos los sistemas y abrió camino a intérpretes  
cómo Beck, SoundGarden, Nirvana, Jane’s Addiction, Stone Temple Pilots,  
RadioHead y Bush. Sonic Youth fue capaz de percibir el cansancio apático que  
se venía generando en la escena desde el proto al post-punk (en la audiencia  
y los intérpretes), y volcarlo de una forma musical en su propuesta estilística.  
La banda es un paso, de la rebeldía a la melancolía.  
siendo  
insubordinada, contracíclica, y  
desesperadamente agitada  
una  
propuesta  
(Henri, 1984, p. 33), el mero  
punk-rock no logro hacer  
germinar  
tal  
sentimiento.  
[2] Variable y paradójicamente,  
con Sonic Youth observamos una  
actitud que se sobrepone, a  
través de un estoicismo, a lo  
justo: cabreado. Es entonces  
cuando florece un nuevo espacio  
expresivo: la autoproyección de  
esa protesta rebeliosamente  
imberbe en el individuo mismo;  
A aquellos que entren con respeto en el reino de la ignorancia universal, la  
intimidad del ser les será revelada en la medida en que, sometiéndose a tal  
manifestación, se encuentren libres de la vergüenza natural y adoctrinada.  
George Spencer-Brown  
una  
franca  
introspección  
autoflagelante, a través de los  
miserables recursos à la main.  
144  
 
36.La Flor de Buda (una traducción resumida)  
Cuenta la historia que cuando Buda estaba en la montaña del águila, torció sus dedos girando una flor  
que tenía en su mano. Todos allí estaban en silencio. Únicamente Mahākassapa sonrió ante tal revelación,  
aunque tratando de contener la sonrisa de la expresión de su rostro.-  
Tengo la mirada de la verdadera enseñanza empezó Budala verdadera manera de no tener formas:  
la puerta maravillosa para controlar las riendas de la vida de verdad. No se expresa con palabrascontinuó―  
pero se transmite más allá de las enseñanzas[1]. Esta enseñanza le he dado hoy a Mahākassapa.  
La objetividad es la ilusión de que podemos realizar observaciones sin observadores.  
Heinz Von Foerster  
[1] Con la enseñanza que supera la palabra, Buda  
nos invita a abandonar el análisis y a aceptar, de lleno al  
Zen. Para ello, una suerte de resignación cognitiva, con la  
que el individuo logre abrazar su estado inmanente de  
ignorancia formal y ontológica se torna indefectiblemente  
necesaria. Esto se debe  
a
que ningún sistema  
coherentemente ordenado puede autodefinirse. Si a partir  
de la interacción correlacionada de variables individuales  
emerge cierta gestalt integrada que al ser capaz de operar  
en una dimensión  
o
nivel relacional diferente,  
necesariamente se distingue de las relaciones que realiza  
cada una de sus microcomponentes (Varela, 1999, p. 5);  
entonces, el Zen de Mahākassapa nos recuerda contemplar  
con agrado esa flor. Es a esa naturaleza; a esa belleza de la  
existencia en este nuevo nivel intersubjetivamente  
holístico, enactivamente emergente; a la que pertenecen  
tanto su dignidad cómo ellos mismos, y, por cierto, su  
propia capacidad contemplativa.  
145  
 
37.Algunas Visiones de un Aprendiz  
Trabaja en eso le había dicho hace dos días cuando regresaba por primera vez. - ¿Qué caraj… ? –  
mientras dejaba un esplendoroso rollo de papiro en la mesa.- Las proporciones se perdieron desde ahí.  
¿Realizaste bien la cuadratura? le reprochó apuntando hay que empezar desde abajo idiota. Muéstrame  
el esqueleto.–  
La enorme cúpula blanca estaba a medio terminar pero ciertamente las esquinas parecían caerse. Con  
un basto regularizado comparó las marcas y salió por un minuto. Esa mañana la luz amarilla penetraba rastrera  
entre los pilares y se reflejaba en las baldosas cortando enormes sombras paralelas. La hilera de papiros en las  
repisas de madera asemejaba un muro de piedra al devolver la luz en la antigua biblioteca.- Tienes que traerme  
un balde con conchas de mar, pídele a Mariano en el muelle.- le sorprendió desde afuera.- ¡¡Rápido!! indicó  
insistente.  
Y al bajar de la plataforma y dirigirse al centro, las gaviotas parecían haberse escondido y solo un velero  
se alejaba desde la costa a toda velocidad. Las aguas violentas reflejaban un color anaranjado a medida que  
bajaba el cerro y se acercaba al muelle.- ¡Mariano! gritaba con energía. Sólo un viejo semidesnudo lo miraba  
con curiosidad exclamando una especie de chirrido contestatario ¡Yisssst! e hizo un gesto con el brazo.  
Sus ojos sonrientes se ocultaban entre su rostro pintado blanco cuando el viejo volvió a concentrarse en la  
fogata que lo ocupaba. Con un extraño tubo le soplaba alimentando chispazos y reventones.  
Mariano no parecía estar por ningún lado y la marea amarilla subía cómo un incendio mientras un viento  
seco presionaba lenta y pesadamente hacia abajo. Decidió bajar y acercarse al viejo, quién inmediatamente  
se percató y se puso de pie. Antes de terminar de bajar por la escalera, un escalón de madera se quebró  
expulsando una nube de termitas y polillas en su rostro. Sin terminar de caer en el pasto y el lodo, logró  
recuperar el equilibrio al rajar también la baranda de palo seco y tomar la mano del anciano para incorporarse.  
El viejo, de rojos harapos, le entregó un adaptador de PVC, apuntando a un par de cajones llenos de  
caracolas iridiscentes inmediatamente a su lado. Luego soltó una muda carcajada y relincho como un camello  
– Brrmphh… - dándole la espalda pintada de blanco.  
Al regresar al templo - ¿Maestro? ¿? susurró mientras dejaba los cajones en el suelo. El refulgurante  
papiro ahora captaba su atención desde el borde de la mesa. Parecía caerse, quería abrirse, lo invitaba  
sugerente.- Maestro… - y sólo el golpe de la madera del royo contra el suelo le respondió casualmente - ¡clop!  
desenrollándose como una alfombra desde el pie de la mesa hasta el suyo, deteniéndose al interceptar uno  
de los cajones – clop…- Las caparazones de la caja vibraron en cada esquina del santuario.  
Las antiguas columnas ahora revelaban haber sido testigos de una innumerable cantidad de bizarras  
historias y las baldosas ahora lucían un destello surrealista. La cotidianeidad del momento se la llevó un último  
146  
 
soplo salado que recordaba la marejada que afuera se gestaba. El foro solemne reverberaba sólo tenuemente  
cada uno de los sonidos de la escena. Adentro, las dimensiones del techo de la habitación parecieron estirarse  
silenciosamente, de un momento a otro. El tiempo se congeló mientras recogía el papiro y leía entre murmullos  
– nueve mil ochocientos setenta…– Al ir desarrollando la secuencia – …y seis millones quinientos cuarenta  
tres… – una antiguas runas cirílicas se encendían – …mil doscientos diez… – en cada arista del luminiscente  
dodecaedro que se comenzaba a formar al centro de la sala. Un sinfín de imágenes se conjuraban frente a sus  
ojos…  
Si llego a alcanzar alguna idea original alguna vez, sólo será debido a que he sido irregularmente proclive a confundir las  
ideas. De esta manera es cómo me he topado con analogías y conexiones que son remotas y que no habían sido apreciadas  
por los demás. Los otros logran un proceso analítico mucho más preciso: es raro que se confundan de tal manera.  
Kenneth Craik  
147  
Capítulo 3: Motivos Intuitivos  
No quisiera extender demasiado el preámbulo al tercer capítulo porque lo cierto es que  
no parece tener mucho sentido. Luego de atravesar una serie de inquietudes que considero  
particulares sobre como se ensambla lo publico, siento que «Motivos Intuitivos» abre ese  
espacio finalmente a la interpretación personal y a la expansión.  
Mi guía en esta parte fue sólo la inspiración, desde los temas que antes se han tocado y  
que de alguna forma hemos gradualemnte ido diluyendo, desde lo más formal, hasta lo  
subjetivo. En este tercer capítulo pretendo solo bosquejar escenas, contextos y poesías que  
nacen con los dilemas planteados en las primeras dos partes.  
Hay algunas pocas alusiones directas, en este episodio, a los temas antes propuestos,  
pero no se trata de un tratamiento, sino de una mención, una articulación, o una confección si  
se prefiere. Quizás esto es lo más decidor de esta última etapa, más intuitiva, donde lo que  
moviliza ya no es explícito y forzado. En cambio, la sincronía, la composición y la  
complementareidad marcarán la pauta al final de una trayectoria que espero pueda mover al  
lector desde la apreciación más intencional y activa de la existencia humana, a una visión  
integral y estética.  
Y no se trata de discernir entre ambas, sino quizás de una invitación a ver ambas  
verdades cómo parte necesaria y funcional de la existencia. Verolo cómo un flujo contínuo y  
natural de los procesos humanos que dinámicamente se mueven de una dirección a otra, del  
orden al desorden y de regreso pues no hay lo uno sin lo otro en el dilema inexpugnable de ser  
lo que está siendo leído por uno mismo.  
148  
38.El Viaje de Mesorú  
Mesorú vivía en la península del oeste de Cocú. Su pueblo era un pueblo pacífico, aunque  
constantemente los asaltos de los arqueros del sur atormentaban la comunidad. Mesorú era un pescador,  
como la mayoría de los hombres de su aldea. Un experto nadador y manejaba como nadie el arpón.  
Cocú era una tierra prolifera donde crecían y florecían las más deliciosas frutas, y las más hermosas  
aves del continente. Por el sur las montañas protegían el valle, aunque también eran guaridas para los  
incesantes encapuchados de Ajanádail. El mar del norte, para siempre tranquilo, albergaba una fauna marina  
muy amplia. Es por eso que la gente de Cocú pescaba, e intentaba vivir tranquilamente de lo que la tierra y el  
mar le entregaban.  
La gente de Cocú era de piel morena y baja. Vestía ropa ligera, generalmente sólo un taparrabos blanco  
hecho de fibra vegetal. El sol pegaba fuerte en el valle lo que bronceaba sus pieles y llevaba a muchos a  
depilarse la cabeza y el cuerpo. También usaban joyería: brazaletes de escamas y bordados; aretes de bronce  
y pluma, y muchos llevaban coronas y cintillos, con exuberantes plumas atadas y cocidas a trapos de cuero.  
Además de ser pescadores la gente del valle era comerciante. Esto se debía a su fuerte contacto con el  
mar lo que los hacía verdaderos navegantes, y que había terminado por crear un floreciente contacto y  
relacionamiento con la gente del este, los Nyeppe. Esto últimos también eran remarcables navegantes y  
compartían gran parte de la idiosincrasia y costumbres de Cocú. Y a pesar de vivir en islas separadas, ambos  
pueblos eran hermanos, posiblemente por el hecho de tener un enemigo común. La gente de Ajanádail se  
había tomado el estrecho del sur, que unía las dos islas, y así como emboscaban a la gente del valle, también  
realizaban expediciones hacia el este hostigando a los Nyeppe.  
Los Nyeppe eran el contacto de los Cocú con el resto del continente. Aunque eran un pueblo poco más  
desarrollado o elaborado, los Nyeppe nunca habían tratado de invadir o arrasar con la cultura Cocú. De alguna  
forma la relación entre estos dos pueblos sub entendía el hecho de que sobrepasar ciertos límites podía romper  
un equilibrio histórico que los había, muchas veces, mantenido en pie. De hecho, en el pueblo Cocú vivían  
muchos que tenían ascendencia Nyeppe, e incluso alguno que había inmigrado de la isla del este. Los parajes  
en el valle del pueblo Cocú estaban todos adornados con gigantescos peñascos enteros tallados con escrituras  
y decoraciones, y pintados con vividos colores que representaban la flora y fauna del lugar. El arte Cocú era de  
los más bellos del continente y sólo se comparaba con algunas piezas Coromi en cuanto a su nivel de  
elaboración. Sin embargo el pueblo Cocú no era un pueblo muy complicado, no era una gran civilización sino  
más bien un conjunto de aldeas que cooperaban. En ese contexto Mesorú era un pescador más de la tercera  
aldea camino a la montaña.  
* * *  
149  
 
Mesorú tenía dos hijas las cuales le acompañaban a pescar. Su mujer, la madre de las niñas, había sido  
capturada por la gente de Ajanádail años atrás. Mesorú y su familia nunca supieron más de ella. La mayor de  
sus hijas, Aía, era la muchacha más bella de la aldea. Tenía 17 años, el cabello largo, oscuro y ondulado. Sus  
ojos grises eran la perdición de todos los jóvenes del pueblo. Su rojiza piel firme y lampiña siempre llamaba la  
atención. Aía era una muchacha alegre, jovial, dinámica y un poco audaz. Esbelta y siempre ágil, Aía  
acompañaba a su padre y le asistía en la pesca.  
A diferencia de ella su hermana, Ucaiú, estaba comprometida con Lemborvú, uno de los pocos soldados  
de Cocú. Ucaiú nunca había sido tan agraciada como su hermana Aía y tenía un carácter poco más hosco. En  
efecto, en el pueblo, no caía muy bien. Ucaiú tenía dieciséis años y Lemborvú veinte. Ucaiú y Lemborvú  
también se unían a la jornada de pesca aún que Vivían a tres casas de Mesorú. Variablemente, Aía aún vivía  
con su padre; en la tercera aldea Cocú camino a la montaña.  
El asentamiento donde habitaba Mesorú era uno de los que recibía la mayor cantidad de ataques del  
pueblo Ajanádail. Es por eso que existía una torre fortificada donde las cinco villas Cocú enviaban algunos de  
sus soldados para defender la frontera. Lemborvú era uno de ellos, su familia no era de esa aldea. Sin embargo,  
y a pesar de esto, la mitad de las veces la emboscada Ajanádail obligaba a que todo el pueblo tuviera que  
levantar las armas para defenderse. Fue así como Mesorú perdió a su mujer. Curiosamente en el último año no  
había habido muchos ataques por parte del enemigo, se especulaba que las fuerzas enemigas se habían  
concentrado en combatir al pueblo Nyeppe durante la última temporada, al otro lado del mar del este, sin  
embargo este era un frente que no se podía dejar abandonado. Cuando venía la horda, si se estaba  
desprevenido, las consecuencias podían ser tremendas.  
Los Ajanádail no tenían piedad. Habían sido criados desde niños para azotar y, vandálicamente, tomar  
por la fuerza, sin dar oportunidad de reorganización. Los Ajanádail, a diferencia del pueblo Cocú, vestían con  
mantas, generalmente rojas, hechas de un tejido de hilo y teñidas con pinturas vegetales. Esta gente estaba  
altamente entrenada en el uso del arco largo, y manejaban a la perfección las tácticas y destrezas que requiere  
el combate con proyectiles. Solía suceder que frente a la emboscada Ajanádail, la mayor parte del pueblo se  
encerraba en sus casas y esperaba que pasase lo peor. Así los tiradores Ajanádail se ubicaban en posiciones  
estratégicas mientras que los soldados bajaban a la ciudad a tomar lo que quisiesen. Y si alguien se asomaba  
por la puerta mientras estas incursiones se estaban llevando a cabo, rápidamente era atravesado por el estilo  
de las agudas flechas Ajanádail. Un asalto Ajanádail duraba pocas horas, y más que una batalla, era un saqueo:  
era letal. En un comienzo la lluvia de flechas provenientes de todos los rincones forzaban a los pobladores a  
refugiarse en sus casas. Luego sólo se escuchaban algunos bárbaros destruyendo, saqueando, quemando,  
abusando y asesinando a los más desafortunados. Todo concluía cuando después de un par de horas de  
silencio la gente poco a poco volvía a asomarse suponiendo que el enemigo se había retirado. La puesta a  
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prueba de los mismos Cocú era sólo un ejercicio nominal que se producía al final de la misma incursión, cuando  
ya los arqueros se habían retirado de sus posiciones mortales.  
Los Ajanádail eran un pueblo fornido, robusto, sistematizado y frío; así como también lo era cada uno  
de sus soldados. Solían raptarse las mujeres del pueblo que atacaban, así como llevarse alimentos, joyas, ropas  
y animales del lugar. Usaban sandalias de cuero y gorros rojos que les cubrían todo el cabello. Sus túnicas,  
hasta las rodillas, entregaban más protección que la desnudez casi completa que exhibían los Cocú. Sin  
embargo, aunque eran un pueblo guerrero, el ejército más sistematizado de los Nyeppe era capaz de repeler  
con eficiencia los ataques y emboscadas. Además, el tener que cruzar el mar para asaltar al pueblo del este  
limitaba la duración y veracidad de dichas incursiones. Los Nyeppe eran uno de los pueblos más sistemáticos  
del continente, y el orgullo de un guerrero Nyeppe era inquebrantable.  
* * *  
Mesorú siempre quiso viajar al este, lo único que lo había mantenido en sus tierras era la esperanza de  
recuperar a su mujer. Pero, después de una serie de acontecimientos desafortunados, Mesorú dio todo por  
perdido y se animó a emprender su viaje. Lo que lo empujó a tomar la decisión fue enterarse de que su mujer,  
que había sido capturada, se había transformado y, adoptando las costumbres del pueblo enemigo, había  
renegado de los Cocú. Las noticias llegaron por medio de Lemborvú, quien dijo que durante una exploración a  
su cargo, al sur, al otro lado de la montaña, la había visto con sus mismos ojos, viviendo casada con un célebre  
arquero Ajanádail, y criando a un hijo fruto de dicha relación. Más aún, Lemborvú había enviado a un sistema  
exploratorio a buscarla durante la noche y traerla de regreso, sin embargo, ella misma rechazó la oferta y en  
cambio dio la voz de alarma, provocando una revuelta de la que no sobrevivió más que uno de los exploradores  
para contar la historia.  
Aía y Mesorú partieron al este una mañana. Ucaiú y Lemborvú se quedarían en la villa, por lo menos por  
un tiempo, ya que Lemborvú era un soldado y debía hacer la guardia. Ese día, después de haber empacado  
sus pocas cosas, subieron a la caravana que todas las semanas pasaba por la tercera aldea. Se dirigían al  
centro del valle Cocú, el puerto principal donde llegaban todas las embarcaciones del este a vender y variar  
todo tipo de chucherías. Al día siguiente en la tarde, se encontraban subiendo a la balsa rumbo al este, a las  
tierras Nyeppe, en busca de lugares más pacíficos. El viaje por mar duró dos largos días, sin embargo Mesorú  
pudo probarse útil y ayudar a los remeros, así como proveer de peces para todos los que viajaban.  
Al acercarse a la costa Mesorú y Aía se sorprendían de las inmensas montañas que con sus picos  
nevados se enterraban en el cielo alcanzando alturas inexistentes en el valle de dónde provenían. El contraste  
entre el horizontal mar y los verticales desfiladeros y quebradas era un paisaje nunca antes visto. A medida  
que se acercaban al puerto Nyeppe, comenzaban a divisar cantidades de embarcaciones y canoas que salían  
y llegaban del asentamiento. La desnudez de los Cocú avergonzaba al padre y a su hija, en especial cuando los  
151  
vientos pronunciados incorporaban minúsculas gotas de lluvia, a medida que se internaban en una entrada  
encajonada por dos inmensos muros naturales de piedra que caían perpendiculares a la superficie del mar.  
Asimismo, al llegar al muelle, la luz del sol no alcanzaba penetrar directamente por la accidentada geografía  
lo que provocaba que Aía temblase del frío.  
Los Nyeppe vestían ropas abrigadas, hechas de cuero y pieles, trajes muy elaborados que les llegaban  
más abajo de las rodillas, donde empezaban peludas botas. Las mujeres exhibían sus rostros decorados con  
espirales y figuras geométricas en sus mejillas, mentones y frente. Eran personas pálidas, de cabellos oscuros  
donde enhebraban todo tipo de argollas coloridas: pelos enteros decorados con trenzas, las que relacionaban  
con cintas igualmente llamativas. Además de sus pesados trajes de piel de visón, muchos, en particular los  
hombres, llevaban ponchos hechos de tela.  
A la capital de Nyeppe no sólo llegaban los mismos Cocú, sino también muchos que vivían más al este  
de las montañas. La ciudad giraba en torno al comercio, ni Aía ni Mesorú habían visto algo así. La ciudad estaba  
rodeada por estas altas montañas, donde se veía un pequeño caminito que subía y se perdía en las alturas.  
Hacía viento y comenzaba a llover.  
Al bajarse del bote Mesorú se acercó una pareja de ancianos que estaban sentados junto a unas rocas,  
donde terminaba el muelle. Mesorú sabía hablar algo del idioma que se usaba en Nyeppe. La mujer estaba  
vestida de negro, con adornos de color blanco; mostacillas y piedras que decoraban también el negro cintillo  
que usaba. Su arrugado rostro exhibía unos grandes labios pintados de negro, así como las pequeñas cejas  
también delineadas de negro. El anciano de cabellos grises y blancas barbas largas, pero angostas, vestía un  
poncho rojo con negro con bordados dorados. Debajo llevaba un chaleco gris, y en la cabeza un cintillo con  
hilos negros y dorados. La pareja se compadeció de Mesorú y su hija y les regalaron algo para vestir. A pesar  
de la hospitalidad de la gente del lugar, Mesorú sabía que sus posibilidades eran muy escasas si intentaban  
quedarse en el tan demandado y ajetreado puerto. Es por eso que junto a Aía decidieron que, después de  
descansar, partirían al día siguiente apenas le fuese posible camino a la montaña, tierra adentro. Y después  
de discutir un tanto con la pareja de ancianos, éstos accedieron a alojarlos en su casa por la noche, siempre y  
cuando Mesorú compartiese los peces que aún le quedaban, y Aía cooperará cocinando la cena. Y así también  
la mañana siguiente después de levantarse, se despidieron de los ancianos para continuar su camino. Entre  
abrigo y provisiones para el camino la vieja también le regaló a Aía, una bella corona bordada con diseños  
geométricos, de la cual colgaban coloridas cintas, trenzas de hilo y una pluma blanca, roja y azul. La joven no  
tardó en ponerse el fetiche mientras la anciana le comentaba que era para la buena suerte.  
* * *  
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El camino era cuesta arriba, aunque bastante ancho, pero aparentemente guardaba un verdadero tramo  
de subida. La frondosa vegetación era imponente en la ciudad, los árboles eran gruesos y duros; ancestrales  
espíritus, pero a medida que subían estos iban quedando atrás y daban paso a un barranco por el cual sólo se  
asomaban las puntas de los más altos árboles que hacían contraste, recortando la vista del mar. No llegaba  
mucha luz al principio de la cuesta, pero camino arriba se despejaba la lluvia y el sol comenzaba pegar, así  
como el viento, a empujar fuerte, como nunca antes habían sentido un viento. Luego de una hora de camino  
tuvieron que detenerse a descansar porque sus pies ya no daban más y el frío era algo a lo que no se  
acostumbraban.  
Se sentaron a la orilla de la vía a comer lo que les habían entregado los viejos en el puerto. Y mientras  
mascaban las tortillas, un poco desabridas, miraban este impresionante espectáculo, del mar que se abría casi  
a sus pies, y conversaban. No tardaron en sentir un poco de nostalgia, especialmente del clima al que estaban  
acostumbrados, pero sin embargo no podían esconder la emoción que sentían, y la curiosidad que les producía  
la montaña, el viento, el bosque, la lluvia e incluso el mar, el mismo que, en el fondo era otro.  
Cuando ya habían avanzado más de la mitad del camino, se empezaban a divisar apilamientos de nieve,  
y pozas de hielo que se producían donde el muro de piedra no daba más que sombra. Ninguno de los dos había  
visto nunca nieve. Tardaron más de medio día en llegar a la cima del camino, donde éste daba la vuelta a la  
montaña y comenzaba a bajar. Al otro lado de la montaña ya no eran sólo pilas y manchones de nieve, sino que  
todo el terreno poco a poco se volvía blanco.  
La bajada era mucho menos pronunciada, y lo que podía ser una especie de meseta, enseñaba  
nuevamente vegetación, aunque menos saturada. Ya más adelante, empezaron a ver lo que parecía ser un  
pueblo, donde terminaba el camino y la bajada. Ya se hacía de noche para cuando finalmente alcanzaron el  
asentamiento en las montañas de Nyeppe. El lugar estaba casi entero cubierto con nieve, y rodeado por unos  
pequeños pinos que crecían esporádicamente y vestían de blanco también. Las botas que les habían  
entregado los ancianos probaron ser muy útiles porque sus pies se hundían hasta el tobillo a esa altura del  
camino.  
Adentrada la noche lograron entender que aquél era sólo un refugio, y que la ciudad se encontraba a la  
vuelta de una colina nevada que se veía lo lejos. Se hallaban un poco más que a medio camino, sin embargo el  
refugio estaba de verdad para los viajeros y no tuvieron problema pasar la noche. La gente de Nyeppe era  
generosa y les ofrecieron un poco del estofado que habían cocinado. Lo que parecía ser un pueblo en realidad  
no era más que un conjunto de tres casas y una fortificación. Mesorú y Aía alojaron en la fortificación de adobe,  
en una de las piezas que tenía para viajeros, la pequeña torre. Sin embargo Mesorú se quedó conversando  
hasta tarde con dos soldados que hacían la guardia, mientras Aía se fue a la cama temprano para recuperar  
energías. La gente de Nyeppe era bastante alegre y todas las noches celebraban bebiendo un delicioso  
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fermentado de hierbas silvestres, incluso en ese pequeño refugio en el medio de la montaña. Los soldados le  
regalaron a Mesorú una vasija de dicho brebaje, aludiendo que sería útil para soportar el frío del camino.  
Al día siguiente, cuando despertaron, los soldados de la guardia ya habían partido su camino de regreso  
a la ciudad. Frecuentemente se realizaba la variación del turno, en el refugio, por lo que habían llegado otros  
dos soldados con algunas provisiones para el lugar. Aía despertó a su padre para que se pusieran en marcha,  
pues todavía les quedaba mucho camino por recorrer.  
Cuando llegaron finalmente a la colina y dieron la vuelta, ya caía la tarde y el sol se escondía entre medio  
de los picos. Ahora si en ese lugar la vegetación sobresalía por sobre la nieve y el viento soplaba violento,  
obligándolos a sostener sus capuchas con una mano. A lo lejos se alcanzaba divisar, con la poca luz solar que  
quedaba, un caserío que emanaba humo de algunas de las casas. Se escuchaba el sonar de unos tambores y  
cantos entusiasmaban a Aía a acelerar el paso, mientras Mesorú, un poco cansado intentaba mantener el  
ritmo. Ya de noche, por fin llegaron al lugar. El resplandor de una fogata que había en el medio de la villa, se  
reflejaba en la nieve dando un efecto; que junto al humo, los tambores y los cantos de un pequeño sistema de  
danza en el lugar; hacían sentir totalmente ajenos a los dos Cocú.  
39.Fábula  
¡Qué gran día! exclamó el microondas, se sentía satisfecho.- Si seguimos así nunca vamos a pasar  
hambre.- Me alegro por ti. Mientas tú no dejes de funcionar, todo va a andar bien contestó el refrigerador.-  
Parece como que tanta abundancia me está dando mucho trabajo, sin embargo es una verdadera señal  
agregó el microondas.- Hoy día he estado funcionando toda la tarde.Apenas nosotros tenemos que  
trabajar, tú te llevas toda la carga, yo ya me hallo vacío replicó el refrigerador despreocupado.Cierto, ya  
hace casi un mes que no encuentro trabajo yo tampoco se incorporó en horno.- Pero sin embargo tú tienes  
que trabajar el doble. Supongo que, a pesar de todo, no puede ser tan malo, si te hacen funcionar a ti, es  
porque aún hay que comer. - Yo no me preocuparía, tranquilos y déjenme todo a mí añadió con confianza el  
microondas.  
Pero cuando todos reían con complacencia y tranquilidad, la despensa los miraba con ojos suspicaces  
a cada uno de ellos y con un tono grave y de preocupación, después de toser un par de veces interrumpió lo  
que consideraba era delat' iz muhi slona.―  
No sé de qué hablan. ¿Yo me preocuparía? Hace casi dos meses que no veo nada nuevo. ¡Y tú! ─  
refiriéndose al refrigerador.- A ti tampoco te han cargado de suministros hace unas semanas. ¿Con que  
despreocupación puede alguien pensar que estamos bien? y cada vez más urgente en su tono continuó.- Ya  
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comienzo a albergar ratones y arañas pero ustedes teorizan que no hay nada que temer. ¿Cuándo me quede  
sin nada que ofrecer qué vamos a hacer? -  
«No juzgues el día por lo que cosechas en él  
sino por las semillas que siembras».  
Denuevo, cuando todos habían quedado en silencio y meditando las sabias palabras de quién llevaba  
más años que todos en la casa, y que con su precavida actitud daba el toque de seriedad a todo el conjunto en  
la cocina, se oyó una molesta y oculta carcajada que desde hace un rato se disfrazaba bajo toda la  
conversación. Entonces hablo quien lleno hasta el tope, seguía siendo abastecido a diario.- Bah… Boberías  
murmuró el basurero.  
«El que se apura en sembrar  
cosecha indigestión».  
40.La Inyección de Angus  
Su maldita mirada infernal la ponía nerviosa.- Este claramente algo se trae.- pensaba y continuaba  
anotando.- Angus, por favor no hagas eso insistía la inefectiva madre con una falsa cara de no poder forzar  
más el gesto la señorita volteó pero no alcanzó a darse cuenta qué era exactamente lo que estaba haciendo  
Angus.–  
Ya… Angus… Ponte de ladito un poquito ¿vale? – le dijo con una ternura enrollada, pero éste le  
respondió agarrándose los genitales con un gesto grosero.¡Por Dios! Voy a llamar a tu papá intervino  
enérgicamente la madre.- ¡Ponte de lado ahora! hasta que lo hizo.  
Nuevamente la nerviosa enfermera insistió esto no duele, pero necesito que te quedes quietito un  
poquito para que salga bien y sin aviso le ensarto el brazo con una filosa aguja hueca bastante larga y  
bastante gruesa. Con sobresalientes ojos y diminutas pupilas, el niño inmediatamente mordió con todas sus  
fuerzas el pecho de la mujer, la que reaccionó con un agudo gemido inexpresivo y una profunda trompada que  
fue a caer directo en la mandíbula superior de Angus.  
Era semana de auditorías y el día iba tenso. Primero, el caballero del sanatorio repitiendo la misma  
historia de siempre otra vez más. Y, cómo estaba sola, tuvo que aguantar toda la mañana, hasta que luego  
llegó urgente una joven con el setenta por ciento de su cuerpo quemado. Los gritos y el llanto desesperado aún  
le hacían eco en la cabeza. Más tarde, un personaje con fiebre había presentado un reclamo por la poca  
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importancia que la señorita le había prestado a su atención. Y, entremedio, la misma niña con gripe la había  
vomitado dos veces. Luego llego el personaje baleado con su novia pandillera, a quien no fue posible salvarle  
la vida. Luego el pequeño Angus, y no eran ni las tres. Para más, estaban haciendo la reparación del techo y  
llevaban una semana con el zumbido del refrigerador: esa tarde el ruido se volvía un poco escandaloso.  
Angus, de la silla, cayó al suelo, con el mero impulso del puñetazo, y se azotó la cabeza. Yacía  
inconsciente bajo los pies de su madre, la que parecía aturdida y tardó un momento en reaccionar. Antes de  
que alcanzara a abrir la boca, la enfermera tomó el extintor y a dos manos le batió un seco impacto que también  
la dejó inconsciente en el piso.  
41.Las Baterías  
Era una caja cómo cualquier caja de telefonía celular o de alguno de esos ratones electromecánicos que  
ahora resultan tan populares en horario de oficina. Pero para el observador ajeno, los ojos de martillo que se le  
salían poquito a poquito de sus orbitas frontales delataban algo más.  
Lo desempaco de ese clásico plástico rudimentario con el que en ese entonces se usaba empacar estas  
cosas, una bolsa desechable. Luego lo desempacó de ese clásico plástico rudimentario con el que en ese  
entonces se usaba empacar estas cosas, una especie de film tenso termosellado que obligaba a rasgarlo para  
poder abrir la caja. Contenido en mano, lo desempacó de ese clásico plástico rudimentario con el que en ese  
entonces se usaba empacar estas cosas, una ruidosa cubierta amortiguadora superpuesta sujetada con cinta  
y hecha de un polietileno que encapsulaba burbujas de aire en vesículas circulares de forma regular a lo largo  
de toda su superficie. Finalmente lo desempacó de ese clásico plástico rudimentario con el que en ese  
entonces se usaba empacar estas cosas, una lámina protectora adhesiva que cubría la mayor parte de la  
superficie plana del objeto y el accionador principal.  
Ya lo tenía frente a sus ojos y al activar la característica de encendimiento sabía que su vida cambiaría.  
Había tenido que tomar todo tipo de decisiones difíciles antes de ese momento. El financiamiento, la  
factibilidad, las consecuencias, el compromiso moral, la presión corporativa, el «¿qué dirán?», las  
consecuencias medioambientales y el destino de su alma. Pero ya era tarde para dar pie atrás, todo estaba  
vendido, todo estaba comprado, todo estaba endeudado, todo estaba firmado, cerrado, pisado y hundido. Una  
lágrima imaginaria corrió por su mejilla saludando la irreversibilidad de las cosas.De cualquier modo este era  
mi destino, no me quedaban alternativas repetía mientras una parte de su cerebro intentaba convencer a la  
otra.  
Tuvo que apurarse en cerrar su casa para cruzar a comprar una batería luego de comprender que no  
venían en el paquete que había abierto. Tiritando se repetía con cada paso – …ya voy… – y la mujer de la  
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caja, con un elegante abrigo de cordero australiano dorado le quedó mirando monsieur, vingt-sept.Con  
sus largas uñas negras le mostró, sobre la pequeña mesita de madera, la disconformidad en su pago. El resto  
de los peatones de la fila eran un grupo inmenso de religiosos iniciados que vestían pantaloncillos cortos e  
hicieron alarde de su disgusto murmurando Efesios 4:28. Ante su sorpresa, la mujer hizo crujir una galleta de  
asbestos entre sus dientes y uno de los religiosos se sacó la chupalla y comenzó a apagar y prender el  
interruptor de forma intermitente mientras vociferaba dramáticamente ahora un pasaje de Ezequiel.  
Y cómo no tenía tiempo para eso ¡¡ya voy!! exhaló exaltado, mientras le arrebataba la batería a la  
mujer y dejando las monedas en la mesa que haría caer con la cola, corrió de regreso para ser impactado  
mortalmente por una motocicleta justo en la puerta del almacén.  
42. Los Consejos del Taxidermista  
El taxidermista del zoológico no estaba contratado por el zoológico. Era un subcontrato de su propia  
microempresa TaxiDorms en Franklin. No daban boleta: nica gando.  
Su conviviente era una psicópata maloliente que no tenía cabello ni carnes que engrosaran sus  
huesudas caderas. Su compadre, él del almacén de la esquina, don Ibério, era un cretino trabajoso y  
desdeñado que no prestaba un favor ni a su madre. Le decían el cabrón en el quiosco de mote con huesillos  
del doctor Olbas  
Su hogar era un taxi en desuso que tenían en la calle, porque no tenían casa. Pasaban frío en invierno,  
y hambre, siempre. Era terrible y fome. Todas las mañanas juntaba unas gomas en el metro para hacer el  
pasaje al zoológico a ver si había pega. Casi siempre la hacían, y si no, en la noche comían ratas. Un día lo  
mataron violentamente en un asalto a mano armada.  
A veces las cosas son tan terribles que no vale la pena buscarles sentido. Lamentablemente la tierra no  
es el cielo. Quién cree que la vida es justa, se equivoca. Quién cree que la vida es injusta, se equivoca. La vida  
no se preocupa de cosas tan humanas.  
* * *  
La vida de los humanos:  
Unos fueron malos e hicieron sufrir.  
Otros fueron buenos y sufrieron.  
Algunos tuvieron que cumplir un papel.  
Otros tuvieron que cumplir otro.  
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Unos dejaron cuestiones pendientes en su vida,  
Al dejar la tierra, las almas se consagran a lo que conjuraron en este mundo.  
Algunos fueron malos y sufrieron,  
Otros fueron buenos e hicieron sufrir.  
El mal y el bien se necesitan,  
Pero el mal es malo pues se define como la falta de lo bueno,  
Y, análogamente, el bien es bueno.  
Algunos no quisieron cumplir su papel,  
Pero, al final de todo, todos jugaron solo un rol.-  
¿Cómo puedo estar a favor de que alguien se dispare en el pié? ¿Cómo podría creer que esto sea algo  
bueno para mí? ¿Cómo voy a estar por qué alguien, que intentando dañarme, se dispare en el pié? Perdón y  
enmienda ¡El único camino! Estas en este mundo para alabar a Dios y a la Creación.  
Y Todos Somos Dios.―  
43.Merma  
Merma, sentada sobre su cañón laser, esperaba que cayera la noche. Refligersam estaría ahí con  
noticias de la emboscada, pero aún no se presentaba. Una serpiente estaba mirándola desde hace dos horas  
escondida tras una roca anaranjada. Se acercó con un palo a tratar de ahuyentarla pero esta le escupió en sus  
botas metálicas.- ¡¿Qué demonios?! pensó. Y dirigió su mirada una vez más al horizonte, dónde la negra  
ciudadela había reverberado hace cómo una media hora con un último bombazo.- ¿Qué será? –  
La pequeña víbora colorada siempre la miraba con su lengua tiritona, le parecía rezar maldiciones. El  
sol de neutrinos nacía en el panorama, pero era insuficientemente intenso y altamente radiante. El viento  
helado chiflaba por su rapada cabeza y le bajaba por la columna. La serpiente la miraba concentrada, desde  
su minúsculo rincón. Merma intentaba no darle importancia. Su ansiedad la superaba.  
Se paró nuevamente y ahora con un peñasco intentó atinarle de lejos. La culebra rápidamente se fue a  
esconder debajo del pavimento, con un bravo susurro herpetológico.- No puedes conmigo alardeó, volviendo  
a asomarse, maliciosa, ahora a sus pies. Confundida, Merma volvió a localizarla inmediatamente con los ojos.  
Merma era una mujer completamente blindada, entrenada para la guerra, para mantenerse siempre  
mentalmente aguda. La larga guerra había terminado por producir un programa de entrenamiento con  
resultados extraordinariamente eficientes. Los oficiales de penetración cómo Merma pertenecían una raza  
diseñada especialmente para esta campaña y eran inquebrantables. Pero también la guerra había dejado ya  
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tantas muertes y la ansiedad del clima, a esas alturas inhabitable, la impulsaba intempestivamente.  
Preocupada de la ridícula serpiente, sintió por un momento que esa espera le cercenaba la integridad. Luego  
de horas, su mente de a poco se azogaba. Estaba tensa - ¿Por qué no vuelve? ¿debo partir sola? ¿habrán  
suspendido? ¿habrán fallado? ¿habrá muerto? se preguntaba angustiada dentro de su cabeza cuando el  
reptil, de un solo latigazo, cascabeleó alrededor de su zapato y se aferró como una sanguijuela, enrollada a su  
pierna.  
No lo notó hasta que lo notó, por el ruido, por un zumbido motorizado a lo lejos, por un dolor paralizante.  
Cayó golpeándose la cabeza, derramando lentamente en el asfalto sus rojos fluidos cefálicos. Le había trepado  
por el muslo y la mordió. Su conciencia ya se había ido para siempre cuando sus verdes ojos empañados  
reflejaron las ruedas de la fugaz motocicleta de su compañero al estacionarse encima de la cabeza del bicho  
reventando cómo una burbuja.  
44.Præcepta Incomplēta  
Esa mañana se levantó, flojo pero despierto.  
Tenía que terminar lo que dejó abierto:  
Por la ventana se escapó.  
Solía abandonar, tras la persiana de su buró, el vacío incierto.  
Salía a observar el paraíso muerto de la sotana que rechazó.  
45.Horror Cuántico  
Las cosas se habían salido un poco de control. Miraba por el microscopio las extrañas vibraciones  
elementales que escapaban de lo que admitía el modelo y desafiaban los supuestos básicos del experimento.–  
Parece que se quieren comunicar se oyó un murmullo de entre el equipo de físicos.  
Esa tarde, a escondidas, el sargento quiso quedarse tomado notas y sin querer, rebalsó completamente  
uno de los recipientes estaba nervioso y emocionado y luego de limpiar obvió el protocolo de anotaciones  
evitando registrar el acontecimiento.  
Para la mañana siguiente todos llegaban al lugar en un eléctrico minuto de ansiedad premonitoria. Ya  
habían pasado los higenicistas en la madrugada y las herramientas del laboratorio se encontraban todas de  
regreso en su lugar original. Un halo de información radial gradualmente impregnaba el espacio visual de  
algunos de los científicos y una mujer que desmayó tuvo que ser llevada con el equipo médico.  
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Cuando reactivaron la cápsula resumiendo la lectura, las cosas comenzaron a aligerarse en un suspiro  
y todo fluyó. Los patrones del día anterior se veían mucho más evidentemente e incluso nuevos modos  
oscilantes se observaban en el viejo xiloflavógrafo. La cápsula estaba dispuesta en un complejo recipiente  
metálico de un metro de largo por lo que cada operación era realizada de manera unitaria, con la ayuda de una  
grúa de horquillaje.  
El equipo poco a poco perdía la noción al adentrarse en el experimento. El lugar chiflaba en silencio  
precario mientras la persona que esparcía figuras en cada una de las planas caras de blanca celulosa describía  
un confuso panorama wernickeano. Sus pestañas se pegaban las unas con las otras y una sinfonía impar de  
frotares seborreicos masajeó sus pálidos pero aún convexos globos oculares. El resto de los espectadores del  
equipo, atónitos, no dejaban de babear profundizando en sus propias bufas impresiones del fenómeno  
mientras la comisura central de cada uno de ellos ardía en positrones ¡Ejemmm! exclamo el financista  
soberano que aún se lograba percibir a través del psicodélico vidrio marrón blindado que separaba la cordura  
del resto del ensayo, en apariencia.  
El capitalista movía sus garras una vez más con su control absoluto y cada uno de los sujetos  
sobrexcitaba su formación reticular mesencefálica mientras sentía con relajo la vibración zumbante de ese  
estirado pero agudo sonido elastizante que emanaba fresco de la electromecánica máquina cuando se hallaba  
en movimiento, cosquilleándoles el tejido estriado. Fue entonces cuando el sargento comenzó a desfigurarse  
por completo para el resto de sus compañeros. Su cara, su piel, sus emociones, todo parecía embutirse en un  
espantoso homeomorfismo irreversible que lo trascolaba a una topología infinitaria, irreductible, donde su  
información visceral quedaba desordenadamente esparcida a sus pies y, de forma grosera, exponiendo sus  
más íntimos axiomas y esquemas paradigmáticos.  
El embajador exterior los observaba con cara de incremento, desde afuera. Desde afuera se activó la  
alarma de emergencias y el sistema de protección. Así, una lluvia de certidumbre aplomo de golpe las cabezas  
del equipo y cual pandora, colapsó una serie de variables funcionales interpretando sus potenciales.  
Nauseabundos, comenzaron a recuperar la consciencia al escuchar el sonar de la alarma.–  
¡Ha habido una violación del protocolo! exclamo el director que entraba indignado con un teléfono  
móvil en su mano y una escolta de guardias armados. Solo extrañas y desconfiguradas trazas multívocas de lo  
que alguna vez podría haber sido el sargento yacían inconscientes en el suelo de la sala ensordecida por la  
sonora y sórdida alarma, aunque ya nadie sabía que era eso en el piso.  
46.La Mente Perfectamente Absurda  
Es absurdo que tenga que recurrir a ese nivel de sordidez para presentar una épica interesante.  
Es sórdido el hecho de que guarde tal parsimonia para presentar una idea tan sencilla.  
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Es demasiado sencillo tener que dar a entender algo tan básico.  
Y se da a entender en este acto: ¡Ya!  
Y con ello libera a quien lo lea,  
De la primera idea.  
Antes de que el día y la noche se casaran, era solteros.  
Antes del que el tiempo se graduara era un estudiante.  
Antes de que las cosas se definieran, eran indefinidas.  
Antes de la siguiente frase, la anterior.  
Antes:  
Por más que se sienta cómo que las cuestiones generales carecen de sentido, estas están relacionadas  
con la totalidad general del universo mismo. Donde las cosas no importan pues son sólo «las cosas». Y nadie  
ni nada es «algo». Esta idea no puede ser totalmente contenida en esta mente; esto es lo que define a la idea.  
La mente perfecta puede contener esta idea.  
47.Quieres Saber lo que No Quieres  
¿Lo dijo con rabia o lo dijo con risa? – pensó mientras sus palabras resonaban en sus oídos… –Querrás  
saber lo que no quieres saber y lo sabrás sin saberlo – qué demonios, qué demonios… ¿qué demonios estaba  
tratando de significar? y salió de la tienda un poco frustrado.  
La feria circense estaba cerrando esta tarde y sólo un guardabosque noruego lo saludó con una  
reverencia diagonal del oriente, sin perder de vista por un segundo sus uñas, y, mientras silbaba la última  
canción tropical de moda, afuera de la tienda. La mujer de la bola de cristal le había enumerado una categoría  
de maravillosas coincidencias. Y lo dejo con esa última frasecita que le sabía a intranquilidad y estrés ¿será  
que me espera alguna mala noticia? Se retiró a su departamento.  
Entre sueños despertó medio dormido, con un ojo pegado, pensando en la maldita frase. Quiso  
despejarse pero no supo cómo. Y entonces, como si la repisa de libros y ñoñerías fuese a estornudarle encima,  
comenzó un temblor que hizo sonar el vaso de agua apoyado en su velador.– Sabrás lo que no quieres saber…  
o ¿cómo fue que me dijo? e intentó recordar mientras el movimiento amainaba más me gustaría saber qué  
quiso decirme con eso rio por un segundo.  
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Entre la noche y la mañana todo volvió a temblar por un segundo más pero también con más fuerza. Y  
fue tanto así que se levantó de la cama apurado, vaciando rápidamente su cabeza de ideas. Y fue a dar con el  
vaso de agua, un poco espirituado. Y bebió dejando que los segundos lo esperaran.Y qué pena pensó –  
quizás sean sólo historias. Quizás no quiso decirme nada respondiendo el acertijo sin saberlo y quizá se  
trata de que yo me quede pensándolo y se acostó cayendo en ese ensueño budista del que no podemos  
escapar.  
48.Adriano  
Y bueno pensó y bueno tartamudeó suspirando - y bueno, era su último día en esa maldita pocilga  
y parecía que las espinillas le brotaban amarillas desde la barbilla. Su cara y sus ojeras grasosas parecían  
describir un cansancio que no tenía precedentes. La falta de sueño era algo que no le quitaba el sueño,  
evidentemente.  
El extraño mundo de Adriano estaba rodeado de elementos imaginarios que le permitían hacer frente a  
su desperdiciada adultez, algo equivalente a una religión pero un poco menos esmerado. Desde los delirios se  
veía, era o sería alguien a quién no se parecía, quién no era y quién nunca sería. Hasta los desprecios y  
aprovechamientos minúsculos e ilícitos a través de los cuales intentaba frustradamente dejar escapar sus  
frustraciones, a nadie le quitaban el sueño más que a sí mismo. Su vida solitaria le debía el insomnio y la falta  
de sueño a una combinación patética entre el transporte público, su obesa salud negligente y el exceso de  
trabajo. Además, a medida que su cuerpo se transformaba en un cadáver, el vecino todos los días le humillaba  
con una bulla que más que poco cívica, era francamente ridícula.  
El edificio que cuidaba había sido asaltado diez y siete veces en su turno y cómo llegaba a dormir al  
trabajo cada día más tarde, el administrador, Aldo, estaba bastante hastiado despiértate viejo ¿qué te pasa?  
Disculpe Don Aldo le contestaba con una enorme grieta en su rostro.Y pásate pa’ca’– indignado pensó  
Aldo mientras cogía el aromatizador y rociaba una brisa química en la pestilente sala de accesos.-  
El edificio en el que trabajaba Adriano era sólo de oficinas y podría ser descrito en una variedad de  
formas de creciente profundidad las que a su vez podrían desplegarse en orden cronológico, alfabético o  
espacial, dependiendo del narrador y de su estilo narrativo. En paralelo, cada una de las oficinas del edificio  
era susceptible a ser catalogada de similar modo y de forma tal que las actividades económicas en las que se  
involucraba cada entidad jurídica o natural allí domiciliada alcanzaría cómo para hacer una profundización  
crónica de un único párrafo de extensión, en una suerte de extensión corta que intentase ventear un breve  
relato en busca de cierta perspectiva general y sin éxito, algún grado de tiraje y trascendencia.  
De ser ese el caso, el siguiente párrafo ya pasaría a concluir con la muerte predecible del personaje de  
una manera gradual y tediosa. Podría ser, aplastado muy, muy lentamente entre dos oraciones que se  
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acercarían la una a la otra en una especie de trampa egipcia del tipo de las que suele proteger a las momias  
famosas. O quizá sería luego de ir a increpar fatídicamente a su vecino trasnochador quién paradójicamente  
sería experto en artes marciales étnicas y le conferiría un golpe anatómico directo en el hígado, hemorrágico,  
y que lo dejaría mal herido, arrastrándose y desangrando en busca de su móvil toda esa noche hasta alcanzar  
la puerta de su departamento y morir en el pasillo intentando abrirla. Y bueno, así la historia de Adriano  
concluiría con una especie de hastío letárgico y de vacuidad inexorable a la que a ratos todos tenemos que  
hacer frente.Pero ¡¡Despiértate te dije!! – le disparaba aromatizador en el rostro, desesperado, Don Aldo…  
49.Las Escaleras  
Es mi dolor… tener que bajar de nuevo – pensaba con cada peldaño.Su cabeza, algo aturdida, rodaba  
sobre sus hombros, y sentía quebrarse. El edificio se sentía cómo un estanque vertical y sus piernas hacían  
descender su cuerpo de forma helicoidal, cómo esos fluorescentes juguetes coloridos, en espirales con forma  
de resorte y que son capaces de bajar las escaleras, peldaño a peldaño.  
Al llegar al piso once descansó por un momento. Una joven secretaria lo miro con incandescentes  
pupilas al abrir la puerta de emergencias y sacó un cigarrillo largo y angosto que encendió ipso facto. Exhalando  
una nube espantosa de vapor nicotineado fue soplándolo hacia las profundidades de la escalinata.  
Y siguió botando aire, camino abajo, descendiendo en su sufrimiento con una mano en el pecho, casi a  
punto de rasgar su camiseta. Se acordaba de su edad y de la falta de sueño cuando llegó al piso diez.De  
nuevo son las tres, no lo puedo creer se decía murmurando.  
En el noveno piso un horroroso olor a menta y un crujido plástico en cada uno de sus pasos lo inquietaba  
es mi dolor y tuvo que detenerse otra vez más a respirar. Escucho a lo lejos, abajo, el eco de una risa  
femenina y luego imaginó burlescos cuchicheos bajo sus pies. Se puso a andar.  
Desde el séptimo piso alcanzó a ver la puerta de emergencias del piso seis terminar de cerrarse. Al llegar  
ahí había un aroma a loción que bajaba hasta el quinto piso, donde sólo escuchaba una profunda vibración  
mecánica al otro lado de la salida y la comida del almuerzo ya parecía devolvérsele.  
Llegó al tercer piso, empapado, con la cabeza colgando, se prometió nunca más repetir la experiencia  
y justo antes de jurarse que iba a bajar de peso, un personaje de corbata negra salió del cuarto piso y lo miró  
¡Alto ahí! Ya arreglaron el ascensor.  
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50.Craveman  
Craveman era un muchacho, aparentemente, de más o menos veinte o cuarenta años de edad. Sus  
cabellos rojizos enrollados caían sedosos hasta el suelo. Sin piedad, miraba a cualquiera que se le cruzara en  
su camino con dos ojos negros que se perdían entre una pálida cara llena de pecas y unos lunares anaranjados.  
Cuando caminaba en la calle, Craveman vestía muy poco sistematizado, como un mendigo o casi.  
Su fortuna la había ganado en las apuestas, por lo menos eso creía la gente. De hecho había ganado  
tres veces la lotería. Se dedicaba a disfrutar de aquellas comodidades que había forjado, se podría decir que:  
engañando a la gente con complacencia y alegría. Y es que Craveman tenía un don: podía leer la mente y ver  
el futuro. Pero sus habilidades psiónicas no sólo le permitan conocer; lo más relativo es que podía variabilizar  
el futuro y manipular las mentes a su gusto; algo similar a ir creando una historia a medida que se la imaginaba.  
Craveman aprovechaba sus ventajas, nunca le salía nada mal. Era famoso, conocido a nivel mundial,  
por su generosidad y sus grandes aportes. La prensa a veces lo acosaba, pero solo lo justo y necesario. La  
gente que caía en su gracia siempre era increíblemente beneficiada por el destino.  
Craveman no abusaba, nunca se dejaba llevar por su poder para pasar por encima de los otros o tomarse  
retribuciones. En su juventud, alguna vez lo hizo, dando miseria a aquellos que le demostraron muy poca  
humanidad. Pero el llevar a cabo estas vendettas le había enseñado que ese no era el camino más armónico  
ni tranquilizante. Como ya dominaba sus poderes a la perfección para esta edad, Craveman había entendido  
que era mejor manipular los acontecimientos y las mentes para evitar egoístas; malos entendidos; odiosidades,  
y traiciones; en vez de despachar alguna consecuencia o justicia divina.  
Craveman era un filántropo, uno a su manera claramente, pero no podríamos decir otra cosa: alguien  
que se preocupaba por idear el mejor estado quo posible, y su preservación inmaculada ad hoc. En efecto,  
aunque nadie sabía bien cuando nació, aparentemente, desde que el apareció en el mundo, o por lo menos  
como imagen pública, algo misterioso hacía que todas las personas y seres viviesen en una inesperada armonía  
sinfónica. Muchos pensaban que la humanidad había llegado a un punto en que el desarrollo permitía  
finalmente una existencia pacífica e imperturbable. Nadie nunca era demasiado egoísta, pero Craveman  
también siempre se ocupada de dejar, hasta en los que tenían las más atroces tendencias criminales, un leve  
grano de arena de libre albedrío.  
Legalmente Craveman tenía setentaidós años, sin embargo, físicamente se veía treinta, sesenta o  
cincuenta años más joven, dependiendo del día. Ahora bien, respecto de su verdadera edad, nadie podría  
saberlo, menos él. El público lo hostigaba sin incomodarlo, sin pedir compromisos y siempre maravillado con  
él. Craveman siempre se preocupaba de no atravesar las libertades demasiado. Su familia y sus amigos todos  
tenían un muy buen pasar. Además se podía decir que no tenía enemigos; pero esto no se debía al miedo sino  
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a que misteriosamente a nadie en el mundo le cupo en la cabeza nunca alguna fastidia que le hiciera sentir  
que Craveman debiera ser reprochado.  
Era una figura conocida en el áspero mundo social. Craveman era el representante público de la  
Fundación Craveman para el Desarrollo Desencadenado de la Felicidad. Todos conocían a la compañía de  
Craveman: era la proveedora de productos punzantemente cotidianos, pero nadie la cuestionaría. Era una  
compañía familiar cuya fachada aparecía como paradójica e inocuamente millonaria. Asimismo, Cravemann  
participaba siempre al margen de la sociedad.-  
¡Qué difícil se vuelve mantener una mentira a medida que la describes! También cuando se escribe una  
historia lo es mantenerla consistente.Asimismo, Craveman hacía lo imposible por mantener las cuestiones  
con una forma consistente, sin volver la realidad una azarosa y violenta estípula de magia cuántica. Sin  
embargo, había cosas en las que inevitablemente, Craveman, incurría en un forzamiento de la realidad. Sólo a  
ratos, todos parecían militantes cerebrilavados de insania: gente liviana.  
La pregunta para Craveman era si podía sentirse libre de culpas, o el único culpable. Y a pesar de todo,  
nunca podía crear una realidad en la que tuviese esa pregunta cubierta por todos los ángulos. Una profunda  
disonancia metafísica que implicaba incertidumbre, incompletitud o inconsistencia.  
Como el aire que emana del fuego cuando llueve, Craveman era una figura invisible cuya strangeness  
se volvía evidente cuando las cosas ardían de urgencia. Sin embargo, nadie lo culpaba, era como un protector  
standard al que la sociedad tendía a dirigir su mirada sin darse cuenta.  
Algunos te(chn)osofistas post-agnosticismo llamarían a Craveman un Dios de la segunda generación.  
Infantil pero mesurado; liviano pero práctico; triste pero feliz. De hecho, sus obras, aunque muchas veces eran  
retroactivas, eran cómo la oreja de Van Gogh: pasaron a la historia sólo después de que su dueño muriera.  
Cada cierto tiempo, alguien elaboraba una teoría conspirativa relacionada sobre Craveman y su  
Fundación. Craveman debía solucionar el problema siempre con cuidado y precaución, sin afectar la línea  
normal de acontecimientos aceptables como posible-probables para la sociedad. De hecho, se podía permitir  
la existencia de dichas teorías en el ámbito underground, conservando siempre un pequeño sistema de  
espíritus que sí pudieron acceder al verdadero landscape.  
Craveman podía manipular los principios de la lógica de manera (s)light. Es decir, esa (la lógica) era una  
muralla bastante solvente de ambigüedades que le impedía ir más allá sin generar the chaos. Anfivalente: cómo  
si no necesariamente terminara cada frase con una palabra anglosajona extra. Cravemann modificaba la  
puntuación la lógica, pero no el significado primal. La implacabilidad de la lógica siempre se disociaba a un  
nivel que le permitiera pasar el test… O inspección o análisis, por contraejemplo.  
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51.El Insectoide  
Las furiosas gotas acidas caerían toda la mañana. El gris paisaje se embarraba con un olor alcalino y  
pequeños marsupiales bizarros rasgaban su pelaje con filosos dientes bajo la sombra de algún rinconcillo en  
las instalaciones. Yoni, con su máscara negra, hacía la primera ronda mientras oía una especie de cumbia  
electrónica de tiempos pasados en su audífono.  
La tormenta sólo cubría las blancas alturas y la llovizna que llegaba al suelo era un leve rocío, vaporoso  
pero pungente. El luminoso resplandor grisáceo de la neblina reflejaba los mudos rayos sobre su cabeza y cada  
cierto tiempo el zángano monitor volvía a pasar frente a sus narices destellando una luz roja.¡blip!–  
Yoni sudaba en su extraña y calurosa escafandra cuando su indicador izquierdo comenzó a vibrar. A  
escondidas, la noche anterior, los exteriores habían sido invadidos por un despliegue de reconocimiento que  
vino desde la colmena. Y esa mañana ya acechaban la instalación peligrosamente. Yoni comenzaba a recordar  
sus enormes lentes negros que cubrían la mayor parte de sus cabezas cuando divisó a uno.  
Sus extensos brazos tenían tres articulaciones y unas tenazas especializadas en el extremo con las que  
sostenía una suerte de ingenio ininteligible. Sus cuatro formidables piernas delgadas y puntiagudas  
equilibraban la negra caparazón blindada que cubría su abdomen. Las antenas en su cabeza parecieron  
detectarlo mecánicamente y la asombrosa forma insectoide insinuó un veloz giro de autómata, encarando a  
Yoni, precisa y controladamente.  
Yoni apuntó su monitor con un botón y el zángano lo rodeó una vez más, justo a tiempo, emitiendo un  
destello verde ¡blip! ¡blip! la cantidad precisa de napalm se precipito exactamente sobre la silueta borrando  
su magnífico contorno de entre la niebla.  
52.La Vesícula de Jo C.  
Era imposible no prestarle atención: el timbre de su hermosa voz tenía una consistencia angelical.  
Además tanto la frecuencia cómo la amplitud de sus ondas sonoras, aumentaban tensamente al final de cada  
una de sus frases Jo C., te recuerdo que las últimas siete veces que has viajado en la vesícula tru, has  
solicitado un transporte de emergencia. Cuando el pulsador llegue a cero, muestrearemos una holografía de  
la situación en la que se hallan los individuos transportados que tú has identificado cómo urgentemente. El día  
de mañana se van poner en contacto contigo a través de tromodomper para solicitarte una interpretación  
holográfica en términos de la emergencia que has indicado que en este momento se está desarrollando. Esto  
para evitar que te suspendan temporalmente la facultad de asignar a tus vesículas tru el modo de emergencias.  
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Gracias por tu atención y que tengas un muy buen día Jo C. y la máquina emitió un chirrido estruendoso y  
escandaloso por un instante de brevísima duración.―  
Ay Dios, ya van a mandser a los mecatember otra vez pensó Jo C. mientras un pulsante contador  
llegaba a cero y un destello fotográfico eternizaba el momento.Acuérdame de levantarme más temprano –  
programó en su gastado schuildzer.  
Jo C. volaba de regreso al centro esperando encontrar un tornableight con el que reponer su  
autodipousen no estándar.Esto es lo que me pasa por asopurtar las ecolomías locales.Y refunfuñando se  
estabilizó para bajar de la vesícula. El aire, condicionado en el centro, todavía sonaba y los moscosos hacían  
fila para poder atenderse en el entre-teymer. Jo C. no tenía todo el día asique rápidamente se conectó al único  
indicaliam desocupado para que le indicase su itinerario material. Luego procedió recursivamente, de uno en  
uno, hasta que se encontraba camino a su casa, de regreso, en la vesícula tru.Será mejor que no pida viaje  
de emergencia ¿no habrá alguno pagado que sea más rápido? recordaba en silencio mientras descomprimía  
los códigos de instalación del nuevo tornableigh versión cuatro, sabía. Tssssss… no me sirve. Tendría que  
ajustarlo yo mismo y disquisició al tru-panel, de regreso a la tienda.  
La armonía que resonaba en cada uno de los acordes de su voz que era suave y adorable. Con ella,  
marcaba el paso de una tétrica, agitada e impersonal melodía.Jo C., has cambiado el itinerario. ¿Necesitas  
asistencia de algún tipo? y un violento golpe de volumen, estrepitoso, casi alcanzó a molestar si no fuese por  
su tan corta duración. Jo C. dio su negativa desde su más profundo mal humor esto me pasa por bizarro –  
pensaba.  
Al caer la tarde, Jo C. había caído en la cuenta de que le sería imposible solucionar el problema de su  
autodispousen desde el centro. En consecuencia regresaba bastante frustrado a su hogar. La preciosa y  
estresante voz le dijo hemos llegado Jo C. Buenas noches. Recuerda que te van a contactar mañana.–  
Mientras tanto Jo C. bajaba y, en menos de medio segundo, el rutinario y voluminoso exabrupto que sobrevenía  
a cada una de esas intervenciones.  
Cómo el autodispousen estaba completamente extabiado, Jo C. subió un paquete autodesplegable en  
una ubicación temporal desde su schuildzer. Sin emabrgo, este método era sin duda poco oficioso: por un  
tema de tamaño debía encriptar cada uno de los clústeres por separado. A eso de las cuatro recién concluía  
su respaldo y verificación por lo que se inyecto tres vías dialécticas de aminhorm y conectó el nuerofrag para  
irse a dormir.  
* * *  
Entonces comprendió. El verdadero sentido que tenían las cosas estaba evidentemente marcado por la  
misma esencia que las constituía. Sólo la extraña disposición con la que la consciencia accede a cada una de  
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dichas variables es lo que se sobreimpone de forma falaz. Es como si el individuo sólo estuviese capacitado  
para digerir al álgebra subyacente, de mayores dimensiones, en porciones reducidas: proyecciones. Y pensó  
nunca es tan tarde cómo para estar incapacitado y no poder tomar un nuevo desafío o no poder perseguir  
otro sueño de nuevo. Mi mayor debilidad radica en darme por vencido ya que, independientemente de cuan  
lento vaya avanzando; si no me detengo, si empiezo de nuevo: me adelanto.―  
Pues bien, así despertó aquella determinación oculta que solo de la oscuridad puede emerger y se  
acercó nuevamente a la luz. Fortalecido sonrió, relajó y alivianó cada uno de los músculos de su rostro; sus  
encías, sus dientes que sentían caerse. Y sus ojos, que se rasgaban hacia atrás como si la gravedad les llamara  
y sus pupilas resbalaran. Y su temple, que era una superficie continua y blanca; un retrato tridimensional difusa  
y gentilmente sombreado; un sedoso manto de revolución: coordenado, microprocesado. Y ahí estaba, de  
espaldas, mirando arriba: el martilleo profundo y agitado de su pecho le hacía sentir cada una de las violentas  
palpitaciones de su rítmico corazón. Sus desnudos y firmes senos vibraban por instantes ante cada latigazo  
que percutían las rápidas gotas de lluvia dispersas en rocío al golpear diagonalmente sus endurecidos y  
húmedos pezones. Su piel fría y erizada resbalaba cada una de las frescas lágrimas cuya dolorosa temperatura  
ósea reverberaba en sus tiernos muslos y en cada una de sus desvanecientes extremidades.  
Y se observaba hacia abajo cada vez más pequeña. Su pequeñez era su grandeza. Bajo sus espaldas  
sólo se acumulaba una pequeña lámina de agua sobre una gris plataforma infinita de regularidad virtual y  
absolutamente teórica. Es hora de despertar sospecho ya no hay oportunidades: las cascadas están todas  
fluyendo. Es hora de un espeso y laxante café.Sus pensamientos iban y venían y sus ojos recordaban con  
extrañas analogías lo que pronto sucedería. Una voz tranquila, su propia voz, le hablaba en términos  
ininteligibles no soy tu, eres yo el que nos vamos si me vassólo quería entre cinco y siete minutos más de  
descanso.  
Y sus piernas se descolgaron, la voz insistió ¡Cuídate! y, como el cañonazo de un arcabuz, los  
sistemas: se activó el mecanismo que había desplegado la noche anterior debo reparar el autodispousen  
antes de que me vuelva loco…―  
* * *  
Esa mañana Jo C. solicitó nuevamente una vesícula que lo trasladase directamente al mercadolabio  
ecoreciclable. Se suponía que debía estar atento al llamado del tromodomper. No se suponía que olvidase tal  
compromiso.  
Al descender al mercadolabio pensaba este tipo de colaboración simplemente se escapa de mis  
manos. Realmente… y se dirigió a uno de los puestos más cercanos, donde, sin saber cómo, los artesanos  
reparaban teymers.Disculpe, señor. El balastro de mi confectura se ha descuidado hace unos días. Ayer  
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estuve en el centro pero solo tienen la cuarta y me la defunciaron por poco convencional. ¿Usted sabe si por  
acá desarman estas cosas, o tienen un tornableight adaptable? preguntó con una patética expresión  
amistosa.  
A medida que un gordo pelado adiposo de pieles verdes pivotaba su atención desde un extraño aparato  
hacia los ojos de Jo C. decía ¿Por qué habría de importarme a mí? Yo no pertenezco a tu sistema y todos  
los colgajos plateados que su espantoso rostro escondía entre sus tatuajes y laceraciones bailaban y resonaban  
sin harmonía.Okey, gracias Jo C. dio un paso hacia atrás y se alejó del vendedor de rojos ojos para mejor  
buscar asistencia en otro de los puestos y realizar la misma pregunta: necesitaba una respuesta. Su segundo  
intento tampoco fue muy exitoso aunque le hubiese resultado sumamente gracioso si no hubiese sido por el  
hecho de que fue él mismo la víctima del sarcasmo del vendedor.No era un chiste y no se supone que fuese  
gracioso le dijo el vendedor al observar la dubitativa actitud que la incipiente sonrisa de Jo C. le permitía  
interpretar. Jo C. luego se resignó a una sonda de indicaliam para realizar los mismos intentos.Esto debiese  
ser más sencillo pensó equivocadamente, y en pocos momentos se perdió.  
Jo C. estaba avergonzado, esto era la prueba de su falta de inteligencia. Murmuró porfavor hoy no  
¿porque me gusta ser gentil aunque luego me sienta insatisfecho? se preguntaba si era realmente humano.  
Y dejando caer su mirada penosamente divisó en el suelo un volante de esos antiguos, cómo de la segunda  
guerra soluciones no lineales para autodipousen. Estructuramos tornableight; variables recall, y otros  
elementos originales a medida que decodificaba el contenido del paquete anotaba una ubicación virtual y  
una serie de libidinosos hologramas que apelaban a su sexualidad y se desplegaban sugerentes en paralelo  
establecían conexiones sensuales en su neurored subliminal.  
Y fue también en ese momento que su tromodomper le conectó por encargo de tru, para que Jo C.  
explicara por qué había solicitado tantos viajes de emergencia en los últimos días.―  
…Pero entonces no era una necesidad necesaria. – inquiría el asistente de tru mientras que Jo C.  
discutía parado en medio del mercadolabio.―  
…Tuve que quedarme hasta más tarde la noche anterior… – Jo C. insistía con el volante en la mano  
mientras sujetos y moscosos iban y venían a su alrededor en el bullicio del comercio.―  
Escúcheme señor ¿Con quién me dijo que tengo el gusto de comunicarme? A mi si me gusta hablar pero  
me encuentro un poco apurado hoy. Le repito que tuve que quedarme hasta tarde por una emergencia y el  
moméntum de un masivo transeúnte apresurado lo impactó en el hombro. Estremecido, dejó caer su  
schiuldzer que se quebró en minúsculos pedazos.―  
¡Cuénteme una historia! se lamentó con un solo pensamiento silencioso mientras fracasaba en  
identificar, de entre la multitud, quién lo había empujado. Al otro lado del tromodomper el asistente de tru  
169  
insistía – …usted debiese saber que así no operan las emergencias tru Jo C.Y eventualmente le suspendieron  
los privilegios temporalmente.  
Mientras recogía los pedazos de su schuildzer del suelo pensaba tengo que procurarme uno nuevo  
cuanto antes. Quizá puedan rescatar la memoria interna del conector.Y se dirigió al primer personaje que lo  
atendió, quién con una sonrisa lenta lo encaró venteando por su tragadero un cálido y espantoso vapor de ajo  
y queso de soya fermentado cuyo ímpetu sacudió audiblemente sus verdes mejillas, y toda la categoría de  
metálicas decoraciones e identificadores que de ellas prendían.Hrmmhh… Brphhffff…―  
Y, en cambio se me cayó decían los ojos tristes de Jo C. mientras ponía sobre la sucia y endeble  
mesa los restos de su schuildzer.―  
Vuelva mañana… – balbuceó el vendedor mientras tomaba el conector con una mano, y sacudía el resto  
de las piezas a una bolsa de basura con la otra.―  
M… – Jo C. fue interrumpido por un seco y sordo – No, no sé… – y el vendedor se giró lentamente para  
dejar de atenderle.  
* * *  
Las fuertes emociones que Jo C. empezaba a sentir le preocupaban. Y esto, por cierto, lo emocionaba  
más aún. Esa sensación de desprecio, de agobio: de impotencia, nunca antes se había sentido así. Jo C.  
comprendía perfectamente que no estaba en su poder solucionar las cosas más rápidamente, esto ya le había  
sucedido. Sentía que quizás era el momento de avisarse en la comendadora. Jo C. sabía que esto significaría  
el fin de su libertad.  
No lograba entender esa sensación añadida que crecía en su interior, ese sudor que no tenía  
explicación. Una angustia extraña le impedía ser paciente, se desarmaba con un temblor espantoso que  
aceleraba y confundía los límites. Una especie de repulsión intensa hacia sí mismo lo atormentaba, hacia la  
configuración de los eventos contingentes que lo hacían sentirse sin poder; sin poder controlarse.  
Sus ojos estaban aplastados sobre su rostro, como un huevo frito. Sus pupilas cambiaban de tamaño en  
su mente y sus fosas nasales también. Todas alternada e irregularmente. Sus cabellos ondulaban radial e  
individualmente cómo si bailaran alrededor de su cuero cabelludo, cómo si el aire fuese menos fino de lo que  
efectivamente era, como si estuviesen convocando la locura. El borde de su cara era consistente con esta  
figura, delimitado por una delgada y precisa línea aguda, sanguinaria, negra, cuya definición oscilaba también  
al impredecible ritmo de todo el conjunto ¿¿y mi boca?? ―  
Un demoníaco campanido decimonónico sonaba junto a su oído y retumbaba cómo una paliza dentro  
de su cabeza. – Uff…. Me quedé dormido – y la pesadez del entrecejo se reacomodaba de un lado a otro en  
170  
su cabeza, mientras intentaba recomponer su equilibrio.Ahí dónde se pierde el sentido emerge el  
significado.Quizás era el momento de avisarse en la comendadora.  
53.Los Sin Rostro  
Nuestro cuerpo es de una especie de greda anaranjada y rosácea, algo parecido a un durazno artificial.  
Somos un poco violentos de vez en cuando, pero al final de cuentas te acostumbras a vivir con nosotros, ya  
sea por miedo, o por hábito. No tenemos rostro, pero igual pensamos y nos comunicamos.-  
¿Pero cómo es la historia de aquellas caricaturas? Eran como hombres de greda, de no más de diez  
centímetros. Y, ciertamente sin rostro; cuál salidas de algún clip de esa banda…Tool. E iban marchando estas  
criaturas por entremedio de redondos pilares de madera, bajo la sombra de un altísimo y amplio tejado. Al salir  
de la cobertura de dicha sombra, el techo estaba tres o cuatro veces más alto, y entonces es cuando toparon  
la marcha con una gigantesca muralla, una de color café con vetas: una muralla de madera barnizada. Y he  
ahí cuando todo el sistema, de no más de veinte, pero que sin embargo se veía masivo, queda impactado. Y  
más aún, se miran entre ellos con frialdad, aunque sin ojos. Observan el arriba.  
Figura 13. Tuercas  
¡Eh! Mirad dijo uno, el más gallardo e inquisitivo del sistema, pero sin mover su boca, pues no tiene  
ninguna. Subid, vamos agregó otro, Nobah, el que guiaba, el más cargado con una gran bolsa, también  
sin mover boca. Y mientras el sudor corría por su frente, el primero que también resultaba ser el más avezado  
del sistema comenzó a trepar. Era muy ágil, todos miraban de abajo. Otro, un tercero, rubio, pálido, pero un  
poco tosco, grito entonces con energía.─  
¿Qué te crees que haces? Subo, subo como dijo Nobah. ¿Acaso no piensas empezar? replicó. Un  
silencio se oyó desde el grupo. Por Dios, qué demonios… ¿Debo ser solo yo? dijo Sañat y continuó su  
171  
   
escalada. Y a medida que subía y llevaba cuatro o cinco minutos, el más joven del sistema, entusiasmado  
dijo.Bien, yo lo acompaño. Nobah tiene razón. Y se lanzó en su empresa. Cuando Sañat llegaba a los más  
altos escondrijos, se halló con una extraña curvatura del material, ya no era una escalada vertical en madera  
sino que una protuberancia de bronce, curvada redonda aparecía sobre su cabeza. Era una forma del tamaño  
volumétrico de sí mismo.  
Asimismo subían de uno en uno los faltantes del mismo sistema relacional. Mientras, Nobah se había  
alejado un poco. Algo buscaba de entre su bolsa, para después de un rato, hallar un libro. De entre sus páginas  
encuentra un escrito Salyaíno, que mientras lee, le provoca un derramamiento lacrimógeno seguido del tener  
que dejarse caer violentamente sobre sus rodillas en el suelo. Entonces ocurre lo peor.  
* * *  
Sañat en esos momentos intenta colgarse de la extraña formación de bronce con su grampa, pero  
increíblemente la estructura da un rápido giro que lo arroja por el aire. Sañat cae muerto en la alfombra  
mientras toda la muralla se empieza a desplazar horizontalmente, pivotando, con todos los escaladores  
excepto Nobah, quien desde el suelo, desesperado lanza un grito descarnado de desgarradora desgracia.─  
¡¿Qué hemos hecho?! No me esperaba algo así dijo entre llantos mientras la muralla se terminaba de  
mover a lo lejos, dando paso a un enorme gigante que aún no se percataba de la presencia de los esperpentos  
en miniatura. Nobah había perdido de vista a sus compañeros junto con la muralla, cuando a lo lejos en las  
alturas observa el gigante rostro del gigante, que dirige sus ojos hacia su insignificante cuerpo. Nobah estaba  
paralizado, nunca había visto algo así. El enorme gigante se agacho para tomar a Nobah, quién fue elevado a  
la altura del rostro del gigante solo por el cuello de su chaqueta. El gigante entonces hablo un extraño idioma  
una cacofonía inexplicable:  
¿Uxeré nieuc? le dijo a Nobah, quién aterrado solo daba patadas y giros. ¡¿Otcese sonido medeuc?!  
exclamó la criatura un poco perturbada. Fue entonces cuando dejo al pequeño Nobah encima de una  
gigantesca plancha de madera elevada en el aire por altísimos pilares. Pero al darse cuenta que el acto  
inmediato de la criaturilla era intentar huir, el gigante le volvió a elevar, y esta vez le colocó encima de otra  
plancha de madera, pero lo cubrió con una prisión cilíndrica de cristal, tapada en el techo y translúcida.  
Entretanto, el resto de los escaladores aun colgaba de la muralla de madera, sin embargo, esta se había  
desplazado violentamente, acercándose a la muralla blanca que originalmente estaba perpendicular a su  
izquierda y más a lo lejos cuando empezaron a escalar. Ahora solo un estrecho espacio separaba ambas  
gigantescas murallas, y era verdaderamente donde pendían los escaladores. Algunos de los que estaban más  
abajo ya habían comenzado a bajar de regreso asique los que se hallaban en las partes más altas reaccionaron  
igual.  
172  
Cuando veían que quedaban menos, los que iban faltando y se hallaban más arriba gritaban fuertemente  
¡Espérenos! ¡No se vayan! hasta que al fin todos llegaron a suelo. Y ahora entre las dos murallas el lugar  
era demasiado estrecho, por lo que se vieron obligados a hacer una fila para salir del callejón que se formaba  
entre ambas murallas.  
54.Hedón  
Sentirás cómo te aceleras y cómo tu percepción viaja a una velocidad indescriptible. Sentirás cómo te  
hierve la cabeza, loquísimo y cómo si nunca: la sangre por cada una de tus venas. Entonarás una melodía y  
habrás sentido música más y más fuerte, gradualmente, en tu cabeza y en tu cuerpo. Tu corazón palpitará  
percusivamente con una extraña y suave taquicardia.  
Habrás sentido que hace años no eras tan libre, que por fin todo aclarece. El camino y todo ahora es  
simple y plano, para fugarse. El sol y las nubes se habrán despedido de ti sonriendo y un pequeño mamífero  
impertinente se cruza a metros de tus trescientos kilómetros por hora.  
Con una violenta inversión del volante intentas esquivarlo pero los espaciadores han fallado y el auto se  
vuelca del lado de esa rueda, sobre la carretera, dando vueltas – uno… dos… y medio – a una velocidad  
sensacional ha caído boca arriba y se arrastra generando chispazos con el asfalto. Todo se ha puesto rojo,  
aunque igual sacarías tu mano con el pulgar hacia arriba si no te hubieses muerto.  
55.Parcelas Peregrinas  
Sádicamente, los personajes habían sido desperdiciados. Los retratos le parecían silvestres y los  
tiempos no nutrían ningún efecto. Iba en busca de algo que faltaba. Todo se le caía sobre un recipiente de  
fósforo que oxidaba violentamente hasta la menor de las vibraciones que incipientes bosquejaba.  
Nuevamente, un día optó por desarrollar una nueva mecánica de nuevo. Fenoménicamente, relató las  
formas en las que a su propia propuesta precaria percibía presumiendo poder pormenorizar paralelos  
paradójicamente prometedores. Pretensiosamente, primero probó permitirse perezosamente producir  
proverbios perlocutorios porque parecieron presentársele perfectamente pareados. Pero pérfidos,  
provocáronle perjuicios prontamente porque parcelaban porciones peregrinas, personajes perdidos, parajes  
pobres, parábolas parsimoniosas: puras propuestas prejuiciosas por propalar. Perplejo, parose parafraseando  
palabras para parar:  
In statu quo ante bellum, leo la propuesta, dejando testimonio escrito de ello en el acto presente.  
173  
   
56.Ese Día  
No podía soportarlo un minuto más. Los gritos, la gente, como si entendieran algo. Del salón salí  
sudando salado, salvado. Un minuto más allí adentro y un ¡¿quién demonios se creen ustedes que son?! o  
algo por el estilo hubiese estallado, desde mi boca, a la pantallita grabadora de cualquiera de estos payasos.  
Esperé afuera que mis palpitaciones llegasen a su lugar de costumbre repitiéndome el presidente es un líder  
fuerte, sólo cometió un error.- Esa mañana había estado discutiendo con Gerardo Iturralde sobre dejar que  
cayera el presidente y yo no creía que fuera una buena idea. Si el directorio se desarmaba estaríamos dando  
una señal de que no avanzamos, de que no tenemos ninguna capacidad de gestión.- ¿ah? recuerdo haberle  
preguntado justo antes de que me devolviese esa mirada peluda, la misma que su tío daba cuando discutía en  
las sesiones secretas del partido. Fay se había gastado la mitad de los bonos en un yate. Yo no sé cómo tuvo la  
cara para ir a pedir ayuda al comité después de la publicación de La Columna. Quizás sabía lo que todos  
pensábamos. Quizás sabía algo más.  
* * *  
Pocos días después me fui de retiro con viático pagado a Lo Hermosilla al fundo de Recompensa. Había  
sido un momento muy tenso en la cohorte asique tenía que dejar atrás los aromos del centro y reflexionar. Me  
tocó que justo Don Carlos Villanueva estaba de paso el preciso día que llegue a la hacienda asique decidimos  
comer una parrillada tradicional huenquina con harto caldo picante y el tradicional queso de cabeza.-  
Oye pero weón pero ¿que huevá me estás hablando?- me interrumpía Don Carlos mientras salpicaba el  
combinado de su chicharra.-  
Mira a tu primo weon, el medio ecologista ese. Y’igual, el weón sabe cómo es la wea, le tiene contao’ el  
cuento a un par de weones y ya. En cambio tu anday acá de weón aweonao’, to’cagao’ que nadie te entiende -  
y continuaba si este weón García, puta ya cagó ya el weoncito, no se pa’ que te hací’ el romántico con esa  
wea.- dando otro sorbo sonoro a su chapoteadura.-  
No se trata del país y todas esas weas, guárdalas pa’la Columna weón - insistía - si caga la wea: caga…  
Buscarán a otro huevón los huevones. …Como siempre poh’ weono. Pero puta weon ¿de qué wea aweoná’  
me estay hablando? Si se va García Fay tienen a ese weón, el maraco chico que le lleva los ‘wantes, o este  
conchesumare’ Sartore. No entiendo por qué se te preocupa tanto weón.- Y sin quererlo, con cada palabra me  
escupía en el rostro el dulce y aromático rocío empalagoso de un fino ron dominicano, su repugnante halitosis  
y la ordinaria gaseosa que los aglutinaba.-  
174  
 
Don Carlos secándome el rostro me refiero a la gobernación. Si García Fay sale, se pierde la  
estabilidad y se desarma el proyecto de largo plazo. …De nuevo. No estoy seguro de si el país aguante una  
cosa así.- A esto, sólo me devolvió una sonrisa dentuda mientras disentía riendo.  
Los días en Lo Hermosilla se alargan más de la cuenta. Ese lugar tiene un viento especial que aplasta  
las frescas amapolas amarillas y balancea los álamos. Durante el crepúsculo de la mañana, el balido  
regurgitante de las llamas burbujea en la niebla baja, cerca del agua, mientras los sauces mojan las puntas de  
sus dedos en el helado espejo del lago. A medida que amanece, el aroma a estiércol se seca y los contrastes  
de las montañas quebradas amanecen su reflejo en cuerpo de agua.  
Antes de las doce, el redondo arco del chato campanario deja escapar un llamado antiguo, uno de otros  
tiempos en los que todavía daban misa en la capilla blanca de adobe a su lado. Después de almuerzo siempre  
llega alguna familia abajo del puente alto, a hacer pícnic y mojarse en las opacas pozas que guarda el pasto  
miel. En las tardes, sentado en las húmedas y granosas arenas de la playa, puedes apreciar la luz naranja que  
destaca las más altas rocas nevadas y los despeñados peladeros verticales de la lejana montaña.  
La noche abandonada es negra, sucia y silenciosa. Las polillas y todo tipo de insectos se aglomeran  
alrededor de cualquier fuente de luz. Solo se oye su zumbido y el golpeado chapoteo que provoca el subir y  
bajar del agua y los botes y flotadores amarrados al inestable muelle de palo.  
* * *  
El retorno a la capital fue cómo un choque. Después del requerimiento de la cohorte, la prensa se había  
acelerado en converger a un diagnóstico. Los últimos días de García Fay en el poder fueron un bombardeo de  
declaraciones personales.  
Sartore me llamo al día siguiente de la destitución… nunca me imaginé que pensaría en mí.Me acordé  
de un pasaje que pusiste el día veintitrés.Me dijo por teléfono cuando me invitó a su oficina.¿De qué me  
está hablando? pensé yo.Él era el único que podía mantener la credibilidad del esfuerzo decían, y  
realmente me costaba entender por qué había pensado en mí. Me sentía ansioso.  
Al llegar a su oficina un olor a detergente y tabaco daba la bienvenida. Las doradas letras que  
anunciaban la entrada, brillaban demasiado en el muro de mármol. La antigua, oscura y barnizada puerta de  
pino oregón tenía una amplia ventana con franjas horizontales y opacas a través de la cual sólo se alcanzaba a  
percibir el golpeteo, un poco desesperado, sobre un antiguo parqué de madera, que producían unos  
misteriosos pies femeninos que llevaban puestas unas delgadas medias oscuras y unos negros tacones  
dOrsay. Todavía no estaba tan seguro, quizás debía darme la vuelta e irme…  
El timbre era también dorado y estaba ubicado en una pequeña tapa de metal que se hallaba  
inmediatamente al lado derecho de la puerta, en el canto interior del marco. El mantener presionado el  
175  
redondo botón de bronce requería la determinación para ejercer cierta fuerza, lo que accionaba un campanido  
muy agudo, constante y estable que se acoplaba a un zumbido ligero y que me provocaba ciertas ganas de  
orinar. Parado en la punta de mis dedos, no lograba resignarme. Al sacar el dedo del botón, algún artificio  
oculto lo terminaba de empujar hacia afuera expresamente y con ello el sonar del timbre se detenía.  
Desde la franja de la puerta, los zapatos se perdieron de vista para dar paso a unas rodillas, una falda  
gris y un cinturón negro, todos pertenecientes a una misma silueta. A medida que crecía mi ansiedad, esta se  
acercaba con sus puntiagudos tacones, dejando en el suelo finos y precisos martillazos con cada uno de sus  
pasos. El contorno de mis ojos se endureció. Luego, la redonda manija de bronce giró silenciosamente, a lo  
que reaccioné dando medio paso hacia atrás.  
La puerta se hizo esperar para pivotar, como si estuviese cargándose, pensando, dándome una ventaja  
en caso de que cambiase de opinión a último momento ¿quizás yo no deba? me preguntaba justo cuando  
violentamente se abrió de par en par.  
Una ventolada vorágine de burócráticas interferencias urbanas e intermitentes ruidos resonantes  
producía un efecto Doppler reverberante que se descomprimía desde el interior del buró, cómo un destapido.  
Me pareció observar un par de documentos volar con la mera corriente de aire que se generó al abrir la puerta.  
Hacia mí, una persona con una monumental, seca y agarrotada sonrisa reflectante rabiosamente delineada de  
color naranja direccionaba unas exageradamente gigantescas pupilas negras que sobrecubrían más que la  
totalidad de sus dos irises, esbozadas sobre unos vidriosos lentes de contacto. Rápidamente la presión  
atmosférica a ambos lados de la puerta se igualó. Sólo un extraño vapor rastrero empañó mis zapatos a medida  
que se hacía camino intentando escapar de la oficina de Sartore.–  
Muy buenas tardes, lo estábamos esperando.Entré. Un portazo inesperado hizo retumbar la vitrina de  
la puerta a mis espaldas y la fulgurante letra “S” de bronce de la entrada se balanceó sobre el muro de piedra.  
* * *  
Resuelta la reunión, me sentía ahogado. Tuve que bajar por unas escaleras plegables hasta el primer  
piso. A medida que me retiraba, un rubio y despeinado conserje se ponía de pie y me señalaba lentamente con  
un dedo amarillo que extendía desde dentro de una especie de kimono dorado.¿D’onde véns? me apresuré  
a la puerta mientras exclamaba con un distintivo acento catalán que era sólo ensordecido por el tabaco de  
mascar que guardaba en su mejilla.¡Senyor, alt’ahí! escuche que gritaba con un tono cada vez más agudo  
cuando me arrojé a la puerta giratoria saliendo medio asfixiado a la calle donde casi me atropellan.  
Baje por la acera turbado. Unos metros más adelante, un grupo de constructores fumaba, reía y comía  
pastel de choclo en la esquina, sentados sobre unas tinetas de pintura. El sol aplastaba todo el escenario y yo  
176  
todavía estaba un poco desorientado después de la reunión con Sartore.¿Cómo se atrevía a pedirme algo  
así? y un chiflón inexplicable sopló las hojas de todos los árboles.  
Me volví hacia atrás, y donde estaban los trabajadores comiendo maíz ahora también había una sombra,  
un personaje vestido de traje negro y opaco, y que intercambiaba palabras con el grupo de albañiles. El pintor  
moreno de gafas espejadas, el más barbudo, sucio, alto y delgado del grupo, me apunto con su cigarrillo y el  
personaje del traje rápidamente me distinguió y comenzó a correr hacia mí a toda velocidad desenfundando  
un arma desde su chaqueta.  
Corriendo, entré en un callejón peatonal que bajaba el cerrito lo ha mandado Sartore seguro pensé  
y un balazo hizo retumbar mi cabeza. Todo se congeló por menos de un segundo y asumí que no estaba muerto  
para seguir corriendo ahora con todas mis fuerzas. Tropezaba con mi cabeza en el techo a medida que bajaba  
unas escaleras grises. Saltaba peldaños de dos en dos y mi corbata azul se congelaba en el aire mientras me  
apresuraba por la tiesa escena monocroma.  
El sujeto me seguía con claras intenciones de asesinarme. Caí a la calle principal con un rechazo en  
ambos pies y luego ejecuté una voltereta de comedia que me acercó a un alto bote de basura gris de tapa  
verde. Con el impulso y de una sola patada lo boté para pararme y seguir corriendo mientras volaban unas  
hojas de color y mi perseguidor me apuntaba desde el portal del callejón atinándole a una de ellas y luego a  
una ventanilla a treinta centímetros de mi cabeza.  
Cómo en las historietas, el sujeto se compuso y comenzó a correr tras de mí por lo que di la vuelta en  
otro callejón pivotando en un poste de luz. Las líneas de los bordes de los pastelones de la vereda parecían  
rebalsar y cada paso retumbaba y estremecía la totalidad de mis percepciones torturándome desde los pies.  
Al fondo estaba la calle principal y un semáforo en amarillo cuyo colorido parecía desprenderse del hueco foco.  
Un veloz auto blanco sin tapa paso justo delante de mis narices sin detenerme ni por un instante. Cruce  
a ciegas la calle con el mismo impulso y atravesé una ventana a la que un par de balazos de mi perseguidor  
habían hecho colapsar. Entré y salté por encima de una mesa y a una persona sentada, cayendo en un largo  
pasillo anaranjado que se encogía a medida que corría por mi vida y alguien me gritaba algo.  
Al fondo del pasillo, me acercaba a una ventana, en lo alto, semiabierta, y a mi derecha una escala cuya  
baranda utilicé para lanzarme cual clavado a través de la ventana en lo alto y caer en el asiento trasero del  
mismo auto blanco que dejaba atrás a mi perseguidor.  
* * *  
Fue sólo luego de tanto intento que me alejé de mi perseguidor lo suficiente como para escaparme.  
Cuento corto: yo estaba desmoronado y sangraba. La noche gris sólo me dejaba ver doble, un enorme y blanco  
cartel reflectante con dos flechas negras en su interior, y con un mensaje que no logré descifrar. Detrás, las  
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brillantes luces blancas relucían en la noche a través de una variedad de ventanas, dejando percibir una serie  
de volúmenes rectangulares en lo que parecía configurar una especie de bunker amurallado y enrejado.  
Al aproximarme a una rampa de acceso para sillas de ruedas, tome aliento y escupí un poco de sangre.  
El vigilante dentro del punto de observación me hizo un gesto silencioso de sorpresa tras un vidrio laminado de  
dos pulgadas de espesor.  
Me compuse y alcancé la puerta, el guardia había salido y me miraba tras los barrotes horizontales me  
permite su identificación ordenó intempestivamente.Tengo que hacer un denuncio le contesté mientras  
le entregaba el documento. Tras unos minutos llegó otro personaje armado y me indicó que lo acompañase, a  
lo que se abrió la puerta.  
Ambos me escoltaron por un árido pasillo de cemento que atravesaba el patio y terminaba en una  
escalinata que bajaba a un estacionamiento donde se ubicaban una camioneta y un par de motocicletas. A  
medida que avanzábamos oía unos chirridos indefinidos y comprimidos que se sentían cómo voces, en el radio  
de bolsillo del guardia. Finalmente nos aproximamos a una construcción de concreto pintada de celeste y  
blanco. Pegado al muro con cinta, un papel impreso indicaba con una amplia flecha horizontal que el baño se  
encontraba a la izquierda, rodeando la construcción por fuera. Inmediatamente al lado, dos jóvenes lillas en  
maceteros de arcilla quedaban iluminadas por un farol junto a una oscura puerta de madera.Vaya día –  
pensé.  
57.Tras la Barandela  
Tras la antigua barandela de bronce se encuentran siete hileras infinitas de pergaminos magníficos. Cada  
uno de ellos tiene un reborde dorado desde dónde se alcanza a percibir el baile que desempeña una fina línea  
blanca, fluorescente, y que sigue e incinera las pupilas de quien la vea a medida que atraviesa por el pasaje.  
El arco de la ventana, altísimo y de gran envergadura, deja pasar sólo los rayos de luz. Estos golpean el  
amarillo celuloide enrollado. De forma tangencial, se produce una elongada sombra vertical desde y sobre cada  
uno de ellos, uno tras otro.  
Las letras de cada uno de los rollos están bordadas en hilo de oro, entramadas con precisión e intención  
en cada vuelta al desplegarse en el tejido de celulosa que ha sido manufacturado con finesa inigualable.  
Extravagantes serifas distintas cada una de la otra decoran cada letra, imbuyendo un significado específico y  
adecuado al conjunto que describen. La primera letra de cada párrafo está impresa en un emblema  
impresionista, decorado con escenas de antaño que se relacionan al contenido de forma metafórica. Al final  
178  
 
de cada uno de estos documentos, una ilustración puntillista holística del concepto comprendido ha sido  
esbozada en pintura de secado progresivo por las manos de un artista escogido.  
Los pigmentos de tales imágenes fueron sorteados en el papel, de mayor a menor alcalinidad. Para cada  
punto se ha realizado una oración meditativa especial, considerando el contexto en el que se produjo,  
seleccionando la concentración de agua y el tiempo de curado proporcionalmente.  
Además, las partículas que se encuentran en cada uno de los puntillos de la imagen han sido distribuidas  
radialmente, por un mecanismo automático de selección exacta que las dispone regularmente desde las más  
pequeñas hasta las más voluminosas y hacia el borde, evitando su apilamiento al centro. Cada una de tales  
partículas está dotada de una polarización electromagnética que codifica algún aspecto instantáneo de la  
configuración holográfica global existente al momento de su producción.  
Estas partículas, a su vez, están constituídas por celdas: glóbulos más pequeños con configuraciones y  
características dinámicas que cuidadosamente fueron manipuladas de una en una y de manera tal que su  
afinidad quedase dispuesta para expresar cómo progresó el estado emocional de cada uno de los participantes  
en tal manufactura.  
Las relaciones que se establecen entre cada una de dichas disposiciones afectivas y las del resto de las  
celdas establecen una clase de interacciones sobre las que se ha construido un homeomorfismo representado  
por siete variedades o septetos. El detalle de cada una de las variedades de cada disposición afín se lista de  
una en una, en tomos temáticos y que se almacenan en estos clústeres sorteados espacialmente y en cada  
una de las hileras infinitas de los pergaminos rebordados que se ubican tras la barandela.  
179  
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Open Journal of Philosophy, 2022, 12, 376-396  
ISSN Online: 2163-9442  
ISSN Print: 2163-9434  
The Constructivism of  
Social Discourse: Toward  
a Contemporaneous  
Understanding of Knowledge  
Jesús Aparicio de Soto1,2  
1Centro Extiende: Psicoterapia Remota, Santiago, Chile  
2New Genesis Consultants, Santiago, Chile  
How to cite this paper: Aparicio de Soto, J.  
(2022). The Constructivism of Social Dis-  
Abstract  
Constructivism is frequently met with objections, criticism and often equated  
with nihilism or relativism. Sometimes even blamed for what some would  
randomly picture as unwanted side effects of radicalism or of a progressivist  
era: such misconceptions are not only due to an imprecise grasp of the pre-  
mises shared by the constructivist family of systems. The structure of media,  
political systems, and economic models, still up today impel societal under-  
standings of knowledge on neo-positivistic grounds. The first part of this es-  
say outlines such pressures while sketching how language and worldviews  
play critical roles in our knowledge construction. Focusing on recent mediatic  
events, this work advances displaying some essential limits regarding the  
construction of human knowledge. Though unavoidable, some of the distin-  
guishing aspects regarding the nature of our narratives are then critically re-  
viewed. Later, it is shown how a special kind of self-denial that certain sub-  
stories implicitly hold about their own narrative nature leaves us with clash-  
ing worldviews that eventually collide onto crisis. Finally, it’ll be argued that  
it’s precisely in this scenario where a constructivist depiction of social discourses  
may move us away from any adolescent intent of elucidating absolutes within  
mere heuristics, to the pragmatic need of arriving on satisfactory agreements  
between parties.  
course: Toward a Contemporaneous Un-  
derstanding of Knowledge. Open Journal of  
Philosophy, 12, 376-396.  
Received: July 1, 2022  
Accepted: August 2, 2022  
Published: August 5, 2022  
Copyright © 2022 by author(s) and  
Scientific Research Publishing Inc.  
This work is licensed under the Creative  
Commons Attribution International  
License (CC BY 4.0).  
Open Access  
Keywords  
Constructivism, Social Crisis, Epistemology, Social Discourse, Theory of  
Knowledge  
DOI: 10.4236/ojpp.2022.123025 Aug. 5, 2022  
376  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
1. Introduction: Polarization, Memes, and Social Media  
Interaction  
Why is it that some of us feel we live in an age of a global crisis? What drives this  
sensation anyway? And what can be done about it? Are we truly living in a time  
of unprecedented social chaos and information crises? Though at first sight, we  
may feel such questions are intuitive, settling them beyond personal impressions  
can prove quite a challenge. We can hardly separate our inner speech from the  
stories that gain notoriety by means of the technological and ubiquitous sorts of  
massive media we encounter on a daily basis. Sentiments of social chaos or crisis  
answer to a continuous negotiation between social discourses and our inner narra-  
tives. Opening with examples of what can be interpreted as a social crisis, in this  
essay we will review some of the discursive restrictions we are held to when un-  
derstanding reality and imbuing it with meaning. Our main issue will then be to  
visualize the limits of our practical endeavors on this matter, emphasizing the  
importance of understanding our constructions as adaptative efforts to produce  
positive and functional meaning.  
1.1. The Perception of Social Crisis, Chaos and Instability in Our  
Current Times  
It’s hard not to find some political and social instability in our times. In Chile, a  
social outburst in 2019 forced the government to begin a constitutional process.  
This “situation altered the country and its inhabitants (…) disrupting transpor-  
tation and access to healthcare, causing job losses and food shortages” (Sepúlve-  
In Europe, chaos and distress spreaded during the world pandemic in 2020  
and 2021. Police faced riots and social crisis, thereupon a portion of the masses  
zealously believed sanitary restrictions were excessive and had to be removed. In  
Germany, “querdenken-demonstrations (and anti-lockdown protests organized  
by related groups) have established themselves as rallies at which like-minded  
people deliberately ignore public health measures (Lange & Monscheuer, 2021:  
In United States, the presidential transition was quite a show, resulting in the  
well-known storming of violent offense to the congress house. The situation was  
characterized by memes and group polarity. “Between the day after the US pres-  
idential election and the coup attempt, the US President unleashed a constant  
stream of a total of 1718 tweets, claiming the election was rigged and fraudulent  
(…) [Eventually] Twitter shut down Trump’s account” (Fuchs, 2021: p. 247).  
Unprecedented chaos, broke through the news and media as supporters of the  
outgoing government claimed that the election process had no legitimacy. All  
this amidst impeachment intents for the passing president.  
We have, actually, quite a lot of examples of extreme clashing opinions unfold-  
ing onto social division and crisis. “Starting in December 2010, a revolutionary  
wave of demonstrations and protests spread the Arab region” (Klomp, 2020: p.  
377  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
24); the UK has recently witnessed “prominent strikes by doctors and academics  
alongside huge anti-Brexit protests” (Koch & Reeves, 2021: p. 14), and back to  
the US, where we must recall that the electoral victory of the United States Pres-  
ident on 2016, when the opposing candidate got more persons voting for him,  
led to several claims of Russian cyber-hacking, interference and disinformation.  
It’s all too obvious that these situations come with the disparate pairing of  
dissenting outlooks. “Difficulties created by the crisis are rather easy to identify  
and tend to occupy a good deal of space in the media. (…) Crises expose the  
weaknesses of existing political and economic arrangements, and can produce  
demands for change” (Peters, 2021: p. 10) fronting the advent of conservative  
and progressist stances. The problem is that, straightway, perspectives in strug-  
gle are prompted into polarity and become extreme, in absolute opposition,  
representing the consistency and hegemonic intent of clashing worldviews.  
People of one camp hold certain truths. People of the other camp have oppo-  
site conjugate truths. Massive interactive media increases the stakes by design.  
Social “network’s topology can reveal echo chambers, where users are surrounded  
by peers with similar leanings, and thus they get exposed, with a higher proba-  
bility, to similar contents” (Cinelli et al., 2021: p. 3).  
Both parties believe the other has false information and even sometimes, un-  
ethical standards. Everyone is then prompted to take active part in the matter.  
“Love of truth is one of the strongest motives for replacing what really happens  
by a streamlined account, or, to express it in a less polite manner, [moreover,  
ironically, it] (…) is one of the strongest motives for lying” (Feyerabend, 1993: p.  
247). The emerging familiarity of terms like “fake news” or “post-truth” should  
not seem surprising at all. After all, each party genuinely argues what their con-  
ception of up righteous verity dictates, overstood as an unconditional, grander,  
imperative value.  
1.2. Memetics and the Polarization in Social Media and News  
Media favors drama. Just think about it. How many TV series revolve around  
the peaceful and smooth lives of unambitious people that don’t face stressful  
situations so often? News is also led by this same principle, if it makes it to the  
news, it is because it will catch your attention, usually with surprise, fear, anger,  
or any other emotion.  
Media, including social media, must conform to the same norms of the system  
motorizing economic development, just like any other human endeavor. Recur-  
ring to a diversity of strategies, advertisers seek attention to advertise, hence,  
people engage more actively, longer and with more interest. For example, “com-  
panies know that messages that interrupt people immediately are more persua-  
sive at getting people to respond (…) It’s also in their interest to heighten the  
feeling of urgency (…) [sadly] ruining global attention spans and causing bil-  
lions of unnecessary interruptions” (Harris, 2016).  
Social media can be surprisingly effective in changing the stories we tell, even  
378  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
up to affecting democracy. Such was the case of Cambridge Analytica, where  
“the algorithm and database together made a powerful political tool. It allowed a  
campaign to identify possible swing voters and craft messages more likely to re-  
The current model of economic development actually has several effects on  
our culture, with huge media pressure. As Soshana Zuboff (2019) puts it, “sur-  
veillance capitalism has eagerly weaponized behavioral economics’ ideology of  
human frailty (…) in ways that are designed to elude awareness.” (p. 318) of the  
public. Ambitious growth, novelty, innovation and obsolescence are an imme-  
diate consequence. Individualism, materialism and an exacerbation of realism, as  
well.  
“Social media platforms provide direct access to an unprecedented amount of  
content (…) [changing] the construction of social perceptions and the framing  
of narratives (…) [while promoting the emergence of] polarized groups around  
shared narratives” (Cinelli et al., 2021: p. 5). From the part of the receiver and  
the specific sender, this is usually not an intentional problem. Masses don’t iden-  
tify levels of truth in their statements. Maybe when one watches a film, it be-  
comes clear that the content is a fantasy for the sake of entertainment. But this is  
normally not the case for all media.  
As for news in particular, “there are rarely explicit standards (…) to rate  
statements. Fact checkers [for example] not only decide if statements qualify as  
truth, but they also decide what truth is (…) [and what] evidence to bring to  
bear on a statement” (Uscinski & Butler, 2013: pp. 172-173). Still, if we find in-  
formation in some media, we tend to attribute to it some dichotomous category  
of truth. It may be either false or true, but rarely some interpretation someone  
made to understand the current state of affairs.  
This is what sets the stage for the clash of opinions. Some will regard some  
stories as true and others as false. Others will do the opposite. If automated de-  
vices are delivering specific content to demographic clusters of users that will  
tend to consume and multiply specific discourses: it is actively creating these  
camps with separate, incompatible speech. The understanding that can be  
achieved between supporters of each worldview, from within their own stories, is  
minimal, leading to social crisis.  
Polar and dramatic memes proliferate fast. “The keying of internet memes is  
often tied up with their function as emotive communication and, in this respect,  
memes very rarely deal in half measures (Goodman, 2021: p. 16). If some in-  
formation manages to signify its own sense of urgency, it is much more likely we  
see people interacting about.  
We tend to defend carefully ideas and positions when believing important  
things are on the line. We try to convince others and probe their positions  
around these topics with much more energy. When “conservation values are  
very important for a person, he or she may generally not question experts’ views,  
but may be more likely to do so if an expert’s view advocates challenging the  
379  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
status quo” (Ahola, 2017: p. 13). On the other hand, when it comes to ideas that  
don’t really seem to have an impact, we usually are not too worried about shar-  
ing or knowing what others think. These dynamics underpin “an entirely circu-  
lar knowledge economy that has only one outcome: an amplification of the mes-  
sage” (Cadwalladr, 2016: p. 6) and a magnification of its meaning to extremes.  
Anyone can start a meme nowadays. Plenty of tools to ensemble images, vid-  
eos and shoot them onto the public by means of social media are available. These  
pieces of information proliferate basically depending on the interest and atten-  
tion that groups give them, and how they conform to the medium. “The beha-  
vioral vision that has informed the design of social media (…) [actually draws  
upon] the same principles as viral contagion (…) [thus enabling] a truth-less  
public sphere by design” (Marres, 2018: p. 435). Political content is, of course,  
always hot as parties have a direct and pragmatic involvement in the matter.  
This increases polarity of opinions.  
To take an example, “the visual and textual examination of fake news dis-  
courses on Instagram shows two highly polarized online communities separated  
by opposite political alliances” (Al Rawi, 2021: p. 287). And while, yes, even  
these platforms have some guidelines that will modulate the memetic nature op-  
erating within, it’s mostly a structural filter.  
If someone comes under the impression that something is important, it is very  
likely that he will engage it through socialization, besides other activities. “Fur-  
thermore, when polarization is high, misinformation quickly proliferates (Cinelli  
et al., 2021: p. 5). Today we have at our disposal several multidirectional sys-  
tems that allow us to share any kind of information: at the grasp of our hands.  
But social media isn’t passive. It tries to push us, by design and structure, to-  
wards generating memes and interaction wherefore an underlying economic  
model. Social media is eager to see you upload some memes and hopes they’ll  
will become viral. All this, almost regardless of the content. For them, the me-  
dium is the message.  
“We have already reached a point where remedial control, born out of know-  
ledge of media and their total effects on all of us, must be exerted (McLuhan, Fi-  
ore & Agel, 1967: p. 12).” But massiveness makes the problem barely managea-  
ble. On social media we find only very rare cases in which non automated sys-  
tems filter out memes. And the growing dilemma between censorship and bigo-  
try really shows up. “Gab [for example,] claims to be a social platform aimed at  
protecting freedom of speech. However, low moderation and regulation on con-  
tent has resulted in widespread hate speech (Cinelli et al., 2021: pp. 1-2).”  
Even so, when there actually are automated filters, there will always be a way to  
convey any message in order to bypass the intent behind any of these structur-  
al-formal restraints, at least until some human parser may look at the message or  
change the structure. This is a gap for the viral expression of almost anything eli-  
citing whatever engagement it conjures. Even if we produce laws, many memes  
start in plain anonymity and legal consensus varies from country to country.  
380  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
1.3. The Unviability of an Objective and Secluded Construction of  
Knowledge  
To remove knowing from social interaction impacts adaptation, leading to social  
inadequacy. After all, Gergen (2007) places the creation of knowledge precisely  
in coordinating people’s actions (p. 218). People might want to at times even  
must filter content. What kids watch on TV, for instance. Adults are able to hold  
a more critical and flexible perspective but still always filter, not always delibe-  
rately.  
Man “only develops his capacities in society, rightly organized for his welfare”  
(Aristotle, 1959: p. 12). We give birth and are born in communities. Totally  
eschewing social constructions is implausible, it deteriorates resourcefulness and  
adaptation generating distress and diminishing wellbeing: we only filter a frac-  
tion. The mythic archetype of a hermit monk, a scholar or savvy who seeks and  
finds transcendental understanding without the community is not only sugary.  
It’s accurate solely in virtue of some society accepting any sort of knowledge  
produced by that figure. The truth is that grounding knowledge on what alone  
can be construed incubates precarious, less adaptative, knowledge, especially in  
social situations.  
2. How Do We Build up Our Social and Individual  
Knowledge?  
Knowledge gradually builds up with socialization and every interaction we have,  
with every experience. Though “our mental modelling of the outer world may  
imitate it (…) only [from] that which is fairly frequent (…) a portion will arise  
to other ideas” (Craik, 1966: p. 144).  
Operating according to certain habits can be rewarding, can prevent loss or  
pain, or even relief distress. “Organisms usually must behave in such a way as to  
[be] (…) able to react to [complex] patterns or configurations of stimulation”  
(Hull, 1943: p. 44). To appreciate this complexity, we say that it is the repeated  
stimulation of pathways what leads to ad hoc network growth and learning.  
Incidentally, “learning to solve a problem usually demands more effort than  
solving other problems of the same kind on later occasions when one has dis-  
covered the principle involved(Hebb, 2002: p. 292). Specifically, current “neur-  
al theory of thought and language assumes (…) a circuit is turned into a func-  
tional circuit when its synapses are strengthened. (…) [Hence] understanding in  
natural language is accomplished via (…) neuronal groups that are linked to-  
gether(Lakoff, 2012: pp.779-780). Our needs and interests become convictions  
and language, incipient shards of our own narrative, that allow bootstrapping  
and imbue thought with structural meaning and coherence.  
If these schemes, networks or habits lead us to better predict the outcomes of  
our interactions and perform better or rewardingly in certain environments,  
some consider they implicitly hold information about situations: what we know  
about them. Jean Piaget strongly advocated for this view of knowledge. In his  
381  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
writings he urges us to keep “note of diachronic studies (…) [and] considers  
historical and psycho-genetic studies to be epistemologically important” (Beth &  
Piaget, 1966: p. 18). If lived experiences are different, if existence happens under  
diverse circumstances, knowledge relations grow in very divergent directions.  
2.1. Individual Interpretation of Social Knowledge, Language and  
Shared Stories  
“All our knowledge of the world is the product of our own meaning-making  
practices” (Harambam, 2021: p. 109). Our prior knowledge determines what and  
how we can know, not only because it determines our interactions, and not only  
to what becomes symbolic, meaningful or explicit. Some knowledge is just easier  
to understand, given certain experiences, while “resistance to the acceptance of  
new ideas contrary to prevailing beliefs seems to be characteristic of human  
learning” (Ausubel, 2000: p. 154). Forthwith, any expansion of our schemes  
must be laid over the rest of the existing system, even if this means having to  
reaccommodate it to some extent.  
Social realities, on the other hand, provide us with tools that enable reasoning  
and “represent cultural value independent of the individual (…) [But] these cul-  
tural signs are not special essences foreign to everything subjective (…) They  
work continuously in the consciousness of the subject socializing” (Vygotsky,  
Language, is one of the most notorious contributors in this process: “medita-  
tions and concepts of philosophers of the XX century suggest that the power of  
language stretches to such extent that language creates reality” (Baidlayeva,  
2015). Language reaccommodates to allow this, while any portion of it that  
doesn’t, ceases to be used.  
To become factually effective in the aforementioned allowance, common ob-  
jects must necessarily be interpreted individually. “Social acts, whether individu-  
al or collective, are constructed through a process in which [each of the] the ac-  
tors note, interpret, and assess the situations confronting them” (Blumer, 1986:  
2.2. On the Permanent Renegotiation of Language and Meaning  
“We are so much accustomed to communication through language, in conversa-  
tion, that it looks to us as if the whole point of communication lay in this:  
someone else grasps the sense of my words” (Wittgenstein, 1986: p. 114). But  
our stories, their language and their meanings are also negotiated there. Boot-  
strapping as dynamic products of communicational interactions, interpretations  
and valuations, they become slippery and self-sustaining. Language is one of the  
foundational assemblies of speech enabling bootstrapping and interactions that  
eventually define it as a set of commonly shared meanings.  
Letting such linguistic feedback loop, if we sketch up a core and extrapolate,  
collective stories, history, cultures, any set of norms or laws: act likewise, taking  
part in their semantics, oscillating from individual interpretation to public asser-  
382  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
tion. Any feeling of commonness, collectiveness or sharedness here is fuzzy, even  
imaginary or construed.  
This makes narratives, for a moment let’s imagine them as assemblies within  
virtually shared languages, very indefinite indeed: they are instantiated in partic-  
ular, evolving and diverse contexts. As a subset of what we can know, they are  
always an interpretation in someone’s concurrent mind, of what was publicly  
available. Hence, in each and every individual case, “the meanings the speech act  
acquires and the effects it performs must exceed those by which it was intended,  
and the contexts it assumes must not be quite the same as the ones in which it  
Made of expectations and commitments, social discourses dialectically evolve  
each individual interpretation, more or less hegemonical discourses carry such  
negotiations further up to political action, eventually planting a “societal conflict  
over knowledge and truth in contemporary societies, forcing a reconsideration  
of what counts as legitimate knowledge, and why” (Harambam, 2020: p. 213).  
The underlying power games that push forward and backward our stories lay a  
pragmatic contextual field in which worldviews push each other over. Languages  
and sets of stories, use cases, rules and circumstances, reaccommodate and try to  
survive claiming minds.  
“Human group life is a vast process of such defining to others what to do and  
of interpreting their definitions; through this process people come to fit their ac-  
tivities to one another and to form their own individual conduct” (Blumer, 1986:  
p. 10). There is no meaning out of context because there is no interpretation and  
hardly any message.  
Within, psychic consonance, former personal trajectories and cognitive biases,  
play a major role when it comes to understanding the individual assignment of  
meaning. This effect can become quite dramatic in the face of “structural in-  
equalities between the educated, scientifically trained experts and ordinary lay-  
men” (Harambam & Aupers, 2015: p. 11). Thereupon, the finally diverse and  
almost unintelligible level of settings reveals itself, a crucible upon which narra-  
tives split into a constructed multiverse. Not only discourse is born in context.  
With every disclosure it continuously gives birth to a novel individual interpre-  
tation that depends on personal context, fragmenting worldviews and what  
things mean.  
2.3. From Social to Individual Realities  
On to the inquire of constructing reality, “relations such as agreements, disa-  
greements, elaborations, and disjunctions (…) constitute the process of meaning  
making” (Matusov, 1996, p. 41). Deeming meanings as shared is an analytic  
move, removing whimsical private semantics, making social conduct and culture  
tractable, even if never fully seizable. But strictly, any “attempt to setup a struc-  
tural definition [for example] of the term ‘true sentence’, applicable to colloquial  
383  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
language, is [actually] confronted, with insuperable difficulties (Tarski, 1956: p.  
There’s no settling word describing worldviews. Quite usefully, we can only  
interpret social reality as shared up to interindividual variability.  
Nothing is in itself only one thing but the result of mutual contact that gives  
birth to sensible things (Plato, 2006: p. 171). Generalizations lose relational, es-  
sential in-context richness. When objectifying shared realities, we always get en-  
tangled in political and power games. When resolving what communities under-  
stand as foundational narratives, all samples of meaning are biased “not only by  
limitations in our instrumentation but also by the precondition that somebody  
be there to ‘have’ the data yielded(Bostrom, 2002: p. 2).  
Each interpreter can only state realities in a personal way, from a particular set  
of knowledge-relations, compelled to act accordingly. And we do need to ration-  
ally act in consistency. Not only because acting irrationally is irresponsible, risky  
and dangerous: it is just not viable. We may believe or not that God gave us in-  
ner senses purposedly, that it is a duty to act rationally and deliberately. But ei-  
ther way, actions,and the building and valuation of knowledge, cannot be untan-  
gled from responsibility within our own mental reality,and should not.-  
2.4. The Limits of Personal Realities  
We then must make a distinction here. The previous point isn’t consistent with  
acting as if truths were absolute, further less, in our possession. It’s utmostly ra-  
tional to hold some skepticism, weighing in context and valuating with perspec-  
tive. Dogmatism by definition isn’t data driven but a priori and may deceive us  
into irresponsibility.  
This is no method for nihilism: we have principles and convictions, intuitive,  
unreasonable or self-willed beliefs. Leaving space for dogmatism, solipsism and  
skepticism, in spite of cartoonists, is the rational alternative after all. We just  
need put these in context every time.  
Worldviews are ways of consistently understanding from our experience. Any  
statement, any piece of communication, is saturated not only with historic so-  
cio-cultural and individual markers allowing meaning. Hitherto, paradoxically  
summoning Peterson (2002), this is why “context-dependence, however, makes  
interpretation of a given symbol difficult, particularly when it has been removed  
from its culturally constructed surroundings or milieu” (p. 104).  
It is dangerous to expropriate ideas from any area and hold them up as eternal  
or independent truths. This is a door for intolerance and for dialogue to cease, a  
gateway into censorship and abuse. “No area is unified and (…) [few are] with-  
out merit. There is no objective principle (…) [Actually] objective guidance is in  
conflict with the idea of individual responsibility (…) [hence] doubtful cases al-  
ways produce experts for the one (…) [and] the other side” (Feyerabend, 1993:  
For any idea, any fanatism will eventually meet opposing zealots. Extremists  
384  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
usually are deaf to arguments, readily available to run over any other’s worldview  
conflicting their absolute ideals. War, violence and atrocities can follow. If one  
acts as if one holds the truth beyond reasonably responsible contexts, past mat-  
ters of opinion, outside insight, one opens that door.  
3. The Impact of Our Knowledge in Human Culture and  
Progress  
Today we may have the impression we have gone really far with technology. Yet,  
its problematic to discern to what extent techie feelings are an inherent part of  
being human. Do they align with some sudden democratization of high-tech  
advancement many of us have the impression we are living through when facing  
internet and other recent inventions? To what extent they may be the natural  
taste of some procedural evolutionary principle that historically filtered out less  
prolific theoretical sketches in favor of disciplinary aggregation around whatever  
today we culturally construe as successful and, to quote Putnam (1975), “doesn’t  
make the success of the science a miracle” (p. 73)?  
3.1. The Stories of How We Currently Construe and Regard the  
Speech of Technical Progress  
“Attitudes, participation and any reactions of the public to actions involving  
science and technology have, in general, been poorly studied” (Massarani &  
Moreira, 2004: p. 78). The nineteenth-centurish feeling might not be exclusive of  
the twenty-first century. And technology propelled by prizing indefinite growth  
and disruptive innovation can lure us into believing we live unprecedented total  
control and foresight.  
Popularization of technical speech doesn’t excuse carelessness. Paradigms ac-  
companying empirical advancement, the stories abducted into theories, are often  
understood by the laymen as ontological or metaphysical. “Today’s technologi-  
cally saturated media ecosystem, and in particular the data-driven turn towards  
the audience, complicates these matters and highlights the complex tensions  
between editorial autonomy, audience preferences, technological possibilities,  
corporate interests and democratic responsibilities” (Harambam Helberger &  
Van Hoboken, 2018: p. 3). “Research funding is increasingly used as a means to  
(…) influence the conduct and content (…) [and] direction of research (…)  
Meanwhile, the overall quality of research is made to increase through competi-  
tion and selective funding” (Gläser & Velarde, 2018: p. 1-2).  
The worth of “a growing number of studies (…) focusing on the influence of  
economic actors on the production of knowledge” (Boullier, Kotras & Siles,  
2021: p. 6) in recent years seems then critical. Disregarding the economic model,  
blinded to the existence of ad hoc explanations, masses might behave, baffled by  
some implicit unproven overstood methodological preeminence allegedly enabling  
what some depict as the concurrent miraculous technical cornucopia, as if ag-  
glutinating discourses unequivocally describe the nature of reality.  
385  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
3.2. Human Progress Needs and Produces Narratives That  
Operate as Paradigmatic Frameworks  
Nonetheless, “few of these elaborate efforts would have been conceived and none  
would have been carried out without a paradigm theory to define the problem  
and to guarantee the existence of a stable solution” (Kuhn, 1996: p. 28), a foster-  
ing worldview. Plus, such advancements cannot survive unsaturated of social  
discourses.  
These stories expand towards pragmatic capacity, within the boundaries of  
intra, inter and extra-disciplinary continuous consonance. Interwoven, we find  
an outward balanced ripple: challenging or flowing with intradisciplinary no-  
tions, confirming or disrupting the contingencies of other pursuits, up to being  
suitably tuned for ongoing cultural processes; all against how effectiveness is  
conceived scale wise. An overall appeal to usefulness, parsimony and neutrality,  
different for different actors, also plays a role in such discursive extension.  
Scripting the intimate common semantic history between speech and lan-  
guage, stories superimpose ever-evolving constructs in order to communicate.  
“We treat the concept plant as having an identity through time but no essence,  
[for example,] and we treat the concept electron as having an identity through  
time but no essence (…) [Yet,] we do not always interpret words in such a way”  
Often, it is spoken of “cancer”, “states of matter”, “intelligence”, “reptiles”,  
“dark energy”, “fever”, “higgs bosons” or “antibiotics” as if each drew a distinc-  
tive classifiable kernel, without admonition, not even on the grounds of instru-  
mentalism. Essentialism, research and consensus are summoned as definite, non-  
social but almost natural, criteria for adequacy. Hence, we never converge to one  
single set of universally accepted and settled truths on how things work, in spite  
some expect to. We should doubt that would be a good thing.  
Virtual essences constructed in language serve functional purposes, and the  
needs of different groups in different contexts vary. Any “story appears generat-  
ed, in its initial stages, by the capacity for imagery and pattern recognition (…)  
integrally involved in narrative cognition” (Peterson, 2002: p. 71). If discourses  
are contextually born, it is due to the fact they attend important tropes, have  
functional value and evolve to serve specific purposes, from individual cognition  
on to sharing meanings.  
We don’t employ every piece of data up to exhaustion, we use stories. But total  
reach and synchronization limit global coordination of mainstream worldviews.  
Even convention at this scale is unlikely due to the diversity of languages and  
mediums. Plus, people are different and need all sorts of abstractions in their  
speech. Some cannot hear, some cannot read, some have never had access to  
what others have had, and they may never have. Such is the advantage of natural  
language, with diffuse semantics and varied interpretations.  
When there is food or water shortage, we will meet stories that make sense of  
this and compel people to act in certain ways, for example, saving and using  
wisely these resources. Where there is risk of disease, ad hoc narratives will ac-  
386  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
company the social process, helping communities minimize the problem, for  
example, through sanitary group behaviors. When there is social or environ-  
mental chaos, the discourse will tend to protect social order from these situa-  
tions as well, maybe strengthening or loosening hierarchies. Progress is directed  
by these stories and their interpretative meaning, towards what societies names,  
values and needs.  
3.3. Stories as Adaptative Heuristics, between Diversity, Sensory  
Data and Social Pressure for Conformity  
From the guidance of our acts of speech, and onto progress, there’s still a breach,  
and things can get very worked up. “When we’re in a pack, [for instance,] inte-  
ractions with others become the most important thing (…) When people are  
locked in a competitive, hierarchical power structure, as in a corporation, they  
can lose sight (…) because [of] the immediate power struggle [that] looms larg-  
er” (Lanier, 2018: p. 44-45). Depending on the circumstances and social com-  
promises, people value differently interests and needs.  
And we live in a disparate globe. Resources, needs, knowledge and interests  
are diverse. Were we all to accept any de facto pieces of narrative, we would also  
inevitably have to share which value takes precedence. Something on the amount  
of effort required to do that feels intractable.  
Whilst experiencing our surroundings, we take part in a large continuum of  
open systems, ranging from biological acclimatization onto cognition, all fo-  
cused in upsurging our viability within that environment (Piaget & García, 1997:  
pp. 117-118). We cannot keep exhaustive track of such interactions, we recur to  
stories, a body of heuristics and part of our adaptive devices. “We live by stories,  
we also live in them (…) [They] either give our lives meaning or negate it with  
meaninglessness” (Okri, 2015: p. 33). Stories enable pragmatic deployment of  
group-specific individual conducts equilibrating relative consistence and conti-  
nuity. The random interpretative nature of discourse impedes arriving to un-  
iversally accepted narratives. The only feasible way to achieve them would be an  
imperfect dogmatic dictatorship where some circumstantial dilemmas would be  
favored over others, arbitrarily.  
At the core, it is the need to consciously put everything we can in context  
while acting within our milieu whilst not being able to deplete available informa-  
tion what underlies our necessity for stories. We must share and generalize be-  
cause we are not able to collect all that information, much less use it and in a  
timely manner.  
4. The Position of Diversity within Our Discursive  
Répertoires  
Diverse socialization is actually an evolutionary advantage subsidizing stouter,  
adaptative, stories and keeping back up in any scenario. No diversity means  
changes in the environment would more likely provoke maladaptation. Where-  
fore, having diverse sets of stories has been historically a motor for progress. In-  
387  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
terestingly enough, “diversity at the level of interactions and behaviors [actually]  
provides new clues concerning the mechanisms that supply Humans with one of  
the key social features responsible for our evolutionary success: Cooperation”  
stagnate societies into decay and crisis.  
4.1. The Role of Doubt, Skepticism and Critical Thinking in  
Progress and Constructing Diverse Discourses  
Doubt promotes diversity because it helps us to keep a sharp critical mind mov-  
ing forward change, even if it undermines any hope of pristine truth. Truths  
cannot ever be complete nor certain because the limits of our apperception and  
our senses make it impossible to induce or refute anything on absolute terms. As  
Socrates puts it, it’s not difficult to make the subject of a controversy discerning  
whether we are awake or asleep (Plato, 2006: p. 111). Absolute refutations of  
even such drowsy metaphysics are reference-point-biased. If comparing, for  
example, super simulator theses, versus solipsist skeptical scenarios, in virtue of  
assuming greater simplicity, we are “overwhelmingly [more] likely to be one of  
such Brain-in-a-Vat or ‘solo players’, as it is much easier to simulate the inputs  
to the brain than the full-blown reality” (Pieri, 2021: p. 8).  
We just cannot castoff valid considerations on arbitrary conceptual grounds  
because we can’t resolve. Skeptical considerations then help us putting stories in  
real perspective. And not only for some formal discourse resting in very proper,  
serious or arranged circles and dealings. “For everyday practical purposes, a  
much less-elevated form of skeptical extent, limited both its pretensions and its  
scope, is all we need and all we use” (Williams, 2015: p. 101).-  
It is reasonable to hold reasonable doubt for every argument made, especially  
when one makes the argument. It is just our best story to make sense of loads of  
partially available data consistently. To reject these realms and place them off  
limits is detrimental for communication, especially when parties are in dissent.  
We can put in parenthesis the problem and make conscious assumptions; not  
assume it’s gone. Sadly, bringing in ontology, semantics or epistemology is many  
times met with all sorts of cartoonish rhetoric associated with taboo.  
Due to its nature, skepticism cannot shape any consistent body of knowledge.  
Frequently skeptic positions are regarded with ridicule and dismissal while  
measured up to their own consistency, as if they had the intent to plant some  
coherent system. But they are not constructive at all, they are critical.  
Though sometimes regarded as an epistemological demon, when taken se-  
riously skepticism leads to fruitful discussion. Furthermore, it shows weaknesses  
and flaws of our dominant narratives, even if not pretending alternatives. It is  
quite amusing how, when wielded to scrutinize non-mainstream stories, it ac-  
quires better meanings: neutrality, methodology, success guarantee, even real-  
ness. Skeptical arguments still hold information after all. They do not share any  
essential worthlessness and must then be considered on their merit and weight,  
388  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
not censored. Skepticism draws the limits of our knowledge while indicating  
where to take provisions. It is not a theory of knowledge.  
For what it’s worth, under a skeptical lens, it is pretty obvious why we face  
never-ending debates and opposing worldviews that polarize into social crisis.  
There cannot be final or certain statements about facts, reality or truths. Dis-  
missing skepticism begs us into discerning true from falser truth, a failed pro-  
gramme. Up to the extent shared meanings and communications allow; up to  
the limited fairness power games involve: only consensus can draw an imperfect  
blurry line that will always risk turning into political enforcement.  
4.2. Narratives Are Always Rooted on Dogmatic Prior Shared  
Substories  
To abduce explanations, creating stories is still essential. With them, we make  
use of huge amounts of otherwise intractable empirical data. “Maps which have  
a narrative structure, portray the motivational value of our current state (…)  
accompanied by plans of action, which are our pragmatic notions about how to  
get what we want” (Peterson, 2002: p. 23).  
The consistency and temporal continuity of such structures enable the narra-  
tive to bootstrap: every story begins with universal implicit assumptions, rules or  
worldviews ultimately based on our interests and values. “There cannot be a  
question whether these or other rules are the correct ones for (…) without these  
rules the word has as yet no meaning; and if we change the rules (…) we may  
just as well change the word” (Wittgenstein, 1986: p. 149). Were there no a pri-  
ori assumptions, speech would have nowhere to pivot, no meaning for Witt-  
genstein: it’d be only data.  
If this seems a bit too debatable, abstract, obvious or confusing, let’s just un-  
derline the discursive necessity of conventional but diffuse universal principles,  
customs, interests, convictions or shared understandings to begin with. These  
pragmatic and dogmatic portions of the narrative further enable their develop-  
ment.  
4.3. Discourse Bootstraps from Initial Narratives Presumed as  
Common Ground  
Language is not the only convention from which these worldviews build. Value  
systems, including the interests in virtues like generosity, honesty, happiness or  
courage, must be understood as common for stories to become intelligible. Yet,  
their meanings are de facto, plain dogmas. If these aren’t shared to some extent,  
speech disbands and breaks apart.  
If we try to replace such shards with purportedly natural, definite and unne-  
gotiable statements, a widespread ideal of progress nowadays, our puzzle of  
worldviews will show its face. For Gergen (2007), since meaningful propositions  
have their origin in human relations, much of the matter lies in returning to  
culture what has been declared as natural: shifting the verification of truth back  
to common consensus (p. 218). Specifically for social constructionism, as put by  
389  
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J. Aparicio de Soto  
Pavez (2021), doesn’t deny experience as the source of our understanding, it just  
denies we can ever leave it to compare our knowledge with some alleged reality  
(p. 6).  
We intuit the implicit conviction that doing things faster is worthwhile when  
we think of technological advancement. We could guess that extending lifespan  
is one of the values that inheres the medical worldview. But those are not fixed at  
all, much less determinate, natural nor interchangeable. Their final meaning va-  
ries individually and evolves culturally. Just as there are no speeches without im-  
plicit a priori pragmatic meanings, there are none grounded on definite unnego-  
tiable truths.  
4.4. Realist Essentialism, Similarity, Objectivity and  
Representativity Are Widespread Subtle Paradoxical  
Substories  
We find distinctive, almost ubiquitous, traditional portions of those presupposed  
common discursive stubs that enable larger shared stories. Our capacity to  
perceive reality through senses, that objects share classifiable essences, the regu-  
lar monotonicity of natural phenomena or that we can arrive at neutral under-  
standings are some prominent examples.  
These subtler substories are deeply interwoven in a major portion of the narr-  
ative, but are natheless subject to the same constructive processes we have up to  
now explored: with no guarantees and no definiteness. And though speech must  
always be able to reaccommodate, these particular shards appear to have an im-  
manent contradiction that defies its own rules suggesting themselves as more  
than just discourse. Their naturalization tempting us with pseudo-certainties al-  
so puzzles diversity.  
For example, we know that inductive thinking isn’t flawless. Assuming we  
observe the “frequent repetition of some uniform succession (…) we can never,  
in practice, be sure that we have discovered that [exceptionless governing] law  
and not one to which there are exceptions (Russell, 2008: pp. 29-31). Know-  
ledge from sense datum, is always fallible. New information can appear, infor-  
mation that reveals why certain data was observed in certain ways at certain  
moments.  
Testing or falsifying any supposition is strictly impossible. Within any assem-  
bly of assumptions nested in a hierarchy, we cannot undoubtedly resolve to  
which “distribute the sensory evidence (…) [What any] experiment shows is that  
at least one of those hypotheses is false (…) [but] parts as disparate as you please  
may be expected to share laws (…) [Contradicting evidence] can be acted on ra-  
ther by any of various adjustments” (Quine, 1986: p. 5). Outcomes can be inter-  
preted in several ways and any group of underlying convictions may be reac-  
commodated in different ways too.  
4.5. Our Ever-Evolving Stories Are Permanently Renegotiable  
Consider someone with elevated blood pressure ranks higher than 90% of the  
390  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
population. For us to ascertain that this person is better off taking some special  
actions and undergoing some specific care, the bundle of hypothesis is huge.  
For some instruments, the measurement of blood pressure requires that at-  
mospheric pressure is adequate and average, plus certain capacity to listen to the  
turbulent flow of blood in a stethoscope. Not only the instrument must be  
working properly and the measurements are done correctly: the model in which  
the artery opens up when blocked by pressure release must correlate to the  
workings of some phenomenon and the person being measured should be ex-  
amined under the correct conditions by able people, in every sense of the word.  
Physical interference adds bias but moreover, we even assume the distribu-  
tion of blood pressure in the overall population behaves like it has done so,  
maybe we even approximate with something similar to Bell’s curve, hoping  
arithmetic axioms that allow such estimates are consistent after all. Of course,  
such level of skepticism is extreme, but on point, to test with absolute certainty  
that any way of taking care of the situation is for the better, whatever that  
means for different actors, if at all separable from receiving treatment, in strict  
undeniable terms is an overwhelming, useless and unfeasible task. For the sake  
of adaptation, the patient will just assume the whole narrative, including every  
auxiliary hypothesis and substories like the monotony of the rules of nature.  
If blood pressure is an issue, thereupon we can make stouter assumptions only  
by repeating measurements and collecting circumstantial evidence that out-  
comes consistent. This makes impressions stronger; we are more inclined to be-  
lieve, never certain. There is always space for doubt, there is always space for  
improvement and we need basic assumptions. We will never be able to test with  
full certainty that one treatment alone is really good or bad for high blood pres-  
sure.  
Of course, high blood pressure doesn’t look like something we might relatively  
soon begin to blatantly doubt, at least when it comes to its relation with sodium  
intake, for instance. Anatomy and lifespan are pretty good empirical markers, we  
have loads of data. Constructs such as underlying conditions, comorbidities or  
the effects of certain treatments seem less sturdy.  
But sometimes this is not the case, sometimes there is much less data, maybe  
competing incompatible stories, or maybe all we have on the matter is just a  
forecast from some discourse, maybe just exceeding applicability. Many assump-  
tions rest upon unverified extrapolations of concepts, on to grounds in which  
their meaning is unknown or undefined. Even if it is the best we can do, it’s rea-  
sonable to distinguish the knowledge that comes from interpolated large  
amounts of similar data from extrapolations of small amounts of not so regular  
data. This is something we forget, especially when knowledge on the weaker side  
is associated with mainstream speech that takes big part in the status quo and  
currently has an upper hand.  
To worsen things up, as noted by Quine (1986), “sentences are interconnected  
by means of associations entrenched in behavior (…) We can allocate separate  
391  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
evidence to each observation sentence, but that is about the end” (p. 7). We  
cannot rule out auxiliary hypotheses, any bad theory could be patched up to in-  
finity with ad hoc explanations of why, under certain circumstances, presumed  
universal principles take particular flavors. Even the narrative of what influences  
blood pressure must always be understood in context precisely because, in  
theory, any arbitrary wrong reasons or treatments can potentially be upheld in-  
definitively.  
5. The Need for a Constructivist Narrative That Focuses on  
Negotiating Positive Meaning  
So far, we’ve outlined how and why speech allows us to interpret information from  
the world around us, and act accordingly. In a world where media conjures pola-  
rization, trying to replace negotiable foundational substories with non-discursive  
natural criteria ignites an un-solvable clash of worldviews. Such a puzzle seems  
to end only when the power of one position overwhelms the other.  
This speech, this meta-narrative, is not present in the main stream of stories  
that dominate media. We may appreciate, on the contrary, bigger and bigger ef-  
forts to elucidate truth and present findings as non-negotiable, adding up to the  
current global crisis.  
No one is in the position to unveil truth once and for all. We’ve seen this  
doesn’t mean human knowledge, meaning, progress, wellbeing or ethics are  
doomed. We shall not give into fanatism, nihilism, nor trash everything we seem  
to know so readily.  
There is another way, the way of constructivism. Instead of losing hope, we  
acknowledge that our knowledge is not better in virtue of truthfully representing  
some alleged external reality. We recognize we are permanently constructing  
knowledge as an effort to adapt. The power and domain of truth are then re-  
strained to the realm of viability.  
We do not abandon our constructs, our facts, perceptions, narratives, less our  
convictions or dogmas, we wouldn’t even be able to. Even if we must recognize  
they are only an effort to make sense of the continuous stream of apperceptions  
our experience faithfully serves us, they are of utmost value: the only resources  
we have to derive meaning, provisory and contingent as it is. Our stories are our  
current best adaptative constructions.  
Existence demands openness for mental reaccomodation of schemes. Today,  
even holding simultaneous conflicting points of views, face off: as points of view.  
This is not an easy feat. We recur to stories that heuristically substitute large  
amounts of information, following the “tradition of Kahneman and Tversky (…)  
[with] something that comes more readily to mind” (Vis, 2019: p. 47). But our  
minds don’t want to deal with doubt. Nonetheless, the tradeoff is inevitable, a  
psychological tension coming together from a world filled with data and infor-  
mation. We will need to learn how to live with the dissonance and evaluate  
carefully the amount of faith and fight placed in stories, convictions and debates.  
392  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
It is an ethical, rational and empirical evaluation that must consider: Who is  
providing the information? What are the consequences of certain ideas? How  
many people seem to believe it? How does it match up with moral standards and  
higher principles? What alternative narratives are about? Is this a viable way of  
thinking in my personal environment? In the end, we must understand that  
every worldview and every truth is just a contingent human construction un-  
derstandable in its context, not split from who builds it.  
The undecidability of discourses means claiming possession of real ultimate  
facts is unsound reasoning. We come under the impression that we grasp infor-  
mation only in virtue of thought and, almost every time, our sense organs. “Ex-  
perience itself is a kind of cognition requiring the understanding, whose rule I  
have to presuppose in myself before any object is given to me” (Kant, 1998: p.  
Consequently, when we are not within the realm of math, philosophy, or so,  
things external come into play. But we know our senses fail, testimony is unreli-  
able, memory as well. Social discourses have historically been proven wrong and  
politically misled. We can never rest assured we are not facing an exception, or  
the rules of the game have suddenly changed.  
Any assertion on the state of some external reality is debatable. Every consen-  
sus, every measurement, every testimony, even every time we recall how we felt  
can be skeptically doubted and is always a renegotiable story.  
We are then fully accountable for what we build to know the world. “Accord-  
ing to [Ernst Von] Glasersfeld it is us who construct our knowledge of the world.  
So it is us who are responsible for what we think and do” (Bińczyk, 2019: p. 397).  
It’s in our hands to avoid portraying knowledge as a puzzle of conflicting  
worldviews, or only as what privileged groups of observed participants that ben-  
efit or get understood better provide. Creating our knowledge mustn’t destroy  
things beyond fixing. Our stories should open possibilities, not diminish our es-  
sential human freedom.  
If we fail to recognize this, we have observed how, sooner or later, we will fall  
into the traps of intolerance, discrimination, and the abuse of power: it is un-  
avoidable. If we do manage to make these criteria part of the narrative, things  
are put much in perspective allowing us to evolve, from trying to elucidate truth,  
to the still difficult, but more tractable subject of how do we arrive at an agree-  
ment. Communication, the capacity to arrive at a consensus and being able to  
assess and revaluate underlying convictions then become central.  
I claim that contemporaneous global society can reduce polarization if we  
manage to acknowledge such constructivist component of narrative, knowledge  
and information. A way to gradually develop tolerance, ponderation and peace,  
in an otherwise troublesome and chaotic time of crisis.  
Conflicts of Interest  
The author declares no conflicts of interest regarding the publication of this paper.  
393  
Open Journal of Philosophy  
J. Aparicio de Soto  
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Untimed Encephalo-herpetic Treatment & Case Review  
Abstract: This review frames herpes simplex encephalitis (HSE) as a neurological emergency:  
even though high‐dose acyclovir has cut mortality, survivors often face profound memory and  
personality deficits from hippocampal damage. Delays in diagnosis or treatment – even by hours  
– dramatically worsen outcomes (“time is brain” applies rigorously to HSE). The work  
synthesizes case reports and personal testimonies along multiple axes (time, cases, neurologics,  
experience, and context) and concludes that late care causes preventable, often irreversible  
hippocampal injury. Authors stress that clinicians must err on the side of suspicion and disclose  
any mistakes (as concealing harm is intolerable). The text emphasizes high stakes upon lifetime  
impact and reviews verdicts upon delayed antiviral treatment as highlighters of health systems  
failing to supply them “without undue delay”, and breaching standards of care. It also highlights  
systemic inequities (as patient concerns are dismissed) upon such scenarios, calling for  
institutional support and accountability through improved adaptive protocols, rehabilitative care,  
and remediation.  
key-words: encephalitis, herpes, hippocampus, memory, health  
i. Introduction to Herpes Simplex Encephalitis  
Herpes simplex viral encephalitis (HSE) remains a devastating neurologic emergency  
despite the advent of high‑dose acyclovir (Hokkanen et. al, 1996). Prior to antiviral  
therapy, mortality approached 70%; with prompt treatment, survival improves  
dramatically, yet up to one‑quarter of survivors sustain diverse cognitive and functional  
impairments (Hughes & Jackson, 2012; Raschilas, Wolff, Delatour et al., 2002). These  
long‑term deficits - most notably profound anterograde amnesia, language disturbances,  
and mood dysregulation are closely linked to temporal, limbic and hippocampal  
damage observed in neuroimaging and pathology studies (StatPearls, 2023).  
Herpes Simplex Encephalitis (HSE) presents a neurologic emergency that requires  
rapid recognition beyond its protean symptoms and the systemic bias toward other  
differential diagnoses. While the introduction of high-dose intravenous acyclovir  
dramatically reduces mortality rates, the morbidity burden remains high - particularly  
regarding neurocognitive sequelae such as memory deficits, anxiety dysfunctions, and  
psico-emotional depression. These impairments often stem from necrotizing  
inflammation within limbic structures, primarily the hippocampus and amygdala, which  
are integral to memory consolidation, emotional salience processing, and narrative  
selfhood (Bradshaw & Venkatesan 2016; Kapur et al., 1994).- Despite its relative rarity,  
HSE occupies a disproportionately impactful place in neurology, psychology, and law due  
to the cascading effects of its often-preventable outcomes.  
Diagnostic inertia — predefined underrecognized factors in delayed treatment —  
manifests when HSE mimics psychiatric episodes, migraines, systemic sepsis, or  
transient ischemic attacks. Such ambiguity intersects with deep-rooted cognitive biases  
upon healthcare professionalism, such as anchoring and premature closure, resulting in  
suboptimal initial responses and poor patient outcomes (Croskerry, 2002; Paterson et al.,  
2014; Norman & Eva, 2010). While "time is brain" remains the prevailing ethos, there is a  
growing body of evidence underscoring how clinical delay - often driven by systemic  
inefficiencies or interspecialty miscommunication — results in irreversible cognitive  
fallout (Kennedy & Chaudhuri, 2002; Tunkel et al. 2008). The human brain’s acute  
sensitivity to viral replication in temporal areas exacerbates this fragility, with irreversible  
damage accruing after as little as 6-12 hours of untreated viral activity (Parnell, 2018;  
Whitley & Kimberlin, 2005).  
Clinical guidelines from IDSA and other bodies emphasize empiric acyclovir  
administration at the first suspicion of encephalitis, encapsulated in the “time is brain”  
axiom: each hour’s delay correlates with worsened neurologic outcome and higher  
mortality (Raschilas, Wolff, Delatour et al., 2002). Yet diagnostic inertia is common, as  
prodromal symptoms (fever, headache, confusion) often mimic stress, stroke, systemic  
infections, or psychiatric relapse, leading to misattribution and antiviral delay (Raschilas,  
Wolff, Delatour et al., 2002; Rubin, Russell, & Gulinello, 2012). Moreover, emerging cases  
underscore the gravity of such delays, reparative support helps supply initial breaches of  
standard of care when acyclovir was not administered without undue delay (Rubin,  
Russell, & Gulinello, 2012).  
Fig. 1. Neuroanatomic Recall: Cognitive impact vial mapping.  
Structural brain changes from delayed encephalitis diagnosis to  
behavioral  
dysfunction  
may  
impact  
temporal  
pole,  
hippocampus, fornix, and thalamus. Systemic damage can be  
seen from ventricular dilation, sulcal widening, atrophy reflect  
and not-through-by prior neurodegeneration.  
Beyond the clinical lens, delayed HSE diagnosis has health, social, and even geopolitical  
ramifications, recent interdisciplinary analyses link such delays to system-wide  
inequities, a priori injustice – where patient voices are structurally dismissed – and  
medicolegal vulnerabilities where institutions face liability for diagnostic oversight  
(Souter et al., 2020; Carel & Kidd, 2014; Gallagher, 2013).  
In examining the landscape of herpetic encephalitis, a convergence of clinical  
neurobiology, phenomenological accounts, and policy failures becomes evident. A truly  
integrative approach demands that we not only focus on pharmacological optimization  
but also expand our gaze toward systemic adaptative, interdimensional training, and  
phenomenic care – receptive to cognitive affectance – not merely filtering charts from  
pseudoobjective preselected neurologic markers (Yang & Shih, 2023; Klein & Nichols,  
2012).  
Algorithmic brain-emergency pathways should trigger empiric antiviral ordering as  
stroke thrombolysis and ignoring systemic-negligence demands transparency: from  
WHO to local health departments, institutions should openly report delays and  
implement open-improvements as official recommendations now call for “fast-track”  
protocols like acute encephalitis guidelines or ICU teams rapid-care agency stipulating  
that delay in suspicion or treatment leads to preventable brain injured failed  
unaccountable health warrant (Ellul & Solomon, 2018; MountSinaiHealthSystem, 2019).  
In this mixed‑methods scoping review we systematically synthesize reports and  
publishings through PRISMA‑ScR and CARE guidelines, upon five analytic axes (timing,  
diagnosis, neuropathologics, experience and context) to quantify the preventable harm  
of delayed HSE care and delineate its clinical, health, and social implications.  
ii. Contextual Diagnosis & Accuracy  
The first barrier in timely HSE treatment is cognitive error. Heuristics used in emergency  
medicine often privilege more common etiologies like stress, scourge, stroke or sepsis.  
Though guidelines procure mentally altered febrile patients or similar focal deficits  
automatically prompt CNS infection work-ups; empiric treatment must procure “acyclovir  
is administered promptly every time [HSE] is suspected, even while awaiting diagnostics”  
(MountSinaiHealthSystem, 2019). Clinicians may prematurely disanchor into  
self-perception, or anchor onto psychiatric causes - especially if patients present with  
confusion, psychosis, or mood changes - and easily ignore early neuroviral  
possibilities (Croskerry, 2002). This bias is compounded when patient histories are  
vague or fragmented precisely because of the prognosis, often leading to premature  
closure without lumbar puncture or imaging (Norman & Eva, 2010). In this sense, the  
cognitive architecture of early diagnosis is not favorable; it is shaped by previous  
training gaps, stress, time pressure, and societal stigma around mental illness and  
neurodivergence. Beyond cognitive loss, persistent psychoemotional problems and  
depression in patients require low mood and anxiety handling as part of their recovery  
(Jackson & Morton, 2020). As discussed by Ratcliffe (2018), phenomenology highlights  
how clinician-world-patient interactions are subtly distorted by assumptions, reinforcing  
sistemico-epistemic blind spots in high-stakes triage.  
There’s a need for humility and open-ended diagnostic frameworks in our  
medico-scientific approach to pragmatic deployments, particularly for diseases like HSE  
where early presentations mimic social and psychosomatic neuropsychiatric  
engagements (Krett et al., 2022). Incorporating interdisciplinary rounds with neurology,  
psychiatry and infectious disease: experts could decentralize anchoring tendencies - a  
plural insight specially required upon emergency attention medical aid.Likewise,  
AI-enhanced decision support systems are beginning to show promise in flagging rare  
diagnoses like HSE based on subtle risk pattern recognition and countering human  
diagnostic  
biases  
(Topol,  
2019).  
The  
future  
requires  
us  
to  
improve  
an  
ever-more-accurate procedural detailing towards diligent and precise scenario  
management and health help deployment.  
ii.a. Selflessened Neurophenomenics: Time and Trauma  
Survivors of HSE often report devastating autobiographical disruptions. Memory loss  
from hippocampal damage destabilizes not only cognition but the continuous narrative  
of self. Studies note recent memory impairment as particularly severe, with recall (not  
recognition) most affected (Lad et al., 2019). One large review of anti‐NMDA receptor  
encephalitis found that at least 3 of 4 patients had persistent deficits in processing  
speed, episodic memory, and executive functions long after acute illness (McKeon et al.,  
2018). Studies in neuropsychology have demonstrated how limbic injury in encephalitis  
results in impairments beyond anterograde amnesia — damaging regulated emotionality,  
continuous narratives, and sanity overprocessing (Kapur et al. 1994; Klein & Nichols,  
2012). This collapse of memory directly intersects with phenomenological accounts of  
trauma: patients often describe the experience as a rupture in temporal flow, a  
disintegration of identity, or a descent into an alienated present (Zahavi, 2005).―  
Fig. 2. Bucocirco-nasal Limbo-hippocampal Impact: Highlights  
review theoretic simple recall.  
Structural brain changes from delayed encephalitis diagnosis to  
behavioral  
hippocampus,  
dysfunction  
may  
and  
impact  
temporal  
pole,  
fornix,  
thalamus  
reflecting  
non-neurodegenerative system atrophies from ventricular  
dilation to sulcal widening.  
Furthermore, integrating educational neurophenomenology in healthcare settings can  
foster more attuned and empathetic care, especially in neurologic cases (Yang & Shih,  
2023). When clinicians are trained to see beyond markers and engage the patient's lived  
experience, richer attention possibilities emerge. This includes the use of narrative,  
embodied  
techniques,  
and  
even  
virtual  
reality  
reconstructions  
to  
scaffold  
autobiographical reconstruction. Biomarkers like white-matter lesions, hippocampal or  
cortical atrophy, and ventricular enlargement to confirm the extents of damage also  
allow prognosis-pattern warning and can guide targeted rehab (Weiss et al., 2007).  
Recognizing this perceptual-mind approach repositions HSE recovery not just as a  
medical task but a deeply human reweaving of consciousness and memory in relational  
space (Gallagher, 2013).  
ii.b. Health Policy Dimensions of Delayed Antiviral Administration  
Increasingly, missed or delayed diagnosis of HSE has led to medico-legal repercussions.  
Cases involving encephalitis misdiagnosis have resulted in support exceeding millions of  
dollars, often rooted on negligence when failing to follow standard antiviral initiation  
guidelines (Parnell, 2018; Souter et al., 2020). This has brought renewed focus to the  
standard of care, reinforcing the necessity of early empirical acyclovir — even when  
lumbar puncture or viral confirmation is pending. Institutions now face the dual  
imperative to avoid both underdiagnosis and overtreatment, walking a legal-ethical  
tightrope that demands clearer algorithms and better-informed wellthought improveable  
pathways specially in emergency.  
Fig. 3. Hippocampal Vulnerabilities: Temporal cognitions and  
insatiable stress misc reprocessing.  
Limbically embedded, hippocampal impact on episodic  
memory and temporal flow distorts mnemonic cohesion and  
encoding.  
Confused  
disoriented  
dissociation  
impacts  
retrospective memory and time continuity — core components  
for anxiety handling. Patients struggle to anchor sequence,  
stress, fear, and depressive withdrawals emerge complicating  
early recognition and adequate clinical response.  
Prompt initiation of acyclovir is associated with significantly better cognitive outcomes;  
delays beyond this period correlate with more severe dysfunction in memory, language,  
and executive functions (Utley et al.,1997). Other infections also prompt critical therapy  
as well; 2023 specific analitics found each antiviral delay day risked hospitalization or  
death by ~18% (Van Beusekom, 2025). Delayed HSE diagnosis raises a deeper question  
upon justice and systemic neglect. From a public health lens, such errors reflect  
disparities in access, awareness, and continuity of care. Vulnerable populations —  
especially  
those  
with  
psychiatric  
histories  
or  
cognitive  
disabilities  
are  
disproportionately affected by diagnostic delays, where their credibility as knowers of  
their own symptoms is systematically discounted (Carel & Kidd, 2014). Caring and health  
pledges to reorient toward inclusivity, equitable diligent access to antiviral therapy, and  
culturally competent early recognition campaigns.  
iii. Methods, Thematic and Data Gathering  
To better understand the multifaceted impact of delayed HSV encephalitis, we undertook  
a structured, integrative review drawing from medical case reports, legal records, and  
experiential testimony. Grounded in need to illuminate diagnostic inertia, timing delays  
shape also cognitive integral and reconstructive accountabilities. Our approach weaved  
evidence from neuroscience and first-person experience to characterize the layered  
harm of hippocampal damage.  
iii.a. Study Design, Search and Extraction  
We conducted a mixed‐methods comparative case‐series review combining narrative  
synthesis and experiential interpretation. This approach is justified by the heterogeneous  
nature of herpes simplex encephalitis (HSE) cases and the need to integrate objective  
and subjective data. A comparative case‐series analysis permits detailed cross‐case  
comparison of timelines and outcomes (Feola et al. 2018; Hughes & Jackson 2012).  
Narrative analysis allowed us a qualitative integration of diverse report testimonials,  
even if meta‐analysis was unfeasible (Hughes & Jackson 2012). Finally, we reviewed  
upon a phenomenic lens, capturing patients’ first‐person experiences (drawing on neural  
engagements) to avoid any dismissal of subjective illness reports – an issue highlighted  
in literature on sociolinguistic cultural and formal disprivileges (Wardrope & Stewart,  
2024). In sum, we structured the review around five analytical axes (time‐to‐treatment,  
diagnosis, neuropathologics, experience, and context) to fully characterize the impact of  
delayed HSE care.  
Search and Selection: In accordance with PRISMA‐ScR guidelines (Tricco et. al, 2018),  
we performed a systematic scoping search for literature on  
herpes simplex 1 virus (HSV‐1) encephalitis, diagnostic delay,  
and neurological sequelae. Research upon PubMed, Embase,  
Google Scholar, and legal databases used terms such as  
“herpes encephalitis,” “HSV,” “delay,” and “limbic.” We included  
peer‐reviewed clinical case reports of adult HSE with  
documented timelines and outcomes (Shalchi et al. 2009;  
Feola 2018; Hughes & Jackson, 2012, Mohammed et al, 2025;  
Rocha, de Moura, da Silva, et al, 2023) as well as conceptual  
and qualitative sources. Inclusion criteria followed CARE  
case‐report checklist (Gagnier, et. al, 2014), ensuring that  
each clinical case provided sufficient clinical details, timelines,  
interventions, and patient perspectives.  
Data Extraction: From each included case and account, we extracted demographic  
data,  
diagnoses/labels,  
symptom  
onset,  
time  
to  
antiviral  
therapy,  
initial  
and  
neuroimaging  
findings,  
cognitive/neuropsychological outcomes. Patient narratives and  
correspondences were coded for description of memory loss,  
disorientation, sensory changes, and affective symptoms when  
available. All data extraction adhered to CARE guidelines (explicitly  
recording timeline and interventions; Gagnier, et. al, 2014) to ensure  
transparency and reproducibility. For context, we noted any  
documented implications of delay (e.g. expert testimony, verdicts,  
compensation claims).  
iii.b. Thematic Synthesis and Axis  
We performed a narrative synthesis to identify recurrent themes across sources. Data  
was hence organized along five methodological axes:  
(i) Time‐to‐treatment vs. cognitive outcome: We tabulated each case’s delay from  
symptom  
onset  
to  
acyclovir initiation and related it to measures of  
cognitive/functional recovery. This axis was motivated by evidence that “time from  
first symptoms to antiviral treatment appears to be the best predictor of outcome” in  
HSE  
(Kaplan  
&
Bain,  
1999).  
Accordingly, we compared timelines and  
neuropsychological deficits across cases (Shalchi, Bennett, Hargroves, & Nash,  
10‐day delay result of aphasia in 2009, vs. case series with hours‐long delays  
showing milder impairment). Time-is-brain axiom was used to frame this analysis, as  
the literature uniformly warns that delays worsen prognosis (Feola et al. 2018;  
Hughes & Jackson 2012).  
(ii) Misattributive diagnosis: We analyzed the terminology and diagnoses applied at  
initial presentations. Many reports note that HSE often presents with “non-specific  
symptoms that can easily be mistaken for systemic infection or non-infective  
encephalopathy” (Shalchi, Bennett, Hargroves, & Nash, 2009). We examined instances  
where patients’ symptoms were labeled as anxiety, stroke, psychiatric relapse, or  
other misdiagnoses. For example, Mohammed et al. (2025) describe a patient with  
psychotic features initially treated as schizophrenia relapse; the authors highlight the  
need for a “low index of suspicion” for HSE and early empiric acyclovir (Mohammed  
et al, 2025). By coding terms like “anxiety,” “stress,” or “dizziness” in clinical narratives,  
we assess how semantic framings contribute to diagnostic delays and patient  
distress. This axis incorporates critical perspectives on diagnostic bias.  
(iii) Brain damage: We documented neuroimaging and pathology findings focusing  
on temporal‐lobe involvement. All included cases with MRI reported abnormalities in  
hippocampi,  
insula,  
or  
limbic  
structures  
(consistent  
with HSV’s known  
temporal–limbic tropism shown by Rocha, de Moura, da Silva, et al in 2023). We  
synthesized these data to illustrate the neuropathological commonality: lesions in  
these regions correlate with amnesia, memory deficits, and behavioral changes  
(Gordon et al. 1990 found persistent dysnomia and memory loss even after early  
acyclovir). This axis thus links anatomical damage to clinical sequelae across cases.  
(iv) Subjective memory and sensory disintegration: Using narrative and  
phenomenological analysis, we interpreted patients’ first-person descriptions of  
cognitive and perceptual disruption. Subjective reports (journaling, testing and  
interviews) were integrated besides published case descriptions. We identified  
themes of profound retrograde/anterograde amnesia (“post-HSE amnesia”),  
depersonalization, and sensory distortion. Phenomenological data was interpreted in  
light of neurobiological findings (neurophenomenology) – for example, how  
hippocampal damage might underlie the patient’s experience of fragmented memory.  
Emphasis was placed on how patients experienced their deficits, not just that deficits  
existed. By threading within phenomenic understandings we safeguard patients'  
unique privilege about their own experience (Wardrope & Stewart, 2024). This served  
to highlight any disconnect between clinical records and life impact of herpetic  
complications due to delay.  
(v) Contextual interpretability: We’ve reviewed and analysed upon diagnostic delays.  
This included expert reviews and medico-legal cases. For instance, Rubin and  
colleagues report that diagnostic errors are common and often uncovered by second  
opinions (Rubin, Russell & Gulinello, 2012) – to which we may add experience as well.  
A notable medico-legal case in New York involved failure to timely administer  
acyclovir, leading to a $23 million verdict (Rubin, 2012). We used these sources to  
contextualize our findings: as the standard urgency of care for suspected encephalitis  
focuses on immediate-treatment (“even suspicion of viral encephalitis” warrants  
antiviral treatment, Rubin, 2012). Such analysis drew on the concept of testimonial  
injustice to critique situations where patient perceptual description was discounted or  
directly ignored (Wardrope & Stewart, 2024). Together, this axis interrogated  
accountability – contrasting a more clinical synthesis (axes 1–4) against standards  
of care.  
iii.c. Data Synthesis  
Findings across axes were synthesized into a coherent narrative description. All  
quantitative timelines and outcomes were measured and tabulated, while qualitative  
themes were described in text. We ensured that case reporting adhered to CARE  
elements (including timeline and patient perspective as in Gagnier, et. al, 2014) and that  
our review followed scoping‐review standards (transparent inclusion criteria, search  
documentation per PRISMA-ScR in Tricco et. al, 2018). In interpreting subjective  
accounts recognizing patients’ “embodied subject” and avoiding reduction of symptoms  
to objectivized findings through skewed metrics. This integrated approach allowed us to  
interpret delayed HSE care not only as a medical failure (unattentive impact on  
time-critical brain disease) but also through further transparent understandings of  
personhood functional rebuilding, impact, social integration and any other care,  
depending on case and damage.  
Cognitive deficits from encephalitis are often invisible, creating a unique disability  
challenge as patients may look recovered, yet suffer PTSD, chronic fatigue or memory  
impairment that severely limit daily life (BrainInjuryAssociationofAmerica,n.d.).  
Throughout, we grounded claims in the literature – noting that rapid acyclovir “improves  
outcomes” (Feola et al. 2018; Kaplan & Bain, 1999), even as misdiagnosis might stem  
from atypical presentation (Shalchi, Bennett, Hargroves, & Nash, 2009; Mohammed et al,  
2025) upon health service.- The resulting mixed-methods narrative supports a holistic  
understanding of delayed HSE treatment and its sequelae.  
iii.d. Reflexive Guidelines  
While scoping reviews through published, publicly available accounts and personal  
patient correspondence direct documentation), formal ethical approval was not required.  
We nevertheless treated sensitive narrative material respectfully. As “ultimate authority  
on his own experience” (Wardrope & Stewart, 2024) all sources are cited transparently so  
readers can judge interpretations in context.  
This methodology aligns with recognized standards: CARE for detailed case report  
documentation (Gagnier, et. al, 2014), and PRISMA-ScR for systematic scoping elements  
(Tricco et. al, 2018). By combining these structured reporting frameworks with  
qualitative synthesis, we ensure completeness and rigor while accommodating the  
unique mix of clinical and philosophical data.  
iv. Special Cases: Review Study  
Herpes simplex encephalitis (HSE) is a serious and potentially life-threatening condition  
that requires prompt diagnosis and treatment to prevent brain damage. Recent  
case-series studies show beginning acyclovir more than four days after symptom onset  
strongly predicted severe disability (Ngan et al., 2024). Unfortunately, delays in diagnosis  
and treatment are common, often due to diagnostic inertia or misattribution of  
symptoms to other conditions. This section presents a series of cases that highlight  
the importance of timely and appropriate treatment for HSE, and the devastating  
consequences of delayed care. The cases presented here demonstrate a consistent  
pattern of diagnostic delay leading to significant morbidity and mortality. Each case  
illustrates the importance of considering HSE in the differential diagnosis of patients  
presenting with symptoms of encephalitis, and the need for immediate empiric  
treatment with antiviral therapy. The outcomes of these cases are stark, with many  
patients suffering from lasting cognitive and functional impairments – more or less  
degenerative – and requiring ad hoc support. These cases underscore the importance of  
adhering to guideline-recommended treatment protocols and the need for clinicians to  
prioritize timely and effective care and discussion for urgent patients with HSE  
syndromics.  
1. Shalchi et al. (BMJ Case Rep 2009) – 61-year-old man presented with progressive  
fever and confusion but was initially misdiagnosed with labyrinthitis and a  
“mini-stroke.” The explicit time-interval tracking between symptom onset and  
acyclovir initiation further resonates with PRISMA‑ScR emphasis on transparency in  
case  
selection,  
data  
synthesis,  
and  
temporal  
relationships  
in  
clinical  
reporting—supporting systematic analysis across cases (Shalchi, et al., 2009). Only  
on day 10 was herpetic encephalitis confirmed by MRI/CSF and antiviral began. The  
delay left severe deficits: persistent dysphasia (word-finding difficulty), slowed  
cognition and functional dependence (Vachalová, Kyavar & Heckmann ,2013; Shalchi,  
et al., 2009). The patient’s non‑specific presentation - fever, headache, altered  
behaviour and generalized bradykinesia - was initially miss interpreted different  
clinicians, delaying correct diagnosis, despite the eventual confirmation of HSV  
encephalitis via MRI and CSF PCR (Shalchi, et al., 2009).  
Key data: Age 61; initial diagnoses: labyrinthitis/stroke mimic; delay ≈10 days; outcome:  
lasting aphasia and cognitive impairment. Diagnostic inertia in an elderly  
patient and resulting hippocampal injury (via MRI changes) with protracted  
memory loss.  
2. Mohammed et al. (Int Med Case Rep J 2025) – A 29-year-old Ethiopian man with  
chronic schizophrenia developed fever and behavioral changes that were  
misattributed to psychiatric relapse. He only underwent MRI/EEG 5 days later when  
he had seizures, leading to an HSV diagnosis and immediate acyclovir. After 18 days  
of therapy he achieved seizure control and gradual neurologic improvement. Poor  
concentration and planning deficits can profoundly impact daily autonomy as  
rehabilitation guidelines post-encephalitis cases require more time-to-think-through  
upon problems, struggling with multi-step tasks that take longer as does learning  
(Dewar, 2019). Structured upon case-report guidelines to support and increase  
accuracy of documentation regarding age, baseline psychiatric diagnosis,  
pre-symptomatic a 5-day timeline was reported before MRI/EEG, seizure onset,  
initiation of treatment (acyclovir 500mg three times per day for 21days), and  
subsequent neurologic improvement (Riley, et al., 2017; Mohammed et al., 2025).  
Key data: Age 29; initial diagnosis: psychiatric relapse; delay ≈5 days; outcome: seizures  
and encephalopathy initially, then improvement; residual cognitive status  
unspecified. The case highlights attributing encephalitic symptoms to  
mental illness (testimonial injustice) and its delayed treatment risks  
hippocampal damage (the authors stress a “low index of suspicion” for  
HSE).  
3. Feola et al. (Case Rep Med 2018) – A 60-year-old man on steroids (for vasculitis)  
developed fever and altered mental status; he was treated empirically for presumed  
sepsis. Two days later he lapsed into coma with hemiplegia, and only then was HSV-1  
PCR obtained and acyclovir started. After 21 days of antivirals and rehabilitation, he  
remained profoundly disabled: mute, doubly incontinent, quadriplegic and  
wheelchair-bound. This review includes demographic detail (age 60, CKD, diabetes,  
steroid use for nephrotic syndrome), vital signs, lab values (WBC, CRP, CSF results),  
CT/MRI findings, antimicrobial and antiviral dosages, treatment duration,  
rehabilitation course, and six‑month functional outcome CARE-structured data fields  
prescribed for high-quality case reporting (Riley, et al., 2017).  
Key data: Age 60; initial diagnosis: sepsis; delay = 2 days; outcome: severe motor and  
language deficits (persistent mutism, paralysis). Feola et al. explicitly note  
this 2-day diagnostic delay was avoidable and that prompt empiric acyclovir  
is guideline-recommended (2018).  
4. Rubin/Clinician Legal Case (US 2012) – A 36-year-old woman arrived confused and  
febrile; encephalitis was suspected and acyclovir ordered start at 6:30pm. However,  
communication failures and a 3-hour nursing delay meant therapy only began around  
11pm. Survivor of encephalitis with frequent episodic memory loss (especially for  
new events): slowing information processing and executive rigidity aside  
standard-exam normality (McKeon et al., 2018; Dewar, 2019), she had gone through a  
coma, and after recovery, had suffered severe anterograde amnesia rendering her  
unable to care for herself (requiring 24-hour aid). With explicit, exact intervals  
between admission, therapeutic ordering, administration, and outcome transparency  
allowed cross-case comparison, synthesizing into tabbed case-based PRISMA‑ScR  
timelined outcomes (Ibitoye, Sarkar & Rajbhandari, 2012; Sonneville, et al., 2022,  
Feola et al., 2018).  
Key data: Age 36; error: 3-h delay in IV acyclovir; outcome: coma followed by  
catastrophic short-term memory loss. A jury awarded $23million, noting  
that timely acyclovir “would likely have prevented” her outcome. This case  
underscores the duty to not only order but ensure prompt administration of  
treatment.  
5. Pilcher (EMDocs 2017) – A woman in her 20s presented with flu-like illness; though  
her mother reported that the patient was “speaking gibberish,” emergency staff  
recorded normal speech. Reviewing timeline chronologies (Gagnier et al., 2014), we  
must highlight that she was discharged and returned 33 hours later in status  
epilepticus from confirmed HSV encephalitis. Although treated thereafter, she left  
with lasting psychomotor slowing and speech deficits. Relating subjective  
observations (like family input) and objective findings empathize with clinical findings  
and diagnostic assessments (Gagnier et al., 2014) consistently focusing on key  
elements (history, timeline, diagnosis, outcomes) in search of evidence clarity (Tricco  
et al., 2018).  
Key data: Age ~20s; misdiagnosis: minor illness; delay ≈33 hours; outcome: persistent  
neurocognitive and speech impairment. No lawsuit was filed, but reviewers  
noted this near-miss as a cautionary tale about dismissing early subtle  
signs and family concerns.  
6. Aparicio (Alemana Ltda., 2021) – 38-year-old male engineer and psychologist,  
developed fever and confusion initially misinterpreted as anxiety (despite reporting  
bodily-feeling and previous fever). Supported by the report structure over key  
highlights, our systematic approach revealed >24-hour delay to acyclovir, followed by  
left temporoinsular encephalomalacia marking left hippocampal atrophies (Img.,  
Clínica Sta. María, 2024). Neuropsychological testing documented moderate global  
impairments: profoundly reduced processing speed and declarative (episodic)  
memory, with relatively preserved language (Neurpsi., Clínica Sta. María, 2024) . After  
post-encephalitic damage, subsequent neurology reports conclude severe left  
temporal injury and hippocampal atrophies with recent-memory impairments,  
linguistic alterations and constructive apraxias regardless high IQ or any stressful  
misc. over-adjustment. His continuous overworked forgetfulness - at wellbeing’s  
expense - today requires support for handling, recalling, reviewing, and overadaptative  
coping. Timelining, demographics and clinical details (onset symptoms, initial  
misdiagnosis, antiviral delay) were contrasted with patient perspectives within  
comprehensive info upon experience, context and psychosocial reportings (Gagnier  
et al., 2014). Diagnostic assessment outcomes reviewing current MRI results and  
cognitive  
follow-ups  
clarify  
severe  
temporal  
injury  
and  
the  
mentioned  
neuropsychological anxiety-inducing impairments (Img., Clínica Sta. María, 2024;  
Neurpsi., Clínica Sta. María, 2024).  
Key data: Age 38; initial misdiagnoses: anxiety (“crisis de angustia”); delay >24 hours;  
outcome: limbic (hippocampal) injury with global amnesia and barin  
damage. This case epitomizes severe hippocampal damage from delayed  
treatment, manifested as profound memory loss and affective symptoms  
(anxiety, depression, insomnia, mnemonic agility, smell and weight loss)  
underpinned by evidence for breached standard of care (each hour’s delay  
“an hour without therapy” and harm).  
7. Age ~40–50s; setting: UK; initial  
misdiagnosis: discharged despite positive HSV‐1 CSF. Middle‐aged “family man”  
holidaying in Wales developed a fever and headache. explicitly notes a measured  
four-day interval between CSF result and treatment initiation. Data enables  
systematic comparison with other cases - reflecting requirements for clear timeline  
tabulation as scoped on PRISMA reviewing. Discharged after 4 days, post lumbar  
puncture, despite a positive HSV result on the CSF that was not acted upon. Later  
readmitted with worsening encephalitis, required intensive care, and ultimately  
suffered severe cognitive and psychiatric sequelae (intractable memory loss,  
depression, fatigue, panic attacks, and inability to work or live independently). His  
case was that had acyclovir been given 4 days earlier (on the initial positive test), he  
would have made a good recovery. Liability was admitted, and he received  
£2.5million (with continuing care payments) in settlement. Precise demographics  
(“family man”), clinical course (initial symptoms, CSF sampling, discharge,  
readmission), delay duration, functional outcome, and legal resolution are guidelines  
onto CARE emphasis upon comprehensive clinical documentation (Riley et. al, 2017).  
Key data: Age ~40–50s; setting: UK; Delay ≈ 4 days; outcome: catastrophic limbic  
damage, profound memory loss and disability, major mood/anxiety  
disorders.  
Clinical Patterns: Across these cases, a common sequence emerges: diagnostic inertia  
(symptoms misattributed to stress, stroke, anxiety, psychiatric illness or  
benign causes) leads to antiviral delay. Each delay correlates with  
limbohippocampal injuries and profound memory deficits. For example,  
all cases developing anterograde amnesia and language impairment (a  
“disproportionate memory syndrome” of HSV encephalitis requiring  
hyperthymestic relearning and training) due to hippocampal atrophy.  
Affective disturbances (anxiety, depression, chronic fatigue) are also  
noted in survivors.  
We  
need  
transparent  
discussions  
upon  
diagnosis  
challenged  
decision-making supporting case-learning (Gagnier et al., 2014). If  
international guidelines and expert reviews emphasize upon suspected  
encephalitis acyclovir administration before the lumbar puncture if it's  
been delayed” (Ellul & Solomon, 2018), the socioeconomic impact of  
unhandling is striking: many cannot return to prior work and severe  
damage cases lose independence after the incident, highlighting loss of  
income and productivity. These cases underscore that failing to “treat  
first, test later” breaches the duty of care. Hence, we observe delayed  
cases uniformly incurred in medical liability and merit it, as in the $23M  
verdict and ongoing negligence claimed. Such examples illustrate  
testimonial injustice (patient’s voice being discounted) and the moral  
injury of eroding memory — a core aspect of personhood.  
Case  
Delay  
Outcome  
Fig. 4. Case Summaries: Delay in treatment and herpes impact.  
Each case vividly demonstrates that delays lead to lasting hippocampal  
damage and memory loss: clinicians must err on the side of immediate  
empiric treatment for any encephalitic presentation, as per guidelines.  
Cases we have presented in a CARE-compliant narrative style have been synthesized as  
a scoping mini-series (per PRISMA-ScR principles) to underscore the avoidable human  
and moral costs of delayed care: cost in personhood through memory; losses upon  
livelihood, and further deep systemic breaches of non-maleficence and justice.  
v. Results and Neurocognitive Outcome  
Our review of the case data and literature confirms that herpes simplex encephalitis  
(HSE) typically produces severe damage in temporal‐limbic regions, especially the  
hippocampus. Healthcare institutions must uphold protocols for early detection and  
treatment upon encephalitic injury, or face liability as repeated reports emphasize that  
failing to timely consider HSE is a common cause of delay (Poissy et. al., 2009). Brain  
MRI revealing insular and temporo‐polar gliotic lesions with hippocampal atrophy is a  
pattern upon published findings: HSE survivors often have limbic and hippocampal  
injuries and amnesic sequels (Yong et. al, 2021; ENCEPH UK Study Group et al., 2020).  
Manageable and superficially preserved through effort, language or higher IQ, cognitive  
footprints of encephalitic injury affect broadly, upon somewhat hidden impairments that  
seriously erode life quality from mnemonic perforance, processing speed, attention  
recall and on to executive control (Kvam et al., 2024) In particular, damage to the  
hippocampus and adjacent structures of the limbic circuit is a hallmark of HSE (Yong et.  
al, 2021) explaining the profound memory loss observed, likely caused by oral-nasal  
infection mechanisms.  
Fig. 5. Time Costs Brain Cells: Diagnostic delays worsen limbic  
injury and cognitive impact.  
Limbically embedded, hippocampal tackles on to episodic  
memory and temporal flow distort mnemonic cohesion and  
encodings  
while-and-after herpetic encephalitis. Confused  
disoriented dissociation impacts retrospective memory and time  
continuity — core anxiety handlers. Patients struggle to anchor  
sequence, stress, fear, and depressive withdrawals emerge  
complicating early recognition and adequate clinical response.  
Neuroimaging provides objective evidence of injury correlating clinical deficits as  
MRI-revealed chronic cortical atrophies diffuse and enlarged ventricles spread into  
neuronal wide loss (Weiss et al., 2007). Cognitive testing consistently shows that HSE  
patients suffer the greatest deficits in memory and language. For example, Hokkanen et  
al. found that patients treated for HSE had significantly worse verbal memory, semantic  
language deployment, and visuoperceptual function than other encephalitis patients  
(Hokkanen et. al, 1996). In their series only ~12% of HSE patients were cognitively intact  
(versus ~56% of non‐HSE patients), and return‐to‐work rates were much lower in the  
HSE group (Hokkanen et. al, 1996). The sole presence of fluid‐filled lesions indicates  
severe focal tissue damage (plus cystic encephalomalacia): neurocognitive and motor  
deficits (Fan et al., 2024).  
A large multicenter study (ENCEPH‐UK) similarly reported that herpes simplex virus  
(HSV) encephalitis survivors showed several anterograde and retrograde amnesic  
impact and naming impairments (ENCEPH UK Study Group, et. al, 2020). In other words,  
HSE causes a disproportionate memory syndrome: new verbal learning and recall are  
the most impaired, while non‐verbal memory may be relatively spared. Such deficits are  
strongly associated with MRI hippocampal and medial‐temporal lesions (ENCEPH UK  
Study Group et. al, 2020), as seen in our cases. Longitudinal scans in TBI point out  
evolving diminishments after acute phase, furthermore modern MRIs can even reveal  
progressive change months after traumatics, underscoring injury is a dynamic process  
(Chase,2015). Over time, some neuropsychological recovery occurs, yet survivors  
frequently have persistent deficits in task organizing, miscellaneous recalling, and hence  
time requirements, compared to healthy norms (Hokkanen et. al, 1996; ENCEPH UK  
Study Group et. al, 2020).  
Neuropsychiatric symptoms are also common long-term sequelae. Survivors of HSE  
often report chronic fatigue, anxiety and depression despite some cognitive  
improvement (ENCEPH UK Study Group et. al, 2020). The ENCEPH‐UK study, for  
instance, found high rates of depression and anxiety in the HSV group, even after  
objective cognition improved (ENCEPH UK Study Group et. al, 2020). In other cases,  
family notes increased anxiety, depression and stress after the illness. Affective changes  
are well documented: mood and personality changes which frequently accompany HSE  
damage upon limbic circuits (Yong et. al, 2021; ENCEPH UK Study Group et. al, 2020).  
Recognizing and managing them is therefore an important part of functional recovery. A  
critical factor affecting outcomes was always the timing of antiviral therapy. All sources  
agree that delayed treatment dramatically worsened prognosis. A meta‐analysis cited  
by StatPearls showed that starting acyclovir more than 48 hours after admission was a  
strong predictor of poor outcome (death or severe disability as pointed out by Whitley &  
Gnann in 2023). Likewise, one retrospective study found that any lag >2 days from  
hospital admission to acyclovir initiation was an independent risk factor for neurologic  
disabilities (Fleisher et. al, 2013).  
(Finding Category)  
(Observations and Sources)  
Chronic HSE lesions localize to left temporal‐limbic regions  
(insula, amygdala, parahippocampus) with marked  
Imaging/Limbic Damage  
hippocampal atrophy (Yong et. al, 2021). MRI impressions  
often note “limbic circuit” atrophy after HSE. Damage to  
limbic and cortical networks often produce subtle yet  
debilitating cognitive changes as survivors of encephalitis  
frequently have episodic memory loss (specially new events),  
slowed information processing, and executive rigidity, even  
when standard exams seem normal (McKeon et al., 2018)  
Patients show severe verbal and episodic amnesia and  
naming problems (Hokkanen et. al, 1996; ENCEPH UK Study  
Group et. al, 2020). Studies report that most HSV encephalitis  
survivors have major memory deficits, whereas such deficits  
are less common in other encephalitides (ENCEPH UK Study  
Group et. al, 2020; Hokkanen et. al, 1996).  
Memory/Language Deficits  
Cognitive Trajectory  
Neuropsychological function improves somewhat over  
months, but many HSV patients have residual chore deficits  
(Hokkanen et. al, 1996; ENCEPH UK Study Group et. al, 2020)  
Those with mild initial insult can reapproach average  
cognition, but severe cases remain impaired (Hokkanen et. al  
1996).  
High rates of anxiety, depression and fatigue occur in HSV  
survivors (ENCEPH UK Study Group et. al, 2020). These  
persist even after objective recovery of memory/attention.  
Psychiatric Sequelae  
Delays >2 days before acyclovir greatly increase risk of  
permanent deficits (Whitley & Gnann, 2023; Fleisher et. al,  
2013). Early treatment (within 1–2 days) is clearly associated  
with better cognitive recovery (Whitley & Gnann, 2023;  
Fleisher et. al, 2013).  
Treatment Delay Effects  
ig. 6. Herpes Encephalitis Treatment Timing: Hippocampal and limbic  
systemic injuries and long-term cognitive effect.  
Delayed antiviral treatment in HSE causes selective limbic damage,  
especially to the hippocampus and amygdala. Persistent memory,  
language, and emotional deficits emerge and remain even after partial  
clinical recovery.  
In short, each day’s delay allows more viral damage upon hippocampi and cortex,  
leading to worse neurocognitive sequelae. In our analysis, cases with delayed treatment  
consistently had more severe memory and executive dysfunction than promptly treated  
cases. This reinforces that early clinical suspicion and immediate acyclovir are  
essential to minimize brain injury (Whitley & Gnann, 2023; Fleisher et. al, 2013). Results  
summarized  
in  
the  
figure  
highlight  
how HSE characteristically injures the  
hippocampal‐limbic system and can cause profound amnesiac sequels, especially if  
antiviral therapy is delayed. The impact of this prognosis must be highlighted: as those  
with mnemonic and cognitive limitations also struggle to navigate paperwork and social  
services and  
frequently struggle to effectively recall or communicate their needs  
(Engström Katsui & Ned, 2025).  
Overall, case data and reviewed studies converge on a clear picture: herpes simplex  
encephalitis (HSE) quickly injures hippocampal memory circuits, leading to lasting  
amnestic and cognitive changes, and such damage is far worse when treatment is  
delayed (Yong et. al, 2021; Fleisher et. al, 2013). Findings underscore the importance of  
rapid and serious diagnosis to protect the hippocampus and improve long-term  
neuropsychological outcomes. Key findings are drawn from neuroimaging and outcome  
studies of HSE (Yong et. al, 2021; ENCEPH UK Study Group et. al, 2020; Hokkanen et. al,  
1996; Whitley & Gnann, 2023; Fleisher et. al, 2013). "People affected by encephalitis may  
be left with a range of cognitive, physical, emotional, social and practical problems (...)  
[regarding] memory, concentration and consequent low mood, anxiety and loss of  
confidence" (Kvam et al., 2024).  
vi. Healthcare Service and Medical Discussion  
Herpes simplex encephalitis (HSE) constitutes a neurologic emergency: herpes simplex  
virus (HSV) replicates rapidly in temporal‑lobe neurons, triggering fulminant  
inflammation and necrosis. As for bacterial meningitis, quick antibiotic failure has dire  
consequences because >2hrs hospitalization has more than double odds of death  
(Eisen et al., 2022); analogous to the stroke dictum: herpetic encephalitis handling roots  
on time-is-brain. Each hour’s antiviral delay permits further viral proliferation and neuron  
loss. Saver quantified stroke-related neuronal death at ~1.9million neurons per minute  
without reperfusion (Mohammed et. al, 2025); while direct HSE analogs are fewer,  
studies consistently show that initiating acyclovir withinhours of symptom onset  
dramatically improves survival and neurologic outcome.  
vi.a. Time‑Sensitive Pathophysiology  
Hughes & Jackson (2012) reported a median antiviral‑start delay of 11hours (range  
0–118h), often because clinicians did not suspect HSE, and found that even a 1-2day  
delay doubles the risk of death or permanent disabilities (Gnann & Whitley, 2017). In our  
comparative series, cases with treatment begunꢀearlier – post‑on-set – had substantially  
milder cognitive deficits than those treated later, underscoring the hour‑critical nature of  
antiviral therapy.  
HSV’s tropism for temporallimbic structures — particularly hippocampal and insular —  
underlie the characteristic amnestic syndromic upon HSE. Neuroimaging in  
delayed‑treatment cases reveals hippocampal atrophy, encephalomalacia of the  
temporal pole/insula, and ex vacuo ventricular dilation — findings that correlate tightly  
with profound episodic memory loss and naming difficulties (Feola, Mancuso &  
Arcangeli, 2018).- Gordon etal. (1990) documented persistent dysnomia and learning  
impairments months after acyclovir, even when initiated early (Hughes & Jackson,  
2012). Hokkanen etal. (1996) found only 12% of HSE survivors cognitively intact versus  
56% in other encephalitides, with return‑to‑work rates similarly depressed (Shalchi et. al,  
2009). Thus, HSE preferentially injures hippocampal circuits essential for memory  
continuity, fragmenting patients’ autobiographical and working memory despite survival  
and functional ability.  
vi.b. Limbo-cognitive Exposure  
HSE often presents with nonspecific prodromal symptoms — fever, headache, mild  
confusion — easily misattributed to psychiatric, vestibular, systemic or even  
psychosomatic processing. Shalchi etal. (2009) describe a 10‑day misdiagnosis from  
labyrinthitis on to mini‑strokes, before acyclovir commenced, leaving persistent aphasia  
and cognitive slowing (Mohammed et. al, 2025). Mohammed etal. (2025) recount  
psychotic‑relapse misattributions in patients with schizophrenic diagnosis, delaying  
antivirals until seizures developed on day5 (Duran et. al, 2023) . Sociosystemic  
interpretative traps — labeling acute encephalitic signs as anxiety or relapse — contribute  
to diagnostic inertia. Our thematic synthesis highlights that coding initial presentations  
as “stress,” “dizziness,” or “psychosis” systematically prolongs time to treatment,  
reinforcing an imperative low threshold upon empiric acyclovir administration - for  
example - whenever there is fever report, plus altered sensorial or mental status.  
Survivors of HSE face substantial lifelong sequelae. A 2023 pediatric meta‑analysis  
reported neurologic deficits in ~50% of cases, including motor and cognitive  
dysfunction (Rubin, Russell & Gulinello, 2012); an adult multicenter study found 41%  
unable to resume work or daily activities due to stressful residual impairment. Insomnia  
and anhedonic loss of smell/taste/emotions are frequent effects and can be overlooked,  
emphasizing teams to attend psychologic and mood sequelae after encephalitis, not  
mere physical deficits. A neurology review of >3,000 cases recommends routine  
assessment referral for mental health support, since untreated symptoms can worsen  
quality of life (Kvam et al., 2024). Chronic anterograde amnesia, executive dysfunctions,  
and naming deficits translate into reduced employability, slow task management and  
several forgetting delays factually underpinning wellbeing. Psychiatric sequelae —  
anxiety, depression, fatigue — persist even when objective cognition partially recovers,  
looping over and compounding social isolation onto reduced quality of life (Rubin,  
Russell & Gulinello, 2012) in unpleasant feasibility forgetful essence and on to depleting  
spontaneous over-adaptative copings. The cost of rehabilitation, long‑term therapies,  
and lost earnings is substantial and unrecoverable. These projections underscore that  
preventing delays is not only medically essential but also ethical and socioeconomically  
essential.  
vi.c. Medically Implied Considerations  
We reviewed patients’ first‑person narratives alongside clinical data. Such accounts  
vividly convey the lived reality of hippocampal damage — retrograde amnesiacs,  
depersonalization, and sensory distortions — additionally highlighting gaps between  
medical records and patient experience. While quantifiable metrics capture lesion extent  
and neuropsychological scores, phenomenological insights remind clinicians that  
subjective continuity and identity hinge upon functional memory circuits.  
Our findings reinforce current guidelines (IDSA, StatPearls) advocating empiric antivirals  
at any suspicion of encephalitis, prior to confirmatory PCR (Gordon et. al, 1990; Feola,  
Mancuso & Arcangeli, 2018). Emergency protocols should flag fever+AMS as a “stat”  
indication antiviral therapy and to lumbar puncture. Future quality‑improvement studies  
might assess the impact of standardized HSE checklists on reducing time to treatment  
across centers. Continued research into neuroprotective adjuncts and rehabilitation  
strategies is also warranted to mitigate lasting hippocampal damage.  
Delayed antiviral therapy in HSE yields preventable limbo hippocampal injuries, profound  
cognitive and emotional damage, and severe socioeconomic burden and pressure.  
Hour‑critical management (time=brain) must inform emergency protocols, while  
awareness of diagnostic pitfalls can reduce misattribution delays. Integrating clinical,  
neuroimaging, and phenomenological data provides a comprehensive understanding of  
HSE’s impact — one that underscores both the human cost of delay and the imperative  
for swift, empiric treatment in suspected encephalitis.  
vi.d. Healthcare System and Attention  
Medico systemic cases have found hospitals negligent for not starting acyclovir when  
indicated because guidelines and expert reviews make the standard clear: suspected  
HSV encephalitis is a neuro-emergency and treatment is more effective if given early,  
hence clinicians must start acyclovir promptly once suspicion arises (Gaieski, 2012).  
Ethos standards rest on core duties of beneficence (act in the patient’s best interest) and  
non-maleficence (do no harm; Medical Protection Society, 2024). Upon suspicious  
herpes encephalitis (HSE), delaying proven therapy misaligns as prompting acyclovir is  
life-and-brain-saving and withholding it causes avoidable harm. Every hour lost means  
more neuronal death (“time is brain” axiom), magnifying injury. Providers are pledged to  
prevent such harms; thus each documented HSE delay is a health lapse, not mere  
misfortune. By allowing a treatable infection to maim a patient – sometimes under  
urgent systemic illthreadings – physicians have to breach trust and duty rooting health  
service (Medical Protection Society, 2024).  
The duty of care extends beyond writing orders. For example, in the UK a patient who  
suffered a 4-day antiviral delay (missed positive HSV test) received over £2.5million for  
lifetime care and losses. This mirrors the U.S. $23M verdict: courts recognize that  
preventable HSE injury warrants full remediation. Clinicians must ensure urgent  
treatments are carried out beyond normativity economics – and provide pertinent  
information diligently. In one U.S. malpractice case, a hospital spent $23million because  
staff failed to act on a “stat” acyclovir order (Healthcare Risk Management, 2012). The  
review of that verdict emphasized that “the physician’s responsibility” includes following  
up on any ordered medication, especially in a grave diagnosis. Failing to confirm  
administration breaches professional standards and erodes patient trust. Accountability  
does not end with issuing a prescription nor referring a patient – it first requires the  
clinician to see that help is delivered on time.  
From a patient’s perspective, HSE-induced memory loss is a profound injury. Survivors  
often describe cognitive deficits as a “loss of self” (Cooper, Kierans, Defres, et. al, 2017).  
Memory ties directly to personal identity and autonomy: studies note that encephalitis  
can strip away a person’s sense of self, agency and continuity (Cooper, Kierans, Defres,  
et. al, 2017; D’Cruz, 2021) – from immediate disability, on to keeping functional capacity  
at expense of continuous stressful overadapted mnemonic costly reinforcements, and  
given current research confirms people with disabilities point out decision-makers lack  
an understanding of their disabilities, and half reported have somehow been denied of  
disability support (Department of Justice Canada, 2022).  
This is especially grave: severe neurocognitive mnemonic damage undermines both  
respect for personal needs, the patient's self-perception, time continuity and hence  
dignity, and  
anxious self-determination all by itself. Causing such harm through  
negligent non-diagnosis or undertreatment inflicts deep existential injury beyond any  
physical or economic disability. In moral terms, when so, otherly focused health  
institutional systems amplify and make such victims whole – not only via legal damages  
but also through lifelong need of functional support and upholding restoratives not at full  
expense of the patient’s basic wellbeing.  
Justice and institutional responsibility are also paramount. Healthcare systems exist to  
serve the public good; when systemic failures cause disability, fairness demands full  
remediation. For example, a UK patient whose encephalitis diagnosis was missed  
received a £2.5million settlement (with ongoing care payments) after doctors failed to  
act on a positive HSV test (Sidebottom, M., 2024). This award included funds for lifelong  
care, lost earnings and therapies (Sidebottom, 2024). Such judgments recognize that  
allowing avoidable brain injury violates distributive justice: those harmed by institutional  
error deserve comprehensive compensation. Hospitals and health authorities must  
repair the breach of trust – covering medical costs, income loss, and the intangible  
burdens of cognitive loss – to uphold social cohesion and “serve our collective good”  
(Medical Protection Society, 2024; Ruger, 2008). In short, principles of fairness obligate  
healthcare organizations to address the full human impact of delays.  
Non maleficence: Avoidable HSE injury breaches “do no harm” (Medical  
Protection Society, 2024) – a delay that causes brain damage violates this core  
duty.  
Duties upon care: Clinicians must ensure urgent treatments are actually given  
(Healthcare Risk Management, 2012). In the $23M case, physicians (and the  
hospital) were held liable when a “stat” acyclovir order went unfulfilled.  
Patient autonomic identity: Severe memory loss undermines autonomy and  
personhood (Cooper, Kierans, Defres, et. al, 2017; D’Cruz, 2021) if left unhelped.  
Respecting persons demands repairing harms that overwhelming patients’  
agencies.  
Justice and fairness: System failures obligate full accountability. Courts have  
awarded multi-million damages to cover lifelong care and lost earnings when  
delayed HSE treatment caused disability (Sidebottom, 2024). Fairness requires  
compensation and systemic fixes.  
Collective health and good: Healthcare should serve society’s wellbeing; errors  
that scar a patient violate the social contract. Rebuilding trust (and improving  
HSE protocols) is a collective imperative.  
Professionalism: Openness after errors is essential (Gordon, 2005). Doctors  
should disclose and apologize for mistakes, since concealing harm “by any  
means” is widely seen as intolerable.  
Fig. 7. Acute Brain Herpetic Risks: Consideration and further  
attention remarks for health service.  
Comparing hippocampal atrophy and insular lesions in reviewed  
cases (Shalchi et al., 2009; Feola et. al., 2018; Img., Clínica Sta.  
María, 2024; Neurpsi., Clínica Sta. María, 2024), patterns reflect core  
impairments in memory, identity, and regulation, highlighting how  
delayed treatment amplifies cognitive and emotional injury.  
Finally, professionalism demands transparency and learning. Concealing mistakes is  
widely regarded as morally wrong. Medical bodies (AMA) and healthcare accrediting  
agencies endorse open disclosure of errors (Gordon, 2005). Apology, honesty, and  
remedial action not only honor patients’ autonomy and dignity, but also rebuild trust and  
prevent future harm rooting for an improved system where damaged case patients can  
help health with improving insight. Studies show that patients primarily sue over  
communication breakdowns, not just errors themselves (Gordon, 2005). Thus  
institutions are obliged to acknowledge lapses, apologize, and change processes – not  
to punish alone, but to prevent recurrence. In HSE delays, this means: acknowledging  
missed diagnoses; explaining the harm; committing to system-wide reforms so no other  
patient loses hours (and brain cells) to bureaucratic inertia, and helping patients who  
have to deal with sequels. If invisible disability does not mean non-existent, encephalitis  
survivors patients may need advocacy to access disability benefits, workplace  
accommodations, or social and often qualify for total disability yet face barriers in  
recognition; they require help to claim entitled benefits and reparative justice (Perkins,  
School for the Blind., n.d.; Brain Injury Association of America, n.d.)  
Upon herpetic encephalitis, delays in treatment can cause severe brain damage, violating  
the need to avoid harm. Ensuring that antivirals are both prescribed and promptly  
administered is critical: delays not only result in lasting neurological injury but also  
eventually  
compromise  
a
person’s  
autonomy  
and  
identity  
upon risky and  
systematically-shaded neglect. Building trust and improved care, we need to prevent  
future harm by prioritizing structural readiness and clinician education while improving  
transparent accountability.  
vii. Conclusions and Vigilant Treatment  
This comprehensive review converges on an unequivocal conclusion: delayed diagnosis  
and treatment of herpes simplex encephalitis (HSE) inflict preventable - often  
irreversible - hippocampal injury yielding: from profound memory deficits, on to  
language impairments and lifelong sequelae. Cases with antiviral initiation beyond  
24hours uniformly exhibit poorer neurocognitive recovery and higher rates of permanent  
disability, affirming that “time is brain” applies as rigorously to viral encephalitis  
(Raschilas et. al, 2002) .  
Beyond the medical imperative for empiric acyclovir, our review demands adjustments:  
clinicians must maintain a low threshold for suspecting encephalitis, ensure prompt  
administration of ordered antivirals, and transparently disclose any lapses.  
Medico‑legal precedents – such as economic verdict arrangements for even three‑hour  
nursing delays – demonstrate that courts will hold providers and institutions fully  
responsible for harms arising from socioeconomic diagnostic inertia; treatment delayed  
managing, or any default attention-ommissive pseudo-preventive denials (Rubin, Russell  
& Gulinello, 2012).  
Empirics Based on Outcomes: All guidelines stress empiric acyclovir at first suspicion of  
encephalitis.  
For  
example,  
one  
authoritative  
infectious‐disease source explicitly advises: “Start acyclovir  
10mg/kg q8h in all patients with suspected encephalitis”. In  
practice this means we should “treat first, test later”  
whenever HSE is on the differential. (Similarly, Hughes &  
Jackson  
in  
2012  
recommend  
beginning  
acyclovir  
“expeditiously on the basis of clinical suspicion rather than  
waiting for confirmatory tests”.)  
Studies confirm small delays dramatically raise the risk of  
permanent injury. In a series of 30 HSE patients, initiating  
acyclovir after three day symptoms increased poor  
outcomes by order of magnitude (odds ratio ~10.6, Poissy  
et al., 2009).  
As delayed treatment produces poor clinical outcome, physicians are urged to start  
immediate acyclovir upon HSE on clinical suspicion rather than waiting for confirmatory  
tests (Hughes & Jackson, 2012). In short, every day (and even every hour) counts: late  
treatment allows the virus to irreversibly damage hippocampal circuits. These findings  
reinforce that emergency protocols must minimize delay. Clinicians should be trained to  
recognize HSE early and initiate IV acyclovir immediately. As Hughes et al. conclude,  
physicians “should begin acyclovir therapy expeditiously” on suspicion. By promptly  
treating any encephalitis case as if it were HSV, hospitals can vastly improve outcomes  
and avoid the immense human and legal costs of delay.  
To safeguard patient personhood and uphold non‑maleficence, health systems could  
implement standardized HSE checklists, rapid‑response protocols, and robust  
follow‑up mechanisms to confirm therapy delivery. Research on hippocampal function  
shows  
that  
damage  
causes  
inflexible  
behavior  
deficits  
across  
mnemonic  
decision-making and other pragmatic needs, often escaping quick detection by routine  
focal tests (Rubin et al., 2014). Furthermore, recognizing the lived, phenomenological  
impact of memory loss underscores the need for integrated rehabilitation and  
psychosocial support. Ultimately, dismantling the systemic and semantic barriers that  
today prolong HSE urgent care is both a clinical and moral imperative – one that  
demands swift action, ongoing quality improvement and remediation when standards of  
care falter.-  
.  
Every hour counts in HSE: start acyclovir immediately upon suspicion (Tunkel et al.,  
2008). Hospitals should adopt rapid-response protocols upon (e.g., automatic neurology  
consults, lumbar puncture checklists), train clinicians to recognize subtle presentations,  
and deploy decision-support alerts. Bias must be countered so that no patient -  
regardless of psychosomic concurrence - is overlooked (Carel & Kidd, 2014).  
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Dynamic Integration & Spontaneous Playing: Hands on  
Musical Connection  
Jesús Enrique Andrés Aparicio de Soto (Corresponding author)  
Ravchuso: Music Director & Composer; Laboratorio GenoSUR, PMO  
Parque las Piedras 10699, Colina, RM, Stgo. de Chile  
Tel: 569-9918-4357  
E-mail: ravchuso@gmail.com  
Received: April 25, 2023  
Accepted: August 29, 2023  
Published: August 31, 2023  
doi:10.5296/ijch.v10i2.21273  
URL: https://doi.org/10.5296/ijch.v10i2.21273  
Abstract  
What lies at the core of a musician's artistry when improvising? What makes it so captivating  
for those engaged in it? Such pleasing moments intricately blend emotions, personal  
resonance, and adaptability. In this text we will delve into specific aspects that offer insights  
into our deep connections with music. Drawing from expressive feelings, hand’s coupling and  
sonic richness, this work sketches electric jazz guitar improvisation as a paradigmatic  
example, demonstrating how feeling, hands-empathy and sound leveling collaboratively  
shape each one’s unique and individual tempo; resonating deeply within musicians. The text  
examines the interconnected experiences that continuously reshape our perspectives and  
transform our emotion into harmonious expressions echoing profoundly within; when it  
comes to music and our way of understanding and feeling it. Join to navigate such subtleties  
and uncover music's profound potential to rekindle the innate bond with our inner self.  
Keywords: constructivism, expression, feeling, hands, music, sound  
1. Introduction  
Spontaneous jazz guitar improvisation relies on striking to achieve a tuneful balance between  
emotion, personal connection, and adaptability (Juslin & Västfjäll, 2009). This fusion of  
understandings and sentiments underpin the core fueling live ever-evolving improvisation. Its  
emotional dimension goes beyond mere technical proficiency; it injects a distinct  
individuality into the music. Sensitivity in the fingers, a tool connected through the mind,  
plays a fundamental role in enabling the sensation and creation of expressive melodies  
(Fabian, Timmers & Schubert, 2014). Volume and intensity act as vital indices in the realm of  
improvisation investing for profitable equilibrium between contrast and seamless integration;  
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amplifying the overall depth and emotional resonance within music endeavor. The  
amalgamation of such elements in jazz improvisation constructs an immersive auditory  
experience that resonates deeply with players's expectations. Embarking on a journey of  
guitar improvisation is an exhilarating and enjoyable experience, especially for those who  
relish playing several instruments and composing. It involves tapping into creative reservoirs  
to navigate through challenges and fully convey emotions (Solis & Bruno Nettl, 2009). At its  
core, it necessitates striking the delicate balance between emotion, personal connection, and  
adaptability.  
Three very distinguishing key variables contribute to harmonizing such elements resulting in  
an expressive and dynamically charged performance: (i.) intensity, (ii.) affection and (iii.)  
hands' empathy. Collectively, they facilitate sentimental and musical connection, crafting a  
distinctive and emotionally profound improvisation requires the fusion of those tools, guided  
by a refined tactile sense, resilience, and an unwavering commitment on to shaping a unique  
style. Discovering one's distinctive voices demands maintaining a long-run relationship  
between emotion and flexibility, an intimately personal and artistic quest that pushes beyond  
the comfort zone while taking creative leaps of faith (Heble & Laver, 2016). The continual  
honing of hand sensitivity proves pivotal in achieving an impactful equilibrium: blending  
technical prowess with creative expression. Attaining such a distinctive sound while  
improvising calls for unwavering balance, while seamlessly navigating and contrasting every  
dynamic condition (Klickstein, 2009).  
2. Emotions, Hands and Intensity  
Let’s commence by addressing the primary role of emotion in improvisation. In addition to  
technical proficiency, it dives into the depths of playing, creating a personal connection that  
emanates from within. As Green & Gallwey (1986) wrote, it's more than just conveying a  
specific mood; you can feel groovy, cheerful, tense, intense, thoughtful, or even lighthearted.  
What truly matters is genuinely experiencing those emotions: such genuine connection is  
what makes playing truly distinct and powerful. Relying solely on technical skill is like  
neglecting its essence. Equally vital is expressing genuine affection, using the instrument as a  
conduit for innermost feelings. Such approach gives rise to a unique and individualized sound,  
mirroring personal perspectives (Malinda, et al., 2014).  
Furthermore, in the context of modernization and convenience, it's crucial not to overlook the  
significance of emotion. In the same way artists used to sought patronage to nurture their  
craft, contemporary musicians must place emotions at the forefront when visualizing their  
own performance. Just as any collection of instruments requires meticulous descriptive  
checking to gauge quality, even in a world where mixed methods and foreign goods are  
prevalent, the importance of emotion holds true both locally, for every lick and riff, and  
globally, for the whole piece. Keeping this in mind cultivates conditions for creativity to  
blossom, transcending lingering superstitions and fully embracing the true essence of  
expression.  
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2.1 Connecting Ourselves  
Playing music transcends merely hitting the right notes in a song; it's an art of expressing  
oneself with feeling and passion through the instrument. Specifically, improvisation heavily  
relies on these emotional components when playing electric guitar (Werner, 1996). It isn't  
solely about technical prowess; crafting music that deeply resonates demands the ability to  
tap into the heartfelt landscapes within and express them (Meyer, 1956).  
One must truly know music within before effectively conveying it outward. By nurturing  
profound self-understanding, we infuse our music with a unique, personal, and meaningful  
essence, establishing our musical center. Furthermore, if this process hinges on a profound  
understanding of our own feelings, delving into your individual and personal experiences  
becomes inevitable and forges a profound connection (Potter & Wetherell, 1987). As we  
contemplate this and employ musical intuition, we introduce a distinct and personalized touch  
that harmonizes the sound of music.  
The beauty of improvisation lies in the creation of something new and authentic while  
connecting with your innermost sentiments. Precision and accuracy should assume  
importance only at your discretion, enabling you to chart your own path in music, conveying  
sentiment and emotion, making it uniquely yours, bestowing it with a profound sense of  
depth and resonance beyond technical proficiency, akin to connecting with your own musical  
hall (Gallwey, 1986).  
2.2 Hands Empathy  
Another crucial component is, therefore, hands’ empathy. This means your hands and brain  
integrate allowing you to feel the music and create expressive tones (Bruser, 1999). From  
palm muting and sliding through the frets, on to adjusting volumes, right and left hands work  
together to create dynamic and engaging performances. Hands act as mechanical ways of  
feeling music and expressing its vibration. Palm muting, as done by the left hemisphere,  
regulates sound and release, adding percussive rhythms and drive when allowing the brain to  
connect and even sense chords vibrate through each note: hence, there are levels for palm  
muting. When we connect, our body and hands will sense the urge to act (Leman, 2007).  
Another thing that adds this unique expressive touch is your finger tremolo: rapidly and  
repeatedly waving left fingers for sustained periods, creating a shimmering and pulsating  
effect. The combination of this technique with emotional connection and personal expression  
creates a unique and powerful passion in melodic phrasing. It adds depth and feeling to the  
whole by allowing you to sustain and embellish notes with a sense of yearning or  
expressiveness that pushes character and personality due to its unique tone. Advancing that  
same hand to slide upon frets will spontaneously further connect dots in an exciting manner  
almost in any composition. Bending and rubato adjustments create tension, drama and release  
within the lines (Rosen, 1999) guided by the emotional side of the brain through your left  
hand, while the right keeps dampening with its flesh, contrasting between opens and mutes.  
2.3 Intensities and Volumes  
Finally, volume and intensity serve as crucial elements in the art of improvisation. One can  
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deeply explore the intricacies of slides, mutes, fills, and leveling using limiters and  
compressors. This enables the creation of harmonious balancing that allows an even listening  
experience while accentuating particular musical concepts and phrases. Equilibrium in music  
is meaningful as it allows diversity and blends contrasting elements: balancing such dynamics  
allows complex, polyphonic and emotionally rich sounds (Burgess, 2013). When different  
melodies are seamlessly integrated with one another, they give birth to sensible tensions and  
releases, leading to deeper connections. Attaining a state of balance between opposing  
elements is instrumental in promoting diversity and elevating the overall composition of  
music. Accomplishing this equilibrium permits the emergence of a potent expression and  
complexity in music. Fusing disparate elements into harmonious blends is what renders  
improvisation so vibrant and compelling: it can be achieved through various means, such as  
contrasting genres, topics, styles, or just playing with diverse rhythms, melodies, and  
fugueing every now and again (Hatten, 2015). By embracing contrasts in search of balance,  
memorable and powerful pieces emerge.  
3. Building Your Feeling  
The main goal is to achieve your own state of equilibrium, immersion and connection, where  
contrasting dynamics seamlessly integrate with each other, enhancing the overall construction.  
Through such an approach, you bring to fruition your artistic vision and insights, producing  
life and resonance (Lewis & Piekut, 2016). Highlighting specific musical ideas and phrases  
adds an overall sense of expression and depth: actually, the essence is creating and finding  
balance upon contrasting dynamic integrations, bringing your canon to life. Achieving this is  
a delicate process that requires a nuanced understanding of the interplay between tone's  
sustain and volume. And though you can surf silence when things don't feel like playing,  
you'll eventually meet the wave on which that beat becomes more than just rhythm: but  
melody. When an improviser is in the zone, deeply connected to the instrument and own  
creative impulses, music takes on a life of its own, a transcendent experience, both  
exhilarating and transformative.  
Improvisation is a deeply personal and creative endeavor. By exploring one's own artistic  
vision and insights, the guitarist is able to create music that resonates. This requires a  
willingness to take risks; to trust our own instinct and creative impulses (Coelho, 2018).  
Achieving balance and harmony is essential for creating captivating music during  
improvisation by blending contrasting elements like sentiment, passion, and understanding,  
and managing intensity and volume. These dynamics help guitarists explore techniques like  
palm muting, filling, and adjusting volume levels, resulting in complex and emotionally rich  
sounds that require a nuanced comprehension of tone sustain and volume interplay.  
4. Discussion  
All these aspects of jazz's improvisation enable expressive captivating sounds: a unique blend  
of personal feeling, hands empathy, and correct volumes that work together to help connect  
emotionally and rhythmically. It's all about finding that sweet spot when music comes alive  
and feels intense when playing (Lewis & Piekut, 2016). Furthermore, whether painting,  
writing, or improvising jazz, creativity and subjectivity become essential components of  
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individual construction. It is essential to embrace the subjectivity inherent in defining reality.  
Jazz musicians must trust instincts and interpret music in their own unique way while also  
remaining attuned to the sound and reacting to it. This encourages individuals to reflect on  
their own biases and assumptions and remain open to other perspectives in shaping their  
understanding of the world (Tharp & Fortgang, 2003). Constructing jazz improvisation has a  
similar image in several artistic disciplines such as painting, sculpture, and literature, which  
involve shaping and creating meaning through creative expressions, highlighting the  
transformative potential of our creativity in shaping perceptions and experience.  
Individuals actively mold their own realities through personal understanding and interaction  
(Aparicio de Soto, 2022). Creativity and improvisation are, in this context, profoundly  
constructivist. We employ creativity to construct the sound of music in real-time, just as we  
utilize creative problem-solving to navigate life's challenges (Nachmanovich, 1990). Allow  
your hands and sensations to guide you as you delve into the depths of improvisation.  
Discover your own unique musical center: there's no greater joy than connecting with  
yourself through the enchanting power of music. Jazz guitar is about uncovering your  
distinctive playing style and finding that voice. Every journey will be distinct, and it falls  
upon each individual to discern their unique path and express themselves uniquely. This  
demands a willingness to take risks, to explore novel ideas and techniques, and to remain  
receptive to the unexpected. By prioritizing emotion, forging personal connections, and  
embracing flexibility, you can craft a captivating sound that reconnects you to your own self.  
By engaging with the world meaningfully and utilizing unique perspectives, it is possible to  
create something new and inspiring, shaping our reality and grasping a personal, healthy,  
feeling of fulfillment. Improvising then pushes back the question to us. What do you want to  
feel today?  
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Copyrights  
Copyright for this article is retained by the author(s), with first publication rights granted to  
the journal.  
This is an open-access article distributed under the terms and conditions of the Creative  
Commons Attribution license (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)  
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27  
Global Journal of HUMAN-SOCIAL SCIENCE: H  
Interdisciplinary  
Volume 24 Issue 5 Version 1.0 Year 2024  
Type: Double Blind Peer Reviewed International Research Journal  
Publisher: Global Journals  
Online ISSN: 2249-460X & Print ISSN: 0975-587X  
Converging Realities & Flexible Memory Rebuilding upon Socio-tech  
Shifts: Reflecting on Hippocampal Limbus  
By Jesús Aparicio de Soto  
Abstract- In our evolving era, memory, technology, and society intersect, prompting a  
reevaluation of human experience. Adaptive recall systems help navigate the blurred lines  
between personal and collective realities. This text tackles aging and brain herpes as experience  
highlighters, emphasizing the need for adaptive strategies and memory-enhancing techniques.  
Memory relies on automatic processes, with the hippocampus key for episodic reconstructions.  
Technology enhances cognitive abilities, merging individual and collective understandings, and  
redefining truth and reality while fostering resilience and adaptability. This study embraces  
diverse perspectives to enrich our understanding, inviting interconnectedness, creativity,  
compassion, and new forms of humanism.  
Keywords: memory, technology, adaptation, cognitive flexibility, stress, shared experiences,  
contextual recall, neuroplasticity.  
GJHSS-H Classification: FOR Code: 110903  
ConvergingRealitiesFlexibleMemoryRebuildinguponSociotechShiftsReflectingonHippocampalLimbus  
Strictly as per the compliance and regulations of:  
© 2024. Jesús Aparicio de Soto. This research/review article is distributed under the terms of the Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0  
International (CC BY-NC-ND 4.0). You must give appropriate credit to authors and reference this article if parts of the article are reproduced in any  
manner. Applicable licensing terms are at https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/.  
Converging Realities & Flexible Memory  
Rebuilding upon Socio-tech Shifts: Reflecting on  
Hippocampal ꢀimbus  
Jesús Aparicio de Soto  
Abstract- In our evolving era, memory, technology, and society  
intersect, prompting a reevaluation of human experience.  
Adaptive recall systems help navigate the blurred lines  
between personal and collective realities. This text tackles  
and deploy, just to redundantly be always keeping all  
of our sustainable-healthy-wellbeing-needs! It allows us  
to contingently-adapt: seemingly in-frequency and  
concurrently on to evocative circumstances.  
aging  
and  
brain  
herpes  
as  
experience  
highlighters,  
Today’s convergence of memory, technology,  
emphasizing the need for adaptive strategies and memory-  
enhancing techniques. Memory relies on automatic processes,  
with the hippocampus key for episodic reconstructions.  
Technology enhances cognitive abilities, merging individual  
and collective understandings, and redefining truth and reality  
and societal constructs compels us to reexamine human  
experience, highlighting how adaptive recall systems are  
essential for navigating the blurring lines between  
individual and collective realities. I myself had an  
experience with brain herpes: while managing frequent  
forgetfulness and anxiety, it allowed me to visualize a  
gradual understanding of memory-recall difficulties over  
three years compounded by circumstantial stress, while  
coping through meticulous note-taking and other  
adaptive more and less tech strategies. In this sense,  
my personal approach to these experiences might lend  
us some sort of phenomenological exploration upon  
25  
while  
fostering  
resilience  
and  
adaptability.  
This  
study  
embraces diverse perspectives to enrich our understanding,  
inviting interconnectedness, creativity, compassion, and new  
forms of humanism.  
Keywords: memory, technology, adaptation, cognitive  
flexibility, stress, shared experiences, contextual recall,  
neuroplasticity.  
Iꢀ  
Introducinꢁ Adaptive Recall  
Systeꢂs  
how  
memory  
manifests  
and  
reconstructs  
our  
consciousness. I'll try to re-understand things in a more  
holistic step-back framework, and comment on my  
personal journey as i believe somehow makes evident  
how this universal broad and increasing need for  
innovative mnemonic strategies and support systems  
enables effectively coping and adapting to lifestyles,  
memory changes and challenges in an increasingly  
complex world, where technology and life span combine  
and exponentiate.  
hresholding our new era: memory, tech, and  
societal constructs converge. ꢁe are compelled to  
reexamine the fabric of human experience, and  
T
the intersections upon how our memory clipping, fidelity  
and tech-enabled geared up extensions glimpse this  
unavoidably incoming blur between individual and  
collective realities! (ꢁorcman & Garde-Hansen, 2016)  
Through  
the lens  
of personal  
narratives  
and  
Despite memory's adaptive nature, hence  
philosophical inquirement, we notice the emergence of  
new forms of mnemonic engagements and collective  
experiences: a thread of innovative solutions. People  
with particular memory, more or less (dis’ and over)  
functional-ties were we able to describe individual  
adaptive processing due to standard use, aging  
and/or whatever-other-brain-(re/a)condition(aments) ─  
mandatorily and implicitly experience such risking-  
redundancy-particularities: everyday: specially when it  
comes to remembering!!  
forward, adopting and learning to deploy mnemonic  
strategies, requires increasingly continuous innovative  
approaches, specially for specificities, as usual.  
Studying how we do so can be done based on  
functionality if only we open-mindedly navigate  
challenges: understanding them through the essence of  
novelty, spontaneity, and rebuilding, as mentioned.  
Memory isn't merely reproductive; it operates  
through  
contingent,  
automatic,  
and  
functional  
processes. Actually, studies reveals a crucial role of the  
hippocampus' in episodic memory (Fortin, Agster &  
Eichenbaum, 2002). It includes pragmatic encoding, up-  
to-date storage, contextually emulated retrieval, and  
back updating mainly for-on-to relearning. And  
those constructive engagements of our inner brain  
dynamics allow effective shuffling of neocortical data.  
Hence, meta-reviewing exhibits some sort of critical-  
characteristic thread of looped-periodicity, as it  
Actually, understanding memory in a dynamic  
and adaptive system needfully implies we essentialize  
behaviors based on resonant experience. Data input  
aint facts: they’re d’just resembling processing  
reassemblances. Furthermore, making use of them as  
humans is an ability we need to always healthily keep  
Author: ꢀngineering ꢁsychologist ꢂ ꢃX ꢄesigner, ꢄirector Centro  
ꢀxtiende: ꢁsicoterapia Remota, Agile ꢅeam ꢆanagement Coach ꢂ  
Consultant. e-mail: correo.jesus.aparicioꢇgmail.com  
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ensures the continuous refinement and integration of  
deployment strategies while adapting to new informative  
experiences: all automated with our every use.  
and technological advancements that qualitatively  
modulate whilst thy such or so become as for memory  
usage somewhat more obvious in certain scenarios  
(Nader et. al. 2013). And thus again, it is by thy those  
same modulators that creativity within memory  
deployment takes its critical role: pronounced,  
highlighting any needed abilities to re-adapt and re-  
construct experiences in and on to re-new our most  
current meaningful requirements, making clear the  
essential anchoring our environment and current states  
provide, and how tech may exponentiate.  
Such constructive nature means memory is  
being  
ever-reshaped  
by  
perceptual  
contingent  
expectations and experience. If particularities impact  
specific aspects like sequences or contexts when  
recalling – as it does – it needs spontaneous mnemonic  
rebuilding to become functional, something especially  
important when usual paths of recollection don't work as  
usual. Thus, any benefits, drawbacks, considerations  
26  
Figure 1: Connecting memory evokes circumstantial illusions as it re-renders stored impressions, and of which only  
the minor part is factual pre-assuming-some-sort-of-reality-content.  
Thrice thus more, understanding over-memory  
functions as adaptive systems allows navigating present  
and anticipating future: (i.) based on previous past  
experimental concurrent neural-activation dynamics  
and any of ad hoc topologic reinterpretations; therefore  
(ii.) based on mainly emotive or pseudo meta-content,  
and (iii.) trying to push always environmentally suitable  
isomorphic intuitive functionality modelings all three  
deepermore aside divine deceivings or any random  
coincident ineludible self-linguistic-problematic.– Need-  
less to say and any way forth, the hippocampus  
works with the amygdala to modulate emo-contextual  
responses within specific memories and situations. It's  
essential for us to captivate tech or environmental  
recalls, and emotional experiences, as influencing how  
we process and remember.  
Pinelo-Nava’s (2007) text regarding stress and  
neurobiological plasticity:  
(ꢂ) memory is not only ꢃif ꢄat-allꢅ] a repository of past  
experiences but (...) ꢃa meta] adaptive system influenced by  
ꢃseveral contingencies as] emotional and social factors  
ꢃ, and that] that uses neurobiological mechanisms to ꢃfeed  
and] build personal narratives and creative adaptations of  
experienceꢂ  
Our brain’s natural tendency to adapt and  
integrate new information can mask the difficulties in  
memory retrieval, making it challenging for individuals  
of more or less different mnemonic agility and  
deployment capacities, to recognize the extent of such  
capacities, especially under stress. This adaptive quality  
underscores the resilience and flexibility of human  
cognition. In the face of significant challenges and in  
the healthiest of newborn, though forcefully learning  
and memorizing symbiotics, even if completely  
IIꢀ De in  
f
in ꢂ ni  
Mne o  
a e  
c Sh p s o  
n
Tech-Identity  
overwhelming, it usually seems to be  
a
more  
Continuous adjustments mean that memory  
impairments can often be subtle and undetectable for  
those who suffer from them, and their environment,  
moving forward on to anxious dysfunctionalities. ꢀet’s  
take as an example the following quote from Sandi &  
widespread adaptation for the just new-born to begin by  
crying! – specially under more or less sudden or swift  
scenario shifts.  
Continuous adjustments mean that memory  
fluctuations can often be subtle and undetectable, as  
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and how it’s functional to do so in any given scenario. If  
understood as such deployment, the boundaries  
between natural and artificial memory deeply blur  
and exponentially empower. The interplay between  
intentionality and the lifeworld reveals the transformative  
impact of memory adaptation, as experienced through  
my own journey with brain herpes: how you  
homeomorphically deploy understandings on to any  
current circumstance depends on what you've recently  
been doing and what you feel and perceive in that  
same moment. In some way, the adaptive essence of  
memory and experience recalls artistic improvisation,  
the brain’s natural tendency to adapt and integrate new  
information masks retrieval difficulties (which must have  
proven quite more adaptive). My experience with brain  
herpes has shown me through gradual understanding of  
my memory over three years, that compounded stress –  
more or less socioeconomically impelled – leads to  
increased anxiety and frequent blank forgetfulness.  
Such quality underscores human cognition's resilience,  
but also highlights the well known need for stress  
management to better navigate the complexities of daily  
life effectively. Counterintuitively, stress pushing flee-  
reactions is are more prominent than non-mnemonic  
contextual – well thought – reframings because they  
adapted upon emergent urgencies as in: you feel you  
need to be alert henceforward, because you forgot  
something, and are eventually learning to successfully  
wonder if you have forgotten anything in a safe-insured  
well rehearsed – then again verifying memory is  
mainly circumstantially-factual apatative-construction –  
pavlovian time consuming self therapy.  
where  
a
blend of personal feelings, empathetic  
engagements, and rhythmic precisions creates an  
expressive experiences in a social common ground,  
thriving on dynamic interactions and subjective  
interpretations (Aparicio de Soto, 2023). Therefore,  
highlighting the importance of diverse perspectives in  
shaping our understandings, tools and technologies  
advance leading to eventually merges partly shared  
memories in a somewhat more clipped and functional  
reality approach. Regarding memory, fusing realities  
whereupon meanings evolve and combine to uphold are  
emerging at an accelerated rate.  
27  
As we have discussed, memory is not a  
repository for facts and events at all, but a crucially  
adaptive concurrent deployment (and simultaneous  
learning) engaging onto some needed functional  
understanding based on similar structures in our  
experience, and swiftly-overwhelmable by anxious  
urges. It's also key when creating personal meanings  
and understanding one's existence every time in the  
long run as it intertwines with personal identity, social  
connections, and the interpretation of our reality. By  
definition, recalled truth, therefore, is not an absolute  
concept, but defined by the meaning, function, and  
context that memory provides: even if in deepest  
usuality we might be designed to somewhat abstract  
it automatically up to some pseudo-objective neat-  
retrieval of some pre-construed previous condition.  
Memory is much more a way of thinking, more a  
team meeting than a library. In my experience, it  
becomes obvious, as recalling you need some basic  
element better emerges from spontaneous recurrent  
environmental assemblies – like when you suddenly  
really need something to drink before you realize you  
haven't drank anything all day; when need to take one  
second to go to the toilet real fast; when you forget the  
keys, or any helpful way of doing things that helps you  
evocative not-that-neo cortical dynamics ꢆ all before  
anxiety takes control beyond any mnemonic hipocampal  
circumstance reaccommodation of the meeting.  
IIIꢀ  
Continually Refraꢂinꢁ of Socially  
Interactive Constructs upon  
Understandinꢁ, Storinꢁ, Recoverinꢁ  
and Use  
The limits of self, communities, and realities  
suddenly show up. It’s critical to deepen on how our  
resilience and adaptability begs for a future where  
memory, technology, and social constructs entwine  
into  
a
brighter,  
more  
comprehensive  
and  
compassionate world. ꢁhile pushing present social  
interactive dynamics right into our shared environments,  
the distilled essence of such exploration embraces a  
transformative power upon collective and creative  
understandings (Rottenbache, 2004).  
Memory is a product of interactions and  
constructs: we must assume memory can clip and  
change dramatically as our context and constructs  
evolve. Hence possibilities emerge from its interaction  
with techno contexts. Memory semi-clipped data leads  
to the emergence of new forms of mnemonics,  
memorizing and memetic contextual recalling, such as  
collective or shared ideals, and approaches or tech-  
enabled recalling extensions that allow individual  
identities and collective experiences when blurring such  
lines: between individual and collective (Finley, Naaz &  
Goh, 2018). Shared and common memories are social  
constructs, as language: they adaptively shape  
memories in a dynamic and collective way. If constructs  
and interactions define our concurrent memoir, we are  
pushed to deepen our self-understanding and sharing  
within technology as both are becoming more and more  
By focusing on the significance of memory in  
creating personal relevance, one can appreciate its  
fluid nature and its role in shaping one's perception of  
truth and reality. Embracing diverse perspectives  
enhances our understanding of memory and technology  
by revealing innovative solutions and new forms of  
mnemonic engagement: redefining how and what is  
more important to reframe/resonate and/or interpret/  
understand from the past (Principled Innovation, 2021)  
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obviously inseparable while forced to show new ways to  
adapt and compensate for memory re-articulations and  
high demands, something obvious when using  
technology for data recovery in any case.  
2022, p. 381) and hence it must’ve been evolutive to  
currently live-relearning it.  
This reunderstanding of memory, and the  
emergence of shared sub-memories highlights the  
transformative power of interconnectedness breaking  
down traditional dichotomy. My experience with brain  
herpes showed me the impact of compounded stress,  
underscoring the need for adaptive strategies and stress  
management tools to cope with frequent forgetfulness  
and anxiety. As humans evolve, we must harness the  
power of such intersection to navigate new realities  
efficiently and support those adapting through health or  
tech shifts.  
Plus, thinking extends beyond the brain, to  
our bodies, circumstances and interactions, highlight-  
ing embodied, situated, and socially offloaded  
supportive environments; memory-learning multiple-  
sense engagements, and collaborative intelligence: all  
are boosted by new technologies enhancing cognitive  
capabilities (Paul, 2021). The main reason is that, as we  
interact during our lives with anything, specific neuro-  
generative rethreading in our hippocampus still  
continues on to adulthood, similarly priming the role of  
evolving tech toolkits. ꢁe ongo neural development  
underscoring memory formation and cognitive flexibility  
potential for the sake of our lifelong adaptive behavior  
almost always, and more deeply when we sleep.  
ꢁe will enter a realm where partially shared  
memories, thoughts, and experiences create new  
contingencies that blend towards a more interconnected  
world, where traditional dichotomies are breaking down  
(Michaelian & Sutton, 2013). A realm where common  
memories, thoughts, and experiences are partially  
shared, creating a new reality that blends individual and  
common aspects efficiently, something obvious for  
people that have ventured in memory integration due to  
health and/or technologic ease, and that now adapt  
through it in such shifts. As humanity evolves, we must  
harness the power of intersection: transformative,  
innovative, and liberating.  
28  
Iꢃꢀ Tech-Enabled Meꢂory Extensions,  
Merꢁinꢁ & Reshapable Content upon  
Dichotoꢂic Binaries & Partially  
Shared Realities  
As technology advances, we may see the  
blurring of lines between individual memories and  
collective, shared memories, which can be affected by  
intensity and availability. This leads to a merging of  
shared memory functionally clipped realities, where  
our individual recalls of shared events become  
intertwined with those of others. A shared database of  
experiences and reminders of communal mnemonic  
updated functional flow that transcends individuality  
through technology, merging our ability to recall  
shared, seamless, symbiotically and in context. Fusing  
memories and ad-hoc realities today transform how  
we experience and interact, and for us humans – being  
able to create spontaneous solutions and find new ways  
to connect – it’s a testament to the merging and  
continuous reordering between memory, technology  
and context, leading to functional innovation (Boden,  
2004).  
Actually, we must embrace the dissolution of  
dichotomies that direct and emerge from trying to imbue  
memory with real factual contingency of any sort that  
expels negotiability and/or well-being all for the sake of  
humanity, people around me, and myself. As put by  
Helena Matute ꢄhow do we know AI is not influencing  
what a human believes and what a human can doꢅ  
(APA, 2024, p. 37). And if we don't: we need to hold on  
to only to fluid, holistic, and inclusive understandings –  
somehow transcending timings – able to intersect  
collective memories, technologies, and contexts into  
spontaneous alternatives – emerging possibilities from  
those same iterative interactions we have just  
discussed.- Eventually mainly such alternatives will lead  
to innovative solutions, adaptive and contingent. That is,  
new forms of creativity and novel ways of understanding  
ourselves, and our ꢄplaces in the worldsꢅ. How can  
embracing the intersections of memory, technology, and  
social constructs unlock new possibilities for human  
connection, creativity, and resilienceꢇ  
ꢁhat  
are  
the  
implications  
of  
memory  
redefinitions and the emergence of new forms of shared  
memoriesꢇ Its transformative power: innovative and  
resilient, necessarily moves towards more inter-  
connectedness, beyond traditional dichotomies (as  
natural vs. artificial, individual vs. collective) break  
downs. For example, if ꢄpsychologists possess unique  
skills and abilities that are difficult to replace using AI (...)  
and the human elementꢅ (APA, 2023, p. 49) we must  
acknowledge it goes beyond mere recommended  
techniques or so: ꢄknowledge gradually builds up with  
ꢃspontaneous] socialization and every interaction (...)  
ꢃas] operating according to certain habits can be  
rewarding, can prevent loss or painꢅ (Aparicio de Soto,  
ꢃꢀ  
Spontaneous Alternatives & Eꢂerꢁent  
Possibilities Celebrate Diverse  
Perspectives that Coꢂpassionately  
Enrich Our Insiꢁht  
The intersection of memory, technology, and  
contexts allows such spontaneous alternation upon  
emergent possibilities: it makes us wonder more and  
more! ꢁhat is the real role and effects upon upkeeping  
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functional validities upon emerging systems and  
instances.  
traditional sociolinguistic dichotomies as we keep  
breaking down in and on to an even more  
interconnected worldꢇ If hippocampal mnemonics are  
deeply involved in relational cognition, enabling us to  
understand and remember social interactions:  
ꢃIꢀ  
Spontaneous Eꢂerꢁence of Possible  
Alternates Intersectinꢁ Meꢂory,  
Technoloꢁy, and Context upon  
Minorities, Marꢁins & Other  
Accelerated Inductions  
(ꢂ) we must beware, in this creative frenzy, of creating  
illusions (...) that our love is indestructible, our spirits  
immortal, our hopes and realities. To do this is to be like an  
engineer who persuades himself that his badly designed  
engine is good, instead of trying to make it better. To create  
is to create realities – something which may give us great  
insight into our place in the world, and the place of that  
world upon abstract possibilities, and which at the same  
time transcends that world (Craik, 2010, p. 178).  
ꢁe’ve discussed how the hippocampus not  
only shapes our cognitive functions but also interacts  
continually with socio-technical relevant current  
constructs leading to new forms of memory and  
enabling collective experiences. ꢁe’ve seen this means  
not only to defy any authoritarian a priori controllers over  
narrative memories – especially if it overwhelms  
promoting diverse perspectives and inclusive collective  
memories – but also to foster decentralized, community-  
driven memory-keeping initiatives, allowing for more  
dynamic, organic and adaptive memory processing.  
One thing is for sure, as memory becomes more  
and more linked and empowered by technology,  
spontaneous alternatives will shape the future of  
memory recovery and cognitive support: technologies  
for memory loss and handling will enable innovative  
As digital platforms expand us on to social  
shared memories, our hippocampus navigates complex  
environments, integrating personal and collective  
circumstances all the time: the ability to find creative  
solutions and adapt to new situations becomes a prime  
principal example of such phenomena. Hence, only by  
embracing such possibilities, we can unlock innovative  
solutions and new forms of adapting – and moving  
forward when required.- "Digital age has clear influences  
on how social interactions are facilitated, and  
consequently, must have implications for online social  
remembering (...) ꢃyet] Research comparing (...) the  
expression of memory in the digital world is still in its  
infancy, motivating many questions" (Barnier & Hoskins,  
2021). ꢁe might as well expect to find ourselves surfing  
out of deep pretensions for objective registry  
implications, on to selective functional recalling, both  
based on technology.  
29  
solutions and new forms of creativity (Czaja, Boot,  
Charness, Rogers & Sharit, 2018).  
For the sake of adaptability, we must then  
push creativity and shared definitions: it’s important to  
consider diverse perspectives when understanding  
memory. Individuals with brain function particularities  
normally deepen intersections between technology  
and mind as we face a continuous experience upon  
memory understandings (Charness & Boot, 2009) and  
technology enablement. Certain societal dynamics  
obviously enable only certain ways of mnemonic  
interactive relevant deployments, which becomes  
obvious both when aging articulates some systems over  
others due to recommended or well-known traditions;  
but also for people with memory recalling random  
incidences such as accidents or viral acute injuries,  
when it becomes clear that beyond losing information,  
you face but random struggles to rebuild it every time.  
ꢁe are forced to engage on creating  
spontaneous solutions that can be seen as arising from  
the interactions between memory feel (which redefines  
itself every time as per reassembled or being activated),  
technology (and its anecdotic similarities ꢂand its  
evocative connectors), and context. Memory clipping  
reminds us that in any scenario, we only remember as  
far as to do something about both what we recall, and  
how we will recall it. And doing so changes evermore:  
individual memories become intertwined with use, tech  
and constructs. Actually, we mustn't overlook the role of  
ꢄnegative thinking ꢃas] being a large factor in producing  
(...) fear itself, anxiety, frustration, hostility and guilt, with  
Individuals with brain function specificities,  
specially those within mnemonic adaptive reigns, may  
experience such reality-memory-merges and clippings  
much disposably faster than everyone else. Their  
interactions with systems can accelerate their process,  
as they rely more heavily on tech support for memory  
and  
cognition.  
Minority  
marginalized  
voices  
functionally upon that same just mentioned sense of  
specificity – play a crucial role in shaping our  
understandings of memory and technology: they offer  
unique perspectives on to adaptive memory ꢃand its  
paired or] impaired reframing (Roulstone et. al, 2017).  
ꢁe need to consider diverse perspectives and  
experiences in our exploration of memory, technology,  
and social constructs: all to unlock spontaneous  
solutions, creative, adaptive, and empowering. How can  
we include and consider diverse perspectives,  
particularly those of individuals with brain function  
episodic specific-enablers, that use tech memory  
recovery dailyꢇ As we know hierarchical structures  
spontaneously tend to challenge non-hierarchical  
spontaneous organizations, there is an incoming need  
to prioritize decentralization, specificity, registry-support  
and plurification for memory’s exponentially growing  
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ꢃthe] nervous tension accompanying themꢅ (ꢀecron,  
1988, p. 99).  
to a brighter world based on a more peaceful and  
compassionate understandings.  
ꢁe neuroscientifically know that ꢄreliance on  
These intersections reshape our concept of  
memory. Memory isn't static but an adaptive system  
that dynamically keeps reblending personal and  
collective realities. Embracing diverse perspectives and  
redefining traditional dichotomies – like individual vs.  
technology may lead to a loss of old memories’  
synapses due to disuse. ꢁhen the brain forms new  
memories, new synapses are created. However, some  
old synapses are lost to strengthen the connections in  
new synapses so that new memories formꢅ (Arnols,  
2022). But to what extent memory would even be  
functional if it didn’tꢇ ꢁould that memory exist at all, or  
shall we call it registryꢇ Memory-recovery loss incidents,  
and any further auto-inmunic adaptations people who  
engage into serve as thought-provoking examples of  
the concepts discussed around technology rehab.  
Embracing the intersections of memory, technology,  
and constructs allows deeper understandings for  
emerging realities and their implications for experience.  
Experiencing a more and more partially shared reality,  
humanity approaches with incredible psychological  
impacts. It pushes identity shifting, it alternates  
perceptions, it gives birth to new forms of empathy and  
memory. People with memory impairment must face  
stress and re notice this every time for the good of  
resilience, adaptability and human spirit.  
collective memory  
fosters interconnectedness,  
creativity, and resilience. Ethical considerations must  
prioritize individual autonomy and agency in memory  
recall and retention, while promoting shared, communal  
memory. Memory recovery technologies should serve  
our collective good, ensuring social cohesion and  
avoiding reinforcement of existing power structures. My  
personal journey with brain herpes exemplifies our  
deeply eidetic and intentional structures of memory:  
sketching how subjective experiences and adaptive  
processes intertwine to shape our understanding of  
episodic dynamics upon time.  
30  
Understanding the hippocampus's role in  
emotional responses, attention, and decision-making  
also allowed to highlight the significance in navigating  
digital age's memory augmentation. As technology  
advances,  
individual  
and  
collective  
memories  
increasingly merge, creating new forms of mnemonic  
engagement, and a likely new war to approach  
remembering for human beings. This convergence  
compels reexamining human experience, revealing  
innovative solutions while fostering inclusive common  
efforts. In a self-explorative spirit, I hope I’ve been able  
to ease a better sketch of such interplay, between  
intentionality and our lifeworld, trying to point out the  
transformative impact of memory adaptation as  
experienced through my own journey with brain herpes  
as I wander: How will we harness collective memories to  
build a compassionate and interconnected worldꢇ ꢁhat  
ethical considerations must guide the development of  
memory technologies to ensure they promote social  
cohesion and serve the greater goodꢇ  
ꢃIIꢀ Conclusions: Hoꢄ to Discuss  
Where Meꢂory, Tech, and Identities  
Intersect?  
Constructs influence memory evolution and  
adaptability by shaping our understanding and  
clipping, leading to new forms of memory and  
mnemonic engagement (Assman & Shortt, 2012). The  
exploration of memory with technology reveals an  
incoming profound transformation in the fabric of  
human experience. Thus, ensuring inclusive and  
compassionate approaches to memory improvement/  
recovery technologies, respecting individual autonomy  
and addressing potential biases becomes key in our  
times. ꢁe need to emphasize the importance of  
practices that allow, develop and implement data  
processing, memory-enabling and sharing technologies,  
ensuring they benefit individuals and communities fairly.  
Personal narratives and philosophical inquiries both  
push today the emergence of new forms of shared  
memories, collective experiences, and ad hoc  
innovative articulations allowing us to reconsider our  
understanding of our own self, communities, and  
realities. Building such mnemotechnical intersections  
holds the key to unlocking a new and hopefully universal  
dimension; where possibilities for human connection,  
technology, creativity and resilience thrive (Klingberg,  
2010). Emerging reality harnesses the power of  
collective memories to foster inclusive communities and  
celebrate diversity as we have a boundless potential  
emerging from our human spirit that illuminates a future  
where memory, technology and constructs converge on  
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Cultura& Diseñode Experiencias  
ISBN: 10.6084/m9.figshare.21317685  
Idioma: Español  
Autor: Jesús Aparicio de Soto  
Fecha: Octubre, 2022  
Licencia: CC BY 4.0  
Abstract: This overview opens with a discussion of human holistic and analytic kinds of  
understanding, comparing eastern and western viewpoints, focusing on their impact for usability  
studies. Then, the understanding of human groups and the ability to reach group agreements are  
briefly addressed moving on to a comparative detail regarding their impact on commercial relations.  
Further on, this allows approaching systemsdesign while focusing on culture, moving on to a  
cross-country research review. Finally, based on a folkloric sketch for Chile, a comparison of some  
defining characteristics to build a chilean user persona is presented. The text closes with a  
comparative review that seeks to promote the combination of qualitative and quantitative studies.  
Resumen: Este resumen comienza con un análisis de los tipos de comprensión humana, holístico y  
analítico, comparando oriente y occidente y enfocándose en su impacto en los estudios de usabilidad.  
Luego se aborda brevemente la comprensión de los grupos humanos y la capacidad de llegar a  
acuerdos grupales para avanzar  
a
un detalle comparativo de la forma de relacionarse  
comercialmente. Esto permitirá abordar el diseño de sistemas enfocándose en la cultura avanzando  
a una revisión de un estudio entre países. Finalmente se avanza con una comparación basada en  
un bosquejo folclórico para Chile definiendo características del usuario chileno. El texto cierra con un  
resumen comparativo que busca promover la combinación de estudios cualitativos y cuantitativos.  
Introducción: metodología, cultura y formas de pensar  
Podemos analizar el pensamiento como un componente clave al momento de revisar cómo es  
que investigamos y cómo levantamos la información para mejorar la usabilidad. Una de las primeras  
distinciones que aparecen para tales efectos es reconocer cómo la persona comprende los  
fenómenos que observa y los sistemas que ocupa, destacándose dos tendencias para ordenar la  
experiencia: el pensamiento holístico y el pensamiento analítico. En primeras, la mirada holística se  
refiere a la comprensión de la totalidad, una visión en la que las relaciones y la interacción juegan el  
papel principal en un cuadro interdependiente y distintivo. El pensamiento analítico, en cambio, se  
entiende como una forma de pensar con tendencia a reducir, causalizar, dicotomizar y diseccionar  
los elementos de los fenómenos, atendiendo sujetos y objetos. Respectivamente, cada  
aproximación a la realidad ha tomado preponderancia en oriente y occidente. Nisbett (2003) plantea  
que los antiguos filósofos chinos veían el mundo como compuesto de sustancias continuas, más los  
antiguos filósofos griegos tendían a ver el mundo como compuesto de objetos discretos, o átomos  
separados (p. 80).  
Una gran diferencia es que un punto de vista analítico puede facilitar la extracción o singularización  
de informaciones específicas y discretas, mientras que un punto de vista holístico genera  
significados a partir de las relaciones que las partes juegan en el todo. Si, retomando a Nisbett  
(2003), los occidentales tienen una visión analítica centrada en los objetos y sus atributos, y los  
orientales tienen una visión holística centrada en las continuidades de las sustancias y las relaciones  
con el entorno (p. 82); entonces, en una prueba de usabilidad pueden surgir problemas cuando la  
información se codifica circunstancialmente y el intérprete tiene una comprensión analítica; o  
viceversa, cuando la información compartimentada llega a un decodificador holístico. Para un  
evaluador occidental, puede ser difícil leer e interpretar la experiencia que está narrando un usuario  
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oriental; y para ese usuario, podría ser complejo entender las instrucciones proporcionadas por ese  
evaluador.  
Además, debido a que la actitud atomista de los occidentales se extiende incluso hasta la  
comprensión de la naturaleza de las instituciones sociales (Nisbett, 2003, p. 83), los usuarios  
occidentales suelen tener una mayor tendencia a separar ideas e hipotetizar esencias en objetos,  
personas, situaciones y relaciones sociales humanas. Esto significa que la distinción entre el análisis  
y el holismo también se extiende a la forma en que las personas se comunican, construyen, negocian  
o discuten significados y terrenos comunes, lo que hace que la primera postura esté orientada a la  
consistencia, mientras que la segunda esté orientada a la finalización.  
Cómo los asiáticos orientales atienden más el coordinar su comportamiento con los demás y  
adaptarse a las situaciones, esperamos que presten más atención a las actitudes y comportamientos  
de otras personas (Nisbett, 2003, p. 86). Cuando se usa el método pensamiento hablado, por  
ejemplo, ante un comentario del evaluador o un diálogo entre pares, los usuarios analíticos son más  
propensos a polarizar las impresiones, pero los usuarios holísticos son más propensos a promediar  
diferentes puntos de vista, lo que afectará los resultados que surgen del análisis en ambos casos.  
De hecho, incluso la construcción de la lógica occidental se ha basado en desarrollos que le  
permiten aislar componentes, asociando siempre conclusiones directamente a premisas acotadas,  
lo que difiere de la mirada oriental (Aparicio de Soto, 2022a, pp. 9-10). Luego, este tipo de diferencias  
afecta significativamente el resultado de las pruebas de usabilidad y ergonomía, dependiendo de  
cómo estén diseñadas. Y, para intensificar aún más la situación, cabe mencionar que, en paralelo a  
los orígenes culturales de los participantes, los patrones de atención culturalmente específicos  
pueden también ser proporcionados, al menos parcialmente, por el entorno perceptivo (Miyamoto,  
Nisbett & Masuda, 2006, p. 118) que se les presenta a los participantes. Siguiendo con el  
pensamiento hablado, el grado en que una evaluación se vuelve más contextualmente involucrada  
e implícita; o más ordenada y/o extrapolada hacia tareas concisas independientes más pequeñas:  
todo afectará a el rendimiento, la experiencia y los informes de todos los usuarios. Esto debe tenerse  
en cuenta siempre al interpretar evaluaciones de investigación para la usabilidad.  
De la heterogeneidad de los grupos y la toma de decisiones óptima  
Profundizando en las diferencias marcadas por las culturas, y también atendiendo los aspectos  
personales, se puede pensar que la heterogeneidad de cualquier grupo hace que se consideren  
más puntos de vista para deliberar, por lo que la homogeneidad tiende a acuerdos más rápidos ya  
que las posiciones son similares y convergen con relativa facilidad. La composición heterogénea de  
los grupos será necesariamente específica para cada grupo debido a la polarización, las minorías y  
el equilibrio. De hecho, en una investigación de Li, Rau & Salvendy (2014), las minorías de grupos  
desequilibrados percibieron conflictos más fuertes durante las discusiones grupales (p. 13), por lo  
que incluso si la heterogeneidad contribuye, por sí sola no es un indicador directo de una mejor  
calidad de decisión. Por otro lado, la velocidad en la toma de decisiones se ve afectada por cada  
dinámica de grupo emergente y por la composición del grupo (incluyendo rasgos culturales y  
personales), estando íntimamente relacionada con la toma de mejores o peores decisiones. Así,  
podemos deducir que distintas composiciones de grupos pueden volverse más convenientes en  
diferentes escenarios. Si la decisión no es crítica, pero tiene un tiempo de respuesta crítico, si  
necesita ser más unánime y diligente, entonces un grupo relativamente homogéneo puede  
desempeñarse mejor porque el acuerdo y la sincronía surgirán de manera más natural, a expensas  
de la diversidad.  
Por otro lado, si se debe asumir una decisión crítica, creativa y de largo plazo, algo que  
determinará muchos factores complejos e interactivos; entonces un grupo equilibrado actuará más  
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lento, pero probablemente elegirá de mejor manera, porque se incorporarán diferentes ángulos  
durante el proceso. Sin embargo, para los grupos heterogéneos el equilibrio es muy importante  
debido a la dinámica del conflicto. Por ejemplo, si se acumulan élites egoístas, participantes  
alienados o minorías herméticas, estas pueden ser perjudiciales para el desempeño y el proceso de  
toma de decisiones. El estatus, el individualismo, el poder y las identidades subyacen  
inevitablemente a las interacciones de los grupos humanos.  
Ponderando adecuadamente el que, dependiendo del contexto y los compromisos sociales, las  
personas, a ratos, valoren circunstancial y diferentemente, tanto intereses cómo necesidades  
(Aparicio de Soto, 2022b, p. 387), podemos identificar algunos ejemplos de homogeneidad en la  
vida real. Tal es el caso de los equipos gubernamentales creados para manejar catástrofes. Estos  
grupos deben actuar con rapidez, respondiendo con cursos de acción: con un cuándo y un cómo  
ágil para entregar ayuda y recursos a las diferentes zonas que puedan verse afectadas, por ejemplo,  
por un sismo, tsunami o incendio. Puede ser mejor que este tipo de grupos tengan algún grado de  
homogeneidad, ya que debe prevalecer el acuerdo y las acciones deben realizarse en sincronía,  
basadas en significados comunes, sin dejar mucho espacio para la divergencia interpretativa. Si un  
actor entiende de manera diferente, no está motivado o no está lo suficientemente convencido de  
las decisiones grupales, el éxito del plan de contingencia puede verse obstaculizado. Ejemplos  
similares pueden ser grupos de atención pública, emergencias médicas, tácticas policiales, equipos  
deportivos o bomberos, según el escenario. Cuando una respuesta comprometida rápida es valiosa;  
cuando las ligeras diferencias en las decisiones tomadas no marcarán una gran diferencia en el  
resultado en comparación con tomar más tiempo para resolver, entonces la homogeneidad tiende a  
funcionar mejor.  
Por otro lado, incluso en estos mismos casos un grupo de segunda línea, que fuera más  
heterogéneo, podría estar analizando las acciones y decisiones implementadas por el primer grupo,  
estudiando posibles mejoras, considerando más factores, los resultados inmediatos y las opiniones  
diversas, a largo plazo. Aunque las reacciones de primera mano que deben ser rápidas no pueden  
enredarse en largas disquisiciones, es importante reflexionarlas después para mejorar. La  
heterogeneidad de los colectivos involucrados en esto puede agregar diversidad a la decisión, por  
ejemplo, cuando un gobierno planea proyectos a largo plazo como la construcción de una nueva  
ciudad o un nuevo hospital.  
Aquí, las perspectivas y opiniones diversas entre los miembros del equipo potencian la calidad  
pero dificultan y consumen mucho tiempo para llegar a un consenso (Li, Rau y Salvendy, 2014, p.  
12) porque se considerarán todas las perspectivas, creando un mundo más amplio de posibles  
soluciones. Luego, como revisábamos, el equilibrio es crítico, debido a que un grupo desequilibrado  
puede evolucionar en dinámicas no deseadas que pueden derrotar este ideal o cualquier beneficio  
que provenga de la heterogeneidad. Si decidir entre más alternativas y hacer que todos estén de  
acuerdo tomará más tiempo, pero la calidad de la solución será más rica y tendrá más ángulos  
cubiertos entonces: opciones estratégicas, costosas y la planificación de acciones que requerirán  
esfuerzos sostenidos y mancomunados de grandes grupos diversos, buscando cambios complejos  
y/o de alto impacto; todas parecen ser mejor realizadas por grupos más bien heterogéneos.  
Efectos de la mediación informática en la toma de decisiones de usuarios  
Profundizando en lo que respecta a las diferencias del uso de los sistemas, si bien marcadas por  
la cultura, estas pueden alcanzar, sin embargo, un nivel bastante individual. Luego, la comunicación  
mediada por computadora se diferencia de la comunicación cara a cara tradicional porque limita la  
capacidad de las personas para utilizar toda la gama de pistas verbales, visuales y textuales para  
influir en los demás (Li, Rau y Salvendy, 2014, p. 13). Esto significa que, si los participantes tienen  
un grado homogéneo de familiaridad con las interfaces, se puede esperar que el contenido y las  
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ideas tengan un papel más predominante que las señales no verbales. A primeras, esto pudiera  
parecer hasta en cierto punto positivo, para un proceso de toma de decisiones, pero no se puede  
olvidar que la comunicación analógica, no verbal y la metacomunicación son factores clave en la  
construcción de un entorno interactivo, cómodo y elocuente. Además, cada usuario tiene una  
familiaridad distinta con los sistemas, especialmente cuando provienen de distintos espacios  
socio-culturales. De hecho, Rau, Plocher & Choong, (2013) destacan que toda cultura tiene un  
conjunto de valores y actitudes que rodean las interacciones sociales cara a cara (p. 78) y que  
pueden posibilitar o promover ciertos modos de comunicación y la participación de ciertos actores,  
determinando los resultados y los procesos de toma de decisiones.  
Si faltan señales no verbales, puede ser difícil para los participantes llegar a un punto de confianza  
integradora participativa en el que se pueda interactuar libremente, de manera productiva, para  
converger a la mejor opción. Esto puede limitar el proceso de toma de decisiones ya que algunos  
pueden sustraerse de la discusión porque se sienten incómodos. Además, los participantes que  
tienen un estilo comunicativo contextualizado indirecto, o aquellos que normalmente confían más en  
los gestos u otros procesos comunicativos analógicos, pueden tener más dificultades para explicarse  
o participar.  
Esto significa que es fundamental, al crear un entorno virtual, que sea cómodo, con reglas y  
protocolos claros y comprensibles. Desarrollar empatía en tales entornos puede ser más difícil, pero  
permitir diferentes tipos de medios, la personalización, los llamados emoticones y otros elementos  
no verbales pueden ayudar a la construcción de un espacio interactivo común y diverso siempre que  
se atienda de forma diligente el respeto: un espacio que posibilite procesos productivos de toma de  
decisiones. Equilibrar las capacidades con respecto a la operación de las interfaces también es  
fundamental, ya que los participantes que tienen dificultades para interactuar con sistemas tenderán  
a participar mucho menos. Si las reglas y modos de comunicación son comprensibles para todos los  
que usan el sistema y no hay ambigüedad; si la interfaz permite que cada usuario sienta que la forma  
en la que está participando es adecuada y valiosa: en cambio, la persona participará más  
activamente.  
Durante la comunicación cara a cara, muchos de los gestos no verbales que estamos tan  
acostumbrados a realizar suelen reforzar las relaciones entre los interlocutores, fortalecer el canal y  
su fluidez, o negociar los estados en algún nivel. Por ejemplo, hacerle notar al otro que estamos  
escuchando, exhibir hasta cierto punto nuestras primeras impresiones emocionales sobre una idea  
e incluso expresar que tenemos el control, o la voluntad de obedecer. Con la mediación informática,  
algunos de estos elementos pueden estar ausentes, para bien y para mal. El soporte de mensajes  
no verbales analógicos o paralelos permite que algunas de estas interacciones reaparezcan, pero  
tiene sus límites. Tener un encuadre claro también puede ayudar a los usuarios a no tener que  
depender tanto de metaseñales para comunicarse. Esto mejorará la comunicación durante la toma  
de decisiones, lo que también conducirá a mejores elecciones.  
¿Cómo impacta la cultura en la aceptación de las nuevas tecnologías?  
Las estructuras sociales y económicas pueden determinar cómo y por qué las personas se  
entretienen, incluyendo lo que encuentran divertido. La forma en que yo y las personas que he  
conocido usamos los medios móviles está determinada por nuestros hábitos culturales y  
personales. Y estos, a su vez, también dependen de las estructuras socioeconómicas. Tiene mucho  
sentido, cuando se trata de aceptar el llamado entretenimiento móvil, como plantearon Liu et. al.  
(2010) con un caso chino, que haya un fenómeno interesante, contrario a las creencias de la  
mayoría de los profesionales respecto a que un buen dispositivo o un buen servicio siempre podría  
atraer al usuario pues: la influencia social juega un papel más importante en las áreas rurales, tanto  
basadas en la agricultura tradicional, cómo en la industria manufacturera moderna, de modo que,  
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no importa qué tan bueno sea el producto, no será aceptado si el usuario no confía en dominarlo  
(p. 2210).  
A lo que está acostumbrado el usuario, y cómo ello interactúa en su vida diaria juega un papel  
central que puede superar las características del propio producto o servicio. Otro ejemplo de China  
es el estudio que compara el impacto en la usabilidad de los diseños de portales web enriquecidos  
y animaciones flotantes, donde todos los participantes fueron usuarios web extremadamente  
experimentados, pero se observó que la influencia del diseño (por ejemplo, el nivel de simplicidad)  
en la evaluación subjetiva se vuelve más pequeña a medida que el usuario se acostumbra al uso  
(Rau, Gao & Liu, 2007, p. 210). Luego, se deben tener en cuenta experiencias, educación e  
intereses, y también el que estos están marcados por los factores socioeconómicos. Debemos  
considerar ese tipo de fenómenos cuando se trata de la aceptación del entretenimiento móvil.  
Desde esta perspectiva, si el usuario es más educado, esto puede incluso permitirle aceptar  
contenido en idiomas extranjeros. Las cosas que necesitan traducción para algunos usuarios no  
son un problema para otros. Y esta idea se extiende más allá: se puede observar que los rasgos  
de usabilidad y los lugares comunes son mucho más familiares para las personas que, por ejemplo,  
tienen un bagaje acostumbrado a dispositivos digitales. Teniendo en cuenta la importancia de la  
autoeficacia y la influencia social para la población de algunas zonas rurales, no es extraño que  
algunas personas no solo necesiten traducir el contenido. Algunos usuarios requieren íconos  
aceptados globalmente e interacciones estándar, como iniciar sesión o reproducir medios, que se  
les expliquen y se les hagan explícitas porque simplemente no están familiarizados. Toda esta  
familiaridad también media en la forma en la que las personas adoptan nuevas tecnologías.  
Además, el propósito que las personas buscan cumplir con el entretenimiento puede ser muy  
diferente dependiendo de los elementos sociales, económicos y los estilos de vida que tengan los  
usuarios. Algunas personas buscan entretenerse solas mientras tienen que esperar en una fila o en  
la estación del autobús: más bien un uso personal. A otros les gusta compartir el contenido o poder  
compartir sus impresiones y sentimientos sobre el entretenimiento que consumen: un estilo de  
entretenimiento más social. Las diferentes estructuras sociales en las que están inmersas, y las  
formas de socializar que implican, modulan estilos y hábitos, cobrando una importancia crítica a la  
hora de entender qué tipo de entretenimiento móvil se elige.  
Algunas experiencias sobre cómo se interpreta la venta socioculturalmente  
Si nos enfocamos por un momento, tangencialmente, en lo que son las ventas, podemos destacar  
que, al hacer negocios con distintas empresas, particularmente colegas y proveedores de China,  
una cosa que siempre llama la atención es la forma en que los vendedores consideran a sus clientes,  
algo que de alguna manera difiere de la visión de los negocios más bien occidental. Al importar  
maquinaria para proyectos, por ejemplo, se puede contar con un agente que trafique dichos  
productos desde China, representando a un fabricante de equipos.  
Sin embargo, de cuando en vez aparecerá la necesidad de importar otros productos, productos  
que la empresa en contacto no vende directamente. Por poner un ejemplo occidental, en Chile, no  
sería muy común que un representante de una compañía que no ofrece dicho producto ofreciese  
una solución, pues los representantes de ventas son más propensos a atender, cómo lo sostienen  
Clemmensen et. al. (2009), solo la parte focal de las ideas, mientras que los orientales no separan  
los objetos de su entorno (p. 215). Esto puede entenderse cómo que así, en Chile, cada agente solo  
vende productos de su cartera.  
Por otro lado, dicho agente, en China, probablemente se ofrecerá a gestionar la compra y envío  
incluso de un par de motocicletas para despacho, algo que por lo demás no provee la empresa para  
la que trabajaba formalmente el contacto. Esto, por supuesto, impulsará las relaciones cliente-  
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vendedor. Se podría argumentar que esto lo hace esto porque, siguiendo a Lu (2010) y en marcado  
contraste con la visión occidental, la visión del yo en Asia oriental es la de un ser conectado, fluido,  
flexible y comprometido que está atado a los demás (p. 335). En ese escenario, el vendedor no  
atiende los objetos subyacentes de la relación comercial (por ejemplo, la maquinaria), sino las  
relaciones comerciales en sí mismas, por lo que tiene total sentido para él vender otros productos.  
Después de todo, él es el vendedor de exportaciones ante la contraparte, el cliente que importará a  
Chile.  
Esto es muy raro de ver en Chile, si se le pide a un vendedor algo que no vende, probablemente  
no sentirá la necesidad de canalizar el requerimiento de ninguna manera: en algún sentido, la  
relación cliente-vendedor no es tan contundente. Por otro lado, si un vendedor chileno identifica a  
alguien que no es su cliente, pero que tiene necesidad de sus productos, se sentirá muy compelido  
a intentar venderle, cuestión que no necesariamente ocurre en China. Esta es una forma muy  
diferente de ver las cosas. En un caso, las relaciones afectan mucho más las actividades  
comerciales, en el otro caso, los productos y servicios dictan qué tipos de negocios tienen o no  
sentido para cada parte involucrada.  
Hacia el diseño de sistemas culturalmente adecuados  
Retomando el impacto en el diseño de los sistemas, visto lo anterior, según Rau, Li & Liu (2013),  
si consideramos cómo variables dependientes la simpatía, confianza, credibilidad y el cambio de  
juicio al recibir información automatizada, la cultura siempre es el factor que las influencia de mayor  
manera (p. 594). La mentalidad cultural determina incluso, con cierto grado de independencia, el  
tono y el lenguaje en el que debiesen interactuar los sistemas automatizados y analizar estos rasgos  
es clave para el diseño de sistemas.  
Avanzando en esta línea de análisis, a continuación, se plantean dos componentes principales de  
los factores culturales: la implicación contextual de la información en la comunicación y el  
colectivismo o individualismo cultural. Estos dos son entendidos cómo determinantes críticos para  
el diseño de sistemas. También se identificarán modos de interacción para el diseño de sistemas:  
implícitos o explícitos, y usando lenguas nativas o extranjeras.  
El colectivismo e individualismo marcan la disposición general de los usuarios a aceptar las  
recomendaciones de un sistema. Esto va más allá de los modos de interacción y explica por qué  
algunos usuarios tienen un enfoque más flexible ante las decisiones que toman, mientras que otros  
toman decisiones más inamovibles. Comparativamente, si el usuario tiene una mentalidad más  
individualista, no resulta muy razonable esperar posteriores ajustes en sus decisiones con  
demasiada frecuencia, a pesar de la información que el sistema pueda proveer, sea cual sea la  
forma. La mentalidad colectivista, en cambio, tiende a promediar opiniones y extraer significados  
grupales. Incluso la concepción de identidad, en esta última forma de comprender la realidad, no  
está tan compartimentada, interactuando con un estilo de comunicación dónde el contexto juega un  
papel central: una mentalidad que exige sugerencias y contextos.  
Un estilo de comunicación de alto contexto entiende las situaciones desde las relaciones y desde  
el todo. Es muy relevante que toda la información incrustada en las diferentes señales sea  
consistente y sinérgica porque los significados en este caso se construyen de manera holística. En  
un escenario de bajo contexto, en cambio, la información es mucho más abstracta, separada de su  
contexto y transmitida por medios separados con una forma nítidamente definida, por ejemplo, el  
texto o la voz.  
Esto también afecta la forma en que las personas reciben mensajes implícitos y explícitos de las  
máquinas y sistemas. Frente un estilo de comunicación implícito, los participantes chinos, por  
ejemplo, tienen una probabilidad significativa de verse influenciados en un nivel profundo, pero ante  
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un estilo de comunicación explícito, no ocurre así (Rau, Li & Liu, 2013, p. 594) porque los usuarios  
en China prefieren estilos de comunicación más familiares. El grado de interdependencia de la  
autoconstrucción, según Rau, Ploocher & Choong (2013), también juega un papel central en este  
mundo mental, e influye, casi siempre de forma inconsciente, en los objetivos y tareas personales  
(p. 8) y en cómo, por ejemplo, el usuario puede percibir una máquina automatizada, o un robot, como  
parte o no de su equipo.  
Así, para evocar experiencias de usuario satisfactorias en todas las culturas, se deben tener en  
mente la mentalidad cultural y los estilos de comunicación. Hay culturas en las que los usuarios son  
menos propensos a aceptar sugerencias y reconsiderar sus propias respuestas u opiniones. Hay  
culturas en las que los usuarios tienden a esperar una expresión más implícita de los sistemas. No  
es tan fructífero, por ende, diseñar un sistema que ofrezca muchas alternativas y sugerencias  
durante el uso, esperando cambiar las decisiones frente a una cultura que no es colectivista. Es  
mejor hacer esfuerzos para crear instrucciones inequívocas e información clara y sencilla. Por otro  
lado, esto si puede ser necesario frente a una cultura interdependiente, colectivista, de alto contexto,  
que se apoya más en el entramado subyacente de subentendidos para crear una comprensión  
común de la realidad.  
Algunas pautas de diseño para sistemas  
Con el espíritu de profundizar de lleno en como esto afecta las pautas de diseño culturales, y  
detallar las preferencias específicas frente a los sitios web, tomaremos cómo apoyo un estudio que  
buscó identificar algunas de las diferencias de preferencia, específicamente, el de Alexander,  
Thompson, & Murray, del 2017 llamado «Towards cultural translation of websites: a large-scale study  
of Australian, Chinese, and Saudi Arabian design preferences», en «Behaviour & Information  
Technology» número 36(4). Todas estas diferencias se pueden asociar de manera particularmente  
distintiva y específica. Y en este caso, para evaluarlas socio-culturalmente, la investigación utilizó  
dos de las cuatro dimensiones de Hall y Hofstede:  
Tabla 1. Distancia cultural. Traducido de Alexander, R., Thompson, N., &  
Murray, D. (2017). Towards cultural translation of websites: a  
large-scale study of Australian, Chinese, and Saudi Arabian  
design preferences. Behaviour & Information Technology, 36(4),  
351-363. (p. 352).  
Además, respecto al diseño de páginas web, y nuevamente de acuerdo con las preferencias  
culturales: diseño, navegación, enlaces, multimedia, texto, representación visual y color fueron todos  
atributos modificados deliberadamente para lograr una evaluación de impacto.  
El estudio entonces evalúo quinientas páginas web, considerando sitios de «gobierno», «noticias»  
y «medios» que incitan diferentes componentes del diseño. Algunos de estos fueron auditados  
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manualmente, más los que más tiempo consumían, automáticamente. Posteriormente, se realizó un  
análisis estadístico para llegar a resultados.  
Respecto al mero diseño, se identificaron, por ejemplo, más columnas en los sitios web  
australianos, sin embargo, el contenido siempre era más denso en los sitios chinos. Por su parte,  
destacó también que los sitios de Arabia Saudita generalmente no usaban banners de un solo color;  
y que los pies de página gruesos y accesos directos de enlaces rápidos son más utilizados en sitios  
australianos, pero poco frecuentes en los sitios chinos.  
Los sitios chinos abrían con mayor frecuencia en una nueva ventana los enlaces y más aún, los  
menús que desplegaban todos los subtítulos eran comunes, seguidos por de los de Arabia Saudita.  
En efecto, dos niveles de profundidad de subtítulo estaban totalmente ausentes en los sitios chinos.  
Los sitios australianos, por su parte, generalmente recurrían a una visualización dinámica de  
subtítulos.  
Con respecto a las ventanas emergentes, la animación y los elementos multimediáticos de  
desplazamiento, estos eran comunes en los sitios chinos y, en cambio, los sitios australianos  
recurrían más a la iconografía universal. Los sitios australianos, además, también hacen más uso  
de botones que permiten a los usuarios controlar el flujo de multimedia, o eliminar información  
repetitiva.  
Aunque los chinos prefieren el contenido sin clasificar y usan porciones del texto en la misma  
línea, sólo destacando en negritas; los australianos usan más encabezados. Pero los primeros  
comúnmente usan enlaces externos para aludir a redes más grandes y socializar. Aparentemente,  
los usuarios chinos no necesitan sentir el control total de la navegación.  
Los sitios de Arabia Saudita contuvieron la mayor cantidad de imágenes de líderes, seguidos de  
las páginas chinas. Estas dos nacionalidades comúnmente mostraban imágenes colectivistas. Por  
otro lado, los sitios australianos muestran imágenes individualistas, junto a imágenes de la  
naturaleza y de la gente común. Cabe destacar que los sitios de Arabia Saudita recurren  
comúnmente al color verde, los sitios australianos usan más páginas blancas y los chinos, rojas y  
azules.  
Cómo consecuencia, el estudio colige que existen diferencias significativas entre los sitios web  
dependiendo de la cultura. El tamaño del pie de página, por ejemplo, está relacionado con la evasión  
de la incertidumbre en cada cultura, arrojando cómo resultado que los pies de página gruesos  
ayudan a los usuarios a encontrar su camino en culturas más propensas a evadir la incertidumbre.  
Por su parte, en las culturas dónde hay más distanciamiento del poder, se suele recurrir a imágenes  
de líderes, de grandes grupos y de instituciones. Las culturas colectivistas también consideran  
imágenes de grupos de personas.  
Las culturas dónde se recurre fuertemente al contexto para comprender la comunicación, tienden  
a usar colores más contrastantes. Más aún, los usuarios con tendencias culturales policrónicas, de  
alto contexto, tienden a navegar en formas paralelas y no lineales, utilizando más imágenes y dibujos  
animados para comprender el contenido, lo que hace que algunos sitios parezcan molestos y  
abrumadores para los usuarios acostumbrados a bajos niveles de contextualización comunicacional.  
Así, por ejemplo, el contenido australiano se basaba en texto, en el centro de la página, dando mayor  
control al usuario, del flujo de información.  
Algunas pautas de diseño web den base a los resultados  
Podemos identificar dos estilos para la navegación web. Los sitios varían de un polo a otro: un  
perfil monocrónico, controlador y que hace uso de baja contextualización (asociado a Australia)  
frente al policrónico, disperso y de uso altamente contextual (asociado a China). Los sitios de Arabia  
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Saudita suelen mostrar características intermedias, excepto los dos aspectos destacados: el uso del  
color verde y la cantidad de imágenes que representan a líderes, excepcionalmente alta.  
Navegación en China  
Con base en estas dos orientaciones, para China, se recomienda un sitio web que tenga un  
contenido denso y recurra a imágenes a la línea, como una forma de expresar y captar la atención.  
El usuario chino no siente la necesidad de controlar la navegación, por lo que puede evitar pies de  
página voluminosos, encabezados ordenados jerárquicamente o control multimedia para cada uno  
de estos elementos.  
Tendencias para el diseño  
Fotos de grupos.  
Fotos de individuos.  
Fotos de líderes senior con experiencia.  
Imágenes de jóvenes y éxito mostrado a  
través de materialismo y consumismo.  
Énfasis en el estado del ser.  
Imágenes de acción y énfasis.  
Imágenes de éxito mostradas a través  
del logro de agendas político-sociales.  
Imágenes de discurso argumentativo.  
Presentación de logros personales.  
Más consignas oficiales.  
Muchas opciones diferentes  
Opciones restringidas y cantidad limitada  
de datos.  
Páginas web de desplazamiento largo.  
Desplazamiento restringido.  
Aceptación de la navegación web, ser  
sobreprotectores se considera una  
vergüenza.  
Sencillez, con concisión.  
Metáforas, opciones limitadas y  
Valor de la navegación.  
cantidades restringidas de información.  
Modelos mentales centrados en  
comprensión subyacente y conceptos en  
lugar de tareas estrechas.  
Intentos de predecir los resultados o  
implicaciones de las acciones.  
Estructura de navegación con la  
intención de evitar que los usuarios se  
pierdan.  
Modelos mentales centrados en la  
disminución de errores del usuario.  
Uso de tipografía, color, sonido, etc. para  
disminuir la ambigüedad.  
Información que se concentra en la verdad  
Información concentrada en la práctica y  
y certeza de las nociones.  
valor pragmático.  
Reglamentos como referencia de  
Relaciones como referencia de  
información y credibilidad.  
información y credibilidad.  
Obtener resultados rápidamente,  
Se requiere paciencia para logros.  
Resultado y objetivos de alcance.  
Diseño distribuido uniformemente.  
Jerarquías de información profunda.  
alcanzando metas.  
Diseño distribuido de manera desigual.  
Jerarquías de información poco  
profundas.  
Concentrándose en el sello oficial.  
Imágenes de líderes.  
Fotografías de estudiantes más que de la  
facultad.  
Arquitectura de monumentos.  
Fotos de ambos sexos.  
Rol de género histórico.  
Acciones restringidas para tener rápido  
resultado de tareas laborales.  
No hay distinción de roles de género.  
Navegación orientada a descubrir y  
Acción grupal recíproca, intercambio y  
controlar.  
apoyo.  
Atención atraída por juegos y  
Atención atraída por la estética, apelando  
competencia.  
a valores unificadores.  
Gráficos visuales, sonido y animación  
con fines útiles.  
Tabla 2. La tendencia de la interfaz web en la dimensión cultural de Marcus y Gould. Traducido de Hsieh, H.  
(2015). Probing the effects of culture on the communication of websites design. Theoretical Issues in  
Ergonomics Science, 16(6), 606-630. (p. 611).  
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De hecho, a la hora de mostrar la información, los chinos prefieren que se les presente en paralelo  
e incluso tienden a abrir enlaces en nuevas ventanas, siguiendo patrones de navegación no lineales.  
Cada porción del texto entonces debe tener una llamada de atención puntual con imágenes, textos  
en negrillas u otros, buscando que el usuario no se salte ningún aspecto al ojear.  
Es recomendable integrar diversos enlaces externos en estos sitios, el uso de colores azul y rojo,  
e imágenes colectivistas.  
Navegación en Australia  
Al usuario de Australia le gusta controlar la navegación y proceder linealmente. El contenido debe  
mostrarse con menor densidad, dando prioridad al centro de la página. Estas tendencias facilitarán  
una página ordenada jerárquicamente, por ejemplo, recurriendo a menús con subniveles, mapas de  
sitio, pies de página y otros atajos de orientación: los usuarios usarán principalmente una misma  
pestaña de navegación por lo que el flujo debe estar bajo su control.  
Para los sitios australianos, el contenido debe basarse en imágenes individualistas, subsecciones  
dinámicas para títulos y subtítulos y multimedia, de forma que el usuario pueda activarlo y  
desactivarlo. Aun así, si se muestra demasiado contenido y/o multimedia y el usuario se siente fuera  
de control, es posible que no se sienta cómodo o no comprenda. Se recomienda el color blanco para  
los fondos, potenciando la sensación de orden.  
Navegación en Arabia Saudita  
Los sitios web de Arabia Saudita contienen cierto grado de densidad en el diseño, pero no tanto  
como los sitios chinos. Los enlaces rápidos no son tan comunes en los sitios de Arabia Saudita. Aun  
así, los menús no se ordenan de manera excesivamente jerárquica.  
Los sitios de Arabia Saudita deberían tener una gran cantidad de enlaces externos e imágenes  
que muestren a los líderes, recurriendo al color verde.  
Navegación en Chile  
Extrapolando con base en este trabajo, podemos identificar algunas características que parecen  
ser de interés para los sitios web chilenos. Aunque es esperable que esto haya ido cambiando  
fuertemente en los años recientes dada la situación social, según Hofstede, en 1992, Chile ocupaba  
un lugar medio-alto en orientación cortoplacista, distanciamiento del poder y colectivismo, y alto en  
flexibilidad de género y evitación de incertidumbre. Estas características pueden actuar como pautas  
para el diseño web.  
Los chilenos tienen un estilo de trabajo policrónico con una comunicación de alto contexto. Luego,  
las fuentes en negrita y los subrayados pueden resultar útiles para los sitios web chilenos. Los  
usuarios preferirán varios enlaces, imágenes y medios que complementen la información.  
Esperaríamos que los usuarios abran varias pestañas y puedan permitir que el sitio redirija a otros  
sitios y descargue contenido, por ejemplo, en una nueva pestaña o ventana. Los temas tradicionales  
chilenos pueden ser valiosos ya que se valora el contexto, o al menos, dependiendo del contenido,  
el diseño debiese evocarlo y apoyarlo.  
Para los sitios chilenos, es recomendable, en base a esto, prestar atención para unificar la estética  
durante el diseño, pero siempre permitiendo sólo opciones limitadas a los usuarios, a diferencia de  
China. Además, los menús, el desplazamiento y los despliegues deben mostrarse de manera que el  
usuario pueda predecir con claridad el resultado de su interacción. Los elementos de referencia  
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como pies de página, mapas de navegación y control de medios pueden ser de gran valor para el  
usuario.  
Los chilenos preferirían imágenes de grupos y logros sociales, personas compartiendo e  
interactuando de manera colectivista junto a unas breves referencias a líderes, personas conocidas  
e instituciones, pero idealmente en un escenario grupal o social. La información puede estructurarse  
jerárquicamente, no necesariamente de manera lineal, ya que los usuarios pueden manejar  
jerarquías superpuestas, pero estas deben mostrarse de forma que el usuario llegue rápidamente a  
los datos deseados.  
Construcción de un paradigma y otras características culturales de usabilidad en Chile  
Siguiendo la comparación, las particularidades de Chile, al igual que en cualquier otra región o  
nación, son omnipresentes. Este tipo de características culturales podemos encontrarlas a través de  
continentes, ciudades, grupos sociales, incluso familias. Hofstede, Hofstede & Minkov (2010)  
establecen que ningún grupo puede escapar de la cultura: crear reglas compartidas es una condición  
previa para la supervivencia de los grupos (p. 12).  
Así, podemos estirar esta relación al modelo de Hofstedes, bosquejando una interpretación del  
llamado ‘huaso’ tradicional de Chile, cómo una suerte de «user persona» exagerado, un  
representante icónico de la identidad que se nos preste para el diseño interactivo. El huaso es un  
hombre de pueblo, un fuerte arquetipo cultural que juega continuamente un papel en el imaginario  
nacional. Parecido a una especie de vaquero o bandolero ingenioso, su imagen distintiva está  
fuertemente asociada a trabajar bajo el patrocinio de un propietario. Atendiendo que, si bien Rau,  
Gao & Liang, (2008) señalan que, como cualquier modelo, ciertamente el de Hofstedes tiene sus  
defectos pues los sujetos que se muestrearon para su construcción eran de una sola empresa y el  
resultado carece de una visión con mayor riqueza y profundidad cultural (p. 288); a pesar de que los  
chilenos son obviamente más que cualquier instanciación de alguna identidad cómo el ‘huaso’ que  
construyamos aquí, aun así, confiamos en describir brevemente ideas interesantes y prácticas,  
utilizando el poder de la generalización y el imaginario colectivo.  
Hemos visto que los chilenos tienen grandes esperanzas en las personas a cargo y los sistemas  
que implementan. Según Hofstede et. al. (2010), se encuentran en el cuartil superior de aversión a  
la incertidumbre y cuentan con una tolerancia promedio ante la distancia con el poder. Esto se puede  
correlacionar con las antiguas relaciones de usufructo huaso-terrateniente. De acuerdo a ello, los  
chilenos de hoy esperan hacer largas carreras en las empresas en las que laboran, por lo general  
exigen altos estándares laborales a sus empleadores y asumen procedimientos de trabajo que sean  
claros.  
Por otro lado, la orientación temporal influye también en cómo las personas hacen las cosas y  
cómo ocupan sus tiempos (Rau et. al. 2008, p. 288) y cuando Hofstede et. al. (2010) realizaron su  
estudio, los representantes de Chile parecían tener una mentalidad más bien cortoplacista, dónde  
los principales valores laborales incluían libertad, derechos, logros, y pensar por uno mismo,  
desencadenándose una estructura en la que los gerentes y los trabajadores estaban  
psicológicamente en dos campos distintos (p. 251).  
Los chilenos tienen una mentalidad bastante abierta, flexible y tolerante y esto también puede  
conectarse con nuestra construcción de un huaso, un participante de todo lo que venga, aunque  
aprendiz e incluso oportunista, a ratos. Según Hofstede et. al. (2010) los chilenos tienen un índice  
de flexibilidad de género el término antiguo y original de Hofstede es masculinidad relativamente  
bajo, y una mentalidad colectivista con fuertes lazos, lo que reportaremos nuevamente con este  
huaso, que se adapta a las condiciones y no tiene demasiados impedimentos en subordinar los  
roles culturales de género a las circunstancias contingentes.  
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Toda esa mezcla cultural es ciertamente una breve y pintoresca caricatura, pero los espacios de  
trabajo y los procesos sociales pueden probar su particular utilidad. Los chilenos esperan mucho de  
sus líderes y aceptarán altos grados de diferencias de poder sólo en consecuencia. Los recientes  
levantamientos sociales dentro del país, por ejemplo, pueden leerse desde allí: cuando los líderes  
no cumplen con los estándares, la gente se molesta muchísimo. Flexibles y creativos en la resolución  
de problemas, los chilenos se ven muy desanimados por la micro gestión, pero a pesar de esto,  
tienen dificultades para abandonar la forma en que se han hecho las cosas tradicionalmente, lo que  
explica mucho de la burocracia, y las grandes dificultades que se han tenido para innovar.  
Recordatorios finales respecto a la investigación cultural de usabilidad  
Visto todo lo anterior, es de interés hacer un breve recordatorio de los límites de las formas de  
aproximar la investigación referente a la usabilidad de los sistemas que aquí hemos revisado. Y aquí  
cabe destacar la diferencia en la metodología ya que, por una parte, los métodos cualitativos que se  
emplean tienen la ventaja sobre los métodos cuantitativos con respecto a la comprensión. Los  
métodos cualitativos permiten al investigador sumergirse en los significados profundos que narren  
los participantes y, por lo tanto, dotan de un enfoque exploratorio. Esto permite considerar categorías  
emergentes inesperadas, como «costo», en la investigación realizada por Liu et. at. (2010), que  
surge de datos de entrevistas cualitativas analizadas para extraer factores que influyen en la  
aceptación del entretenimiento móvil por parte de los usuarios (Rau, Ploocher, & Choong, 2013, p.  
183). El papel del investigador es entonces relativamente activo en la investigación cualitativa pues  
la falta de formación y/o la inflexibilidad pueden inducir grandes sesgos. Sin embargo, se entiende  
ampliamente que los datos se construyen a partir de la interacción del investigador con los  
participantes.  
Los métodos cuantitativos, por otro lado, tienen ventaja sobre los métodos cualitativos cuando se  
trata de comparar datos y establecer algún grado de representación sobre la población general.  
Aunque el papel de los modelos teóricos es mucho más prominente y puede sesgar el resultado  
general hacia ciertas formas de comprender el fenómeno, el entrevistador cuantitativo procede en  
busca de una posición objetiva. Cuando se utilizan métodos de muestreo adecuados, los resultados  
cuantitativos pueden tener una buena interpretación representativa de toda la población y las  
estadísticas pueden utilizarse de forma descriptiva e incluso correlacional. Un enfoque mixto  
incorpora ambas formas de analizar y trabajar con datos. La categorización cualitativa puede  
combinarse con el análisis cuantitativo de datos estandarizados e incluso, siguiendo a Flick (2007),  
triangulando las perspectivas de diferentes investigadores sobre los datos, tanto como buscando la  
validación de los encuestados, para integrar perspectivas de participantes sobre los datos en un  
análisis final (p.102).  
La combinación de ambos métodos es muy productiva porque el proceso cualitativo puede  
generar categorías y datos que luego pueden ser probados mediante la cuantificación. Si una  
investigación se centra únicamente en la cuantificación, es muy probable que las interpretaciones y  
comprensiones teóricas apriorísticas modulen los resultados. Tal fue el caso del entretenimiento  
móvil, encontrado por Liu et. al. (2010), en una investigación en la que el «costo», un rasgo novedoso  
que no estaba presente en los modelos analíticos anteriores, mostró tener un resultado explicativo  
sobre la «aceptación», a pesar de todo. Si solo se hubieran utilizado métodos cualitativos, el estudio  
podría haber terminado siendo demasiado estrecho, estancado en el nivel exploratorio. Si hubiese  
sido el caso, la información derivada no hubiese sido extrapolable ni se hubiese podido saber cuál  
era la más amplia interpretación de los procesos sociales y psicológicos.  
Es perfectamente posible concebir estudios utilizando únicamente métodos cualitativos o  
cuantitativos, sin embargo, un enfoque mixto es más amplio, en este sentido. Puede explorar y luego  
verificar la representatividad, incluso comparando con otras investigaciones. Al revisar el diseño de  
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sistemas sobre poblaciones no estudiadas, tiene mucho sentido combinar. Con eso, podemos  
comparar modelos y estadísticas preexistentes sin imponer teorías totalmente, dando espacio para  
el surgimiento de nuevos entendimientos que pueden o no ser exclusivos de las experiencias de  
quienes observamos. Además, esto permitirá una comparación de las características novedosas  
ante las descripciones preexistentes del proceso.  
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